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Procedimiento : 2009/0108(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A7-0112/2010

Textos presentados :

A7-0112/2010

Debates :

PV 21/09/2010 - 3
CRE 21/09/2010 - 3

Votaciones :

PV 21/09/2010 - 5.4
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P7_TA(2010)0322

Debates
Martes 21 de septiembre de 2010 - Estrasburgo Edición DO

3. Seguridad del suministro de gas (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
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  Presidente. – El siguiente punto del orden del día es el informe (A7-0112/2010) del señor Vidal-Quadras, en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía, sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo y relativo a unas medidas para garantizar la seguridad del suministro de gas y por el que se deroga la Directiva 2004/67/CE [COM(2009)0363 - C7-0097/2009 - 2009/0108(COD)].

 
  
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  Alejo Vidal-Quadras, Ponente. (ES) Señor Presidente, en los últimos años hemos sido testigos de sucesivas muestras de vulnerabilidad de los Estados miembros de la Unión en materia energética y, muy concretamente, en el ámbito del suministro de gas.

En los inviernos 2005-2006 y 2008-2009, los cortes de suministro en el norte y el este de la Unión se convirtieron en una auténtica pesadilla. La dureza de los últimos inviernos en Europa nos obliga más, si cabe, a hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitar situaciones parecidas en el futuro.

El suministro energético de la Unión depende en gran parte del exterior, por lo que la diplomacia puede hacer mucho en este campo estratégico. Todos somos conocedores de los esfuerzos de la Comisión en este ámbito —que valoramos y apreciamos—, pero necesitamos dotarnos de mecanismos más directamente efectivos.

Debemos tener presente que, en las crisis de suministro que hemos conocido, las reglas de los mercados nacionales y la falta de interconexiones impidieron una ayuda plenamente satisfactoria a los Estados miembros afectados.

El Reglamento que vamos a votar pretende ser un firme paso adelante en la solución de este problema. Llevamos mucho tiempo intentando conseguir avances en este asunto, venciendo las dificultades derivadas de las diferentes visiones nacionales, y las negociaciones han sido largas y laboriosas.

El acuerdo que hoy votaremos pone de manifiesto que los Estados miembros han superado sus posiciones parciales para aceptar un enfoque mucho más europeo. Una vez aprobado, dispondremos de un instrumento realmente poderoso para incrementar la seguridad del suministro de gas de la Unión en su conjunto.

El Reglamento fue aprobado en la Comisión de Industria, Investigación y Energía por unanimidad, después de la feliz culminación de los trílogos con el Consejo.

Quiero aprovechar este momento para agradecer a todos los ponentes alternativos su excelente trabajo —que queda reflejado en el texto final—, así como a los miembros de las comisiones que aportaron su opinión y cuyas enmiendas fueron incorporadas al texto en número e importancia significativos.

Quiero también agradecer a la Comisión Europea su valioso apoyo a los colegisladores, así como reconocer la generosa colaboración de la Presidencia española del Consejo, que nos tuvo informados en todo momento del estado de los trabajo en su seno.

Este Reglamento garantiza la seguridad de todos y cada uno de los ciudadanos europeos, que, a partir de ahora, se encontrarán mejor protegidos en caso de crisis. Se da, además, cierta flexibilidad a los Estados miembros para que puedan incluir clientes protegidos adicionales, tales como los servicios públicos.

Pero el legítimo celo de un Estado miembro a la hora de proteger a los consumidores de su mercado nacional debe equilibrarse mediante una obligación de solidaridad hacia los ciudadanos de los demás Estados miembros de la Unión.

El Reglamento impone la obligación a las empresas suministradoras de gas de abastecer en caso de crisis a los clientes protegidos durante un período mínimo de treinta días sin interrupción. Asimismo, los Estados miembros deberán construir o renovar infraestructuras propias, de forma que se profundice en la integración del mercado interior de energía y se limite la presencia de islas energéticas.

Uno de los logros más importantes de este Reglamento ha sido el de imponer a todos los Estados miembros el flujo inverso en sus interconexiones de gas, respetando los criterios de necesidad y rentabilidad. El flujo inverso permitirá, con inversiones a corto plazo y con un coste asumible, una diversificación sin precedentes del suministro en Europa. Un ejemplo palpable lo encontramos en el gasoducto Yamal, que abastece a Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Alemania a través de Belarús.

Otro logro del Parlamento es el papel relevante atribuido a la Comisión, que adquiere poder de veto respecto a medidas concretas si estima que pueden poner en peligro la seguridad del suministro de otros Estados miembros.

Asimismo, la Comisión ejercerá de forma decisiva la coordinación entre los Estados miembros durante las crisis a través del Grupo de Coordinación del Gas. Este Reglamento ofrece una solución real a un problema real: el Reglamento refuerza la seguridad del suministro de gas y obliga a que todos los actores del mercado colaboren para hacer frente a eventuales problemas agudos de abastecimiento.

El correcto y eficiente funcionamiento del mercado, la construcción de interconexiones y la diversificación de proveedores y rutas son la mejor defensa frente a futuras crisis.

Señor Presidente, el Reglamento relativo a la seguridad del suministro de gas representa un cambio cualitativo profundo, en virtud del cual los Estados miembros abandonan esquemas puramente nacionales para entrar de lleno en una visión ambiciosamente europea.

Es cierto que han sido necesarias dos crisis de efectos perniciosos para despertar la conciencia comunitaria de algunos, pero bienvenida sea la atrición si sus consecuencias son análogas a las de la contrición.

Por último, señor Presidente, este Reglamento supone un hito histórico hacia la seguridad del suministro de gas en la Unión y constituye una prueba fehaciente de la bondad de nuestro gran proyecto de integración. La correcta y rápida aplicación de este Reglamento lanzará un mensaje muy fuerte a nuestros suministradores y casi siempre amigos, el mensaje de que en la Unión, y en lo que al suministro de gas se refiere, ya no rige el lema del «sálvese quien pueda» sino el de «todos para uno y uno para todos».

 
  
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  Günther Oettinger, Miembro de la Comisión.(DE) Señor Presidente, Señorías, el gas desempeña un papel importante en nuestra política energética y la estrategia en este punto es clara. En primer lugar, necesitamos un marco jurídico europeo eficaz para garantizar la seguridad del suministro de gas. En segundo lugar, deberíamos diversificar las fuentes y rutas de suministro del gas importado. También necesitamos desarrollar aún más y consolidar la necesaria infraestructura y adoptar un enfoque común en lo que a los intereses europeos respecta cuando tratemos con nuestros socios en materia energética y los países de tránsito. Todo esto debe basarse en un mercado interno que funciona correctamente.

La crisis del gas de enero del pasado año y los acontecimientos del mes de junio entre Moscú y Minsk confirmaron que vamos por buen camino con nuestra estrategia. Por esta razón, agradezco que las negociaciones en el Parlamento y con los Estados miembros en base a la propuesta de la Comisión concluyeran de manera positiva en tan sólo un año. Se trata de una buena noticia para la comunidad empresarial y para los ciudadanos de la Unión Europea. Quisiera expresar mi particular agradecimiento al Parlamento Europeo y también al señor Vidal-Quadras por el compromiso mostrado en torno a esta cuestión. Estaba usted seguro de cuál era el resultado que podía lograrse y ha conseguido llevar el proceso a una conclusión satisfactoria. También querría agradecer a los Estados miembros el que se hayan mostrado dispuestos a ceder algunas de sus competencias para pasar a formar parte de un marco europeo.

Este proyecto de reglamento es el primer acto legislativo basado en el exhaustivo artículo sobre energía incluido en el nuevo Tratado de Lisboa. Están ustedes entrando en territorio desconocido y haciendo uso de todas sus competencias recientemente adquiridas. Nadie puede garantizar que no vayan a producirse interrupciones en el suministro de gas, lo que hace que sea aún más importante que tomemos las precauciones necesarias. Creemos que la estrecha cooperación con los Estados miembros en materia de suministro de gas resulta más esencial que nunca. En estos momentos estamos asesorando a Polonia para que se asegure, desde el principio, de que su nuevo contrato de suministro de gas con Rusia es compatible con la legislación europea y no lleva el incumplimiento formal de procedimientos contractuales.

Vemos con buenos ojos el llamamiento hecho por esta Cámara a favor de un enfoque europeo, mayor celeridad en la acción preventiva, nuevas opciones técnicas tales como la capacidad de flujo inverso, la ampliación de las infraestructuras y una política energética europea común a nivel externo. También respaldamos la propuesta del Parlamento para establecer un mercado interior y realizar un seguimiento del mismo. Los estándares mínimos obligatorios para todos los hogares son un indicio de la solidaridad y responsabilidad que asume Europa ante sus ciudadanos. Se establece en toda Europa una reserva de suministro mínima de treinta días en caso de darse situaciones extremas, como por ejemplo un fallo en las infraestructuras, variaciones acusadas de temperatura o picos de demanda. Un suministro garantizado de treinta días no es equiparable a una verdadera red de seguridad pero sí sienta las bases sobre las que enfocar la cuestión de los inviernos y las potenciales crisis futuras con mayor confianza.

Cada vez más, deberíamos hablar con una única voz, construir nuestra postura a nivel interno, tal y como estamos haciendo ahora, y presentar un frente unido de cara al resto del mundo.

Muchas de las medidas que forman parte del Reglamento ya se han puesto en práctica, incluidas las relacionadas con las infraestructuras de suministro de gas y la capacidad de flujo inverso. En estos momentos prestamos apoyo a treinta y un proyectos en el ámbito del suministro de gas a los que se han concedido fondos asignados por el Parlamento, un total de 1.400 millones de euros destinados a ayudar a dar salida a toda una serie de opciones de financiación pública y privada. En los últimos meses se ha conseguido mucho de lo que el Reglamento se propone poner en práctica. No obstante, todavía queda mucho por hacer. Estoy convencido de que este Reglamento no será la última palabra sobre este tema. Así pues, me interesa sobremanera que se produzca una reconsideración provisional y probablemente se continúe trabajando sobre este Reglamento así como en su matización y la extensión de los planes correspondientes en un periodo de dos a tres años.

Nos gustaría que el Reglamento se aplicara rápidamente una vez sea adoptado. La Comisión desea pasar a la acción tan pronto como sea posible para garantizar que contamos con un enfoque común en lo que a nuestras relaciones energéticas externas respecta. El Grupo de Coordinación del Gas, liderado por la Comisión y que se reúne mensualmente, desempeñará un papel más importante como resultado de este Reglamento. Nos complace constatar el hecho de que se producirá una mayor cooperación, no sólo a nivel europeo sino también en el ámbito regional, ejemplo de lo cual es el proyecto piloto que afecta a los tres Estados bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, como parte del Plan de Interconexión del Mercado Báltico de la Energía (BEMIP). En resumidas cuentas, necesitamos soluciones regionales en el contexto de la dimensión global europea.

Les garantizo que la Comisión desea que se produzca un amplio debate sobre el tema de las infraestructuras. El paquete sobre infraestructuras que nos proponemos presentar en noviembre, junto con el próximo periodo presupuestario, suponen la oportunidad ideal para ello.

(Aplausos)

 
  
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  Bogusław Sonik, ponente de opinión de la Comisión ENVI.(PL) Los ciudadanos europeos esperan que la Unión Europea adopte medidas y decisiones que expresen de modo visible y específico nuestro deseo de que las infraestructuras supranacionales se gestionen de manera colectiva. Este Reglamento cumple con esta expectativa, sobre todo en lo referente al transporte y la capacidad de viajar rápidamente a cualquier destino europeo sirviéndose de la red de ferrocarriles, las carreteras o las conexiones aéreas, y también en lo que respecta a la seguridad, incluida la seguridad energética.

Llevamos varios años diciendo en el Parlamento que el suministro de energía debería considerarse una cuestión política estratégica. Europa no debería depender de un único proveedor, pero ésta es la situación en Europa Central y Oriental, que reciben la mayor parte de su suministro de Rusia. Gazprom, provocando dificultades en el suministro, ha mostrado en repetidas ocasiones que concibe el gas como un arma estratégica para incrementar la influencia política de Moscú. Nosotros, en tanto que polacos y miembros polacos del Parlamento Europeo, hemos señalado la naturaleza egoísta del gasoducto del Norte, una inversión emprendida sin consultar a los Estados miembros de la Unión Europea.

