Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Procedimiento : 2010/2751(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : O-0076/2010

Textos presentados :

O-0076/2010 (B7-0320/2010)

Debates :

PV 08/09/2010 - 11
CRE 08/09/2010 - 11

Votaciones :

Textos aprobados :


Debates
Miércoles 8 de septiembre de 2010 - Estrasburgo Edición DO

11. Exportaciones de armas (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
MPphoto
 

  Presidente. – El siguiente punto en el orden del día es el debate sobre la pregunta oral al Consejo de Arturs Krišjānis Karins, Tunne Kelam, Vytautas Landsbergis, Gunnar Hökmark, Bendt Bendtsen, Jacek Saryusz-Wolski, Ville Itälä, Sandra Kalniete, Inese Vaidere, Michael Gahler, José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra y Laima Liucija Andrikienė, en nombre del Grupo PPE, sobre las exportaciones de armas (O-0076/2010 - B7-0320/2010).

 
  
MPphoto
 

  Arturs Krišjānis Kariņš , autor.(LV) Señor Presidente, señor Ministro, ustedes han recibido la pregunta. Hoy voy a hablar sobre el fondo de la cuestión. Un portahelicópteros de 200 metros de largo, con capacidad de transportar a un mismo tiempo 16 helicópteros pesados, 40 tanques, 900 miembros del personal de servicio, lanchas de desembarco y equipado con un hospital militar. Francia desea vender a Rusia cuatro buques de guerra de este tipo tan ofensivo sin consultar a los otros Estados miembros de la Unión Europea. Les recuerdo que hace 18 meses Rusia atacó a su vecina Georgia y aún no ha cumplido con los términos de la tregua negociada por el Presidente de Francia. Además, el otoño pasado, Rusia llevó a cabo ejercicios militares en la frontera con Estonia, destinados a la ocupación de los Estados bálticos. Me gustaría plantearles una pregunta a todos ustedes. ¿Qué es la Unión Europea y por qué la necesitamos? En primavera, cuando Grecia fue golpeada con gravedad por la crisis financiera, Europa tenía una opción: ayudar a Grecia o dejar que se hundiese. En una muestra de solidaridad, los países de Europa decidieron ayudar a Grecia porque había una percepción común entre los Estados miembros de que, si la situación financiera en Grecia llegaba a empeorar, también lo haría en otros Estados miembros de la Unión Europea. El ámbito de la seguridad externa no es una excepción. Nos hemos obligado por medio de acuerdos a actuar de manera solidaria también en este ámbito. Muchos países de la Unión Europea tienen serias preocupaciones acerca de dónde y con qué fines Rusia quiere estacionar y usar esos buques de guerra tan ofensivos. Los puestos de trabajo en Francia son importantes. Sin embargo, no deben crearse a costa de la seguridad de otros Estados miembros. Señorías, les ruego que no permitan la venta de armas de cualquier tipo a terceros países antes de que el tema haya sido discutido en el Consejo y exista certeza absoluta de que tal operación serviría para reforzar y no debilitar la situación de seguridad en toda la Unión Europea. Gracias por su atención.

 
  
MPphoto
 

  Olivier Chastel, Presidente en ejercicio del Consejo.(FR) Señor Presidente, Señorías, agradezco la oportunidad que tenemos esta tarde para centrarnos en el control de las exportaciones de armas.

Como la baronesa Ashton no puede asistir a esta sesión, ha solicitado a la Presidencia que la sustituya durante este debate y, por lo tanto, yo me esforzaré en responder a algunas de las preguntas que se nos han planteado sobre este tema.

Como ustedes saben, desde hace algunos años, la Unión Europea ha desempeñado un papel de liderazgo en el control de las exportaciones de armas, tanto a nivel regional como internacional, y nuestro objetivo es claro: queremos evitar la exportación de tecnología militar que pueda ser utilizada para fines indeseables, tales como la represión interna o la agresión internacional.

Hace más de 10 años, el Consejo aprobó un Código de Conducta en materia de exportación de armas, que establece una serie de criterios para la exportación de armas convencionales. Ese código fue reemplazado en 2008 por una Posición Común que introdujo una serie de nuevos elementos, lo que dio como resultado que la Unión Europea tuviese el sistema de control de exportación de armas más riguroso del mundo. Las disposiciones jurídicamente vinculantes de la Posición Común están ahí para garantizar que los Estados miembros efectúen exportaciones de armas de una manera responsable y transparente.

El propósito de la Posición Común es coordinar de forma eficaz las políticas nacionales sobre el control de las exportaciones de armas mediante, en particular, una notificación de denegación y un mecanismo de consulta. Este mecanismo implica que cuando un Estado miembro prevé la concesión de una licencia de exportación, que ha sido previamente denegada por otro Estado miembro para una transacción en esencia idéntica, debe entonces consultar a ese Estado miembro y notificar a todos los Estados miembros su decisión final. En otras palabras, el Estado miembro que concede una licencia para una transacción que ha sido denegada por otro Estado miembro debe presentar una explicación detallada de su decisión a todos los Estados miembros.

Por consiguiente, en respuesta a las preguntas acerca de las consultas, la situación está clara: la Posición Común, obviamente, sólo requiere consultas sistemáticas cuando ya se ha denegado previamente una licencia para una transacción idéntica.

En general, las delegaciones de los Estados miembros dentro de las estructuras competentes del Consejo intercambian información con regularidad y frecuencia en relación con el control de armas y, en particular, con los denominadas destinos «sensibles». Los Estados miembros a menudo solicitan las opiniones de los demás miembros del Consejo sobre cualquier destino que pudiese ser motivo de preocupación o respecto al cual se planteasen dudas. Este intercambio regular de información constituye un pilar central de la política de la Unión Europea para el control de las exportaciones de armas.

Para su información, durante el transcurso de 2009, las consultas entre los Estados miembros examinaron un total de 14 destinos de terceros países. Los Estados miembros manifestaron luego lo que les llevó a decidir si concedían o denegaban licencias de exportación a esos destinos.

Esta es, señor Presidente, nuestra forma de proceder en términos de información, control e interactuación entre los Estados miembros, para dar una idea de cómo autorizamos las exportaciones de armas.

Estaría encantado de poder responder a cualquier otra duda planteada durante el debate de esta tarde.

 
  
MPphoto
 

  Roberto Gualtieri, en nombre del Grupo S&D.(IT) Señor Presidente, Señorías, el fortalecimiento de la base industrial y tecnológica de la defensa europea es una parte esencial del desarrollo de un sistema de defensa común.

