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Debates
Martes 14 de diciembre de 2010 - Estrasburgo Edición DO

16. Resultados de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. – El siguiente punto del orden del día son las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre los resultados de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún.

 
  
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  Joke Schauvliege, Presidenta en ejercicio del Consejo.(NL) Señor Presidente, señores diputados al Parlamento Europeo, es un verdadero placer estar aquí hoy, en el Parlamento Europeo, una vez más, tras el debate celebrado antes de Cancún y ahora que la Conferencia sobre el Cambio Climático ha producido sus resultados.

También me complace volver a ver en esta Cámara algunas caras conocidas que también estuvieron presentes en Cancún y que recibieron el mandato del Parlamento Europeo de contribuir de manera activa y provechosa al éxito de la conferencia. Creo que es necesario destacarlo y subrayarlo.

La cumbre climática de Cancún ha sido, en última instancia, un éxito. Hasta el último día no estuvimos seguros de si lograríamos o no obtener algún resultado, pero, al final, el resultado ha sido positivo, cosa que era muy necesaria, tanto para nuestra política climática como para el mantenimiento del proceso multilateral.

En la Conferencia sobre el Cambio Climático, llegamos a adoptar una decisión que en realidad se componía de dos partes: se podría considerar que la primera parte consistía en una serie de medidas concretas que podían aplicarse sin demora, y la segunda parte establece una serie de bases destinadas a facilitar la celebración de un pacto mundial a largo plazo, para el período posterior a 2012. Naturalmente, ambos elementos se concertaron en el marco del objetivo de 2 °C, que se incluyó entre los resultados de la Conferencia sobre el Cambio Climático y constituyó el punto de partida.

Cuando hablo de aplicación inmediata o de una serie de medidas que podrían adoptarse de forma inmediata, me refiero a la adaptación, la tecnología, la lucha contra la deforestación y la financiación. Tal vez podría destacar brevemente una serie de cuestiones.

En primer lugar, la adaptación. Hemos adoptado un marco y creado un comité. De ese modo, ofreceremos nuestro apoyo a las zonas más vulnerables.

En segundo lugar, la tecnología. Se brindará apoyo tanto a la mitigación como a la adaptación. Se están creando dos nuevas estructuras: el Comité Ejecutivo de Tecnología y el centro y la red de tecnología del clima. La idea es ahondar en los conocimientos, por medio de la investigación, la difusión y la transferencia de tecnología.

En tercer lugar, la lucha contra la deforestación. Las estrategias y los planes de acción nacionales de los países en desarrollo sentarán las bases de las medidas de financiación en la lucha contra la deforestación.

Por último, el Fondo Verde para el Clima debe asegurar que se pongan a disposición de los países en desarrollo 100 000 millones de dólares de aquí a 2020.

Estos son los logros concretos alcanzados en Cancún. Si, seguidamente, miramos más a largo plazo y estudiamos las bases que se han sentado, es obvio que debemos seguir trabajando el próximo año a fin de lograr un acuerdo internacional para el período posterior a 2012. Actualmente, las medidas de mitigación tanto de los países desarrollados como de los países en desarrollo se han incluido e insertado en el texto, lo cual es sumamente importante, porque también se ha incorporado con carácter oficial el resultado de Copenhague.

Además, se han adoptado medidas para asegurar una mayor transparencia. La forma jurídica a largo plazo, en el período posterior a 2012, no se determinará hasta el año que viene. Esa cuestión abrirá un debate por derecho propio: ¿nos dirigimos hacia un segundo período de compromiso en virtud del Protocolo de Kioto? ¿Y qué están haciendo los países emergentes y los Estados Unidos?

Por consiguiente, esto no es el final, sino el comienzo, una nueva e importante etapa en el debate sobre el clima. Creo que todos nosotros —el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión— tendremos que seguir colaborando y trabajando arduamente para lograr la adopción de una medida importante y, ojalá, obtener un acuerdo internacional vinculante.

En cualquier caso, quisiera dar una vez más las gracias al Parlamento Europeo por la gran labor que ha realizado en Cancún.

 
  
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  Connie Hedegaard, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, creo que es justo decir que la Unión Europea acudió a Cancún con el temor de no obtener ningún resultado. Por supuesto, también acudimos allí con el fuerte deseo de asegurar que no sucediera tal cosa y de lograr, en realidad, la adopción de un paquete de medidas importante y equilibrado. Como todos ustedes saben, esto fue lo que conseguimos.

Esto significa que el proceso multilateral está vivo. Y, más aún, que se encuentra relativamente en buen estado, lo que, por sí solo —dado que a estas alturas podría haber muerto—, es un dato de gran trascendencia. Creo que todos los que estuvieron allí presentes también se sintieron aliviados cuando se alcanzó un acuerdo definitivo. Era como si, sencillamente, toda la comunidad internacional quisiera que esto sucediera y como si quisiera demostrar que, por descontado, el multilateralismo es necesario cuando nos enfrentamos a retos mundiales.

En mi opinión, también es importante decir que lo que hemos conseguido en Cancún no solo se proponía salvar el proceso. Iba más allá, y eso es, por supuesto, lo fundamental. Queríamos salvar el proceso. Queríamos salvar la perspectiva de contar con un pacto mundial y queríamos asegurar que se obtuvieran resultados de peso en Cancún. Trabajamos a conciencia conjuntamente con la Presidencia de México. Trabajamos en estrecha colaboración con ella, y desde el principio le ofrecimos todo nuestro apoyo. Debo decir que los mexicanos merecen absolutamente todo el crédito que se les ha concedido; han realizado una magnífica labor.

Hace un año, adoptamos las primeras medidas en Copenhague. Creo que, si nos hubiéramos reunido dos o tres días después de que terminara la Conferencia de Copenhague, pocos de nosotros habríamos pensado que, un año más tarde, todos los elementos del Acuerdo de Copenhague se incluirían en un acuerdo vinculante establecido en el marco de las Naciones Unidas. Es un resultado francamente positivo.

Pero en Cancún también hemos adoptado nuevas iniciativas. Hemos fortalecido el régimen climático internacional con la creación de nuevas instituciones y nuevos fondos. Me gustaría insistir en tres cosas que han tenido una particular importancia para la Unión Europea en la final, que fue, desde luego, un viernes, como algunos de los presentes recordarán.

En el resultado queríamos reflejar tres prioridades. Queríamos que se reconociera el desfase entre los compromisos de reducción de emisiones contemplados en el Acuerdo de Copenhague, que actualmente está consolidando el texto de las Naciones Unidas, y el reto de mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2 °C. Era muy importante —y es algo que cae por su propio peso— reconocer que todavía no hemos alcanzado ese objetivo. También deseábamos fervientemente que hubiera una mayor transparencia, mediante la evaluación, información y verificación y mediante consultas y análisis internacionales. En tercer lugar, queríamos que el texto reflejara la posibilidad de un futuro marco jurídico para el período posterior a 2012.

En estos tres aspectos hemos realizado avances. Por primera vez, se reconoce en un documento de las Naciones Unidas el objetivo de 2 °C, se consolidan los compromisos y se declara lo evidente, a saber, que los países necesitan trabajar más para que el mundo mantenga un aumento de la temperatura inferior a 2 °C. También iniciamos un proceso destinado a reforzar la transparencia y, como afirmamos en Cancún, no basta con declararse a favor de una mayor transparencia. ¿Qué significa eso? Es fundamental que el texto actual contenga varias páginas que describan exactamente cómo deberían ser las orientaciones políticas en materia de evaluación, información y verificación y de consulta y análisis internacionales.

Es una cuestión de vital importancia, y me gustaría añadir un apunte más. Creo que no solo redunda en interés de las negociaciones internacionales sobre el clima el hecho de que, por ejemplo, un país como China haya aceptado actualmente las consultas y análisis internacionales. Creo que es, además, una importante señal que va más allá de las negociaciones sobre el clima. De hecho, constituyó un importantísimo y significativo avance.

Por último, hemos logrado mantener abierto el debate sobre el Protocolo de Kioto y sobre un futuro resultado jurídico. En mi opinión, si no hubiéramos tenido la perspectiva de contar con un segundo período de compromiso, muy probablemente a estas horas el proceso estaría muerto.