El Reglamento que hoy consideramos en torno a la solidaridad en el suministro de gas supone una expresión de la toma de conciencia a nivel europeo de que sólo juntos podemos crear un sistema eficaz y de beneficio mutuo para la obtención y distribución del gas, un sistema en el que ningún país, en caso de verse privado de abastecimiento, sea abandonado a su suerte. No obstante y con el objetivo de poner en práctica las disposiciones de este Reglamento, son necesarios la voluntad política de los gobiernos y también el esfuerzo financiero de la Unión Europea.

 
  
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  Sandra Kalniete, ponente de opinión de la Comisión IMCO. (LV) Gracias, señor Presidente. Éste es un informe de gran importancia y me complace ver que la resolución del Parlamento refleje la preocupación de los Estados miembros que se encuentran aislados en lo que a energía respecta debido a que dependen en gran medida del suministro de terceros países y carecen de la infraestructura que los conecte con otros Estados miembros de la Unión Europea. Confío en que la adopción de este Reglamento hará posible el desarrollo de proyectos de política energética común. En nombre de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, me satisface constatar varios puntos en los que el Parlamento ha mejorado esta propuesta. En primer lugar, se ha precisado y definido con mayor claridad el tipo de consumidor a quien se le garantiza el suministro de gas en situaciones extremas. En segundo lugar, se ha reforzado, impulsado y hecho más específico el principio de solidaridad europea, poniéndose especial énfasis en la cooperación regional y la ampliación de las competencias y la responsabilidad de la Comisión. Por último, se ha concedido prioridad inequívoca a los instrumentos basados en el mercado, en vez de a los mecanismos ajenos al mercado, para resolver los cortes de suministro. Tales instrumentos deberán aplicarse únicamente en circunstancias en que el mercado no sea capaz de garantizar el abastecimiento con el fin de proteger a los consumidores. Para concluir, quisiera agradecer al señor Vidal-Quadras su excelente colaboración.

 
  
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  Jacek Saryusz-Wolski, ponente de opinión de la Comisión AFET. – Señor Presidente, la seguridad energética es uno de los elementos fundamentales que permitan salvaguardar el futuro, es un bien público y la Unión Europea tiene el deber de procurárselo a sus ciudadanos. La cuestión no es por tanto si se debe actuar, sino cómo debería actuar la Comunidad para proporcionar seguridad a los Estados miembros en materia energética. Para cumplir ese objetivo son necesarios dos elementos: en primer lugar, instrumentos jurídicos adecuados y, en segundo lugar, visión política y la voluntad de poner en práctica esos instrumentos.

En lo que se refiere al paquete legislativo que tan hábilmente ha negociado el ponente, el señor Vidal-Quadras, yo diría que, en comparación con las aspiraciones iniciales, se han alcanzado dos tercios del objetivo de proporcionar seguridad energética a la Unión Europea en su conjunto. El paquete de medidas nos dota de unas normas ambiciosas en lo que respecta a las infraestructuras, introduce el sistema de respuesta comunitaria en situaciones de emergencia e incorpora el principio de solidaridad, tal y como se recoge en el artículo 194 del tratado como principio vinculante.

Sin embargo existen omisiones importantes, sobre todo en lo tocante a la dimensión externa de la política energética de la UE. El Reglamento omite el papel del Alto Representante y tan sólo alude vagamente al corredor del sur, Nabucco o la cooperación con nuestros socios en el marco de la EVP.

No obstante, el texto en su conjunto representa un gran avance, o más bien puede representar un gran avance si se aplica debidamente.

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Herbert Reul, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señor Presidente, Señorías, en primer lugar querría agradecer sus denodados esfuerzos a los miembros de esta Cámara que han trabajado en este proyecto, en particular al señor Vidal-Quadras. Todo ello es prueba de que el sistema política europeo es capaz de responder a las crisis y ofrecer soluciones útiles.

Hemos asistido a consideraciones de esta naturaleza en torno a la seguridad del suministro en varias ocasiones y, como resultado, la problemática de la seguridad del suministro de gas ha quedado mucho más clara. Nos hemos visto obligados a actuar y hemos tomado las medidas necesarias. Hemos encontrado soluciones que no son sencillas, que implican tener que recurrir a instrumentos nuevos y que —y esto es lo más interesante a mi juicio— no solamente establecen las normas en lo relativo a infraestructuras europeas, no solamente crean un conjunto de reglas comunes para los planes de prevención y emergencia, no solamente ofrecen la garantía, a la que el señor Oettinger ha hecho referencia con gran acierto, de poder ofrecer a nuestros ciudadanos treinta días de suministro garantizado en el futuro, sino que además demuestran que somos capaces de llegar a soluciones de compromiso que conduzcan a resultados viables. El proceso ha sido laborioso pero ahora resulta evidente que nos enfocamos en el papel y las responsabilidades de las empresas que construyen y gestionan las redes de suministro. Otro factor importante es el garantizar que las políticas sean flexibles y dejar bien claro que no estamos imponiendo requisitos que no vayan a producir resultados o ya no sean inteligentes o sensatos, por ejemplo por medio del fomento de la flexibilidad en la capacidad de flujo inverso. No estamos diciendo que deba hacerse todo a cualquier precio pero nos estamos dando el margen necesario para evaluar los casos a título individual y mejorar la cooperación en las regiones.

Resulta igualmente importante la referencia al hecho de que, pese a que los Estados miembros deben ser conscientes de sus propias responsabilidades, si no logran encontrar las soluciones necesarias, la Comisión tendrá una tarea adicional de la que ocuparse. El papel de la Comisión ha salido reforzado, pero no es el único órgano que toma decisiones, si bien es responsable de tomarlas cuando ya no son posibles otras soluciones y además tiene la última palabra. Necesitamos flexibilidad y sistemas que mantengan las cargas dentro de unos límites razonables. Y finalmente, pero no por ello menos importante, debemos asegurarnos de que las soluciones estén disponibles. Se trata en definitiva de buenas noticias para la ciudadanía europea llegadas desde Bruselas.

 
  
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  Hannes Swoboda, en nombre del Grupo S&D.(DE) Señor Presidente, por supuesto me gustaría comenzar agradeciendo profundamente al señor Vidal-Quadras su constructivo informe y, sobre todo, la productiva colaboración que se ha establecido entre él y los ponentes alternativos. También quisiera expresar mi gratitud al presidente de la comisión que ha dirigido las reuniones con la Presidencia española.

Hemos logrado un buen resultado. Por descontado, la cuestión central aquí es la solidaridad a nivel europeo, el desarrollo conjunto de gasoductos, la capacidad de flujo inverso y, más importante aún, proteger a los consumidores vulnerables. Sobre todo esto, tal y como ya se ha mencionado, se legisla directamente. Hay quienes se han mostrado críticos al respecto, pero el que así sea es de suma importancia porque nos permite enviar una señal clara.

El señor Oettinger ya ha comenzado a mirar hacia el futuro y al mencionar que la historia no acaba aquí. Me gustaría respaldarle en este punto. Deberíamos dar unos cuantos pasos más. El grupo del señor Delors ha publicado recientemente un informe sobre la posibilidad de establecer una comunidad energética europea. Sé que nuestro presidente está claramente a favor de esa posibilidad y me satisface que así sea porque creo que con el establecimiento de una comunidad europea de la energía —sin enmendar el tratado— se contribuiría significativamente al progreso y continuidad del proceso de unificación europea. También es importante que no nos perdamos en discusiones sobre modificaciones del tratado. La solidaridad debe ser realmente la prioridad.

Mi segundo comentario hace referencia a la necesidad de presentar un frente unido tanto a nivel interno como de cara al exterior. ¿A qué me refiero cuando hablo de «nivel interno»? Estoy pensando en cómo gran parte de la infraestructura adicional que necesitamos y el señor Oettinger ya se ha referido a esta cuestión. Cuanto más avancemos hacia la energía solar y eólica, más desarrollaremos nuestras infraestructuras porque, además de una mayor capacidad de almacenamiento, pronto necesitaremos asegurarnos de que se puede recurrir a otros productores de energía, habida cuenta de que hoy por hoy no existe suficiente energía solar o eólica disponible. Como resultado, esta red común de infraestructuras europea es muy importante.

Ni que decir que también necesitamos presentar un frente unido ante el resto del mundo. Nuestro mercado es cada vez más común a diferencia de lo que ocurre en otros países. Rusia no posee un mercado común y abierto sino monopolios estatales. Si queremos hacer frente a ese sistema necesitamos hacerlo juntos y en base a una política energética exterior común, pero tal vez también en base a un enfoque conjunto por parte de las compañías suministradoras de gas europeas con el fin de obtener los mejores precios y las mejores condiciones y, por supuesto, en base al desarrollo de infraestructuras como Nabucco. En mi opinión, ésta es la razón por la que hoy debemos avanzar hacia una política energética europea común.

 
  
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  Adina-Ioana Vălean, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, primeramente, debo felicitar al ponente, el señor Vidal-Quadras, por el trabajo llevado a cabo para la confección de este importante informe. Todos los inviernos nos sirven de recordatorio sobre el hecho de que Europa depende del suministro de gas de Rusia, Ucrania y otros países. La seguridad del suministro energético se ha convertido en una prioridad para la Unión Europea, algo que no puedo por menos que aplaudir.

Esta legislación supone un avance positivo hacia la reducción de la vulnerabilidad de Europa y garantiza a nuestros ciudadanos que continuará proporcionándoseles gas en caso de producirse trastornos serios en el suministro; los precios serán asequibles y la solidaridad prevalecerá. No obstante, cabe hacer más. Necesitamos seguir diversificando las rutas energéticas y las fuentes de suministro. La seguridad del suministro energético adquiere un significado diferente dependiendo de si se es rumano, holandés o finlandés. La diversidad de nuestras circunstancias geopolíticas requiere un enfoque europeo y el enfoque europeo a su vez requiere la plena realización del mercado energético.

No es ninguna primicia declarar que aún existen muchas barreras dentro de la Unión Europea. El proteccionismo está perjudicando al mercado al mantener los precios altos y socavar la seguridad del suministro. Lo que sí es novedoso, sin embargo, es que un político declare que la política debería mantenerse al margen de la política energética, y lo digo alto y claro. Todos los días oímos hablar de contratos ambiguos, de acuerdos celebrados a puerta cerrada, de monopolios y manejos políticos.

En Rumanía, el diseño de nuestra estrategia energética está en manos de un puñado de personas pertenecientes al Consejo de Seguridad encabezado por el Presidente. ¿Rendición de cuentas? No para los rumanos. ¿Democracia? No para los rumanos. Y sin embargo las consecuencias de esta política en las manos de quienes acaban es en las de los ciudadanos de Rumanía cuando reciban la costosa factura del gas a final de año.

Ha llegado el momento de pedir más transparencia, rendición de cuentas y democracia en lo referente a cómo gestionan los Estados miembros la política energética. De otro modo no seremos capaces de mejorar la situación de los consumidores. Permitamos que el mercado libre regule los precios, pues sin duda lo hará mucho mejor que los políticos. Necesitamos que la Comisión desmantele las barreras proteccionistas y los correspondientes patrones de comportamiento.

 
  
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  Claude Turmes, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señor Presidente, mis más sinceras felicitaciones al señor Vidal-Quadras y a todos los que han participado en estas negociaciones. También me gustaría felicitar a la Presidencia española, que verdaderamente nos ha ayudado a progresar con rapidez en este ámbito. Hemos logrado un buen equilibrio entre el mercado interior y la planificación de cara al futuro, y entre el nivel regional y el de Europa en su conjunto. También me complace que la esfera donde más hemos progresado, la capacidad de flujo inverso, desempeñe un papel prominente en este Reglamento.

En relación a cómo encarar el futuro, me gustaría detenerme en tres puntos. En primer lugar, en lo que a infraestructuras respecta, alcanzamos a ver potencial para el desarrollo de conexiones norte-sur en particular, en Polonia, Hungría y Eslovaquia. Es fundamental para nosotros contar con más conexiones norte-sur. En cuanto al almacenamiento del gas, necesitamos considerar la cuestión resaltada por el señor Swoboda. Si la presencia del gas en el mercado de la electricidad aumenta, tal y como parece probable que ocurra, necesitamos un ciclo de almacenamiento más rápido. Debemos evaluar nuestras infraestructuras para identificar si tenemos un ciclo lento o rápido de almacenamiento del gas porque hemos de enfocarnos más de cerca en un ciclo de almacenamiento rápido.