Lo que necesita, sin embargo, son normas comunes y un enfoque coordinado a fin de mejorar el desarrollo y la competitividad de la industria europea de defensa y, al mismo tiempo, de asegurar que esa evolución esté en consonancia con los principios de Europa y los compromisos internacionales. Para ello, junto con la directiva sobre el mercado interior en materia de defensa, la Posición Común de diciembre de 2008, que define los procedimientos y criterios para las exportaciones militares a terceros países, ha sido un paso importante hacia adelante.

Como sabemos, estos procedimientos no incluyen un mecanismo general de consulta. No obstante, la Posición Común sí incluye una referencia oportuna a la necesidad de mejorar la cooperación y convergencia en este ámbito en el marco de la política común exterior y de seguridad. Hasta el esperado progreso en este frente, y hasta que llegue el momento en que la creación de un sistema común de defensa posibilite la adopción de mecanismos todavía más vinculantes, la cooperación y convergencia previstas en el artículo 7 no deberían estar sólo sobre el papel, y el informe anual sobre exportaciones militares debería ponerse a disposición del Parlamento.

Desde luego, la pregunta presentada por los diputados del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos) parece que de forma implícita, aunque ahora se ha hecho explícita, no se limita a cuestiones de carácter general. Teniendo en cuenta que habría sido mejor desde el principio referirse a las cosas por su nombre, no parece que la venta de barcos franceses a Rusia contravenga la Posición Común de 2008. Por el contrario, esas exportaciones podrían fortalecer los lazos y la cooperación entre Europa y Rusia en el ámbito de la seguridad y hacerlos más vinculantes. Esos lazos, sin embargo, deberían eliminarse de la esfera bilateral y ser abordados, discutidos y gestionados a nivel europeo.

 
  
MPphoto
 

  Elmar Brok, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señor Presidente, me gustaría hacer algunos comentarios. Esto afecta a la vieja cuestión de la competencia europea. En las conferencias constitucionales y gubernamentales, no conseguimos incluir el comercio de armas en el ámbito general europeo de competencia. Creo que sería sensato continuar el esfuerzo de lograrlo, así que el Código de Conducta y las normas introducidas por el Consejo en 2008 pueden hacerse más vinculantes. El Parlamento Europeo debería trabajar en esta dirección.

En segundo lugar, me parece que está claro que en un contexto así no debería ser posible que haya tan poco contacto entre los Estados miembros, y que los diferentes Estados miembros tengan la sensación de que las exportaciones de armas a terceros países se realizan a su costa y suponen una amenaza para su seguridad. Si esto es correcto o incorrecto, se trata de algo casi irrelevante. Por este motivo, creo que tenemos que encontrar soluciones europeas más eficaces.

En tercer lugar, yo soy de la opinión de que se requiere una mayor cooperación europea, entre otras cosas, por razones de política industrial, por ejemplo, a través de la Agencia Europea de Defensa, en lo que respecta a las exportaciones, la investigación, planificación, producción y los contratos públicos, porque cuando un país tiene su propia industria militar, ello está relacionado con su independencia. Si un país no dispone de una industria de armamentos propia y tiene que comprar a terceros países todos sus equipos militares, entonces su seguridad pasa a depender de otros Estados. Esto afecta a nuestra libertad y no solo está relacionado con factores económicos, si bien no puedo negar que estos también juegan un papel importante.

Tenemos que poner todo en su contexto y entonces seremos capaces de dar a este ámbito un sentido mucho más fuerte de comunidad, sin malentendidos que surjan entre los Estados miembros, como el que con razón se produjo hace poco entre los Estados bálticos.

 
  
MPphoto
 

  Johannes Cornelis van Baalen, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, quiero dejar claro que, en efecto, uno tiene derecho a defenderse a sí mismo; otros países pueden defenderse, así que las exportaciones de armas no están fuera de los límites. Esa es la posición del Grupo ALDE.

Sin embargo, no deberíamos exportar a regiones en conflicto o en guerra. Deberíamos ser comedidos, y si no tenemos un régimen real y jurídicamente vinculante sobre exportación de armas, eso significa que los 27 países de la Unión Europea no dispondrán de un campo de juego nivelado. Competirán y se pelearán por los pedidos y no habrá verdaderas consultas.

Así que pienso que la única manera de resolver este problema es contar con un régimen común vinculante, y apoyo asimismo las palabras de mi colega, el señor Brok, en este asunto.

 
  
MPphoto
 

  Indrek Tarand, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, este es un tema importante, y agradezco a los colegas su comprensión en relación con las preocupaciones que mi región tiene respecto a una determinada decisión francesa sobre las plataformas Mistral.

El Código de Conducta de la UE, que ha sido un texto jurídicamente vinculante desde el año 2008, es un buen paso, pero no es suficiente, como también ha mencionado nuestro colega del Grupo ALDE. Deberíamos seguir trabajando en el comercio de armas a nivel mundial porque la UE tiene una gran responsabilidad. Somos responsables de un tercio del volumen del comercio de armas.

Si la propuesta es que Rusia sea nuestro socio estratégico y que podamos cooperar en asuntos militares con Rusia, para mí es una cuestión de lógica. ¿Por qué nuestro amigo necesita un sistema de armas de asalto? ¿Para participar en algún proyecto con el fin de organizar algún tipo de buen gobierno en Afganistán? No, Moscú no tiene intención de participar en esa operación. ¿Para proteger los derechos humanos y de las minorías en Kirguistán? No, y en ambos casos el sistema Mistral es inútil porque no puede aproximarse a estos países sin litoral. Lo que va a cambiar es la situación en el Mar Negro, pero no a mejor, sino a peor, y también afectará a ocho países de la Unión en torno al Mar Báltico. La situación de seguridad de esos Estados, de Polonia y Alemania a Estonia, Letonia y Lituania, empeorará.

Estoy de acuerdo con el señor Gualtieri en que la cooperación con nuestro socio estratégico es una buena cosa, pero, créanme, hay otros medios de cooperación con Rusia distintos a los sistemas de armamento de alta tecnología. Pensemos en los coches, algo en lo que la industria rusa también está haciendo esfuerzos. Pensemos en la cooperación entre los cuerpos de bomberos. Los bomberos rusos tuvieron problemas este verano cuando ardió un área de bosque equivalente al tamaño de Bélgica.

Ceterum censeo. Es necesario suspender la venta de Mistral.

 
  
MPphoto
 

  Geoffrey Van Orden, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, mi grupo concede gran importancia al derecho de nuestras naciones soberanas a decidir si expiden o no una licencia de exportación de armas, de conformidad con los criterios acordados en la Posición Común de la UE. Es evidente que esta no es una cuestión en la que UE decide, ni tampoco debe serlo. La Posición Común, por supuesto, insta a los Estados miembros exportadores a examinar, entre otras cosas, la preservación de la paz, la seguridad y la estabilidad regionales.