Pese a todos estos aspectos positivos, querría repetir lo que Joke Schauvliege acaba de decir sobre que esto no implica que el año que tenemos por delante vaya a resultar pan comido. Hemos de emprender un largo y arduo viaje. En Cancún hemos visto cuán lento es este proceso. Cuando se adoptan medidas conjuntas en el contexto de las Naciones Unidas, el proceso es lento por definición, de modo que nadie debería creer que el camino hacia Sudáfrica será un camino de rosas. Nos espera un año sumamente difícil. Lo único que diría en esta fase es que Europa hará cuanto esté en su mano para seguir desempeñando este constructivo papel y para tratar de tender puentes entre las diferentes opiniones, teniendo muy presentes nuestras propias prioridades.

En mi opinión, actualmente es fundamental que todo el mundo vuelva a casa y empiece a trabajar en su propio país, en su propia región y en su propio municipio. Todos debemos actuar, como lo estamos haciendo en Europa. Tenemos un objetivo para 2020 y también hemos iniciado el debate sobre si, con el tiempo, podríamos ampliar nuestros objetivos a corto plazo. Como saben, en primavera, la Comisión presentará una estrategia para finalizar la transición hacia una economía de bajo nivel de emisión de carbono de aquí a 2050. Esa estrategia también incluirá un objetivo para 2030.

Para terminar, quisiera decir una palabra sobre la posición de la Unión Europea en la Conferencia sobre el Cambio Climático. Me gustaría destacar que realmente hemos logrado hablar con una sola voz. Con anterioridad habíamos debatido en este foro la importancia que revestía esa cuestión. La Comisión, la Presidencia y los 27 Estados miembros aseguraron que la Unión Europea formara parte del escenario mundial. Me complace decir que se entabló una excelente cooperación entre la Ministra Joke Schauvliege y su equipo y mi equipo de la Comisión. Quisiera dar las gracias encarecidamente a Joke Schauvliege por su contribución al logro de este resultado.

Por último, pero, naturalmente, no en último lugar de importancia, me gustaría dar las gracias a la delegación del Parlamento Europeo. Creo que ha contribuido de un modo considerable a transmitir el mensaje de que Europa estaba realmente hablando con una sola voz. De un modo particular, quisiera expresar mi agradecimiento al presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, Jo Leinen. Creo que resultó fundamental que, cuando se interrogó a los miembros de la delegación acerca de la postura europea, todos ellos trataran de ceñirse a un común denominador. En mi opinión, ello contribuyó en gran medida a forjar la impresión general de que, esta vez, Europa sí estaba hablando con una sola voz. Por eso les doy las gracias.

(Aplausos)

 
  
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  Richard Seeber, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señor Presidente, quisiera refrendar las felicitaciones de la Comisaria Hedegaard. Hemos extraído importantes lecciones de los acontecimientos sucedidos el pasado año, en particular en cuanto a hablar con una sola voz. Si comparamos la situación actual con la situación reinante en Copenhague, podemos decir que a Copenhague fuimos con grandes expectativas y que salimos de allí hondamente decepcionados. A Cancún acudimos con menos expectativas y, no obstante, allí logramos obtener algunos resultados. Estoy convencido de que el año que viene, en Durban, lograremos, de hecho, el resultado que estamos esperando.

Es importante que el proceso de las Naciones Unidas se encuentre actualmente listo y operativo y que en la Unión Europea seamos conscientes de que todos los caminos conducen a Roma. Nuestro objetivo común es limitar el calentamiento mundial a los tan aclamados 2 ºC. Actualmente, hemos logrado incorporar por primera vez este objetivo en un documento de las Naciones Unidas. No obstante, incluso en Europa, nos hemos dado cuenta de que el famoso acuerdo vinculante no es suficiente. Es necesario reconocer, además, los esfuerzos de otros países, lo que, en particular, incluye a los grandes emisores, como los Estados Unidos y China.

Para nosotros, desde una perspectiva política, es de vital importancia que aunemos nuestros esfuerzos, y hemos logrado demostrarlo en Cancún. Sin embargo, también es importante que, puesto que somos el mundo desarrollado, no nos limitemos a asumir nuestra responsabilidad histórica, sino que también debemos tomar medidas y, sobre todo, debemos elaborar una reglamentación que suceda al Protocolo de Kioto. Igual de importante es que el mundo en desarrollo reconozca que también son necesarios esfuerzos por su parte. Creo que conseguimos demostrarlo, y vamos por buen camino.

Ya se han mencionado las cuestiones de contenido. En mi opinión, lo que parece ser especialmente importante es el hecho de que hayamos realizado avances concretos, sobre todo en la lucha contra la deforestación. Cada país está llamado a elaborar una estrategia nacional, y después veremos lo que se consigue. Esa parte es fundamental para nosotros, incluso desde el punto de vista político.

Tenemos una responsabilidad con respecto a la transferencia de tecnología. Debemos adoptar un papel de mayor liderazgo en este ámbito, pero, en general, mi valoración es positiva, y me gustaría expresarle de nuevo mi agradecimiento, señora Comisaria, por la labor que ha realizado.

 
  
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  Jo Leinen, en nombre del Grupo S&D.(DE) Señor Presidente, quisiéramos dar las gracias a la Comisión y al Consejo, a la señora Hedegaard y a la señora Schauvliege, por la información que la delegación del Parlamento Europeo recibió a diario en Cancún. Puede decirse sin lugar a dudas que, en Cancún, la Unión Europea no formaba parte del problema, sino que, en muchos casos, formaba parte de la solución. Todos deberíamos sentirnos satisfechos por ello. Ahora debe aprovecharse el ánimo positivo para dar un nuevo impulso a la política climática de Europa y también a la Unión Europea. Solo quisiera hacer tres observaciones. El Parlamento Europeo tenía toda la razón, en su resolución, al instarnos para que ampliáramos nuestros objetivos y consiguiéramos una reducción de las emisiones de CO2 del 30 % de aquí a 2020, y espero que la Comisión y el Consejo adopten las decisiones pertinentes en primavera.

En segundo lugar, contamos con el Fondo Verde para el Clima. Para financiarlo, propusimos la creación de un impuesto sobre las transacciones financieras. Ahora les toca a las personas que lo rechazaron proponer alternativas; no podemos andarnos por las ramas.

En tercer lugar, tenemos que hacer nuestros deberes. Debemos sacar el aire caliente del volumen de las emisiones de carbono de la Unión Europea. Mi observación final es la siguiente: esta conferencia sobre el cambio climático ya ha concluido. Ahora miremos hacia la siguiente. Debemos intensificar nuestra labor.

 
  
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  Chris Davies, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, no me interesa el fútbol en absoluto, pero alguna vez he visto fotografías de un partido, y al ver al entrenador he pensado en la Comisaria: pierde por un tanto y, pese a sus mejores esfuerzos, su equipo se enfrenta a bajar a segunda; luego alguien marca un gol. No sé quién lo marca —tal vez el guardameta del equipo contrario se introduzca en su propia portería con el balón—, pero el caso es que el resultado es un empate; se marca un gol fundamental y así se evita bajar a segunda. No ha sido una victoria, pero tampoco una derrota; y el entrenador vive para luchar un día más.

Me dicen que, en Cancún, se celebró con gran regocijo la resolución de las negociaciones. Comprendo el alivio de los delegados que estaban allí presentes ante el hecho de que no se produjera una derrota, pero difícilmente puede decirse que se consiguiera una victoria. ¿Dónde está la mención de frenar el aumento de la temperatura de aquí a 2015? ¿Dónde está el objetivo de recortar las emisiones de CO2 en un 50 % de aquí a 2050? ¿Dónde están los compromisos para el período posterior a Kioto? Esquivado, sorteado y pateado en la hierba. Pero criticar es muy fácil; cuanto se está logrando no se había alcanzado nunca hasta ahora. Requiere que los gobiernos del mundo se aúnen en una acción colectiva; ese es, desde luego, el motivo de que los críticos de la derecha nacionalista lo detesten de esa manera.

Todos los gobiernos del mundo aceptan la ciencia y aceptan que no estamos trabajando lo suficiente para evitar que la temperatura mundial aumente en dos grados centígrados. Incluso China, en esta ocasión, ha reconocido que existen límites a la soberanía nacional y ha admitido que debería establecerse una verificación internacional de sus emisiones, porque estamos juntos en este compromiso: una sola raza y una sola especie en un único planeta.