En segundo lugar, soy de la opinión de que carecemos completamente de datos adecuados que sirvan de base para evaluar la demanda futura de gas. ¿Qué impacto tiene la Directiva relativa al rendimiento energético de los edificios? ¿Cuál es el efecto de que un país como Alemania declare que a partir de 2050 todos sus edificios, tanto antiguos como nuevos, serán edificios de de consumo de energía casi nulo? El modelo PRIMES no es lo suficientemente detallado ni independiente porque lo creó la misma persona que desarrolló los escenarios para EURELECTRIC, lo que significa que necesitamos mejores datos para evitar inversiones inútiles.

En tercer lugar, los Jefes de Estado y de Gobierno se reunirán el 4 de febrero de 2011. Antes de esta importante Cumbre del 4 de febrero, creo que la Comisión debería proporcionarnos un documento en el que se reevalúe el mercado mundial del gas. Los yacimientos de gas de esquisto en Estados Unidos han hecho que aumente la cantidad de gas licuado disponible. ¿Qué supondría para nosotros el que descubriéramos gas de esquisto en Europa? Necesitamos un documento de la Comisión que ofrezca a los Jefes de Estado un análisis de la situación actual en el mercado mundial del gas, que en mi opinión es mucho más positiva que dos o tres años atrás.

 
  
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  Konrad Szymański, en nombre del Grupo ECR.(PL) Desde luego las felicitaciones son de rigor, porque el señor Vidal-Quadras no solo constituye el puntal que sostiene el acuerdo que hemos alcanzado con el Consejo sino que además también es el pilar fundamental del consenso excepcionalmente amplio entre las diversas fuerzas políticas de este Parlamento, lo cual reviste una gran importancia. El Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos respalda este acuerdo, pese a que en un primer momento el Parlamento propuso medidas que eran mucho más ambiciosas, sobre todo en lo tocante a la construcción de infraestructuras y también en el ámbito de la participación política de la Unión Europea en la resolución de potenciales crisis, incluidas las que poseen una dimensión internacional.

Puede decirse que la versión original de la resolución imponía muchas más obligaciones tanto a las empresas como a los Estados miembros. La versión que tenemos encima de la mesa hoy contiene muchas más opciones. Ahora sólo cabe esperar que eso no constituya un pretexto para continuar con la política de indiferencia, tanto por parte de los Estados miembros como de las empresas, una política de indiferencia ante la utilización abusiva del gas por parte de Rusia como arma en Europa Central. Sólo queda esperar que la Comisión Europea luchará decididamente contra el abuso de su posición monopolística en que incurre Gazprom, porque Gazprom también tiene razones políticas para querer retener no sólo el pleno control de los gasoductos, incluidos los que atraviesan territorio de la Unión Europea, sino también el pleno control de las materias primas, incluso tras su venta en el mercado de la UE. Todo esto ocurre a expensas del mercado común, ocurre a expensas de los derechos de la competencia y los consumidores y ocurre a expensas del desarrollo de tecnologías modernas en el sector del gas.

Por supuesto que el Reglamento podría ser mejor, pero aún así supone la oportunidad y garantía más significativas de una política energética comunitaria frente a una crisis del suministro de gas. Así pues, debería recibir el apoyo más amplio posible en la votación de hoy en esta Cámara.

 
  
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  Jacky Hénin, en nombre del Grupo GUE/NGL.(FR) Señor Presidente, ¿necesitamos garantizar la seguridad e independencia energéticas? Sí. Ahora bien, para garantizar plenamente la seguridad e independencia energética es fundamental que protejamos al gas y otras fuentes de energía de los graves problemas causados por los mercados especulativos declarándolos bienes públicos y celebrando acuerdos sobre tarifas que respeten a los ciudadanos de los países productores al tiempo que ofrecen seguridad a los consumidores europeos. Ésta podría ser la misión de una agencia europea de la energía bajo control del Parlamento y el Consejo.

La Unión debe actuar como representante de las multinacionales del gas y el petróleo, sobre todo después de la catástrofe a la que acabamos de asistir frente a las costas de Florida. A las multinacionales no les importan los intereses del consumidor, sólo sirven a sus accionistas y no sienten otra cosa que desprecio por el derecho de los habitantes de los países productores de gas a hacer lo que deseen con las riquezas de su subsuelo.

A diferencia del ponente, yo no estoy convencido de que la libre acción del mercado y las empresas privadas que operan en el sector del gas garantice el suministro en la Unión. Para garantizar el abastecimiento a todos los ciudadanos de la Unión necesitamos nacionalizar las grandes empresas explotadoras de este recurso y crear, con esas organizaciones como base, un grupo de interés europeo bajo control multinacional y sobre todo público.

 
  
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  Niki Tzavela, en nombre del Grupo EFD.(EL) Señor Presidente, señor Vidal-Quadras, quisiera felicitarle por su excelente informe que logra organizar nuestro mercado interior. Ahora bien, desearía también realizar la siguiente precisión: Europa no ha logrado bajo ningún concepto encontrar garantías ni soluciones para el problema fundamental de los suministradores alternativos de gas.

Más bien al contrario, cuando considero los suministradores necesarios para que los gasoductos que estamos planificando en Europa sean viables, tengo la impresión de que sigue existiendo tan sólo un suministrador. Para ilustrar el grado de eficacia con que Rusia nos tiene acorralados, baste mencionar que se ha asegurado acuerdos de suministro de gas con todos los potenciales suministradores europeos, incluso con Irán. En principio no tengo nada que objetar a esa situación pero, siendo el caso, señor Comisario, si queremos alcanzar compromisos económicos nosotros también, necesitamos una propuesta sobre las relaciones comerciales con Rusia basada en el interés mutuo y formulada en colaboración con el señor Tajani.

Mi pregunta es la siguiente: ¿ha considerado la posibilidad de acelerar el plan de acción para el gas natural licuado? Hay proveedores en el norte de África y en el Golfo. ¿Se propone incrementar el número de terminales de GNL en el Mediterráneo? El hecho es que existen proveedores alternativos y mi pregunta por tanto sería si se está prestando a esta cuestión la debida atención.

 
  
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  Béla Kovács (NI).(HU) Señorías, la expansión mundial y la internacionalización del comercio del gas natural ha traído consigo el riesgo de que los conflictos, ya sean de naturaleza internacional, política o económica, tengan un efecto directo o indirecto en el mercado unificado del gas y pongan en peligro su funcionamiento y por tanto la seguridad del suministro. Cualquier modelo de mercado del gas, por definición, tan sólo puede manejar la capacidad y gestionar el suministro y los problemas técnicos/tecnológicos y de variaciones de precios a corto plazo, además de tratar de minimizar el coste de los servicios en su conjunto. La seguridad del suministro debe por tanto definirse como una garantía de que los consumidores que necesitan abastecimiento ininterrumpido gozarán de la cantidad de gas que necesitan a precios asequibles. Al formular la política de seguridad del suministro debe prestarse especial atención a los usuarios domésticos cuyo consumo depende de la temperatura y no tienen acceso a fuentes de energía alternativas. Estos consumidores no están en posición de luchar por su propia seguridad del suministro. En el mercado actual completamente liberalizado del gas, es deber del estado, su gobierno y las autoridades reguladoras asegurarse de que el contrato general de servicio incluye todos los requisitos aceptables del mismo.

 
  
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  Arturs Krišjānis Kariņš (PPE).(LV) Señor Presidente, señor Comisario, todos somos dependientes. En Europa, todos dependemos del suministro de energía proporcionado por terceros países. Somos especialmente dependientes en el sector del gas y, por supuesto, existe gran dependencia directa de un país suministrador: Rusia. Sabemos que, en tanto que país suministrador, Rusia puede plantear problemas; por ejemplo, como resultado de la disputa entre Rusia y Ucrania, varios Estados miembros europeos quedaron sin suministro de gas natural en enero de 2009. ¿Cuál es la solución? La solución, evidentemente, tiene dos vertientes. En primer lugar y tal y como ya han mencionado varios oradores, la diversificación del suministro; y, en segundo lugar, desarrollar un mercado interior interconectado. Así que, cuando hablamos de una política energética europea común, nos referimos a la necesidad de desarrollar un mercado interior que funcione y nos sirva de salvaguardia. ¿Dónde está el problema? El problema es que en Europa existen en la actualidad varios países y regiones que se encuentran completamente aislados del resto de la Unión. Los Estados bálticos, más concretamente, están completamente aislados y dependen por completo del suministro de gas que les llega de Rusia. Esto ha resultado, por ejemplo, en que hoy por hoy los consumidores de los Estados bálticos paguen un 30 % más por el gas natural que los alemanes y, en consecuencia, estoy plenamente convencido de que este Reglamento iniciado a instancias de la Comisión y que el señor Vidal-Quadras ha concluido es un paso en la dirección correcta. Ésta es la dirección correcta pero debemos llegar hasta el final. Debemos acabar con el aislamiento de varios Estados miembros con la inversión en infraestructuras de modo que pueda crearse un mercado común y que contemos con los condiciones necesarias para un mercado interior libre que garantizaría la seguridad del suministro de gas. Gracias.

 
  
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  Teresa Riera Madurell (S&D).(ES) Señor Presidente, señor Comisario, se ha recordado hoy aquí que la crisis de enero de 2009 puso de manifiesto algo más que nuestra dependencia energética. Aprendimos que una parte importante del problema estaba en el interior de nuestras fronteras. España, por ejemplo, no pudo acudir en ayuda de los nueve Estados miembros afectados pese a disponer de recursos.

Quiero recordarles, Señorías, aunque parezca una obviedad, que la solidaridad interna exige que el gas pueda desplazarse fácilmente por toda la Unión, sin obstáculos técnicos ni contractuales y, sobre todo, a través de unas interconexiones transfronterizas que, a día de hoy, todavía distan mucho de ser óptimas.

De ahí el valor de este Reglamento, que vincula de forma clara la construcción de interconexiones a la seguridad del suministro, haciendo hincapié desde luego en la necesidad de diversificar nuestras fuentes y de acabar con las islas energéticas.

Permítame, señor Presidente, acabar mi intervención felicitando a la Comisión, al señor Vidal-Quadras y a la Presidencia española por haber contribuido en tiempo récord a que la solidaridad europea pueda tomar cuerpo también en materia de energía.

 
  
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  Jorgo Chatzimarkakis (ALDE).(DE) Señor Presidente, en primer lugar me gustaría dar las gracias al señor Oettinger y felicitar al señor Vidal-Quadras por su informe. Con la ayuda de la Presidencia española, ha sido posible confeccionar un documento muy bueno. El gas natural es importante y su importancia va en aumento. En su discurso, el señor Turmes decía que debemos cambiar la perspectiva con que contemplamos la situación. En el país al que represento, la mitad de todos los hogares depende del gas natural pero el 40 % del mismo viene de Rusia.

Éste es el motivo por el que sumar nueva legislación a la directiva existente es de suma importancia. También es lo correcto porque nos proporcionará planes de prevención, medidas preventivas y planes de emergencia a tres niveles distintos de crisis. No deseamos ver que se repiten las situaciones de las que fuimos testigos durante la crisis del gas del invierno de 2009. No queremos ver cómo se congelan nuestros socios europeos y los países vecinos. Por esa razón, el informe es parte de nuestra responsabilidad europea común, que atañe no sólo a los Estados miembros de la UE sino también a los países vecinos.

Señorías, la legislación es buena pero también necesitamos explorar otros caminos. Por eso me complace el anuncio del señor Oettinger de que se apoyarán todas las medidas relativas a infraestructuras, algunas de las cuales ya se han mencionado aquí, incluidos Nabucco, North Stream y South Stream. Esto nos permitirá diversificar y asegurarnos de que no dependemos de una única fuente de suministro. Lo que necesitamos son instalaciones de almacenamiento. Sin lugar a dudas nos hace falta más capacidad de almacenamiento. En Alemania, contamos con el equivalente a setenta días de suministro pero no es el caso en todos los países. Debemos elevar los niveles mínimos exigibles en todos los países. La otra cuestión a abordar es la combinación de fuentes de energía, que sigue siendo nuestro mayor reto y ante el cual debemos trabajar juntos. Muchas gracias y confío en que la nueva legislación sea un éxito.