En el caso que parece ser el centro de esta discusión deberíamos ser conscientes de lo delicado de la situación, tanto en las regiones del Báltico como del Mar Negro. En lo que atañe al Mar Negro, deberíamos recordar el reciente conflicto en Georgia y el hecho de que de los seis Estados ribereños del Mar Negro, tres —Bulgaria, Turquía y Rumanía— son miembros de la OTAN, y otros dos —Georgia y Ucrania —son socios de la OTAN y aspiran a convertirse en miembros. Por lo tanto, podríamos cuestionarnos la conveniencia de la venta de los buques de asalto anfibio al sexto país: Rusia.

Sin embargo, existen mecanismos bien establecidos para abordar temas relacionados con la exportación de armas. En el contexto de la UE, tenemos el Grupo de Trabajo del Consejo sobre el control de la exportación de armas convencionales (COARM), que se reúne formalmente cada seis semanas en Bruselas. Como es de carácter intergubernamental, es el foro adecuado para la discusión sobre exportaciones de armas; una sesión plenaria de Estrasburgo, no lo es. Deberíamos permitir al COARM que siga adelante con su labor.

 
  
MPphoto
 

  Sabine Lösing, en nombre del Grupo GUE/NGL.(DE) Señor Presidente, en el año 2000 la Unión Europea estableció claramente en la estrategia de Lisboa su objetivo de convertirse en la principal potencia económica del mundo en 2010. Hemos fracasado en el cumplimiento de este objetivo en muchas áreas, pero no en lo que se refiere a las exportaciones de armas de la UE.

En el período comprendido entre 2005 y 2009, los Estados miembros de la UE superaron a Estados Unidos y se convirtieron en los primeros exportadores de armas del mundo. Creo que este desarrollo es muy cuestionable. Es obvio que el Código de Conducta en materia de exportación de armas, que nunca fue jurídicamente vinculante e incluía una práctica restrictiva de concesión de licencias de exportación, no era otra cosa que un conjunto de palabras vacías. Por ello, acojo con gran satisfacción el hecho de que el Código de Conducta en materia de exportación de armas se convirtiese en diciembre de 2008 en una Posición Común.

Sin embargo, todavía no tenemos los mecanismos de sanción efectiva. Por ejemplo, mucho antes de 2008, Alemania reconoció el Código de Conducta como vinculante desde el punto de vista jurídico. A pesar de ello, Alemania es ahora el tercer mayor exportador de armas del mundo y suministra armas a zonas en crisis, tales como Arabia Saudita y Pakistán. Además, los informes de exportación de armas, que los Estados miembros, presentan al Consejo, no son uniformes y, a menudo, tampoco transparentes. Necesitamos con urgencia la normalización en este ámbito, de modo que todas las exportaciones de armas relevantes sean localizables y puedan someterse a una evaluación crítica. Por desgracia, casi no se hacen esfuerzos para uniformizar esos informes. En cualquier caso, dudo que sea posible tener un sistema ético de exportación de armas. Y sin embargo, una cosa es cierta: que la Unión Europea está actualmente muy lejos de lograrlo.

(La oradora acepta responder a una pregunta formulada con arreglo al procedimiento de «tarjeta azul» de conformidad con el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento)

 
  
MPphoto
 

  Geoffrey Van Orden (ECR).(el comienzo de su intervención es inaudible) …la Comisión porque la señora Lösing ha caído en una trampa que oímos a menudo en este Parlamento y en otros sitios de la Unión, al referirse a las exportaciones de armas de la Unión Europea.

La Unión Europea no exporta armas a ningún lugar. La Unión Europea no tiene una industria de defensa. La Unión Europea no dispone de fuerzas armadas. Todo eso es competencia de los Estados miembros de la Unión, por lo que no deberíamos usar una terminología que diga «las exportaciones de armas de la UE». No existe tal cosa.

 
  
MPphoto
 

  Sabine Lösing (GUE/NGL).(DE) Señor Presidente, he dicho «los países de la Unión Europea».

 
  
MPphoto
 

  David Campbell Bannerman, en nombre del Grupo EFD. – Señor Presidente, el interés de la UE en la exportación de armas es claramente parte de la creciente militarización de la Unión en la era post-Lisboa.

El propio Tony Blair dijo a los periodistas hace unos días que quería ver a la UE desarrollando un «carácter militar». Parte sustancial de ello va a ser de quién va a obtener la UE sus armas y a quién va a vendérselas.

Ya hay rumores de que el equipamiento fabricado para el ejército de la UE no va a ser interoperable con el de EE.UU. La loca idea de que los británicos compartan un portaaviones con Francia, le haría perder a Gran Bretaña el acceso a la tecnología furtiva de EE.UU. de la noche a la mañana.

También cerraría el mercado del Reino Unido a las importaciones de EE.UU., y el de este país a las exportaciones británicas, lo que destruiría puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico.

Las exportaciones en materia de defensa suponen un valor de 7 000 millones de libras esterlinas al año para la economía del Reino Unido, que es lo mismo que pagamos a la UE en las contribuciones netas anuales. Deberíamos oponernos a esas acciones.

 
  
MPphoto
 

  Andrew Henry William Brons (NI). – Señor Presidente, todos los países fabricantes de armas se enfrentan a un dilema en la cuestión de la exportación de armas. Los costes fijos son patentes e inevitablemente altos, lo que hace poco rentable para la mayoría de los países, si no para todos, la fabricación de armas para su uso exclusivo. Sería tentador para algunos países productores de armas tener simplemente una política de exportación de armas a cualquier país distinto de aquellos que le hacen suponer que podrían atacarle a él mismo o a sus intereses. Eso permitiría aprovechar al máximo los intereses del país productor de armamento. No obstante, ello sería, en el mejor de los casos, una política amoral y, en el peor de ellos, una totalmente inmoral.

Los criterios enumerados en la pregunta original para decidir sobre la exportación de armamento son muchos y variados. Los diferentes criterios pueden aplicarse a distintos tipos de armamento. A los países con un pobre historial de derechos humanos, como Irán —y, de hecho, a los países de la UE que encarcelan a las personas que disienten políticamente o expresan opiniones «heréticas», como la mitad de los países de la UE—, se les deberían negar las armas pequeñas, los sistemas de vigilancia y aparatos de control, pero no se les puede privar de armamento para protegerse de ataques externos.

A los países que son propensos a desencadenar guerras de agresión, pero respetan los derechos de sus propios ciudadanos, se les podrían vender armas pequeñas y aparatos de control, pero no armas de destrucción masiva. En particular, a los Estados Unidos —posiblemente el país más agresivo del planeta, después de haber librado un sinnúmero de guerras de desestabilización, agresivas e ilegales— se les debería negar cualquier tecnología que pudiese utilizarse para armas de destrucción masiva.