A medida que avancemos, será necesario responder una serie de preguntas sumamente difíciles. ¿Cómo avanzamos a partir de aquí para elaborar un acuerdo vinculante después de Kioto que imponga exigencias no solo a los países desarrollados, sino también a los países en desarrollo? ¿Cómo aseguramos la financiación? Realmente, ¿cómo conseguimos el dinero que prometimos destinar a la adaptación y la protección de los bosques? ¿Cómo convencemos a nuestros propios gobiernos para que ampliemos nuestros objetivos de aquí a 2020 y aumentemos los recortes de las emisiones de CO2 del 20 % al 30 %? Pero tal vez tengamos una respuesta a esas incógnitas. Ahora que China está decidida a reducir su intensidad de carbono en un 45 %, redunda en nuestros intereses económicos que nos encarguemos de adoptar esas medidas, o de lo contrario nos quedaremos atrás en el plano económico. Tal vez ahora, gracias a que no hemos sido derrotados en Cancún, tengamos el impulso necesario —la sensación de que de nuevo estamos avanzando— para llevar a cabo los cambios necesarios.

 
  
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  Yannick Jadot, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señor Presidente, quisiera destacar, como ha hecho el señor Leinen, la notable labor realizada en Cancún por la Comisaria Hedegaard y su equipo.

Hoy, de alguna manera, el éxito de Cancún nos obliga a salir de una estrategia que consiste en decir: si los demás no mueven un dedo, nosotros tampoco. El lado positivo de Cancún es que, ahora, todo el mundo tiene que alimentar el engranaje de la negociación internacional, en particular, reforzando sus objetivos nacionales o regionales. En cuanto a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, Europa debe pasar sin más dilación a un 30 %. Alcanzar el objetivo del 30 % forma parte de la meta de lograr una economía sin emisiones de carbono de aquí a 2050; un objetivo del 20 % no nos permitirá llevar a cabo esta transición.

Por último, alcanzar el objetivo del 30 % implica también, lógicamente, crear lazos con las economías emergentes: Brasil, China y Sudáfrica. Sabemos que estos países se han fijado objetivos que, hasta un cierto punto, en la actualidad son superiores a los de la Unión Europea. Por tanto, debemos poner fin a la inacción y a la estrategia de statu quo. El éxito de Cancún nos obliga a alimentar el proceso de negociación internacional de un modo mucho más constructivo.

 
  
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  Julie Girling, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, no tuve la suerte de figurar entre los miembros de la delegación del Parlamento Europeo en Cancún, pero quisiera aprovechar esta oportunidad para felicitar a todos los que participaron en ella. Tal vez me mostré algo cínica al dudar de si este tipo de reuniones podrían dar lugar a resultados, pero, aunque en la prensa se han alzado muchas voces para quejarse de la falta de contenido, en particular —como da a entender Jo Leinen— de la falta de contenido en cuanto a la financiación del Fondo Verde para el Clima y a otras muchas cuestiones que se han dejado sin aclarar en esta etapa, me decanto por la opinión optimista de que esta reunión no constituía una ocasión ni un lugar idóneos para llegar a un pacto pormenorizado, sino que brindaba la oportunidad de rellenar de contenido las aspiraciones mundiales y hablar un poco de estrategia, y en mi opinión eso sí se ha conseguido.

En mi Grupo, los Conservadores y Reformistas Europeos, creemos en un gobierno moderado. Creemos que se consigue más infundiendo aliento que emitiendo discursos, y en mi opinión esto constituye un avance por el buen camino. No puedo por menos que hacer mías las palabras pronunciadas por mi Primer Ministro, David Cameron, en sus declaraciones de ayer: «El acuerdo de Cancún constituye un importante paso adelante para renovar la determinación de la comunidad internacional en la lucha contra el cambio climático por medio de acciones multilaterales». Felicito a todos y cada uno de los diputados que contribuyeron a ese logro.

 
  
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  Bairbre de Brún, en nombre del Grupo GUE/NGL.(GA) El principal objetivo que todavía queda por lograr es un acuerdo mundial que sea jurídico y ambicioso y que se proponga mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2 °C, o incluso 1,5 °C, por encima de los niveles preindustriales.

El margen de acuerdo alcanzado en Cancún constituye un avance en esa dirección. Coincido con quienes dicen hoy que todavía queda mucho por hacer. Ahora los gobiernos deben actuar a partir de ese logro. Es necesario colmar las lagunas. Hay que abordar las cuestiones difíciles que figuran en el programa, y ahora deben fijarse objetivos mucho más firmes, más claros y vinculantes. Es necesario cumplir los plazos de aquí a la Conferencia de Partes (COP 17) en Sudáfrica.

Por tanto, muchas gracias también al Consejo y a la Comisión por los logros realizados, pero todavía nos queda un arduo trabajo por delante. En Europa, debemos acordar inmediatamente una reducción de las emisiones de CO2 de al menos el 30 %, no solo en aras de un acuerdo internacional, sino por nuestro propio bien.

 
  
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  Anna Rosbach, en nombre del Grupo EFD.(DA) Señor Presidente, quisiera dar efusivamente las gracias a la señora Comisaria por su espléndida contribución y por la excelente información que nos aportó en Cancún. No obstante, toda la Conferencia sobre el Cambio Climático se centró, como no podía ser menos, en la comercialización del aire caliente y en la creación de un fondo para los países en desarrollo. Opino que eso está muy bien, pero ¿quién comprobará que el dinero se asigne adecuadamente y no vaya a parar a los bolsillos de los dictadores? Me habría gustado sobremanera que en la Conferencia se hubiera debatido también la restricción del uso de los recursos básicos y la necesidad de la diversidad biológica para la regulación natural del clima y del crecimiento demográfico, un tema ante el cual que todos los políticos del mundo cierran los ojos, porque, en tan solo unos pocos años, el planeta tendrá que alimentar a cerca de 10 000 millones de personas. ¿Cómo conseguiremos alimentos para esas personas sin aumentar las emisiones de CO2, y sin que ello altere el equilibrio natural y el clima mundial?

Las expectativas de Cancún eran sumamente bajas, y por eso resultó un éxito. Sin embargo, ahora la puerta está abierta a una mayor cooperación antes de la Conferencia de Partes (COP 17), hecho que acojo con satisfacción.

 
  
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  Nick Griffin (NI). – Señor Presidente, mientras los contrabandistas del carbono y los conspiradores de un Único Gobierno Mundial celebran los progresos que han celebrado en Cancún, el Primer Ministro del Reino Unido, Dave Cameron, declaraba que estaba muy satisfecho de los resultados.

Al final de la que ha sido la primera quincena de diciembre más fría que se ha vivido en Inglaterra central desde que se empezaran a llevar registros de temperatura en 1772, Dave está tan contento de que el Fondo Verde para el Clima les cueste a los contribuyentes británicos 2 900 millones de libras esterlinas, además de los 18 300 millones de libras esterlinas anuales que la Ley sobre el cambio climático les saca a los consumidores británicos para dárselos a los bandidos empresariales de la zona industrial ecológica. Esos 2 900 millones de libras esterlinas también representan precisamente el importe que va a ahorrarse Hacienda gracias al aumento de las deudas de los estudiantes británicos, por el que quedarán condenados a ser esclavos de los bancos de por vida.

Este fraude ya ha provocado revueltas de estudiantes. Ahora quedan por venir las revueltas de los contribuyentes ante fraudes mucho mayores: rescates para bancos corruptos e incompetentes, el apuntalamiento del euro zombi y la patraña del calentamiento mundial; pero esas revueltas llegarán, y sus blancos, a diferencia del Príncipe Charles y Camilla, merecerán cuanto reciban.

 
  
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  Pilar del Castillo Vera (PPE).(ES) Señor Presidente, Presidenta en ejercicio del Consejo, Comisaria, colegas, yo quiero empezar por felicitar a la Comisaria y a la delegación parlamentaria, con nuestro colega Leinen a la cabeza, por el trabajo que han hecho en Cancún, reunión a la que, desgraciadamente, yo finalmente no pude asistir.

Yo creo que Cancún y sus resultados se pueden ver, en la línea de lo que decía mi colega Seeber, desde el ángulo de Copenhague: Cancún visto desde Copenhague. Y Cancún visto desde Copenhague tiene una primera conclusión, y es que entre ambas cumbres había un factor diferencial fundamental. En Copenhague las expectativas eran muy altas y en Cancún las expectativas eran mucho más realistas, resultado de lo cual fue que la evaluación de Copenhague fue muy negativa y, en cambio, la de Cancún, tanto por los que han participado como por los medios de comunicación, en general, ha sido muy positiva. Cancún ha aprendido de Copenhague, y esto me parece una primera conclusión muy interesante.