 
  
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  Evžen Tošenovský (ECR). (CS) Señor Presidente, señor Comisario, en enero de 2009, el problema del suministro restringido de gas procedente de Rusia sacudió Europa produciéndose lo que hemos dado en llamar la crisis del gas de enero de 2009. No obstante necesitamos ser muy cautos ya que la situación de ningún modo afectó a toda Europa y, a juzgar por los estudios, parece haber sido un problema eminentemente estructural. Así pues, no debiéramos embarcarnos precipitadamente en intentos excesivos de regulación, ya que responder a la cuestión del suministro con un gran (incluso desproporcionado) número de instalaciones de almacenamiento o reglamentos podría derivar en precios más altos y por supuesto complicar la situación para el usuario final además de socavar la competitividad.

En mi opinión, el informe ha llegado a una conclusión muy sensata en aras de mantener la flexibilidad en medio de toda esta problemática. También me complace grandemente oír que el comisario Oettinger opina que, con el tiempo, será necesario evaluar el impacto del informe en los precios del gas y analizar los efectos generales de las medidas adoptadas en el mercado del gas.

 
  
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  Fiorello Provera (EFD).(IT) Señor Presidente, Señorías, la producción europea de gas está disminuyendo de manera continuada y en cambio la demanda energética aumentará en el futuro, sobre todo en el momento en que se produzca la recuperación económica que todos esperamos.

Es por tanto muy importante poner en práctica políticas de suministro numerosas y seguras, máxime en tiempos de crisis y habida cuenta de que el suministro de gas depende de factores geopolíticos externos.

Este Reglamento mejorará sustancialmente la coordinación entre las diversas partes interesadas con presencia en el sector del gas y evitará que se repitan situaciones como las vividas durante la crisis entre Rusia y Ucrania, pero sin cuestionar las prerrogativas de todo Estado miembro en el ámbito de la energía.

Quiero felicitar al ponente, el señor Vidal-Quadras, y agradecerle que haya tomado en consideración algunas de las enmiendas que tan importantes resultan para nosotros. También me satisfacen las palabras del señor Comisario haciendo un llamamiento a una mayor y más estrecha cooperación regional en este sector y le agradezco su interés.

 
  
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  Nick Griffin (NI). – Señor Presidente, los abogados se dedican a seguir ambulancias: dondequiera que haya un accidente, siempre habrá parásitos que se apresuren hacia ese lugar para aprovecharse de la desgracia de otros. Los abogados de la Unión Europea son unos extraordinarios perseguidores de ambulancias: desde la fantasía del calentamiento global provocado por el hombre, pasando por los terremotos hasta los incendios forestales, cualquier crisis se convierte en una excusa para hacerse con una parcela aún mayor de poder.

La crisis del gas entre Rusia y Ucrania fue un problema artificial provocado por la injerencia neo-conservadora en la política de Europa del Este. La respuesta es dejar de «hostigar al oso» y permitir que las naciones europeas seamos libres de comprar el gas que Rusia necesita vendernos. En vez de eso, la crisis se utiliza como excusa para que la UE se haga con el control del suministro de gas y nos haga caer a todos en la trampa de una interdependencia diseñada para imponer una Unión a favor de la cual los ciudadanos nunca votarían.

La cuestión no es el suministro de gas sino la subrepticia tiranía de un superestado socialista que se sirve del engaño para apropiarse de lo que no puede conseguir por medios democráticos. Cuando se despoje de la máscara de la necesidad razonable, su fascismo de nuevo cuño se impondrá, y no con aceite de ricino sino con letal frialdad. Éste es el motivo por el que los amantes de la libertad votarán en contra de este informe.

 
  
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  Amalia Sartori (PPE).(IT) Señor Presidente, Señorías, me gustaría dar las gracias al señor Vidal-Quadras por su excelente informe y su notable y reconocida habilidad para la mediación, que nos ha conducido a la votación de un Reglamento ampliamente respaldado en su primera y única lectura.

Yo mismo y la delegación y el grupo que represento votaremos gustosos en favor de este Reglamento porque sin duda supone un significativo avance en comparación con las políticas aplicadas hasta la fecha, por más que se trate de una primera piedra importante en la construcción de un edificio que necesariamente nos llevará a involucrarnos de manera coherente en nuevas y ambiciosas políticas, tal y como el señor Comisario ha anunciado ya.

Aplaudo la decisión pública y oficial tomada en el Parlamento a favor de una política de solidaridad en el mercado interior que también sirve de advertencia dirigida a quienes con demasiada frecuencia han especulado en este ámbito en los últimos años. No obstante, deberíamos diversificar los corredores de abastecimiento, fuentes y calidad de los recursos. En este sentido, opino que se podría haber prestado una atención más decidida a la cuestión del corredor de gas meridional.

Estoy a favor y en completo acuerdo con el argumento de que el mercado es la única verdadera garantía disponible para combatir los riesgos relacionados con el suministro. El mercado no va a desaparecer, así que debemos esforzarnos por garantizar que sea competitivo y por tanto dotarlo de disposiciones reglamentarias, directivas, financiación y una multitud de redes y múltiples recursos de suministro para asegurarnos de que deje de existir un monopolio en este sector, tanto en lo que respecta tanto a fuentes como a redes de suministro.

 
  
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  Marek Siwiec (S&D).(PL) La seguridad del suministro del gas es una cuestión excepcional y estratégica. En total, cuatro comisiones han trabajado en este tema. Se está diciendo que las comisiones trabajaron durante un periodo breve pero, en total, ha sido mucho tiempo: se han expresado opiniones y se ha dado un intercambio de puntos de vista. Se trataba de un asunto excepcional porque afectaba a cuestiones geopolíticas, tecnológicas y de ingeniería y, lo más importante, también estaba relacionado con la naturaleza de la solidaridad europea. ¿Hasta dónde queremos llegar en la construcción de un mercado común? ¿Hasta dónde queremos llegar en lo que a actuar juntos se refiere? ¿Hasta dónde están los grandes y poderosos dispuestos a llegar para cobijar a los débiles y poco preparados bajo su ala en una situación de crisis?

Se ha acordado una solución de compromiso, que es bienvenida, como lo es toda solución de compromiso. Es bueno que lo haya. Ahora bien, cuando pienso en lo ambicioso de las intenciones expresadas en un primer momento, lo que recuerdo es que queríamos llegar más lejos. Para el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, la palabra más importante del título de este informe es «seguridad». Sin embargo se trata de seguridad con «s» minúscula, la seguridad de la gente normal que paga las facturas, lee el periódico y se entera de que alguien simplemente le podría cortar el gas. Creo que, desde el punto de vista de sus intereses, desde el punto de vista de la gente que tiene miedo, que cada invierno teme que alguien le corte el gas o que tendrá que pagar más, éste es un informe que disminuye su miedo un poco, y es muy positivo que se haya planteado de esta manera.

No obstante, digamos también con toda franqueza que cuando se trató la cuestión de quién podía declarar una emergencia en relación al suministro del gas y en qué condiciones, no había acuerdo sobre este punto. Se propuso que pudiera hacerlo un país que estuviera en riesgo y cuando se incluyó en la primera propuesta que dos países pudiesen hacerlo, tampoco prosperó. Hoy tenemos una definición vaga que dice que unas autoridades sin especificar serán las que debatan la cuestión. Así que, en resumen, es un pequeño paso, pero en la dirección correcta.

 
  
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  Norica Nicolai (ALDE).(RO) Me gustaría hacer hincapié en dos puntos: la importancia de los países suministradores de gas y de los países de tránsito. Además quisiera felicitar al ponente por habernos brindado la oportunidad de debatir este tema y por la manera en que lo ha tratado.

Como ponente para Turkmenistán, creo que este país es uno de los suministradores clave de la Unión Europea, máxime teniendo presentes las reservas con que cuenta y las oportunidades de abrir el suministro a la Unión Europea, tal y como ha hecho también con otros países asiáticos, sobre todo con China. Creo que todos los proyectos europeos, incluidos Nabucco y White Stream, dependen de las relaciones con este país. En este contexto, opino que mejorar las relaciones con los países suministradores es extremadamente útil, manteniendo al mismo tiempo los estándares impuestos por la Unión Europea. El compromiso del que han dado muestra estos países no es únicamente económico sino también una alianza democrática y estratégica con la Unión Europea, una relación que la política exterior de la Unión debe cuidar.

En segundo lugar, me gustaría enfatizar la importancia de mi patria, Rumanía, como país de tránsito. Creo que tanto Rumanía como Bulgaria pueden desempeñar un papel estabilizador.

 
  
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  Adam Bielan (ECR).(PL) La seguridad energética es en la actualidad una de las condiciones más importantes para la soberanía. En consecuencia, la Unión Europea debe lograr una política coherente en este ámbito tan pronto como sea posible. La Directiva de 2004 sobre crisis del gas que se encuentra en vigor en la actualidad es completamente inadecuada en vista de los riesgos que se dan hoy en día, ya que no puede proteger a los países, en particular los de Europa Central y Oriental, de reducciones en el suministro de gas de varias semanas de duración. Pese a que ha sido una experiencia dolorosa, hemos constatado lo seria que es esa amenaza durante las dos crisis del gas entre Rusia y Ucrania de 2008 y 2009.

Podría decirse que «más vale tarde que nunca». También es positivo que, al adoptar un nuevo Reglamento, por lo menos estemos comenzando a diseñar una política energética común. Este Reglamento debiera contribuir a la creación de mecanismos que permitan la coordinación de las acciones en caso de producirse otra crisis del gas, además de mejorar las redes de infraestructuras que conectarán los sistemas de gas de los Estados miembros. El compromiso negociado con el Consejo sin duda no es el ideal. En mi opinión, las medidas que sugirió el Parlamento Europeo inicialmente eran significativamente mejores. A pesar de eso y sin olvidar el actual estado imperfecto de la ley, creo que las propuestas que se han presentado deberían respaldarse.

 
  
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  Jaroslav Paška (EFD). (SK) El Reglamento sobre seguridad del suministro de gas responde a un problema que se nos ha hecho muy real con la crisis de la energía y el gas de principios del año pasado.

El modelo de Reglamento redactado por la Comisión propone toda una batería de medidas cuyo ambicioso objetivo es conseguir un mayor grado de seguridad energética para toda la Unión Europea. Ahora bien, hemos tenido que especificar o mejorar la redacción original de muchas cuestiones incluidas en la propuesta a través de las comisiones parlamentarias. El Parlamento ha tenido que especificar el papel de las empresas en caso de emergencia, rediseñar el alcance de la utilización del flujo inverso y resolver la cuestión de la distribución de costes respecto de nuevas inversiones en infraestructuras transfronterizas; también ha especificado los términos del mecanismo comunitario para declarar un estado de emergencia vinculándolo a los planes de prevención y emergencia de los Estados miembros. El Parlamento ha propuesto asimismo una forma de tratar la información comercial sensible con el objetivo de evitar que se haga un mal uso de la misma. No obstante, pese al enorme esfuerzo tanto del ponente como de las comisiones parlamentarias, siguen pendientes de resolver muchas cuestiones entre las que se encuentran la definición de clientes protegidos y la aplicación de las normas N-1 para infraestructuras. Debemos abordar estas cuestiones de nuevo una vez se haya adoptado la directiva.

 
  
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  Romana Jordan Cizelj (PPE). (SL) Hoy debatimos el que probablemente sea uno de los documentos más importantes de este Pleno. Muchos de nuestros ciudadanos se congelaron durante las semanas más frías del invierno de 2009 porque sus radiadores estaban fríos. Es precisamente en esos casos de emergencia, al verse el suministro de gas en Europa seriamente interrumpido, cuando debemos dar muestras de solidaridad europea.

El Reglamento sobre el que se centra este debate es buena prueba de que el bienestar de los ciudadanos a título individual ocupa un lugar central en nuestra tarea. El Reglamento define que todos los hogares conectados a una red de suministro de gas como «clientes protegidos». Conforme a dicho Reglamento, tendrán que tomarse medidas para garantizar el abastecimiento suficiente en situaciones de emergencia, lo que implica que debemos reforzar las infraestructuras tanto dentro de los Estados miembros como entre ellos. Debemos asegurarnos de que los circuitos de realimentación del gas funcionan correctamente, y eso implica flujos inversos. También debemos confeccionar un plan eficaz de medidas preventivas en caso de emergencia.