Irán, por mucho que tengamos que lamentar su historial de derechos humanos, y yo ciertamente lo hago, no ha llevado a cabo ningún ataque contra sus vecinos. No fue, por ejemplo, el agresor en la guerra Irán-Iraq. Con todo, puede ser objeto de una agresión y un ataque planificados, posiblemente por los Estados Unidos y, posiblemente, por parte de Israel. Puede que no deseemos que disponga de las armas que podrían emplearse para lanzar un ataque —yo sin duda no lo desearía—, pero puede ser que queramos que tenga acceso a un escudo nuclear para evitar ser atacado.

 
  
MPphoto
 

  Charles Tannock (ECR). – Señor Presidente, no suelen intervenir y menos aún en debate con un diputado al Partido Nacional Británico, pero… ¡llegar a acusar a los Estados miembros de encarcelar a la gente por sus ideas políticas y opiniones! Puedo ser crítico con la Unión Europea, pero no sé de ningún Estado miembro de la UE que encierre a nadie por sus opiniones políticas, de lo contrario ¿por qué a la gente como él se le permite entrar en esta Cámara, por el amor de Dios?

(Exclamaciones: «Hungría».)

¡Un absoluto despropósito! ¿Puede nombrar y avergonzar a esos países que encarcelan a personas por sus opiniones políticas?

(Exclamaciones de miembros del Parlamento, incluyendo al señor Brons, a quien se le ha ofrecido la palabra)

 
  
MPphoto
 

  Andrew Henry William Brons (NI). – Señor Presidente, he dicho que Hungría, bajo el régimen anterior, encarceló a varias personas sólo por motivos de disidencia política. Hay muchos países de la UE que encierran a gente por sus opiniones teóricas «heréticas». Por muy equivocados que sean esos pareceres, ello no justifica que se encarcele a la gente por opiniones que están próximas a la incitación a la violencia.

 
  
MPphoto
 

  Michael Gahler (PPE).(DE) Señor Presidente, no quiero hacerle el honor al orador previo de referirme a su discurso, pero al principio dijo algo es cierto. Dijo que era muy caro para muchos de los Estados con industrias menores de armamento producir armas de manera rentable. Qué duda cabe de que la conclusión que extraigo de ello es diferente a la suya, a saber, que dentro de la Unión Europea deberíamos producir el armamento necesario a más bajo coste a través de la Agencia Europea de Defensa ya través de los programas comunes de contratos públicos.

Sin embargo, en primer lugar querría darle las gracias al Presidente en ejercicio del Consejo por su declaración. Creo que es muy importante en términos políticos que seamos capaces de decir aquí que tenemos los criterios más modernos vinculantes jurídicamente del mundo para las exportaciones de armas. En mi opinión, la Unión Europea debería estar orgullosa de ello.

En este contexto, tengo una pregunta para el Presidente en ejercicio del Consejo. Usted ha explicado la naturaleza de los casos en los cuales se llevan a cabo consultas, y ello, obviamente, sólo ocurre cuando ha sido rechazada una solicitud idéntica de un Estado y otro Estado tiene la intención de autorizar una solicitud de exportación. ¿Se restringieron los debates sobre este tema al grupo de trabajo del Consejo o, y esta es mi segunda pregunta, se ha discutido esto ya a nivel político en el Consejo de Ministros? En este contexto, esta es otra cuestión que me interesa.

 
  
MPphoto
 

  Justas Vincas Paleckis (S&D).(LT) Algunos diputados ya han mencionado que la pregunta formulada por el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos) oculta algunos acertijos y charadas, al no poder explicar con claridad por qué y cómo ha surgido el problema. Habría sido útil contar con una mayor claridad cuando se planteó esta cuestión. Por otra parte, debemos reconocer que algunos países de Europa Central y Oriental son especialmente susceptibles y se sienten menos seguros que los antiguos Estados miembros de la Unión Europea. La Posición Común del Consejo de 8 de diciembre 2008 redactó determinadas instrucciones de seguridad en el ámbito de las exportaciones de armamento. Los expertos reconocen que el país del que estamos hablando hoy, Francia, no ha sobrepasado los límites de estas directrices, pero eso no quiere decir que no haya que mejorar y revisar esas directrices y normas cuando llevemos cada vez más a la práctica la política de seguridad y defensa. Estoy del todo de acuerdo con la opinión de mi colega, Elmar Brok, de que tenemos que cooperar más en el ámbito del armamento. En cuanto a las exportaciones de armas, debemos asegurarnos de que haya más confianza y menos sospecha: a veces bien fundada, a veces propagada sin motivo. Esta última enfrenta de forma peligrosa a grandes y pequeños, a viejos y nuevos Estados miembros entre sí. Necesitamos más confianza y solidaridad, algo que no aparecerá por su propia voluntad. Tenemos que hablar más, participar en consultas constructivas y evitar las acusaciones acaloradas y paralelismos artificiales con el comienzo o mediados del siglo XX, cuando la fuerza es el derecho que dominaba Europa. Debemos mejorar el mecanismo de consulta dentro de la UE para lograr un resultado concreto. Entonces este debate también aportará algún beneficio.

 
  
MPphoto
 

  Ryszard Czarnecki (ECR).(PL) Qué hermosas palabras se están pronunciando aquí acerca de la cooperación y la confianza, pero tengo la impresión de que la política sobre la exportación fuera de la Unión es, de hecho, una cuestión ya decidida por hechos consumados a cargo de los franceses. Los Estados miembros más grandes y ricos hacen lo que quieren, y no prestan atención a las normas y reglas de las que tanto se está hablando hoy. Sólo en los últimos días, hemos oído una vez más de la venta de Francia a Rusia de los buques de asalto Mistral. Si este asunto no ha finalizado todavía, es sólo porque Rusia ha puesto en marcha procedimientos especiales de licitación, pero, en cualquier caso, sabemos que el envío seguirá adelante. En el ínterin, un almirante ruso ha dicho hace poco, en relación con la agresión rusa contra Georgia, que si Rusia hubiese tenido buques de asalto Mistral, la guerra contra Georgia no habría llevado cuatro o cinco días, sino solo dos horas. ¿Deberían realmente los Estados miembros vender esas armas, cuando se sabe que los países compradores no van a utilizarlas con fines defensivos, sino ofensivos? Mientras tanto, Georgia es incapaz desde hace años de adquirir armas defensivas de los Estados miembros porque hay un embargo especial que afecta a la compra de esas armas. Se trata de un doble rasero que hay que evitar.