Yo creo que se han tomado medidas y llegado a acuerdos que, desde luego, no son realmente rompedores, pero que sí pueden ser muy interesantes desde el punto de vista de la eficiencia. Entre otros, la creación de un comité y de una red de tecnología para impulsar la cooperación tecnológica me parece sumamente importante –aquí vamos a votar un informe, en esta sesión, sobre eficiencia energética, donde reside una de las claves fundamentales para luchar con eficacia contra el cambio climático– y, luego, temas como que el Banco Mundial se involucre más o que el reconocimiento oficial de las acciones de los países en relación con la reducción de emisiones vuelva al procedimiento y al marco de las Naciones Unidas también me parecen muy positivos.

Por último, querría decir que hay un camino de un año hasta llegar a Sudáfrica. Sería muy interesante que, de la misma manera que Cancún ha aprendido de Copenhague, ahora aprendamos de Kioto y logremos un marco de referencia internacional para un acuerdo en la lucha contra el cambio climático que sea más flexible, más transparente, más eficaz y más integrador.

 
  
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  Linda McAvan (S&D). – Señor Presidente, no creo que sea conspiratorio decir que somos un mundo que comparte un mismo planeta, y creo que la conclusión que he sacado de Cancún ha sido la realidad de todas esas personas trabajando juntas. Uno de los mejores momentos de estar en Cancún fue cuando nos sentábamos en esos autobuses que hacían el trayecto de ida y vuelta al centro de la conferencia y escuchábamos a los delegados, que nos hablaban de lo que estaban haciendo: los zambianos cooperando con los rusos, que cooperaban con los japoneses y con el negociador chino para alcanzar un acuerdo. Compartimos un planeta, y no tendremos un futuro a menos que cooperemos.

Quiero dar las gracias al Consejo y a la Comisión por la labor llevada a cabo. Europa habló con una sola voz, y de nuestras reuniones con las diferentes delegaciones quedó muy patente que el liderazgo de Europa recibía una buena acogida, y las personas eran muy conscientes de que nos fijamos un objetivo del 20 %, pero que estábamos planteándonos pasar al 30 %. Me pregunto qué opina ahora la señora Comisaria de las propuestas de que seamos más ambiciosos antes de Durban, porque, por lo que oímos, creo que lo que Europa tenga que decir se tendrá en cuenta en Durban.

 
  
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  Satu Hassi (Verts/ALE).(FI) Señor Presidente, Señorías, coincido con mis colegas diputados en que es necesario acoger con satisfacción la labor realizada por la Comisaria Hedegaard en la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún. Cancún ha supuesto un adelanto, aunque, lamentablemente, ha sido un adelanto mucho más pequeño de lo que realmente se necesita. En cualquier caso, Cancún ha respaldado oficialmente los compromisos de reducción de emisiones que se habían formulado en Copenhague. Al mismo tiempo, ha puesto de relieve que no son suficientes para mantener el cambio climático por debajo de los dos grados centígrados y ha instado a los países industrializados a que establezcan objetivos más rigurosos en materia de emisiones.

Actualmente, en la práctica, se está poniendo a prueba el liderazgo de la Unión Europea en relación con el cambio climático: ¿estamos preparados para fijarnos objetivos más rigurosos en cuanto a las emisiones y pasar la reducción de un 20 % a un 30 %? Este sería el mejor modo de promover el logro de algo que debemos conseguir el año que viene: un acuerdo internacional sobre el cambio climático. Es obvio que, después de Cancún, el argumento de que la Unión Europea está, de alguna manera, sola con sus objetivos climáticos ha dejado de ser pertinente.

 
  
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  Marisa Matias (GUE/NGL).(PT) Señor Presidente, también quisiera expresar mi agradecimiento por la labor que se ha llevado a cabo. Sin duda, ha llegado el momento de hacer balance, pero todos nosotros sabemos que también ha llegado el momento de asumir compromisos; compromisos serios: en esta Cámara se han dicho muchas cosas importantes, y las especificaciones de los proyectos que tenemos delante son amplísimas, ¡enormes! De Cancún se han extraído importantes compromisos, pero la verdad es que ninguno de ellos se va a formalizar antes de la conferencia que se celebrará el año próximo en Sudáfrica. Como ya he mencionado, nos espera un año con mucho trabajo por hacer.

Quisiera subrayar que es necesario integrar los derechos de los pueblos indígenas y de los pueblos más afectados, ya que este compromiso debe plantearse y tomarse muy en serio. No podemos permitir que los pobres sean siempre los que más paguen, porque la crisis ambiental y climática es una crisis de supervivencia para todos nosotros, y es un asunto que nos afecta a todos.

En cuanto a ambiciones se refiere, también quisiera repetir lo que he dicho antes: debemos ser más ambiciosos, como lo fuimos en otros tiempos. Con respecto a reducir las emisiones, debemos lograr de nuevo el objetivo del 30 %, y no hay razón alguna para que no cumplamos este compromiso, y lo mismo se aplica en relación con la temperatura y el calentamiento mundial. Podemos ser más ambiciosos y adoptar medidas a medio y largo plazo. Para conseguirlo, no basta con declararlo, sino que tenemos que demostrarlo, y ahora ha llegado el momento de hacerlo, porque, en mi opinión, no podemos avanzar a pasitos pequeños por este camino.

 
  
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  Paul Nuttall (EFD). – Señor Presidente, espero que todos hayan disfrutado en Cancún. Es un lugar encantador, pero me he llevado una pequeña decepción al ver que ninguno de los asistentes luce un bronceado.

En fin, imagino que eso es lo que cabía esperar realmente, porque, aunque muchos de ustedes se encontraban allí dándonos conferencias sobre cómo debemos cambiar nuestro modo de vida para luchar contra el calentamiento mundial, en realidad fue la semana más fría que la ciudad mexicana había presenciado en cien años.

De regreso al Reino Unido, presenciamos, además, el espectáculo de los científicos que trataban de sugerir que uno de los meses de noviembre más fríos que hemos vivido en los últimos cien años se debía en realidad al calentamiento mundial. ¿Se creen que nos chupamos el dedo? Esto también explica por qué ahora cada vez más británicos creen que el calentamiento mundial es un fraude y una excusa para subir los impuestos y ejercer el control. Pero ¿qué han logrado realmente en Cancún, aparte de aportar grandes cantidades del dinero de los contribuyentes con la excusa del Fondo Verde para el Clima, que, me atrevo a sugerir, acabará siendo un saco de la fortuna para que los dictadores africanos puedan comprarse más Mercedes Benz y más jets privados?

Personalmente, creo que habría que cambiar el nombre del Fondo Verde para el Clima; en mi opinión, «Fondo para Políticos Codiciosos» sería más adecuado y se ajustaría más a la realidad.

(El orador acepta responder a una pregunta formulada según el procedimiento de la «tarjera azul» en virtud del apartado 8 del artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Chris Davies (ALDE). - Todos los gobiernos del mundo han aceptado en Cancún la constatación científica de que las actividades del hombre están modificando el clima. Todos los gobiernos del mundo están de acuerdo con que, si no se adoptan medidas, medidas adicionales, no podremos evitar que las temperaturas mundiales aumenten más de 2 °C. ¿Acaso sabe Su Señoría algo que el resto del mundo ignora?

 
  
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  Paul Nuttall (EFD). – Está descubriendo sus cartas, porque usted se refiere a los gobiernos y a los políticos mundiales. Pero aquí estamos hablando de científicos. La ciencia es un proceso lento; es necesario estudiar y descifrar las pruebas, pero los políticos juegan a un juego más rápido, y la política va siempre por delante de la ciencia; ahí reside el problema. El fondo de la cuestión es que en realidad el planeta no se está calentando; no se ha calentado desde 1998. Así pues, les hemos visto la jugada; la gente está descubriendo que ustedes tienen un problema. Lo que están haciendo es engañar a los ciudadanos; es un fraude, y los ciudadanos les están viendo el plumero.

 
  
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  Elisabetta Gardini (PPE).(IT) Señor Presidente, Señorías, me preocupa un poco el giro que está dando el debate en este punto, porque creo que una de las mejores cosas relacionadas con Cancún era que fuimos capaces de debatir y de razonar son dividirnos en dos campos —los catastrofistas y los negacionistas—, lo que fue, tal vez, lo peor de la Cumbre de Copenhague.