En este sentido, quisiera animar a la Comisión Europea a instar a los Estados miembros a cumplir con los requisitos establecidos por el Reglamento de manera puntual. Me complace ver que el ponente ha tomado buena nota de los argumentos presentados por cada Estado miembro y que ha tenido en cuenta las circunstancias específicas de los mismos. Estas soluciones son por tanto relevantes para Eslovenia, donde la red existente, que combina el suministro de gas procedente de Rusia y Argelia, basta para dar respuesta a la demanda normal, pese a no cumplirse plenamente la norma N-1.

Por último, quisiera felicitar al ponente, el señor Vidal-Quadras, que ha liderado con gran acierto las negociaciones en el Parlamento y entre las instituciones. Verdaderamente ha realizado un trabajo maravilloso y confío en que recibirá el respaldo de una amplia mayoría de los votos.

 
  
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  Anni Podimata (S&D).(EL) Señor Presidente, quisiera comenzar felicitando al señor Vidal-Quadras por su importante contribución al detallado acuerdo alcanzado con el Consejo en primera lectura.

El nuevo Reglamento abordará la grave debilidad inherente en torno a la cuestión de la seguridad del suministro de gas natural en la UE al ampliar las medidas a nivel europeo, conferir mayores atribuciones al Grupo de Coordinación del Gas, adoptar criterios de emergencia y alerta temprana y, por supuesto, al introducir cláusulas para proteger a los consumidores y proporcionarles un mejor servicio, sobre todo a los miembros más vulnerables de nuestra sociedad, que deben ser nuestra prioridad.

Ahora bien, me gustaría señalar, tal y como ha subrayado el Parlamento en repetidas ocasiones, que necesitamos superar el abordaje fragmentado de la cuestión de la seguridad del suministro energético y adoptar una política europea cohesionada en lo que al sector de la energía respecta, comenzando por reforzar la cooperación regional y promover proyectos para la diversificación de las fuentes y canales de energía, tales como los gasoductos Nabucco y ITGI, que son proyectos complementarios más que opuestos o excluyentes y que pueden desempeñar un papel catalizador en lo que a seguridad del suministro en la UE se refiere.

 
  
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  Ivo Strejček (ECR). (CS) Señor Presidente, la crisis energética del año pasado fue desagradable pero no indicó ningún fallo estructural del mercado. Así pues, no es necesario regular excesivamente el mercado del gas o el mercado de suministro del gas, pues en última instancia eso llevaría a precios más altos para el usuario final. En este contexto, me gustaría hacer tres comentarios: en primer lugar, cabría definir con sumo cuidado la categoría de lo que han dado en llamarse «clientes protegidos» para evitar que ésta sea demasiado amplia, lo que sin duda llevaría a una subida de los precios del gas para el usuario final. En segundo lugar, debemos actuar con mucha cautela a la hora de definir el periodo obligatorio durante el que los suministradores deben proporcionar gas, y no debería ser de sesenta días sino tal vez de solamente treinta, pues de otro modo habría que construir inmensas instalaciones de almacenamiento, por supuesto, y esto tendría un impacto en los precios al usuario final. En tercer lugar, resulta evidente que se hace necesario establecer de manera precisa la definición del llamado periodo más frío.

 
  
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  Bogdan Kazimierz Marcinkiewicz (PPE).(PL) Me gustaría expresar mi reconocimiento al ponente, el señor Vidal-Quadras, quien hace un año se enfrentó al reto excepcionalmente difícil de preparar un informe sobre la cuestión de la seguridad energética y más específicamente en torno a cómo salvaguardar el suministro de gas en la Unión Europea. Tanto el Parlamento Europeo como el Consejo son plenamente conscientes del acuerdo conjunto a que se ha llegado en colaboración. El Reglamento relativo a la seguridad en el suministro de gas ha de ser un instrumento en base al cual la Comisión Europea, los Estados miembros y sus autoridades y también las empresas del gas tomen medidas con la suficiente antelación como para evitar los efectos de una interrupción en el suministro de gas. Como ya se ha dicho en esta Cámara, el ponente ha manifestado que se trata de un acto jurídico en respuesta a un problema real al que se enfrenta la Unión Europea.

Quisiera referirme a la actual situación y decir que tal vez en este momento pueda estar gestándose una nueva crisis; me refiero a lo que está ocurriendo al hilo de un contrato entre Polonia y Rusia. Se trata de un nuevo reto para la Comisión Europea. En la actualidad, Polonia se ha convertido en el campo de batalla donde la Comisión Europea y la Federación de Rusia se enfrentan por causa de la puesta en práctica del tercer paquete de liberalización del mercado del gas. Si la Comisión quiere verificar cuál es la situación debería hacerlo tomando como ejemplo un país que ha diversificado su estructura de suministro de gas y no Polonia, que padece grandes limitaciones en lo que a esta cuestión respecta. Polonia se encuentra en estos momentos en riesgo de sufrir una grave crisis energética en forma de un déficit de suministro de gas de 1 700 millones de metros cúbicos. Existe por tanto un riesgo de que la economía polaca se derrumbe. Esperamos el apoyo de la Comisión Europea para resolver los problemas que se han planteado. Cabría decir que Polonia desempeña el papel de estado de tránsito y no constituye el tramo final del sistema ruso. Confío en que la evolución de la situación en la frontera oriental de la Unión Europea hará que los Estados miembros tomen consciencia de la significación e importancia de salvaguardar la seguridad en el suministro del gas.

 
  
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  George Sabin Cutaş (S&D).(RO) La Unión Europea no puede permitirse la dependencia de monopolios externos de suministro de gas. La crisis del gas de 2009 entre Rusia y Ucrania nos enseñó lo vulnerables que somos si no contamos con una estrategia europea común.

Las consecuencias de todo ello son evidentes a juzgar por el impacto sobre la economía europea y los grupos de consumidores que ya estaban en situación de vulnerabilidad. Esta crisis externa que padeció la UE también puso de manifiesto el nivel de interdependencia entre los Estados miembros. Por este motivo, creo que debe establecerse una estrategia común que promueva la diversificación de las rutas y fuentes de suministro de gas de la UE para que ésta cuente con suficiente capacidad de respuesta ante una crisis.

La solidaridad entre Estados miembros, un principio sobradamente conocido del Tratado de Lisboa, es vital para dotar a la Unión de un mecanismo europeo de suministro de gas. El proyecto Nabucco adquiere así gran importancia estratégica como parte de ese mecanismo y debe ser respaldado, en particular por la Unión Europea, ya que ofrece la única alternativa viable al monopolio energético de Rusia.

 
  
  

PRESIDE: Rodi KRATSA-TSAGAROPOULOU
Vicepresidenta

 
  
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  Paweł Robert Kowal (ECR).(PL) Me gustaría agradecer encarecidamente al ponente el que haya logrado un acuerdo, algo que, en cuestiones relativas a la energía, resulta especialmente difícil. También me gustaría dar las gracias al señor Oettinger por su participación en el acuerdo sobre suministro de gas alcanzado entre Polonia y Rusia. Valoramos mucho el hecho de que la Comisión Europea esté desempeñando un papel fundamental en esta cuestión.

En Europa, hoy por hoy, la energía es el factor que determina la independencia de muchos estados y por tanto me sorprende escuchar voces en esta Cámara sobre cómo estamos simplemente hablando de energía, sobre como esta no es más que una cuestión económica y por tanto nuestro debate se circunscribe a ese ámbito. No: muchos países europeos tratan la cuestión de la energía como el factor determinante de su independencia, y muy acertadamente por cierto, porque de hecho es el caso. Si hay quien necesita que lo convenzan de que es así, no tiene más que leer cualquier documento ruso sobre el tema.

En asuntos energéticos, Rusia ha adoptado dos enfoques distintos. Uno está relacionado meramente con las cuestiones económicas y nada más, y el segundo atañe directamente a las cuestiones de política y seguridad. Así pues, si hoy nos falta algo, es una mayor implicación, y eso incluye el que se involucren las agencias de la Comisión Europea que son responsables de las relaciones exteriores para que nosotros también podamos adoptar un doble enfoque en la materia.

 
  
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  András Gyürk (PPE). (HU) Estoy de acuerdo con los miembros que piensan que seremos capaces de evitar interrupciones en el suministro de gas de forma más eficaz por medio de la regulación del mismo y, por ello, doy las gracias al ponente. Considero especialmente importantes las disposiciones relativas a la protección de los consumidores. Me complace que en vez de la restrictiva definición inicial, finalmente las redes de calefacción de distrito y las PYME también vayan a disfrutar de una protección especial. No estamos precisamente hablando de un reducido número de consumidores: en Hungría solamente, 600 000 hogares dependen de las redes de calefacción de distrito. La protección de las PYME también es importante porque, tal y como vimos en los primeros días de 2009, estas empresas podrían encontrarse fácilmente al borde de la bancarrota si se producen cortes en el suministro de gas.

Señorías, permítanme que les recuerde que pese a que la adopción de medidas regulatorias del suministro de gas es un paso significativo, no puede sustituir a las inversiones en energía. La semana pasada, cuatro Estados miembros enviaron una carta al Comisario de Energía, Günther Oettinger, instando a la UE en nombre del Grupo de Visegrád a reforzar la cantidad de recursos financieros destinados a las inversiones energéticas, sobre todo de cara al próximo plan financiero de siete años. No podemos por menos que estar de acuerdo con lo que se plantea en esa carta pues, ciertamente, la manera de garantizar un suministro satisfactorio de gas es que la UE comience a construir rutas alternativas de suministro y, en mi opinión, esta intención debiera por lo menos quedar reflejada en las cifras presupuestarias también.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE). (FI) Señora Presidenta, dirijo mi más sincero agradecimiento a mi colega, el señor Vidal-Quadras, por el excelente trabajo que ha realizado. Nos guste o no, Europa cada vez depende más del gas para su funcionamiento y es Rusia quien nos suministra ese gas. Por este motivo, no basta con que las relaciones de la UE con su suministrador de gas estén en orden. También necesitamos cambios en la infraestructura interna de la Unión y su legislación de modo que podamos estar preparados para situaciones de crisis que no hayamos provocado nosotros. Los Estados miembros deben definir los papeles de todos los participantes en el mercado y las áreas de responsabilidad correspondientes con vistas a garantizar la seguridad del suministro. La historia reciente nos demuestra que es necesario.

El grado de dependencia de Europa es alarmante. Las importaciones suponen en la actualidad más del 40 % del consumo de gas natural europeo y las previsiones sugieren que esta dependencia podría aumentar hasta situarse en el 70 % en el año 2020. La consecuencia será la dependencia tanto política como económica, y tal situación no resulta saludable; podría mejorar en el futuro con la producción de gas natural licuado cuyo precio se ha reducido, así como con la reciente producción de gas de esquisto, que se ha encontrado en varios lugares por todo el mundo, incluida Polonia. Cabe esperar que tales circunstancias mejoren la seguridad del suministro y ofrezcan más opciones de compra. Desarrollar energías eficientes y renovables también contribuirá positivamente.

Las recientes disputas entre Rusia y sus países vecinos han demostrado precisamente lo precaria que es la situación en lo que a nuestra seguridad interior de suministro se refiere, y por eso son importantes las acciones concretas, como por ejemplo asegurarnos de que el gas fluye en la dirección inversa entre los Estados miembros o de que, conforme al principio de solidaridad, se dispone de reservas suficientes de gas para ayudar a nuestros vecinos en situaciones de crisis. También es fundamental ser conscientes de las diversas circunstancias que prevalecen en los distintos Estados miembros y reconocerlas.

 
  
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  Zigmantas Balčytis (S&D). (LT) En primer lugar, quisiera felicitar al ponente por la preparación de este documento de suma importancia. La creciente dependencia de la energía importada, el gas en particular, es uno de los nuevos retos a que se enfrente la UE en materia de política de seguridad y superarlo requerirá un esfuerzo concertado de la Unión Europea y todos nosotros.

La Comisión Europea debe desempeñar un papel particularmente significativo, no sólo cuando se enfrenta a situaciones de crisis sino también a la hora de definir la política energética de la UE, y sobre todo cuando hablamos de contratos de suministro de gas con suministradores de terceros países.