 
  
MPphoto
 

  Nikolaos Chountis (GUE/NGL).(EL) Señor Presidente, al leer la Posición Común y los criterios que deben cumplir los países exportadores de armas, la imagen de Israel viene a la mente. Israel es un Estado que no respeta el Derecho internacional, que pisotea los derechos humanos y que ha invadido Gaza, y me gustaría decirles, en este momento, a los que han formulado la pregunta, que no he oído alzarse ni una sola voz, a raíz de recientes acontecimientos, solicitando que se establezca una disposición para que se apruebe una prohibición de exportación de equipo militar y armas, junto a las demás sanciones que hay que imponer a Israel, que no cumple con estos criterios, unas sanciones que, por lo demás, se han referido a la Posición Común

El primer orador ha hecho referencia, en el marco de la solidaridad política en Europa, al ejemplo de Grecia. Les recuerdo que, si bien el criterio 8 de la Posición Común establece que cuando un Estado miembro de la Unión Europea quiere exportar armas a otro, debe tener en cuenta la situación económica del país al que se está exportando, en el caso de Grecia, Francia y Alemania están ejerciendo presión sobre ella para que les compre sus armas con el fin de asegurarse su apoyo político, y lo están haciendo en un momento en el que Grecia está en una situación financiera muy seria y está sujeta a numerosos controles, en un momento en el que las pensiones, los salarios , etc. sufren recortes en el país.

Esta postura es hipócrita y muestra que, dentro de esta filosofía, el hecho es que las ganancias de las industrias del armamento tienen prioridad, no el principio de paz que la Unión Europea debería aplicar, en lugar de solucionar las diferencias por medios militares.

 
  
MPphoto
 

  Jaroslav Paška (EFD). (SK) En muchos países de la Unión Europea hay sedes y centros operativos de los principales productores de equipos de defensa. Muchos otros Estados en todo el mundo están muy interesados en sus productos concretos. Sin embargo, el comercio de estos materiales es una actividad específica que se diferencia del comercio de otros productos básicos debido a la seguridad y las restricciones de política exterior que intervienen en la evaluación de las entidades comerciales y los casos comerciales concretos.

La actividad en cuestión sólo puede realizarse en función de un permiso expedido por el Estado en forma de autorización para la comercialización de material militar o una licencia para la importación, exportación o transporte transcomunitario de material militar. El proceso se lleva a cabo en su integridad de acuerdo con reglas muy precisas, y está sujeto a controles estrictos de los diferentes países, que están obligados a proceder de conformidad con sus obligaciones en política exterior. Teniendo en cuenta la especificidad y la singularidad de cada transacción real, esta actividad debe coordinarse, en mi opinión, sólo de forma individual en el Consejo, y sobre todo en términos generales, con especial énfasis en la evaluación de las posibles consecuencias concretas sobre la política exterior.

 
  
MPphoto
 

  Arnaud Danjean (PPE).(FR) Señor Presidente, voy a hacer tres breves comentarios sobre este tema. En primer lugar, como la cuestión en juego era la posición de Francia respecto a la venta del Mistral, me permito recordarles que todavía no se ha alcanzado ningún acuerdo en firme, que el Mistral es un navío, un buque que se vendería sin armas, lo que en realidad es una de las cuestiones fundamentales en el centro de las conversaciones con Rusia, y que Rusia no solo ha entrado en negociaciones con Francia para comprar este tipo de equipos. Así pues, permítanme situar las cosas en perspectiva. Me doy cuenta de que algunos países viven este asunto con gran emotividad, pero la emotividad es una cosa, los hechos son otra muy distinta.

En segundo lugar, como usted ha señalado, señor Ministro, tenemos dentro de la Unión Europea un código de conducta para las exportaciones de armas que se convirtió en una Posición Común durante la Presidencia francesa en 2008; este código de conducta es uno de los más exigentes del mundo. Estamos de forma ejemplar muy arriba en esta materia, y tenemos, además de este código de conducta, como nos ha recordado uno de nuestros colegas, un grupo que se reúne de manera regular como parte de la Política Exterior y de Seguridad Común para discutir no solo la aplicación del código, sino también las políticas nacionales de los Estados miembros relativas a exportaciones de armas. Hay, por consiguiente, foros en los que se puede abordar el problema del Mistral de modo bastante adecuado.

Por último, permítanme decir que si estamos hablando de la solidaridad europea sobre exportación de armas y si estamos viendo la necesidad de tener una estrategia común y una política de defensa común, necesitamos examinar todo el ciclo del comercio de armas y de equipos de defensa. Eso también implica las importaciones y, obviamente, la industria de defensa. Desde este punto de vista, creo que muchos países también tienen un largo camino por recorrer para garantizar que Europa pueda mantener las tecnologías, los empleos, los conocimientos técnicos y una verdadera capacidad estratégica en nuestros despliegues militares.

 
  
MPphoto
 

  Zoran Thaler (S&D).(SL) Las exportaciones de los modernos buques de guerra franceses a Rusia tienen una dimensión europea y política. También tienen una dimensión solidaria, o de carencia de ella, porque esos buques afectan a los Estados miembros de la región del Báltico, así como a nuestros socios en la Asociación Oriental: Georgia, Azerbaiyán, Ucrania, etc.

Sabemos que Francia intervino en la guerra ruso-georgiana y que, en ese punto, Rusia se puso nerviosa y firmó determinados compromisos internacionales. Sin embargo, ¿los ha respetado? ¿Ha permitido, por ejemplo, que los observadores de la Unión Europea entrasen en Osetia del Sur y Abjasia? Me temo que hasta ahora no ha hecho.

Sabemos que la Posición Común de 2008 del Consejo es muy concreta. El país importador debe respetar sus obligaciones internacionales y los derechos humanos, y debe mantener la paz, la seguridad y la estabilidad en la región. Sin embargo, ¿está Rusia haciendo algo de esto?

Y esta es mi última pregunta para ustedes: ¿está Francia o, más bien, el Presidente Sarkozy, en condiciones de obtener, a cambio de esta turbia venta de buques de asalto a Rusia, el compromiso de este país de que va a cumplir realmente sus obligaciones internacionales?

 
  
MPphoto
 

  Charles Tannock (ECR). – Señor Presidente, la industria de las armas convencionales es un contribuyente importante a las economías de muchos Estados miembros, incluido el mío propio, el Reino Unido. En un mundo inestable y peligroso, los Estados miembros necesitan la capacidad de defenderse a sí mismos, sus intereses y a sus aliados en todo el mundo.