En Copenhague, se reunieron todos los grandes actores mundiales; estuvieron presentes miles de organizaciones no gubernamentales que se manifestaron, y, en el intenso frío de Copenhague, logramos volver a casa con gran excitación y acaloramiento, a lo que se añadía el sentimiento de decepción por haber fracasado.

En Cancún —bajo la eficaz presidencia de México, que creo que todo el mundo ha podido poner de manifiesto, y a la que todos han expresado su agradecimiento por su capacidad para gestionar unas negociaciones tan sumamente difíciles, que anteriormente habían finalizado en un punto muerto—, constatamos, de hecho, que el proceso multilateral sigue vivo.

No obstante, en mi opinión no debemos echar a perder esta nueva oportunidad que ha proporcionado Cancún de ser prácticos y negociar; no debemos retroceder para ser hinchas en un partido de fútbol, ya que en realidad estamos hablando de algo muy grave: estamos hablando del futuro de nuestro planeta.

Así pues, me gustaría citar las palabras de un climatólogo italiano, que es también muy conocido en el extranjero, para apoyar mi opinión. El climatólogo es Franco Prodi, hermano del antiguo Primer Ministro Romano Prodi, y pide que mantengamos la calma y el sentido común y que no haya divisiones, y esgrime un argumento con el que todos deberíamos estar de acuerdo: afirma que nos llevará muchos años adquirir sobre el cambio climático tantos conocimientos como los que tenemos hoy sobre meteorología. Así pues, debemos ayudar a la ciencia a intensificar su labor y estar en condiciones de proporcionar lo antes posible previsiones fidedignas para la formulación de políticas.

Mientras tanto, la protección medioambiental del planeta debe ocupar un lugar central en toda política ambiental que se precie. Por tanto, creo que podemos seguir trabajando de un modo práctico en esta cuestión, y doy las gracias a todos por el modo en que se ha trabajado en Cancún.

 
  
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  Dan Jørgensen (S&D).(DA) Señor Presidente, el escritor estadounidense Mark Twain dijo una vez que «los rumores acerca de mi muerte se han exagerado considerablemente». De un modo similar, podríamos decir que, afortunadamente, los rumores en torno al proceso climático de las Naciones Unidas han resultado considerablemente exagerados. El proceso climático está vivo y funciona adecuadamente. La Conferencia de Cancún ha puesto de manifiesto que las Naciones Unidas pueden realmente producir resultados. Sin embargo, también está claro que, desde luego, el principal escollo —la gran pregunta de cuánto es necesario reducir las emisiones de CO2 y cuándo debe hacerse, para poder mantener el aumento de la temperatura por debajo de dos grados— es una pregunta que sigue sin respuesta.

Pero todavía hay esperanza, en particular si alguien va a asumir un papel de liderazgo. En la Unión Europea debemos poner de manifiesto ese liderazgo. Así lo hicimos en Cancún, pero también debemos hacerlo en relación con los objetivos de reducción. Actualmente hemos prometido una reducción del 20 % de aquí a 2020. En el Parlamento Europeo también coincidimos en que deberíamos llegar hasta el 30 %. Cuando nos reunimos con las delegaciones de otros países en Cancún, con las organizaciones no gubernamentales y con los dirigentes de las instituciones de las Naciones Unidas, pusimos de relieve en numerosas ocasiones lo importante que era para nosotros, los diputados al Parlamento Europeo, haber puesto de relieve el modo y lo mucho que esperábamos, en tanto que comunidad europea, adoptar cuanto antes el compromiso de la reducción del 30 %.

 
  
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  Bas Eickhout (Verts/ALE). – Señor Presidente, doy las gracias a la señora Comisaria y a la Presidencia belga por el éxito que han obtenido en Cancún, ya que en Cancún hemos sido capaces de celebrar que haya quedado atrás el trauma de Copenhague. Yo también celebré que el trauma quedara atrás, porque ahora por fin podemos mirar hacia delante. Podemos mirar de nuevo hacia delante y podemos estudiar lo que es necesario conseguir en Durban.

Seamos honestos: las cuestiones más sensibles —el segundo período de compromiso, Kioto, la financiación, los objetivos de mitigación— siguen estando sobre el tapete. Nos espera un año fundamental antes de Durban. Seamos claros. China y los Estados Unidos siguen ahí, y esos dos grandes bloques no avanzan muy deprisa. Eso es lo que necesitamos en Durban. Por tanto, tengo una pregunta muy sencilla para la señora Comisaria: ¿qué medidas concretas tiene pensado adoptar la Unión Europea a fin de asegurarse de atraer a otros asociados mundiales como Brasil y la India para que colaboren con los europeos en el esfuerzo por lograr un pacto ambicioso en Durban? Hablar con una sola voz es estupendo, pero ahora tenemos que poner en marcha a nuestra proactiva diplomacia.

 
  
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  Romana Jordan Cizelj (PPE).(SL) Señor Presidente, el sábado por la mañana desperté con una sensación de alivio, tras enterarme de que se han adoptado ambos acuerdos, cosa que, desde luego, me infunde confianza en que el calentamiento mundial todavía puede mantenerse por debajo del límite de 2 °C.

Sin embargo, ha quedado un regusto amargo, porque le verdadero proceso de negociación en la comunidad internacional es excesivamente lento y deberíamos haber adoptado dicho acuerdo hace un año como mucho. Ahora nos vemos sometidos a una gran presión de tiempo, principalmente porque todavía no disponemos de cifras y porque aún no hemos asumido compromisos concretos sobre cómo tiene pensado cada país reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Con todo, un aspecto positivo es que se trata de un documento amplio y que, de hecho, abarca todos los ámbitos prioritarios que la Unión Europea definió incluso antes de que se iniciaran las negociaciones.

Mi valoración es que la Unión Europea ha tenido éxito en las negociaciones y que también ha demostrado ambición suficiente, ya que ha sido lo bastante ambiciosa como para preservar su papel de liderazgo y promover las negociaciones. Si ahora nos mostráramos excesivamente ambiciosos, nos quedaríamos tirados en la cuneta, que fue lo que nos ocurrió el año pasado. También creo que hemos aprendido importantes lecciones de lo sucedido el pasado año. Me gustaría que lleváramos este aprendizaje a la próxima ronda de negociaciones del año que viene, y quisiera que procuráramos no cambiar esa estrategia.

Este año, nos enfrentamos a una labor muy importante, en particular en nuestras negociaciones con terceros países. A ese respecto, creo que la Unión Europea debe explotar todas las posibilidades que tiene a su alcance para ayudar a los Estados Unidos, para que el año próximo logremos por su parte un compromiso mucho más ambicioso que el que hemos obtenido este año.

En la Unión Europea tendremos que centrarnos, en particular, en la aplicación de la legislación que hemos adoptado en los últimos años, porque existen muchas cuestiones nuevas que, de hecho, tendremos que empezar a poner en marcha. La Unión Europea sigue siendo la única región del mundo que ha reducido sus emisiones por ley.

 
  
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  Edite Estrela (S&D).(PT) Señor Presidente, ya he dicho en esta Cámara que, aunque las expectativas en relación con Copenhague eran, desde el principio, muy elevadas, las expectativas en relación con Cancún no eran excesivamente ambiciosas. Como consecuencia, Copenhague se consideró un fracaso y Cancún se ha considerado un avance. Sin embargo, existe otra diferencia a favor de Cancún, que también ha sido fruto de la buena labor realizada por la Presidencia mexicana, que ha hecho todo cuanto ha estado en su mano para que la conferencia fuera un éxito.

La Unión Europea ha acometido el trabajo que le correspondía, y ha contribuido a los progresos realizados, que incluyen, entre otras cosas, la confirmación del límite de dos grados centígrados y la creación de un Fondo Verde para el Clima destinado a apoyar la adaptación en los países en desarrollo y la lucha contra la deforestación. Me gustaría subrayar algo más que ya he mencionado en esta Cámara, y es el restablecimiento de la confianza en el multilateralismo y en la posibilidad de obtener un acuerdo internacional vinculante sobre el cambio climático, que debe figurar el año que viene en el programa de Durban, y debemos hacer un esfuerzo por que así sea.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE). – Señor Presidente, como muchas personas, nos sentimos aliviados cuando nos llegaron las buenas noticias. Aunque se hayan minimizado, en vez de sobredimensionarse, se han realizado progresos de un modo pausado, porque teníamos menores expectativas.