Señor Comisario, francamente no quisiera que las condiciones establecidas en el contrato entre Polonia y Rusia sobre al gasoducto de Yamal o la manera en que este se ha firmado constituyeran un mal ejemplo para todas las estrategias nuevas y futuras en el contexto del documento que debatimos hoy. Sólo si hablamos con una única voz, si coordinamos las acciones de todos los Estados miembros de la UE y si damos muestras de solidaridad, ayudaremos a crear un tan deseado mercado energético interior que sea seguro, unido y justo para los consumidores.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE). – Señora Presidenta, el debate de hoy muestra que Europa ha aprendido de las numerosas crisis de suministro. La primera lección después de la independencia le llegó a Estonia en diciembre de 1992 cuando Rusia cortó el suministro de gas y petróleo. Sin embargo, aquello nos hizo más fuertes.

En la actualidad somos testigos de una alentadora cooperación; en primer lugar, entre el Parlamento y la Comisión. Quisiera agradecer al comisario Oettinger la manera decidida y responsable en que ha abordado estos retos. Se trata de un intento prometedor que materializa la solidaridad en forma de mecanismos de la UE con relevancia práctica. El hecho importante es que vayamos a dotarnos de un conjunto de infraestructuras y normas de suministro comunes, con responsabilidad y coordinación crecientes por parte de la Comisión pero, sobre todo, todavía necesitamos una red de suministro integrada a nivel de la UE y en ese sentido me gustaría resaltar la sugerencia del señor Turmes sobre la mejora de las conexiones norte-sur y la dotación de instalaciones de almacenamiento de cara al futuro.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (S&D). (HU) Es importante que la UE reaccione a nivel comunitario en interés de la seguridad energética, pero los Estados miembros que todavía no han normalizado sus relaciones políticas bilaterales con Rusia también tienen que dar pasos. El 80 % de las importaciones de gas de Hungría vienen de Rusia y por tanto la dependencia de los consumidores húngaros es extrema. Los usuarios de redes de calefacción de distrito son particularmente vulnerables. Por este motivo, a Hungría sin duda le complacería diversificar tanto las fuentes de suministro como las rutas de transporte. Mostramos —y seguiremos mostrando— nuestro total apoyo a la construcción tanto de Nabucco como de South Stream junto con la utilización de las propias fuentes de la Unión. No obstante, para nosotros la alternativa más barata sería una resolución estable y fiable respecto del tránsito a través de Ucrania. Solicitamos a la Comisión que se asegure de que la UE actúa a nivel comunitario, de que media entre Rusia y Ucrania y establece un sistema de garantías en lo que a la ruta ucraniana de tránsito respecta.

 
  
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  Reinhard Bütikofer (Verts/ALE).(DE) Señora Presidenta, me gustaría traer a la atención del señor Oettinger dos cuestiones que ya han mencionado otros miembros durante el debate. Primeramente, el señor Turmes hacía hincapié en la cuestión de la previsibilidad de la demanda de gas. En el contexto del suministro de gas, sólo estamos considerando este tema desde un único un único punto de vista.

Señor Oettinger, quisiera preguntarle cómo se propone incorporar esta segunda perspectiva fundamental a la estrategia futura. En segundo lugar y abundando en el comentario del señor Swoboda, me gustaría volver a la idea de una comunidad energética en la Unión Europea. El think tank Notre Europe, fundado por el señor Delors, ha subrayado la cuestión recientemente, tal y como hiciera el antiguo Comisario, Michaele Schreyer, hace varios años. ¿La considera usted una prioridad de su trabajo, señor Oettinger?

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL).(PT) Señora Presidenta, en este debate sobre la seguridad del suministro de gas natural, me gustaría recalcar que la oferta mundial de gas natural ya está muy diversificada y sin duda debe reconocerse adecuadamente esa circunstancia.

Ahora bien, la cuestión más importante de cara al futuro es la crisis del petróleo que cabe anticipar y a consecuencia de la cual la Unión Europea debería promover activamente la sustitución de los productos derivados del petróleo refinado en sus flotas, y el mejor sustituto resulta ser el gas natural.

Sin embargo, no debe olvidarse que existe gas natural de origen no fósil: el biometano producido a partir de residuos. De hecho, varios países europeos están produciéndolo, en particular Suecia y Suiza, e incluso España, creo. Ésta es una vía que habría de incentivarse en términos de inversión por parte de la Unión Europea y debiéramos tener muy presente este tema durante el transcurso de este debate.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI).(DE) Señora Presidenta, la mayoría de los suministradores de gas han anunciado subidas significativas de precios como resultado de la creciente demanda de gas. Se habla de que los precios de mayorista del gas se están multiplicando por dos. Así pues, es probable, en mi opinión, que Moscú provoque otra crisis del gas este invierno. En el pasado, la UE seguramente no ha mostrado suficiente autoridad al desempeñar su papel mediador. En el caso de las disputas actuales en torno a las responsabilidades de los nuevos representantes principales de la Unión, los Estados miembros afectados, una vez más, sentirán que se les ha dejado en la estacada.

Ahora bien, una gestión precaria de la crisis por parte de la UE entraña otras consecuencias. Se están reabriendo plantas de energía nuclear que se habían cerrado y en Polonia existen planes para invertir en una terminal de gas licuado que competirá directamente con el gasoducto del Báltico. Pese a que la cooperativa de compras que se anunció ayer podría parecer una solución razonable, no cambia nada en lo que al problema fundamental se refiere. Cuando se produzca la próxima disputa sobre el gas, veremos si el sistema europeo de alerta temprana para cuestiones energéticas es o no papel mojado y si la confusión en torno a las responsabilidades tras el Tratado de Lisboa puede resolverse. El hecho es que no podemos simplemente poner fin a nuestra dependencia del gas ruso e incluso el proyecto Nabucco contribuirá poco a cambiar esa circunstancia.

 
  
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  Andrzej Grzyb (PPE).(PL) El señor Oettinger mencionaba que este es el primer documento sobre cuestiones energéticas desde que entrara en vigor el Tratado de Lisboa. Ciertamente, la solidaridad energética fue uno de los principales objetivos de muchos países, incluido el mío propio, Polonia, en relación al Tratado de Lisboa. No obstante, las crisis del gas —la de 2009 en particular pero también las anteriores— dejaron constancia de que, sin el mercado de la energía, sin la infraestructura, (incluidos los interconectores), sin nuevas redes y nuevas fuentes de suministro, sin el papel coordinador de la Comisión Europea y sobre todo, y esto el algo que me gustaría recalcar, sin la voluntad política tanto de la Comisión y el Consejo como de los Estados miembros, no evitaremos crisis del gas. En estos momentos, Polonia todavía no ha completado un acuerdo para el suministro de aproximadamente 2 500 millones de metros cúbicos de gas.

El Reglamento podría ser mejor, más cercano a lo ideal, sobre todo en lo que concierne a las obligaciones, incluidas las relacionadas con la Comisión Europea y también con el papel ligado al cargo de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y el papel de los Estados Miembros. El señor Oettinger ha confirmado que en dos o tres años será necesario llevar a cabo algún tipo de evaluación de este tipo de Reglamento para valorar su eficacia, lo que también da testimonio de que no hemos incluido todo en el mismo.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (S&D).(RO) La seguridad energética de la Unión Europea depende de la diversificación de las fuentes y rutas de suministro de energía. Creo que la Unión debería invertir más en las infraestructuras y la eficiencia energéticas; en lo que atañe a las infraestructuras en el sector del gas (me refiero a la creación de nuevos gasoductos y me gustaría enfatizar en este punto lo importante que es el proyecto Nabucco para la seguridad energética de la Unión Europea), constituiría un paso importante que la Unión invirtiera en el almacenamiento de gas, en la mejora de las interconexiones entre Estados miembros y en proporcionar a los mismos flujos inversos, además de en instalaciones para la producción de gas a partir de fuentes de energía renovables.

Quisiera subrayar que el Tratado de Lisboa ha creado un nuevo marco para la promoción de la solidaridad entre Estados miembros en caso de que se produzca una crisis energética. También me gustaría elogiar al ponente, el señor Vidal-Quadras, por sus esfuerzos, ya que este Reglamento marca un avance hacia la seguridad energética de la Unión Europea.

 
  
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  Alajos Mészáros (PPE). (HU) El señor Vidal-Quadras y el comisario Oettinger merecen nuestro agradecimiento por haber hecho posible este informe de gran importancia. Este Reglamento será particularmente positivo para los países de Europa Central, algunos de los cuales dependen al 100 % de las importaciones de gas ruso, lo que no sólo crea un estado de dependencia sino que también resulta peligroso en tanto que herramienta política. En comparación con los combustibles fósiles, el gas produce menos emisiones de CO2, que es por lo que desempeña un papel significativo en la lucha de Europa contra el cambio climático. Dicho esto, el concepto de una emergencia a nivel de la UE ligado a una reducción del 10 % en las importaciones debe reevaluarse en la medida en que está podría de hecho representar el total de las realizadas por un Estado miembro como Eslovaquia, por ejemplo. Sería más razonable que se declarara una emergencia a nivel de la UE en base a una región geográfica específica. Asegurar el suministro ininterrumpido de gas a un precio razonable debe ser una prioridad incluso en situaciones de crisis. En mi opinión, este informe podría contribuir notablemente al logro de ese objetivo.

 
  
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  Ioan Enciu (S&D).(RO) Primero que nada, decir que yo también quisiera felicitar al señor Vidal-Quadras por todos sus esfuerzos a la hora de confeccionar este importante informe. Tenemos presente en todo momento lo importante que es el suministro de energía para la Unión Europea. La Comisión y el comisario Oettinger deben continuar involucrándose activamente en la resolución de las cuestiones determinantes para el progreso de los proyectos relacionados con la diversificación de las fuentes de suministro de gas y en encontrar tanto las soluciones políticas como los recursos de financiación más favorables.

La clave para salvaguardar la seguridad energética de Europa reside en mejorar las infraestructuras energéticas, las interconexiones y la capacidad de flujo inverso, las instalaciones de almacenamiento y, lo más importante de todo, en realizar un seguimiento y una gestión basados en la solidaridad entre Estados miembros. También revestiría importancia continuar el debate sobre una futura Comunidad Europea de la Energía.

 
  
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  Danuta Jazłowiecka (PPE).(PL) El Reglamento que vamos a votar hoy marca un hito en la construcción de una política energética común. Las disposiciones relativas a la solidaridad energética son, sin lugar a dudas, un testimonio claro de ello, pues garantizan el funcionamiento de instrumentos jurídicos que permitirán una reacción unánime y común ante una situación de emergencia. Es cierto que el texto que vamos a votar difiere de la ambiciosa visión propuesta por el Parlamento. Ahora bien, aún así hace albergar esperanzas en torno al funcionamiento eficaz de un mecanismo de emergencia en el futuro. Debería realizarse una lectura positiva del hecho mismo de que hayamos alcanzado rápidamente un acuerdo con el Consejo en torno a temas donde los diversos intereses de los Estados miembros entraban en conflicto.

Me gustaría expresar aquí mi gratitud hacia nuestro ponente, el señor Vidal-Quadras, quien estuvo abierto desde el principio a las medidas propuestas por los miembros y a alcanzar soluciones de compromiso que fueran aceptables para todos. El Reglamento también muestra que el Parlamento Europeo es un agente clave en el contexto de los conflictos interinstitucionales, además de lo suficientemente atrevido como para luchar en favor de medidas que a menudo se consideran poco realistas debido a la falta de acuerdo entre los Estados miembros.

 
  
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  Edit Herczog (S&D). (HU) Quiero felicitar al señor Comisario y al Parlamento por haber colaborado en la preparación de este documento a gran escala. Se trata de un paso en la dirección correcta, aunque queda claro que la legislación no deja de ser tan sólo un prerrequisito para la inversión. El generar la necesaria motivación que aliente la inversión europea también podría ayudarnos en momentos de crisis. Este Reglamento asimismo podría constituir una clara muestra de cómo la cooperación no entraña la renuncia a la soberanía nacional sino una ampliación de la libertad de los ciudadanos europeos. En Hungría se están produciendo importantes debates. Nosotros, los socialistas húngaros, estamos decididos a que la seguridad energética europea se convierta en una realidad. Hace un año, el Jefe de Gobierno de Hungría prometió a lograr la total independencia del país en lo que a energía respecta. Como miembros socialistas del Parlamento, nos satisface constatar que ha cambiado de idea y ahora él también ve el futuro en términos de seguridad energética y cooperación en el marco de la UE.