Sin embargo, la UE, por acuerdo unánime intergubernamental en el Consejo, ha hecho enormes esfuerzos y avances en los últimos años para restringir la producción y distribución de determinadas armas e incluso prohibir el suministro de armamento a algunos regímenes represivos concretos. Podemos estar de verdad orgullosos de nuestra labor de sensibilización a favor del Tratado de Ottawa, que prohíbe las minas antipersonales a nivel mundial. El asunto de la Convención sobre Municiones de Racimo, que entró en vigor el mes pasado, se espera que sea otro paso hacia la potencial eliminación de estas armas repulsivas, aunque tenga que advertir de que al menos seis Estados miembros todavía tienen que ratificarla.

En los países vecinos de la UE, trabajamos duro en MPI para supervisar la producción de armas y destruir arsenales de armas nucleares, y ello debería continuarse e incluso intensificarse.

Debemos estar siempre alerta respecto a los esfuerzos de los terroristas para adquirir armas de países donde el régimen de licencias de usuario final y las exportaciones de armas están vigilados y se hacen cumplir con menor rigor.

Por último, la Unión Europea debería mantener su prohibición de exportación de armas a China, y ello por dos razones. En primer lugar, por la deplorable situación de los derechos humanos del régimen en contra de sus propios ciudadanos, y, en segundo lugar, para mostrar nuestro apoyo a nuestro aliado democrático Taiwán, que es potencialmente el primero en la línea de fuego de China.

 
  
MPphoto
 

  Inese Vaidere (PPE).(LV) Señorías, las armas y el equipo militar no son simples mercancías comerciales, sino que constituyen un sector específico con un efecto directo en la seguridad nacional. La exportación de armas y equipo militar a terceros países, en especial a aquellos que son democracias dudosas, donde se infringen los derechos humanos y que colaboran con países donde pueden observarse indicios de terrorismo, puede suponer una grave amenaza no solo a la Unión Europea, sino también a terceros países. Y eso es, precisamente, por lo que se debe considerar como un importante brazo de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. ¿Cómo podemos hablar de una política de defensa común, como hizo ayer el señor Barroso, si cada país puede llevar a cabo su propio comercio de armas por separado? La decisión de Francia de vender un buque de guerra Mistral constituye una transferencia directa de tecnología militar a un tercer país que no tiene una alianza militar con Europa. Hemos de reconocer que la transferencia de tecnología no significa, por sí misma, que el país en cuestión haya sido o vaya a ser más amistoso hacia la Unión Europea, como han mantenido el señor Lelouch, ministro francés de Asuntos Exteriores, y algunas de Sus Señorías, en el debate de hoy. Ninguna estrategia de la Unión Europea tendrá éxito si no se adhiere a los principios comúnmente aprobados. Esto es asimismo de aplicación a la solidaridad entre los países de la Unión Europea y al reconocimiento de intereses comunes en el proceso de toma de decisiones. Tanto el Tratado de la Unión Europea como la Posición Común del Consejo, que definen normas comunes que rigen el control de las exportaciones de tecnología y equipos militares, destacan la importancia de la solidaridad. Los intereses económicos individuales a corto plazo no deben interponerse en el camino de las prioridades y los objetivos comunes de la Unión Europea. Las decisiones que tengan un impacto en la política exterior y de seguridad de la Unión Europea deben tomarse de forma conjunta en consulta con todos los países de la Unión, y hay que diseñar para ellas un mecanismo adecuado y jurídicamente vinculante, en virtud del cual se analicen todas las posibles consecuencias de acuerdo a criterios elaborados en común. Gracias.

 
  
MPphoto
 

  Marietta Giannakou (PPE).(EL) Señor Presidente, la pregunta formulada hoy al Consejo ofrece la ocasión de plantear otro asunto básico, que muchos de nosotros apoyaron durante la Convención Europea y en el marco de la conferencia intergubernamental. Con ello aludo a la cuestión general de la defensa y seguridad en Europa y la creación de una agencia de producción de armas y una agencia de defensa común.

No olvidemos que en los Estados Unidos los tanques se fabrican en sólo una línea de producción, mientras que en Europa se fabrican en 16 líneas de producción diferentes. En consecuencia, tendríamos economías de escala. Sin embargo, teniendo en cuenta la Posición Común de 2008 del Consejo sobre controles de las exportaciones de armas, debemos admitir, señor Chastel, que no existe un control real. No me refiero a Francia; me refiero a todos los países de Europa, del mismo modo que no se llevan a cabo verdaderos controles con el fin de determinar si los países a los que exportamos, a su vez exportan a terceros países, en otras palabras, hacen de intermediarios a los que nunca les proporcionaríamos armas.

Tengo la impresión de que el grupo creado en el marco de la PESC no está en condiciones de controlar a los Estados miembros a fin de determinar con exactitud dónde están exportando armas. Si logramos aplicar esta Posición Común y si existen restricciones específicas, habremos dado un paso exitoso. Sin embargo, sólo tendremos verdadero éxito en el control de las exportaciones de armamento si conseguimos crear una agencia de defensa y otra de producción de armas verdaderamente comunes, que nos permitan reducir el coste y, al mismo tiempo, sostener nuestros principios y valores y aplicarlos en la práctica en el caso de la producción y exportación de armas.

 
  
MPphoto
 

  Alf Svensson (PPE).(SV) Señor Presidente, ayer, cuando el Presidente de la Comisión pronunció su discurso, se hizo hincapié en que la UE debe defender una política exterior y de seguridad común. Se trata de algo que hemos oído muchas veces. El señor Barroso, también habla de defensa común. A mi entender, sin embargo, la política no es coherente si no incluimos también la industria de defensa y las exportaciones de armas. Como se ha dicho, el Tratado de la UE incluye, y esto debe ser, por supuesto, un hecho reconocido, el principio de solidaridad y una obligación de los Estados miembros a consultarse entre sí en el Consejo y el Consejo Europeo sobre cualquier asunto de política exterior y de seguridad. ¿Es posible decirlo más claro?

La Posición Común del Consejo del 8 de diciembre 2008 establece normas comunes para el control de la tecnología y los equipos militares. ¿Adónde han ido a parar esas posiciones comunes? ¿Acaso no han llegado a Francia? ¿Es que tal vez ni siquiera nos hayan llegado a nosotros? Los Estados miembros de Lituania, Estonia y Polonia, así como Georgia, afirman que la venta a Rusia del navío de guerra Mistral ha reducido su seguridad. El almirante Vladimir Vysotsky, comandante en jefe de la armada rusa, ha dicho que si Rusia hubiese tenido un buque de la clase Mistral en el momento del conflicto con Georgia, la flota rusa del Mar Negro habría ejecutado la operación en 40 minutos, en lugar de 26 horas.