Quisiera abordar una cuestión en particular, y es la reducción de emisiones de CO2 de la deforestación y la degradación de los bosques —el denominado programa REDD—, que constituye una cuestión muy importante, pero me preocupa la falta de coherencia en la política de la Comisión en relación con este tema. Por ejemplo, actualmente el Comisario de Comercio está intentado celebrar un pacto con los países del Mercosur que tendrá como resultado un aumento de la producción de carne de vacuno en esos países. Esto solo puede proceder de tierras que se van a deforestar, lo que constituirá un problema añadido al problema del cambio climático.

Insto al Comisario a que transmita con claridad este mensaje al Colegio y a que aborde la cuestión de un modo que ponga de manifiesto que, en tanto que Unión Europea, estamos actuando con coherencia.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (S&D).(HU) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, aunque Cancún en sí mismo no representa todavía un punto de inflexión, sin la Conferencia no tendríamos la oportunidad de alcanzar dicho punto de inflexión de aquí a un año en Durban. Felicito a todos los que han contribuido a este resultado. He estado siguiendo este proceso desde Bruselas y desde Budapest, y constituye un grandísimo logro que dentro de un año, en Durban, se brinde una oportunidad para alcanzar un amplio acuerdo internacional que establezca compromisos obligatorios después del arduo trabajo realizado. Constituye un paso importante en la buena dirección el hecho de que, por primera vez, economías emergentes como China, Brasil y Sudáfrica se comprometan al logro del objetivo de 2 °C. Por último, me parece de vital importancia que la Unión Europea no solo hable con una sola voz, sino que haya rectificado la actitud que demostró en Copenhague y trate a los otros países como asociados y con empatía, cosa que ha contribuido en gran medida al éxito de Cancún.

 
  
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  Oreste Rossi (EFD).(IT) Señor Presidente, Señorías, la 16ª Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún ha finalizado esta vez, también, con un compromiso no vinculante llamado «paquete equilibrado».

Se ha creado el Fondo Verde para el Clima, que les costará a los países más desarrollados 100 000 millones de dólares al año a partir de 2020, mientras que, sin más dilación, se asignarán 30 000 millones de dólares a la financiación «inmediata», de los cuales Italia tendrá que buscar 410 millones de dólares.

Mientras tanto, no se ha impuesto ninguna exigencia a ninguno de los países más contaminantes; más bien al contrario; solo China ha anunciado que va a duplicar su producción de energía de aquí a 2020 y, por consiguiente, dado que ha decidido mantener la proporción de 80 % de carbono y 20 % de otras fuentes de energía, también duplicará sus emisiones.

En nuestra opinión, es inaceptable seguir pidiendo a nuestras empresas que se sacrifiquen en favor de las empresas del tercer mundo. Es de vital importancia que el año que viene, la Conferencia de Partes (COP 17) alcance un acuerdo general vinculante en materia de lucha contra el cambio climático, que contemple la imposición de sanciones a los países que siguen negándose a cooperar.

 
  
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  João Ferreira (GUE/NGL).(PT) Señor Presidente, las expectativas que hemos visto en la Conferencia de Cancún, considerablemente más bajas, no justifican que se celebren debates tan exageradamente optimistas con respecto a sus resultados, y menos aún que la Conferencia se considere un éxito. Si se mantuviera alguna coherencia en los criterios de análisis, tendríamos que reconocer que los resultados fueron, como se esperaba, exiguos.

¿Dónde está el sucesor del Protocolo de Kioto, que hace un año era absolutamente necesario? ¿Dónde están los objetivos de reducción dentro de los intervalos propuestos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático? La propia Unión Europea se mantiene fuera de estos intervalos, y el objetivo de los Estados Unidos es una reducción del 3 % al 4 % frente a los niveles de 1990, objetivo que ya habían llevado a Copenhague. ¿Dónde está el debate profundo sobre la ineficacia y la perversidad de los instrumentos de comercio, como el mercado del carbono, sobre los mecanismos de flexibilidad, como el mecanismo de desarrollo limpio, sobre el aire caliente y otros malabarismos que sirven para abrir buenas perspectivas de negocio a algunas personas y no para lograr los objetivos de reducción?

Son preguntas que no nos hemos planteado hoy, cuando ya ha transcurrido una tercera parte del período que se había fijado para su arranque inmediato.

 
  
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  Radvilė Morkūnaitė-Mikulėnienė (PPE).(LT) Señor Presidente, me gustaría felicitar a la delegación del Parlamento Europeo, a la señora Comisaria y a toda la Unión Europea por hablar con una sola voz en Cancún. El año pasado, lamentamos los resultados de Copenhague, o, para ser más exactos, la falta de resultados. Hoy estamos satisfechos de Cancún, pero mantengo mi alegría no sin reservas, porque me habría gustado que se lograran mayores resultados. Es obvio que la negociación representa una tarea colosal y compleja. Constituye un verdadero reto cuando se enfrentan tantas y tan diversas opiniones. Sin embargo, lo que más me preocupa es la imagen que de esta cuestión tiene la sociedad. Realmente, no se está convenciendo a la sociedad. Las dificultades a las que nos enfrentamos para lograr un acuerdo —y con acuerdo me refiero a unas medidas válidas y jurídicamente vinculantes— son una cuestión muy importante para todos nosotros, pero que también está empezando a aburrirnos. Coincido con la señora Comisaria en que debemos hacer los deberes y en que nosotros mismos debemos lograr el objetivo del 20 % por diversos medios. Desde luego, siempre resulta más fácil acusar con el dedo a aquellos que tal vez no estén tomando medidas y decir que tal vez nosotros tampoco debamos tomarlas. Pese a lo que la señora Comisaria afirme —que hemos conseguido algunos resultados—, me gustaría preguntarle si realmente no habría esperado un resultado algo mayor en Cancún.

 
  
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  Vittorio Prodi (S&D).(IT) Señor Presidente, Señorías, quisiera expresar mi agradecimiento a la señora Comisaria y a toda la delegación de la Unión Europea, que han contribuido a mantener vivo el proceso. Sin embargo, no hemos resuelto los verdaderos problemas: en primer lugar, es necesario dar una expresión política a la Declaración de Bali —en particular, en lo referente a lo que en el Parlamento Europeo ya hemos denominado justicia climática— y es necesario generalizar y simplificar el sistema de comercio de derechos de emisión, porque resulta inconcebible contar con un mecanismo de mercado en el que se da gratuitamente la mitad de la cuota de emisiones.

En segundo lugar, quisiera insistir en la necesidad de promover instrumentos de supervisión, información y verificación, en particular, los de la gama de servicios de Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES), de los satélites que proporcionarán datos absolutamente fundamentales en este ámbito.

 
  
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  Connie Hedegaard, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, permítame en primer lugar expresar mi efusivo agradecimiento por las numerosas y amables observaciones formuladas, incluidas las de Chris Davies, pues, aunque de fútbol sé aún menos que él y no he podido comprender del todo la imagen que ha expuesto, me ha parecido que era una imagen positiva.

Algunas de Sus Señorías han preguntado sobre el objetivo del 30 %. ¿Cómo vamos a avanzar ahora, en qué punto se encuentra el proceso y, como ha dicho Linda McAvan, cuáles son las perspectivas? Creo que todos los aquí presentes saben en qué fase se encuentra actualmente el proceso. En este momento estamos haciendo el análisis de cada Estado miembro: a qué problemas se enfrenta, a qué retos, a qué beneficios comunes y qué podemos hacer. Posteriormente celebraremos también un debate sobre la estrategia para reducir las emisiones de carbono de aquí a 2050, que presentaremos a más tardar en marzo, y que incluirá, como he dicho, el objetivo para 2030, porque, si sabemos en qué punto estaremos en 2050, es obvio que será necesario asumir algunos compromisos. Cuantas menos medidas hayamos adoptado de aquí a 2020, más nos quedará por hacer después de ese año, y más probabilidades habrá de que resulte costoso.

Este es el tipo de debate que nos proponemos celebrar en esta Cámara en primavera, y me complace ver que cada vez más Estados miembros han empezado a celebrar este debate entre ellos, y también aportan diferentes señales sobre cuál es su posición al respecto.