 
  
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  Ioan Mircea Paşcu (S&D). – Señora Presidenta, desde 2006, cuando se produjo la primera interrupción en el suministro de gas de Rusia, la seguridad energética se ha convertido en un punto prioritario del orden del día de la Unión Europea. Ésta no es tan sólo una cuestión económica sino también altamente política porque tiene un significativo impacto en la política exterior de la UE y, en consecuencia, en su papel internacional. Pese a que tal circunstancia está ampliamente reconocida, en la práctica la UE es incapaz de frenar su creciente dependencia del suministro energético de agentes con aspiraciones políticas firmes que no dudan en explotar la creciente vulnerabilidad de la Unión. Esto se debe a la resistencia de algunos nuevos miembros importantes.

Dicho todo lo anterior, quiero concluir apuntando que sería erróneo decir que en la actualidad no existe un sistema de seguridad energética; existe, es sólo que se trata de uno individual y no colectivo en el que cada países de la UE busca protegerse por medio de relaciones preferentes con los suministradores, por cuyo favor los Estados en ocasiones están dispuestos a entrar en una competencia feroz.

 
  
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  Niki Tzavela (EFD).(EL) Señora Presidenta, varios miembros de esta Cámara nos hemos referido al gasoducto Nabucco como un importante proyecto para la seguridad energética en Europa y me gustaría pedir al Comisario que nos explicara, si es posible, en qué fase se encuentra y qué progresos se han logrado el relación a este proyecto.

 
  
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  Günther Oettinger, Miembro de la Comisión.(DE) Señora Presidenta, Señorías, este debate, que comenzó con el tema del gas y su almacenamiento, ha ido adquiriendo un carácter más general y se ha ampliado hasta tocar la cuestión de la política energética en su conjunto. Evidentemente, es cierto que somos dependientes en lo que al gas respecta, pero esa afirmación resulta cierta en igual medida si hablamos no sólo del gas sino también de otras fuentes de energía, incluido el petróleo, y también el carbón procedente del mercado mundial y las materias primas nucleares. Incluso en el caso de las energías renovables, nuestra dependencia de países con instalaciones de almacenamiento, tales como Suiza o Noruega, va en aumento. Europa depende de otros estados, que es por lo que la cuestión de la eficiencia energética, es decir, el usar nuestra energía con la mayor orientación específica posible y sin malgastarla, adquirirá cada vez más importancia. En los próximos meses debatiremos nuestras conclusiones con ustedes en detalle.

También se ha sacado a colación el asunto de una comunidad energética y creo que la Unión Europea debe convertirse en una comunidad energética más eficiente basada en la solidaridad. El enfoque adoptado por el señor Delors muestra la dirección en la que debiéramos movernos. Ahora bien, mi consejo es que deberíamos hacer uso de los nuevos instrumentos a lo largo de los próximos años; en otras palabras, deberíamos utilizar activamente el artículo 194 como nuestra base legal al tiempo que exploramos otras oportunidades para crear un mercado interior. Todavía no contamos con un verdadero mercado interior para la electricidad y el gas. Los Estados miembros (unos más que otros), pronuncian grandes discursos sobre el mercado interior pero en realidad no hacen nada al respecto y, en vez de eso, se centran en sus propias políticas nacionales. Deberían usar estos instrumentos. En un periodo de cuatro o cinco años, nos encontraremos en una posición creíble desde la que dirigirnos a los Estados miembros y el público en general para hablar de ampliar aún más nuestra base jurídica.

En lo que a la comunidad energética respecta, opino que Suiza, Noruega, Serbia y Croacia (y los países de la antigua Yugoslavia en general), junto con Marruecos, los países del Magreb, Oriente Medio, Georgia, Moldova y Ucrania, pertenecen todos ellos a una comunidad energética unida, a la que cabe añadir Turquía en particular.

Se han escuchado voces que solicitaban la realización de previsiones sobre el mercado de la energía y el gas. Queremos platear toda una serie de alternativas diferentes como parte de la Hoja de Ruta 2050. Queda claro que, en la medida en que la combinación de fuentes de energía continúe siendo un asunto que ataña eminentemente a los Estados miembros, dependeremos de los cálculos realizados por los políticos de los mismos para poder confeccionar nuestras previsiones de cuánto gas se utilizará para generar electricidad y cuáles son nuestras necesidades de gas. En este respecto, la responsabilidad no será sólo nuestra. Y sin embargo queremos realizar una propuesta en relación a nuestra utilización del gas en las décadas venideras. En estos momentos consumimos más de 400 000 millones de metros cúbicos de gas. En 2030 o 2040, ¿se habrá elevado esa cifra hasta los 500 000 o 600 000 millones o se habrá reducido a los 300 000? Se trata de una cuestión fundamental de cara a poder predecir las infraestructuras que serán necesarias y nuestra dependencia de otros países.

En cuanto a la dependencia, debemos tener presente que todavía contamos con significativos yacimientos de gas propios. Ahora bien, se agotarán en los próximos 15 a 20 años. Los Países Bajos son un ejemplo típico en este sentido. Es cierto que dependemos principalmente de Rusia, que en la actualidad acapara un 25 % del mercado europeo del gas. Un cuarto de nuestro gas nos llega de yacimientos rusos. Se trata de una cantidad considerable pero manejable, si bien resulta claro que en el caso de Letonia, Lituania, Bulgaria, Polonia y Rumanía esa cifra va del 50 % hasta el 100 %, mientras que en Portugal es un 0 %. Nos encontramos ante una profunda disparidad este-oeste dependiendo de la proximidad de cada país o la distancia que lo separe de la ubicación de los yacimientos de gas de Siberia. Recibimos un suministro significativo de Argelia y Noruega y también cabe recordar el gas natural licuado (GNL) que nos llega de Qatar, en Oriente Medio, ya sea por barco o a través de terminales.

En lo que se refiere a la dependencia de Rusia, veo a este país, pese a todos sus problemas, como un socio. El diálogo a diez años sobre energía UE-Rusia se celebrará en noviembre. El hecho es que estamos en una situación de dependencia mutua. ¿Por qué? Los rusos son responsables de más del 50 % de la financiación del gasoducto North Stream, lo que supone una inversión de más de 4 000 millones de euros, y por tanto les interesa que el gas fluya por el mismo, de lo contrario esa inversión no les resultaría rentable. Además, Rusia quiere vendernos gas para disponer de moneda europea con la que comprar automóviles, plantas industriales, maquinaria, productos de alta tecnología y conocimientos especializados con los que desarrollar su economía. Así pues, creo que si actuamos juntos, llegaremos a una situación de dependencia mutua y no a una en la que quedemos expuestos al chantaje.

El siguiente punto a considerar es la diversificación y la reducción de nuestra dependencia de otros países. Por un lado necesitamos asegurarnos de que los gasoductos existentes se renueven para que no aumente nuestra dependencia técnica. Por otro lado, debemos centrarnos en nuevos ámbitos. Creo que deberíamos depender de Rusia en lo que al gas ruso respecta. Los rusos debieran ser nuestros socios en lo que la venta y comercialización de su propio gas respecta, pero no en el caso del gas que procede de terceros países. Los mayores yacimientos de gas se encuentran en el Mar Caspio. Creo que el gas ruso está estrechamente ligado a nuestro socio, Rusia, pero no que nuestro suministro de gas del Caspio debiera llegarnos a través de Rusia. Los rusos deberían vender su propio gas pero no deberían comercializar el de terceros países. El gas procedente de Argelia y Noruega no nos llega a través de Rusia. Así pues, la Unión Europea tiene que establecer una conexión directa con la región del Caspio que sea lo más corta posible, sin desvíos y que no nos haga innecesariamente dependientes del sistema de comercialización ruso. Ahora bien, para conseguirlo necesitamos solidaridad. Así pues, yo les preguntaría a todos los Estados miembros, incluidos Austria, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Polonia: ¿estamos dispuestos a colaborar para encontrar una solución para el corredor meridional que beneficie a todos? ¿O estamos divididos? Esta es una cuestión crucial. Si nos unimos y nos negamos a aceptar ofertas que, en gran medida, no benefician a Europa en su conjunto, entonces podremos lograr un avance sin precedentes en la región del Caspio. Trabajamos incansablemente en el proyecto Nabucco. Celebramos sesiones de trabajo todas las semanas y el 1 de octubre se celebrará una de alto nivel con Turkmenistán y Azerbaiyán. No podemos tomar la decisión nosotros mismos, la tomarán los inversores, pero podemos hacer cuanto sea posible para asegurarnos de que actuamos como moderadores en una decisión que afecta a Estados miembros y a países vecinos, incluidos Turquía, Azerbaiyán y Georgia. Sigo siendo de la opinión de que Nabucco va por buen camino.

Dicen ustedes que tenemos que invertir más. Es probable que así sea, pero les puedo prometer que hemos realizado un uso adecuado de hasta el último euro del presupuesto europeo destinado por el Parlamento y los Estados miembros a la cofinanciación de infraestructuras en áreas donde no nos resultaría rentable actuar en solitario. En un futuro próximo van ustedes a decidir sobre el siguiente periodo presupuestario. En este sentido, hay que hablar de prioridades. Si queremos gastar más en infraestructuras, o ponemos más dinero, —lo que no parece del todo factible— o tenemos que gastar menos en otras áreas. Me interesará mucho ver cómo se desarrollará este proceso entre las diferentes áreas de trabajo, incluidas las del Parlamento.

Gracias una vez más por su apoyo. Han realizado ustedes notables avances en este campo y, juntos, hemos convencido a los Estados miembros. Me complace poder decirles a todos que el Reglamento se aplicará pronto y, en el informe que se ha planificado para dentro de cuatro años, analizaremos sus puntos fuertes y débiles y presentaremos nuestras conclusiones finales sobre si tendrá sentido desarrollar lo más y ampliar su contenido.

(Aplausos)

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar hoy, martes 21 de septiembre, a las 12.00 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 149)

 
  
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  Elena Băsescu (PPE), por escrito.(RO) La adopción de este informe mejora significativamente el marco jurídico para la política de seguridad energética de la UE. La diversificación de las fuentes de energía es una prioridad, dada la crisis energética a la que se ha enfrentado Europa. Creo que es de vital importancia apoyar proyectos alternativos creíbles en el sector del suministro de gas en la región del Mar Caspio. En vista de que el gasoducto Nabucco no se podrá utilizar a plena capacidad hasta 2018, el proyecto AGRI se vuelve más necesario. Este gasoducto conectará el mercado europeo con las fuentes de gas de la región del Caspio a través del corredor energético Azerbaiyán-Georgia-Rumanía. Los líderes políticos de los cuatro estados participantes firmaron la Declaración de Baku la semana pasada. Las primeras entregas de gas procedente de Azerbaiyán se esperan para justo dentro de tres años, sobre todo porque Rumanía ya ha iniciado un estudio de viabilidad para la terminal de Constanţa. Además, el coste de ejecución es la mitad que el del gasoducto Nabucco. Teniendo en cuenta las garantías de seguridad energética que ofrece este acuerdo, espero que la UE le preste la atención que requiere.

 
  
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  George Becali (NI), por escrito.(RO) Nuestro debate de hoy gira en torno a la seguridad del suministro de gas. Estamos debatiendo este asunto a medida que se acerca el invierno. En enero de 2009 la crisis del gas natural entre Rusia y Ucrania puso de manifiesto que la dependencia de las importaciones había crecido en toda Europa. Esta vez también han aumentado los riesgos ligados al suministro y tránsito y, por este motivo, en Europa todavía necesitamos invertir en infraestructuras. ¿Cuánto van a tardar en materializarse estas infraestructuras? Desde luego varios años. ¿Nos podemos permitir ese plazo de tiempo cuando cada invierno significa una nueva crisis del gas? ¿Cuántas concesiones más tendremos que hacer a Ucrania y Rusia hasta entonces? Creo que deberíamos identificar una solución alternativa y prepararnos para optar por ella, no sólo en lo que a una fuente de energía respecta, sino también en lo que atañe a la red de suministro que combinará aspectos internos y externos. Cuando aludo a una «alternativa» estoy pensando en lo que los expertos llaman el gasoducto «White Stream» que discurriría a través de Azerbaiyán, Georgia, el Mar Negro, Rumanía y Bulgaria. Más aún, todas las medidas tendentes a garantizar que el mercado interior de la energía funciona adecuadamente deberían ir acompañadas de una diplomacia energética activa.