No se debe permitir a los grandes Estados miembros que se tomen libertades. Sabemos que a los países grandes les encantaría tener el monopolio de la exportación de armas, lo cual es obviamente inaceptable. Debería ser la tarea del país que ostenta la Presidencia, Bélgica, iniciar discusiones en el seno de la UE con el objetivo de lograr normas comunes claras relativas a las exportaciones de armamento.

 
  
MPphoto
 

  Tunne Kelam (PPE). – Señor Presidente, este debate es sobre el bilateralismo frente a las políticas comunes y la solidaridad. De hecho, hay ciudadanos de varios Estados miembros que están muy preocupados por las inminentes exportaciones de moderna tecnología militar a terceros países.

Hace sólo un año, Rusia realizó maniobras militares en el noreste de Europa, cuyo escenario tenía el punto de mira a los Estados bálticos como objetivos de una invasión militar. Tenemos las conocidas palabras del comandante de la marina rusa en el sentido de que si en agosto de 2008 hubiese tenido los buques de transporte Mistral a su disposición, habría sido posible completar la operación en tres horas en vez de tres días.

Me satisface la declaración del secretario de Estado, señor Chastel, que considero una reacción muy positiva a nuestras preocupaciones y a la afirmación hecha por nuestro colega, el señor Danjean, de que no se venderá tecnología militar. Sin embargo, los rusos han insistido —y seguirán insistiendo— en la compra precisamente de esa tecnología militar.

Todavía hay una cuestión pendiente, a saber: ¿por qué no tenemos consultas y debates normales en el Consejo en los casos en que un Estado miembro está dispuesto a vender tecnología militar a un tercer país? Ese es nuestro mensaje al Consejo. Queremos llamar la atención sobre la necesidad de discutir de forma rutinaria, en el seno del Consejo Europeo, las exportaciones de material militar a terceros países.

 
  
MPphoto
 

  Krzysztof Lisek (PPE).(PL) Señor Presidente, la producción y exportación de armas, armamento y tecnologías militares fue, es y será objeto de intenso debate, y seguirá siendo un asunto difícil de abordar debido a su carácter controvertido y conflictivo. Siempre ha habido, y todavía puede haber, sospechas de provocar conflictos y la desestabilización de regiones. La supervisión de la exportación de armas, como han subrayado los oradores precedentes, también es difícil. Por otra parte, la industria de armamentos es un área importante de la economía de muchos Estados miembros de la Unión Europea. Francia, Gran Bretaña, Alemania, Polonia, la República Checa y otros muchos Estados miembros exportan armas, y también por los Estados Unidos, Rusia y otros países fuera de la Unión Europea. Estamos, por consiguiente, muy lejos de una situación en la que la producción y exportación de armas se convierta en el tema de la política de la UE. Hoy en día, los Estados miembros tienen un alto grado de autonomía en este ámbito, pero ciertamente necesitan armonizar sus normativas de acuerdo con la Posición Común del Consejo de 2008.

Un breve comentario sobre Mistral: los colegas de Francia deberían comprender la ansiedad de los países bálticos y Polonia. Los generales rusos dicen que estos navíos pueden ser estacionados en el Mar Báltico. El Báltico es un mar que está rodeado, además de por Rusia, sólo por los Estados miembros de la Unión Europea.

 
  
MPphoto
 

  Andrzej Grzyb (PPE).(PL) Señor Presidente, la pregunta formulada por el señor Karins está claramente justificada, y se ha planteado varias veces en la reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores. Los colegas diputados no han recibido una respuesta satisfactoria. En relación con ello, el Consejo debe tomar medidas concretas en esta materia con el fin de satisfacer a aquellos que han formulado esta pregunta, tanto más porque la cuestión se ha enmarcado en un contexto que ha sido mencionado aquí varias veces, tanto por el señor Kelam como por el señor Czarnecki. Me refiero a la forma en que los comandantes militares en Rusia están manejando de este tipo de armas y, en particular, al hecho de que los buques de asalto Mistral son un arma ofensiva. Eso debe sugerir la idea de que aquí no se trata tan solo de efectuar una venta, sino que también debería dar lugar a preguntas acerca de cuáles serían las consecuencias de esa venta. Somos conscientes de que la Directiva de 2008 está en vigor, pero también debemos aceptar que, a veces, en la vida hay algo más que las disposiciones de una directiva y la normativa vigente. El caso del control del conflicto en Georgia, en el que la Unión Europea está interesada y que no ha sido resuelto, muestra que una decisión así se necesita aquí.

 
  
MPphoto
 

  Kyriakos Mavronikolas (S&D).(EL) Señor Presidente, la Unión Europea está en realidad construyendo actualmente una política exterior común, una política de defensa, y, sin duda, debería haber determinados protocolos que regulen la conducta de las industrias de armas hacia terceros países. Sin embargo, el tema de este debate plantea mi pregunta, y yo siento la necesidad de formularla en la sesión plenaria de hoy.

¿Cómo podemos justificar el hecho de que las industrias de armamento, en particular en el Reino Unido, impongan un embargo comercial a la República de Chipre y a las fuerzas armadas en Chipre, que es un Estado miembro de la Unión Europea, mientras que al mismo tiempo permite a Turquía modernizar, desplazar y transportar equipo militar y de otra naturaleza en el territorio de la parte ocupada de Chipre?

 
  
MPphoto
 

  Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE).(ES) Señor Presidente, yo tuve ocasión de ser el ponente de este Parlamento durante varios años en los que esta Cámara, de forma casi unánime, exigió la conversión del Código de Conducta de 1998 en una Posición común vinculante, que se adoptó en el año 2008. Pero ya entonces dijimos que esto iba a ser un paso más pero no definitivo, que era necesario pero no suficiente, y el debate de hoy lo demuestra.

Recuerdo también que todos los países de la Unión Europea están apoyando en las Naciones Unidas el Tratado internacional sobre control de las exportaciones de armas, y éste es el debate de fondo.

Las exportaciones de armas no son como exportar neveras. Tienen consecuencias muy graves porque matan, destruyen y empobrecen sociedades, y la Unión Europea está contribuyendo precisamente a ello cuando exporta armas a Israel, cuando exporta armas a Colombia, cuando exporta armas a Afganistán, y es atendiendo a este sentido de la responsabilidad que hay que actuar.

Por lo tanto, creo que es necesario recordar que esta cuestión que tenemos que afrontar no es una cuestión solamente de mercado interior y de comercio o de seguridad, sino claramente de responsabilidad internacional, y me temo que no es eso lo que estamos haciendo.

 
  
MPphoto
 

  Laima Liucija Andrikienė (PPE). – Señor Presidente, con el Tratado de Lisboa, hemos mejorado aún más la coordinación de políticas y la solidaridad en muchas áreas, incluida la política exterior y de seguridad. El Tratado también contiene una cláusula de asistencia recíproca en caso de que algún Estado miembro se vea amenazado militarmente.