Chris Davies ha preguntado sobre 2050 y el objetivo del 50 % y algunas otras cuestiones que no se plantearon allí. Este tema se abordó abundantemente en un grupo especial con algunos ministros que debatieron la visión común. El Ministro sueco era uno de los dos ministros que dirigían el grupo, y puedo decir con certeza que Europa estaba intentando presionar con firmeza a este respecto. Todos ustedes saben por qué resulta tan difícil conseguirlo, pero ese es uno de los temas que todavía debemos poner sobre la mesa en el camino que nos queda por recorrer hasta Sudáfrica. Tendrá que figurar en el programa.

La señora del Castillo ha mencionado que Cancún ha aprendido de Copenhague. Yo diría que sí, pero tal vez en el sentido de que la gente se ha dado cuenta, en las últimas 24 horas, de que, si no mostraban una voluntad de compromiso, se corría un riesgo real de no alcanzar ningún resultado, y se ponía en peligro de muerte todo el proceso. Ese argumento no era una mera táctica, sino una cuestión real planteada en la sala en la que las personas sabían que esa probablemente sería la última oportunidad para muchas de ellas de salvar el único proceso en el que todo el mundo estaba sentado en torno a la mesa. Hubo mucha presión, debido a la experiencia vivida en Copenhague, para poner de relieve la voluntad política necesaria en México.

Cabría preguntarse qué tiene pensado hacer exactamente la Unión Europea para tratar de que se logre un pacto en Durban. Yo diría que haremos lo mismo que este año, en que en realidad nos hemos dedicado en gran medida a la divulgación, al pensamiento activo y a pensar mucho sobre dónde podría celebrarse un pacto. Quienes estaban presentes también saben que gran parte de los textos y de las aportaciones se debieron también a numerosos expertos europeos y a la abundancia de aportes europeos, y el año que viene deberíamos hacer exactamente lo mismo. Deberíamos trabajar a partir de lo logrado en el proceso de Cartagena, en el que 25 países —entre los que figuraban tanto países en desarrollo como países desarrollados— realmente querían avanzar. Seguiremos realizando esa labor. Contar con este proceso en Cancún nos aportó grandes ventajas, porque coordinamos una gran cantidad de grupos regionales diferentes. Esa será una de las primeras cosas que habrá que hacer: trataremos de reunir a los participantes en el Grupo de Cartagena y trabajar con ellos, y con otras muchas personas.

Luego se ha planteado la cuestión sobre el tratado que debería sustituir el Protocolo de Kioto. Todavía no se ha elaborado, porque el mundo no se pone de acuerdo al respecto, pero de ninguna manera es por culpa de la Unión Europea. Quisiera volver a declarar que, si la Unión Europea no hubiera puesto de manifiesto su voluntad de asumir un segundo período de compromiso, si hubiéramos afirmado en Cancún lo mismo que otras partes de Kioto, a estas alturas habría perecido toda perspectiva de llegar a un acuerdo jurídicamente vinculante.

Por último, la señora Morkūnaitė preguntaba si no esperábamos un poco más de Cancún, y yo respondería que no, que en realidad no lo esperábamos. En las últimas horas que pasamos allí me senté con una lista de comprobaciones. A veces uno debe tener cuidado de no dejarse llevar por su propio entusiasmo cuando participa en algún proyecto. Uno cree que, cuando logra que se lleven a cabo algunas cosas, tal vez podría lograr que se realizaran otras que, antes de salir de casa, sabía que nunca conseguiría. Cuando me senté con esa lista de comprobaciones, debo decir que el inventario de elementos que queríamos que se abordaran se abordó. Es evidente que siempre hay cosas que no se consiguen, pero en realidad sabíamos, por ejemplo, que el segundo período de compromiso no podría lograrse en Cancún, de modo que solo quisimos salvar la perspectiva de contar con él y de seguir trabajando a partir de lo que ya se ha conseguido.

Un marco de adaptación, un marco tecnológico, un marco forestal, todos los elementos del Acuerdo de Copenhague, la perspectiva de seguir contando con un pacto jurídicamente vinculante y algunos avances importantes en materia de evaluación, información y verificación y de consultas y análisis internacionales, así como otra serie de cuestiones, más el hecho de que ahora tenemos a todas las partes suscribiendo la opinión de que no todos hemos hecho lo suficiente juntos. Creo que, si hubiéramos debatido esos resultados como lo hicimos antes de salir hacia Cancún, la mayoría de ustedes probablemente habrían estado de acuerdo con que serían unos resultados positivos.

Unas últimas palabras. Ahora debemos pensar muy detenidamente la estrategia que debemos aplicar para el camino que nos queda por recorrer. Muchos de nosotros necesitaremos un descanso en Navidad y Año Nuevo, pero a principios del año próximo deberíamos proseguir el diálogo tan sólido que se ha entablado entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo, y volver a dirigirnos unos a otros cuando hayamos reflexionado y hayamos digerido los resultados de Cancún. Como dije al principio de mi intervención, va a ser un año muy difícil, pero debemos aprovechar las experiencias que hemos adquirido. Si Europa establece una estrategia clara, en realidad podremos hacer que las cosas avancen en la buena dirección, y aunque la cosa no vaya a resultar menos difícil para Durban, estoy segura de que podremos conseguirlo. Tal vez solo necesitemos un descanso, para luego retomar el diálogo a principios de 2011.

 
  
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  Joke Schauvliege, Presidenta en ejercicio del Consejo.(NL) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, gracias por las observaciones tan positivas que han formulado sobre el acuerdo alcanzado en Cancún.

Todos ustedes saben que Cancún constituye un avance pragmático, pero sumamente importante, en la política climática y en el debate sobre el cambio climático. Saben que el principio de que deberíamos, con el tiempo, alcanzar un acuerdo mundial y jurídicamente vinculante se incluyó en las conclusiones que elaboró el Consejo el pasado mes de octubre. Sin embargo, todos éramos conscientes de que sería imposible obtener un pacto mundial en México, y eso también se determinó con antelación. Por este motivo, optamos por celebrar una serie de acuerdos parciales equilibrados. También están ahí, y, como ha afirmado la señora Comisaria, de la Conferencia de Cancún también han surgido los puntos que consideramos que eran importantes para que la Unión Europea lograra ese equilibrio.

Deberíamos, asimismo, rendir tributo a la Unión Europea por adoptar una posición muy clara y transparente, una posición que se ha incorporado en las conclusiones del Consejo y que también se defendió con una sola voz. Todos los miembros de la Comisión y los diputados al Parlamento Europeo han contribuido de forma sumamente positiva a promover esa posición y, en lo que toca al Consejo, hicimos cuanto estaba en nuestra mano por explicar en la medida de lo posible esa posición. En ocasiones, era verdaderamente necesario seguir poniéndolo de relieve: cuál era el contenido de esas conclusiones y cuál era la intención de la Unión Europea tras esa posición.

Estuvimos tendiendo puentes; en México, también recibimos muchas respuestas positivas al hecho de que la Unión Europea haya asumido un papel de liderazgo y a que hayamos intentado realmente acercar opiniones divergentes. Desempeñamos muy bien ese papel, y creo que esto también quedó claro para el mundo entero.

Señora Comisaria, es verdad que ahora tenemos que establecer un balance sobre algunos aspectos, pero eso no es óbice para que actuemos con prontitud. Puedo decirle que, el próximo lunes a más tardar, en el Consejo celebraremos un intercambio de opiniones acerca de los resultados de Cancún. También creo que es positivo que ya estemos debatiendo esta cuestión en el Parlamento Europeo. No obstante, no se puede negar que es absolutamente necesario que elaboremos una estrategia y que procedamos cuanto antes.

El Consejo también ha decidido sacar a colación el debate sobre la reducción del 30 % en primavera. Hemos pedido a la Comisión que lleve a cabo un segundo estudio, para que sepamos qué implicaciones tendrá la reducción del 30 % para los Estados miembros, y el Consejo ha aceptado volver a abrir el debate en primavera.