 
  
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  Jolanta Emilia Hibner (PPE), por escrito.(PL) Quisiera expresar la alta estima en que tengo al señor Vidal-Quadras por su trabajo y compromiso para con el Reglamento sobre la seguridad del suministro de gas. Me complace que en este documento de suma importancia se haya podido alcanzar una solución de compromiso tan buena. Se han podido reconciliar los intereses de todos los Estados miembros en lo que respecta a las cuestiones fundamentales, gracias a lo cual la Unión Europea podrá reaccionar rápidamente y de manera solidaria cuando se enfrente a interrupciones en el suministro de gas. El informe trata los aspectos más importantes de la protección de los Estados miembros ante potenciales cortes en el suministro de gas y la buena cooperación en lo que se refiere a medidas preventivas y de emergencia de la UE.

Un cambio importante es la obligación de la Comisión y los Estados miembros de trabajar juntos a nivel de la Unión para evitar potenciales emergencias. En base a este Reglamento, ahora la Comisión Europea podrá declarar una emergencia en una región afectada por interrupciones en el suministro de gas a instancias de tan sólo un país. La solución de compromiso que se propone concede más competencias a la Comisión Europea a través de nuevos instrumentos de reacción temprana. En su forma actual, el Reglamento constituye una garantía para la seguridad del suministro de gas incluso en regiones donde esta cuestión es particularmente delicada. Ahora bien, la inversión en el desarrollo de las infraestructuras es esencial para que las disposiciones incluidas en el Reglamento no queden reducidas a un mero documento.

 
  
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  Lena Kolarska-Bobińska (PPE), por escrito.(PL) Hablamos muchísimo sobre la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en el contexto del Servicio Europeo de Acción Exterior pero vale la pena centrar nuestra atención en las medidas adoptadas en el ámbito de la política energética. El artículo 194 del Tratado de Lisboa ha establecido claramente las prioridades en esta materia: establecer un mercado energético único, garantizar la seguridad del suministro de gas, la eficiencia energética y el ahorro de energía, además de promover la interconexión de las redes de suministro energético y las medidas tendentes a reducir la dependencia de la energía importada. El informe Vidal-Quadras sobre la seguridad del suministro de gas es un paso importante hacia la consecución de los objetivos del Tratado que refleja el espíritu de solidaridad europea que tanta importancia tiene hoy en día. Los documentos de este tipo son una señal especialmente importante dirigida a los ciudadanos en un momento en que se habla mucho de los intereses nacionales y la tendencia a la descentralización que están dividiendo a la Unión. El informe muestra que el Parlamento Europeo, en colaboración con la Comisión Europea, están poniendo en práctica los valores europeos de la cooperación y la solidaridad. El próximo paso en esta dirección es el documento redactado por la Comisión Europea que lleva por título «Hacia una Nueva Estrategia Energética para Europa 2011-2020». Se trata de un paso adicional hacia una política energética completa en el contexto de la Estrategia Europa 2020, y también un paso más hacia la consecución de los objetivos del Tratado de Lisboa. El informe que he redactado y en el que ahora estoy trabajando en el Parlamento, también muestra que el método comunitario es particularmente importante en el campo de la energía.

 
  
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  Marian-Jean Marinescu (PPE), por escrito.(RO) En el futuro la seguridad del suministro dependerá de la evolución de la combinación de fuentes de combustible, el desarrollo de la producción en la Unión Europea y de que terceros países suministren a la UE, además de depender de la inversión en instalaciones de almacenamiento y en la diversificación de las rutas y fuentes de suministro dentro y fuera de la Unión Europea. Me satisface que el Parlamento Europeo haya sido capaz de enmendar la propuesta para introducir en el Reglamento un artículo específico sobre el proyecto del gasoducto Nabucco, algo que confirma que en el futuro las instituciones de la Unión Europea también concederán particular importancia al proyecto del gasoducto Nabucco en lo que respecta a sus aspectos políticos y de financiación. Más concretamente, este Reglamento garantiza que se suministrará gas a los consumidores domésticos europeos incluso durante una crisis con el fin de evitar situaciones como la de enero de 2009, cuando se cortó por completo el suministro de gas a varios Estados miembros. La Comisión Europea tendrá que coordinar estos potenciales escenarios de emergencia y asegurarse de que todos los Estados miembros están protegidos.

 
  
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  Alexander Mirsky (S&D), por escrito.(LV) Resulta evidente que la Unión Europea no debería tener que depender de con qué pie se ha levantado el Presidente de Ucrania o Belarús. Resulta evidente que la UE no debería tener que depender de las maquinaciones de intermediarios superfluos que buscan enriquecerse con la especulación y la manipulación en el sector del suministro de gas. Resulta evidente que el suministro de gas no puede convertirse en un arma política en beneficio de intereses nacionales. Y, sin embargo, ¿cómo valorar el hecho de que en Letonia el gas natural cuesta tres veces más que en Alemania? Resulta que Letonia y Alemania, ambos países Estados miembros de la UE, cuentan con oportunidades bien distintas de desarrollar sus economías. El hecho de que la República de Letonia esté atravesando una profunda crisis y que su PIB per cápita y renta per cápita sean una décima parte de los de Alemania hace que se plantee la pregunta de si todos los Estados miembros de la UE cuentan con las mismas condiciones de desarrollo. Es fundamental resolver esta cuestión urgentemente, por lo menos en lo que respecta a precios comunes del gas para todos los Estados miembros de la UE pues, de no ser así, el binomio «Unión Europea» se vuelve cuestionable.

 
  
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  Algirdas Saudargas (PPE), por escrito. (LT) Me gustaría sumarme a otros miembros de la Cámara en elogiar el hecho de que un Reglamento tan importante se vaya a aprobar en un plazo tan reducido de tiempo, lo cual simplemente demuestra que cuando hay un problema real, Europa es capaz de actuar rápidamente y con eficacia.

El Reglamento sobre la seguridad del suministro del gas refuerza el principio de solidaridad entre Estados miembros y constituye un paso adicional hacia una política energética común. Probablemente todos albergamos la esperanza de que la crisis de 2009 no se repita y de que no vayamos a necesitar recurrir a los mecanismos establecidos en el Reglamento, pero lo que ocurre luego en realidad es otra historia. No hace tanto tiempo, en junio, el suministro de gas a Lituania se redujo a la mitad debido a desacuerdos entre Rusia y Belarús y eso nos convenció de que este Reglamento llegaba en el momento oportuno.

A menudo he señalado que para los mercados de gas aislados y dependientes de un único suministrador, como por ejemplo es nuestro caso en los Estados bálticos, este Reglamento sólo resultará efectivo cuando estos mercados se unan en una red común de suministro de la Unión Europea. Con frecuencia la inversión privada es insuficiente para construir los nuevos gasoductos que son necesarios y en consecuencia se ha de recurrir a financiación adicional.

Quisiera dar las gracias a los colegas que han comprendido y tenido en cuenta todo esto a la hora de negociar el Reglamento, y a la Comisión que ha se ha comprometido oficialmente a resolver el problemas de las islas energéticas en el Paquete de Medidas sobre Infraestructuras Energéticas. Ahora sólo resta dirigir un llamamiento a los Estados miembros para que apliquen convenientemente este Reglamento.

 
  
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  Joanna Katarzyna Skrzydlewska (PPE), por escrito.(PL) La adopción del Reglamento sobre seguridad del suministro de gas abre la puerta a la creación de un mercado común del gas a nivel de la Unión Europea en el futuro. Entre las importantes disposiciones incluidas en este documento se encuentra la obligación de preparar planes de prevención y emergencia en todos los Estados miembros, la obligación de declarar una emergencia a nivel de la Unión cuando dos Estados miembros la declaren y la aplicación de criterios de riesgo geopolítico a la evaluación general del riesgo en lo que concierne a la seguridad del suministro de gas en la UE. Siempre y cuando se disponga de la capacidad de transportar el gas en ambas direcciones, un país que se encuentre en peligro de sufrir escasez de suministro energético obtendrá la asistencia necesaria de otro país que disponga de suficientes reservas de gas en ese momento. Este hecho, sin lugar a dudas, es el principio de la aplicación de medidas basadas en los conceptos de cooperación y solidaridad. La alusión al tema de la diversificación de las fuentes de energía permitirá intensificar la actividad desarrollada por los Estados miembros en esta esfera y contribuirá positivamente al avance de los proyectos que ya han dado comienzo, como por ejemplo Nabucco. En resumidas cuentas, gracias a las medidas propuestas en el informe y la inversión intensiva en infraestructuras, estamos en posición de protegernos, o por lo menos de protegernos de manera más eficaz ante una situación como la que se produjo en Ucrania en 2008. Alcanzar la total independencia del suministro de gas de Rusia no es más que una ilusión, pero sí podemos por lo menos reforzar nuestra posición en las negociaciones con Rusia. Me gustaría dar las gracias a todos los que han participado en la identificación de una solución de compromiso a esta cuestión clave para toda la Unión.

 
  
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  Rafał Trzaskowski (PPE), por escrito.(PL) La solución de compromiso negociada por el Parlamento Europeo es un verdadero paso hacia la puesta en marcha de las disposiciones del Tratado de Lisboa que crea las condiciones iniciales para la aplicación práctica de la solidaridad de los Estados miembros en caso de producirse interrupciones en el suministro del gas, y por tanto lo consideramos un éxito. Las disposiciones sobre infraestructuras de transmisión, el sistema de respuesta a las crisis a nivel de la Unión, la evaluación común del riesgo y, en base a todo ello, el diseño de planes de prevención y emergencia, así como la inclusión de los aspectos geopolíticos en la evaluación, no sólo son una muestra del éxito alcanzado por los miembros del Parlamento Europeo en sus negociaciones, sino que también sientan las bases para conferir a la política energética un enfoque más comunitario, que es algo que el Parlamento ya había estado persiguiendo en mandatos anteriores.

 
  
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  Vladimir Urutchev (PPE), por escrito.(BG) Sólo han pasado 18 meses desde las perturbaciones en el suministro de gas de la ruta Rusia-Ucrania-UE acaecidas en enero de 2009. Bulgaria fue uno de los países más afectados entonces, pero toda la UE se dio cuenta de lo vulnerables que son sobre todo los países de Europa Central y Oriental en lo que se refiere a la seguridad del suministro de gas. Por este motivo me complace la adopción del informe del señor Vidal-Quadras, que proporciona una respuesta paneuropea a una potencial crisis del gas similar y las consecuencias que acarrearía. Además de la naturaleza exhaustiva de esta resolución jurídica en lo que atañe a la seguridad del suministro de gas, me gustaría enfatizar los siguientes aspectos de la misma: la creación de una red de suministro integrada en la UE con flujo bidireccional de gas entre países; la garantía de acceso transfronterizo a las instalaciones de almacenamiento y el mantenimiento de la transmisión transfronteriza de gas en los casos en que se declara el nivel más alto de crisis, la «emergencia». En lo que a mi país, Bulgaria, respecta, el cumplimiento de estos requisitos significa en última instancia que se están estableciendo vínculos con los países vecinos, que Bulgaria tiene más oportunidades para almacenar gas en su territorio y que ahora existe una alternativa disponible a nuestra dependencia de un único suministrador externo de gas. De hecho, este nuevo acto jurídico de la UE supone para nuestro país el final del monopolio de suministro de GAZPROM, algo que tendría que ocurrir en los próximos cuatro años. Gracias por su atención.

 
  
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  Artur Zasada (PPE), por escrito.(PL) Felicito al ponente por un documento magistralmente redactado. Tras largas y arduas negociaciones ha sido posible llegar a un compromiso a nivel de toda Europa. Considero que los elementos particularmente importantes del acuerdo son la obligación de preparar planes de prevención y emergencia en el plazo de dos años en todos los Estados miembros, y también la obligación de declarar una emergencia a nivel de la Unión si dos países la declaran. Otro éxito de las negociaciones es la obligación de establecer el flujo bidireccional en los gasoductos en el plazo de tres años desde la entrada en vigor del Reglamento. Reitero mis felicitaciones al ponente una vez más. Este documento es un paso hacia una verdadera comunidad energética europea.

 
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