En vista de ello, los planes de Francia de vender cuatro buques de guerra Mistral a Rusia y compartir algo de la tecnología de construcción naval parecen muy alarmantes. Es más, los navíos de guerra Mistral son claramente ofensivos —insisto, ofensivos y no defensivos— en su naturaleza.

Por lo tanto, antes de que empecemos realmente a hacer algo en relación con las disposiciones de solidaridad previstas en el Tratado de Lisboa, deberíamos asegurarnos de que no reducimos la seguridad de los demás Estados miembros de la UE o la de nuestros vecinos.

Insto al Consejo a hacer todo lo que esté a su alcance para iniciar un amplio debate dentro de la UE sobre la necesidad de elaborar una definición común y un enfoque actualizado de la venta de armas a terceros países.

 
  
MPphoto
 

  Janusz Władysław Zemke (S&D).(PL) Señor Presidente, desearía llamar la atención sobre el hecho de que la exportación de armas siempre está relacionada con la política de seguridad de la UE. La exportación de armamento no es una esfera autónoma o aislada. Estas cuestiones no se limitan sólo a la esfera militar y financiera, porque detrás de la exportación está el beneficio de las empresas involucradas, y eso siempre está relacionado con la política. Por lo tanto, me gustaría apoyar a los que proponen que se celebre un debate en una reunión del pleno del Consejo sobre la política de la Unión en el ámbito de la exportación y la cooperación militar. Por ejemplo, tenemos un número considerable de comentarios y dudas en relación con la exportación de buques de asalto Mistral a Moscú, pero si lo miramos de otra manera y reflexionamos, por ejemplo, sobre la construcción de un sistema europeo de defensa antimisiles, creo que redundaría en nuestro interés que Rusia participase. En otras palabras y para decirlo brevemente, estas cuestiones no son tan obvias como puedan parecer.

 
  
MPphoto
 

  Katarína Neveďalová (S&D). (SK) Yo no soy, en ningún sentido, experta en armamento o cuestiones similares, pero con certeza me encuentro hoy aquí como pacifista, y me gustaría ver este problema desde la perspectiva de un ciudadano común de la Unión Europea. Teniendo en cuenta que la Unión Europea está produciendo en la actualidad armas sin parar, y que hay casi 30 guerras en todo el mundo, así como un número incalculable de otros conflictos, ya sean regionales o locales, también deberíamos percatarnos de que estamos produciendo armas que van directamente destinadas a la destrucción y la muerte.

Tal vez también deberíamos reflexionar sobre si preferiríamos que el dinero que aportamos todos los años a los presupuestos de los distintos Estados, para armar o equipar a sus ejércitos, se transfiriese de alguna manera a la educación, lo que en realidad sería mucho más útil que las armas en un momento de crisis económica. También me interesaría mucho saber cómo algunos de ustedes podrían quizás responder a la siguiente pregunta: ¿cómo han reducido muchos Estados miembros sus presupuestos de defensa en este momento de crisis económica y en cuánto lo han hecho? Tal vez nosotros deberíamos pensar en ello porque no creo que estemos dando un buen ejemplo a las generaciones más jóvenes al creer que matar, por ejemplo, lo que en realidad es una forma de destrucción, debería elevarse al nivel de un deporte olímpico.

 
  
MPphoto
 

  Olivier Chastel, Presidente en ejercicio del Consejo.(FR) Señor Presidente, este ha sido un debate muy interesante y me gustaría retomar dos ideas con algo más de detalle.

En primer lugar, quisiera replantear el concepto de la responsabilidad. El artículo 4, apartado 2, de la Posición Común establece que la decisión de transferir o denegar la transferencia de cualquier tecnología o equipos militares será discrecional de cada Estado miembro. En consecuencia, esta responsabilidad recae, en primer lugar, a nivel nacional y, con claridad, la Posición Común no priva a los Estados miembros de esta responsabilidad, sino que establece una amplia gama de disposiciones que garanticen una coordinación eficaz y el intercambio de información entre ellos.

La segunda idea sobre la que me gustaría volver es la de transparencia. La Posición Común establece que los Estados miembros deben elaborar un informe anual sobre sus exportaciones de armas. Un informe de la Unión Europea redactado en función de estos informes nacionales se publicará anualmente y proporcionará información sobre el valor económico de las licencias otorgadas, desglosadas en función del destino y la categoría de equipos militares, así como sobre el número de licencias denegadas y cualquier consulta posterior con los Estados miembros.

Además del informe anual de la Unión Europea, la Posición Común obliga a los Estados miembros a publicar los informes nacionales sobre las exportaciones de tecnología y equipos militares. El objetivo de transparencia perseguido por la Posición Común, por lo tanto, se aplica tanto en la Unión Europea ya nivel nacional, pero es cierto que la Unión Europea debería dar ejemplo en este sentido.

También me gustaría decir que, como varios de ustedes han señalado, la Posición Común representa un avance considerable en comparación con el código de conducta. La Posición Común se aprobó en diciembre de 2008, es decir, hace menos de dos años. Es razonable que concedamos tiempo a las nuevas disposiciones introducidas por la Posición Común para que surtan efecto, antes de emprender una revisión de un nuevo sistema de esta naturaleza, a pesar de que, después de haberles escuchado y haber comprendido lo que han dicho, podría parecer tentador hacerlo más restrictivo o vincularlo con un sistema de sanciones.

Por último, para aclarar una cuestión muy concreta, me gustaría decir, pueden estar seguros de ello, que la Posición Común se ha discutido en muchas ocasiones a nivel político, en particular en el Consejo, y en especial en el contexto del embargo de armas a China.

 
  
MPphoto
 

  Frédérique Ries (ALDE).(FR) Señor Presidente, no tengo ninguna regla del Reglamento del Parlamento a la que recurrir. Tan solo quería transmitirles a ustedes esta noticia tan importante: el ministro iraní de Asuntos Exteriores acaba de anunciar que ha suspendido la pena de muerte por lapidación impuesta a la señora Mohammadi Ashtiani.

Todos nosotros hemos luchado en este Parlamento, y las fuerzas democráticas del mundo están luchando en este momento para obtener mucho más que una suspensión, para que su condena sea conmutada. Pero esto es un comienzo y vamos a seguir actuando. Lo siento, pero creo que había que compartir esta información.

 
  
MPphoto
 

  Presidente. – Gracias, señora Ries. Eso es precisamente lo que dije en la apertura de la sesión, cuando anuncié la noticia, y me alegro de que la confirme. Vamos a continuar esta batalla para que se revise el juicio y, en general, por la defensa de los derechos humanos en todo el mundo.

 
Aviso jurídico - Política de privacidad