A modo de conclusión, quisiera dar las gracias a todos, una vez más, por su cooperación y, en particular, a la Comisaria Connie Hedegaard, por su forma tan agradable y tan constructiva de colaborar con nosotros, y por la labor que ha realizado, que ha dado lugar a algunos excelentes resultados en Cancún. Ello no habría sido posible sin una cooperación constructiva por parte de todos y si la Unión Europea no hubiera sido capaz de dejar una impronta tan clara en el acuerdo alcanzado en Cancún. Por tanto, le doy gracias de corazón.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  János Áder (PPE), por escrito.(HU) Muchas personas consideran que el resultado de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún, que finalizó la semana pasada, ha sido un éxito y que ha supuesto un enorme adelanto y una vuelta a la esperanza. Sin embargo, sostengo la opinión de que no podemos hablar de éxito hasta que se celebre un acuerdo internacional jurídicamente vinculante para dar seguimiento al Protocolo de Kioto —que expirará en 2012—, un acuerdo que prevea la imposición de sanciones. En Cancún no se ha adoptado ninguna decisión en relación con ningún acuerdo. De hecho, algunos países preferirían que se aboliera el propio Protocolo. La cuestión de la utilización, después de 2013, del excedente de las cuotas establecidas en Kioto, que revisten una importancia fundamental para Hungría y se consideran como un activo nacional, seguirá sin resolverse hasta la Cumbre sobre el Cambio Climático que se va a celebrar en Sudáfrica en 2011.

Sigue existiendo la posibilidad de que los países de Europa Oriental se vean privados de un modo desigual e injusto de la recompensa que habrían recibido por cumplir sus compromisos reales de reducción de las emisiones en el sistema de Kioto, mientras que a las partes infractoras no se les impondrán sanciones de ningún tipo. Además, los Estados Unidos y China, que son los mayores emisores, todavía no son parte en el Protocolo de Kioto, y, por tanto, los resultados que podamos obtener para detener el calentamiento mundial se verán reducidos a algo insignificante. Así pues, mientras no contemos con un acuerdo internacional jurídicamente vinculante que sea capaz de castigar a los malos estudiantes y recompensar a los aplicados, no podremos en absoluto hablar de éxito.

 
  
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  Luís Paulo Alves (S&D), por escrito. (PT) Quisiera felicitar a la Presidencia de la Conferencia de Cancún por la transparencia de las negociaciones durante un proceso tan complicado. Aunque se podía haber llegado más lejos, parece ser que este acuerdo es el mejor acuerdo que podía alcanzarse en este momento. Todavía se puede prorrogar el Protocolo de Kioto, lo cual es algo positivo: habrá mucha presión en Durban el año que viene, teniendo en cuenta que va a expirar el único acuerdo vinculante sobre el cambio climático, pero es muy importante que el acuerdo alcanzado en Copenhague ahora se convierte en un documento oficial de las Naciones Unidas, ya que recibe el apoyo de todos los países, excepto Bolivia. Me complace que muchas de las posiciones socialistas apoyadas en esta Cámara se hayan incorporado al texto, como la creación de un «Fondo Verde para el Clima» para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos. También rindo tributo a todos los países que aceptaron mantener la propuesta de los 1,5 grados, que constituye un objetivo más ambicioso sobre la mesa para la próxima cumbre. Es una señal muy importante, y el próximo paso será encargarnos de que quede reflejado en los objetivos de reducción de emisiones de CO2.

 
  
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  Elena Oana Antonescu (PPE), por escrito.(RO) Tras unas extensas negociaciones, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Cancún ha alcanzado un compromiso positivo. Los resultados no constituyen un logro rompedor, pero suponen un importante adelanto en la lucha contra el cambio climático. Se han realizado avances en todos los ámbitos que por primera vez se recogen en un documento de las Naciones Unidas. Acojo con satisfacción las decisiones adoptadas, ya que facilitan el progreso de las negociaciones en el período que tenemos por delante y lograrán que se realicen importantes progresos, en particular en lo referente a los elementos dirigidos a los países en desarrollo y los países más expuestos a los efectos del cambio climático. Además, apoyo que se reduzcan las disparidades entre los países desarrollados y las regiones subdesarrolladas mediante la concesión de asistencia técnica y financiera. Creo que esta cumbre marca un punto de inflexión crucial en el que nuestros negociadores han allanado el camino para la firma de un acuerdo el año próximo en Durban, en Sudáfrica. Felicito a la delegación del Parlamento Europeo por la labor realizada y por el éxito conseguido.

 
  
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  Ivo Belet (PPE), por escrito.(NL) Los resultados de la Cumbre sobre el Cambio Climático de Cancún difícilmente podían describirse como un gran logro. Sin embargo, son mejor que nada. Se han adoptado algunas medidas concretas, por ejemplo, en la lucha contra la deforestación, y se ha dado luz verde a la creación de un fondo para el clima de 100 000 millones de dólares. Pero todo el conjunto en general evoluciona a un ritmo terriblemente lento y agotador. Se parece más que nada a la procesión danzante de Echternach. Mientras tanto, el reloj del calentamiento mundial sigue haciendo tictac calladamente.

¿Cuál era el papel de Europa en esta historia? Sin duda, la Unión Europea ha aprendido de los errores cometidos en la Conferencia de Copenhague del año pasado. En Cancún, Europa ha ocupado un lugar central en las negociaciones y ha actuado como un frente unido. El mundo entero tiene la mirada fija en el modelo de la Unión Europea y lo contempla con admiración, porque hemos establecido los acuerdos más progresistas y vinculantes. Europa es un modelo a imitar en lo que atañe al clima.

Debemos mantenernos firmes en ese papel de liderazgo en los próximos años. Nos distingue claramente de casi el resto de continentes, en un sentido positivo. Representa un enorme valor para nuestra imagen y, al mismo tiempo, entraña importantes beneficios sociales y económicos.

 
  
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  Maria Da Graça Carvalho (PPE), por escrito.(PT) He seguido las negociaciones internacionales en materia de cambio climático durante los últimos quince años, y me siento particularmente satisfecha de los acuerdos alcanzados en Cancún. Las decisiones adoptadas constituyen un verdadero avance en las negociaciones. Los principales elementos del Acuerdo de Copenhague se encuentran ahora bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas han recuperado su credibilidad en tanto que foro para la definición de acuerdos multilaterales en materia de cambio climático. México ha organizado una conferencia participativa y transparente. La Unión Europea ha desempeñado un papel de liderazgo. Quisiera destacar la eficaz dirección de los trabajos por parte de la Comisión Europea y la Presidencia belga. Se han realizado importantes avances en lo referente a la tecnología, los bosques y la adaptación. En particular, acojo con beneplácito la creación del Fondo Verde para el Clima. Sobre la base de los resultados de Cancún, será necesario llevar a cabo una importante labor para lograr que la Conferencia de Durban de 2011 sea un éxito.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE), por escrito.(FI) La Conferencia de Cancún se ha calificado de éxito, y ese es el término adecuado, teniendo en cuenta que no se esperaba que surgiera nada de ella. No obstante, es importante que la Unión Europea diga las cosas como son: no se ha movido nada en el tema de la reducción de emisiones ni se ha asumido compromiso alguno de reducirlas. No hemos previsto ningún acuerdo mundial, y no hemos logrado nada que nos dé motivos para que la Unión Europea haga más riguroso su objetivo unilateral y pase a reducir las emisiones de un 20 % a un 30 %.

En Cancún, la delegación del Parlamento Europeo se reunió con Achim Steiner, Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que dijo, con total seriedad, que Europa no ha hecho sino salir beneficiada con el objetivo del 20 %: al parecer, nos ha dado impulso y ha mejorado nuestra competitividad. Por eso ha apoyado la idea de fijar un objetivo aún más estricto.

Ahora me gustaría pedir a las empresas que participan en el comercio mundial, y que creen que están expuestas a las fugas de carbono, que expliquen a Achim Steiner y a otros influyentes dirigentes de organizaciones como él las realidades financieras a las que se enfrentan. Muéstrenles las cifras relativas al aumento directo e indirecto de los costes derivados del comercio de las emisiones, si no están de acuerdo con el sistema.

No es nada bueno, en lo que respecta a los ciudadanos y a los trabajadores europeos, que nuestros principales órganos decisorios, entre ellos la Comisión, de la que probablemente Steiner obtuvo esta información, vivan en un mundo de fantasía y no tengan los pies en la tierra.

El éxito de Cancún reside en que se salvó el orgullo político. Se acordó que se celebraría un acuerdo. Nos damos cuenta de que el bombo del clima está decayendo y de que el cambio climático se está convirtiendo en una cuestión banal y cotidiana. Poco a poco está dejando de ser el centro de atención, y tal vez eso sea algo positivo. Volvamos a una política sensible y más completa de protección del medio ambiente.

 
  
  

PRESIDE: Edward McMILLAN-SCOTT
Vicepresidente

 
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