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Procedimiento : 2010/0062(NLE)
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A7-0370/2010

Debates :

PV 17/01/2011 - 14
PV 17/01/2011 - 16
CRE 17/01/2011 - 14
CRE 17/01/2011 - 16

Votaciones :

PV 19/01/2011 - 6.4
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Textos aprobados :

P7_TA(2011)0010

Debates
Lunes 17 de enero de 2011 - Estrasburgo Edición DO

16. Acuerdo UE-Camerún sobre las leyes forestales - Acuerdo UE-República del Congo sobre las leyes forestales - Acuerdos de Asociación Voluntaria FLEGT (continuación del debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta. – Reanudamos ahora el debate.

 
  
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  Eva Joly, ponente de opinión del Comité de Desarrollo.(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, estos acuerdos de asociación entre la Unión Europea, Camerún y la República del Congo deberían ser en principio una buena noticia para estas poblaciones y también para la biodiversidad. Sin embargo, estas es solamente una etapa dentro de un largo proceso que el Parlamento Europeo seguirá muy de cerca.

Si deseamos que este acuerdo permita la introducción de un comercio de la madera regulado, transparente y respetuoso del medio ambiente que beneficie a las poblaciones locales y no solamente a unos cuantos grupos de dudosa legalidad, la Unión Europea debe velar por que se respeten plenamente los derechos de las poblaciones locales y autóctonas y por que estas poblaciones participen realmente en las consultas. Debe ayudar a reforzar las capacidades de todos los interesados y contribuir a la lucha contra la corrupción, así como al establecimiento de una auténtica gobernanza en materia forestal.

Estos acuerdos no deben ser pretexto para continuar con el saqueo de los recursos naturales de los países en desarrollo. Al contrario, deben contribuir a restaurar el equilibro en las relaciones entre la Unión Europea y estos países.

 
  
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  Christofer Fjellner, en nombre del Grupo PPE.(SV) Señora Presidenta, estos acuerdos sobre la aplicación de las leyes, la gobernanza y el comercio forestales (FLEGT) con el Congo y Camerún que votaremos mañana son importantes herramientas o armas europeas en la lucha contra la tala ilegal y, por ese motivo, los acojo con beneplácito.

La tala ilegal es un problema enorme, tanto para el medio ambiente como desde una perspectiva económica y social. Al mismo tiempo debemos recordar que rara vez es el propio problema, en este caso la tala ilegal, la que crea las condiciones para el comercio ilegal de madera. Al contrario, es un síntoma y una consecuencia de numerosos otros problemas que, en muchos casos, son incluso más graves, como la pobreza, la falta de derechos de propiedad, la corrupción y, en algunos casos, la guerra.

Estos problemas son aún mayores en algunos de los países más pobres del mundo. Por ello me alegro mucho de que la Comisión los haya tenido en cuenta al elaborar y negociar los acuerdos. Podríamos decir que ofrecemos libre comercio a cambio de que los países interesados hagan reformas para reforzar los derechos de propiedad, luchen contra la corrupción e introduzcan una legislación forestal razonable.

El hecho de que luchemos contra las causas profundas y no los síntomas constituye el mejor indicio de que lo que vamos a hacer mañana es un paso en la dirección correcta. Al mismo tiempo tenemos que recordar, sobre todo antes de las negociaciones con otros países, que en nuestra lucha contra el comercio ilegal de madera, no debemos impedir que los países pobres exporten uno de sus materias primas más valiosas. No debemos hacerles más difícil el uso de la madera, que es un fantástico material natural. Lo bueno no es enemigo de lo óptimo.

Quiero recordarle, señor Comisario, que mi país, Suecia, se hizo rico en una época gracias precisamente a la exportación de madera. No debemos impedir a los países pobres de nuestros tiempos aprovechar esa oportunidad. Ahora que prosiga con la negociación de los acuerdos, espero que siga luchando contra la madera ilegal y no contra el comercio de la madera.

 
  
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  George Sabin Cutaş, en nombre del Grupo S&D.(RO) Señora Presidenta, la Comisión Europea ha iniciado el proceso de celebrar acuerdos de asociación voluntaria con países que exportan madera a la Unión Europea. Creo que en este contexto es importante establecer una estructura que promueva la participación activa de las comunidades locales, tanto para el seguimiento de la aplicación del acuerdo, como para mejorar el marco de la gobernanza en materia fiscal y, por último, para evitar la corrupción en la medida de lo posible.

La participación de la sociedad civil en el proceso de elaboración del acuerdo con Camerún es un indicio positivo de ello. Al mismo tiempo es necesario adoptar medidas concretas para continuar este diálogo con todos los países signatarios. También es importante intentar desarrollar un sector de la madera sostenible desde el punto de vista social y medioambiental, incluso a través de la reducción de la deforestación y la degradación de los bosques en estos países. Los acuerdos deben cumplir los compromisos internacionales de la Unión Europea en materia de protección del medio ambiente y desarrollo sostenible.

 
  
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  Chris Davies, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, este debate gira en torno a los Acuerdos de asociación voluntaria. Son términos nobles, palabras positivas, pues representan a una Unión Europea que realmente no intenta imponer su voluntad a países en desarrollo, sino que trata de echarles una mano para alcanzar objetivos comunes. Sin embargo, los aspectos prácticos de un acuerdo con un país del tamaño de la República del Congo generan toda una serie de problemas de enormes proporciones.

El tamaño del país es casi el de Europa, gran parte del país carece de gobernanza y los niveles de corrupción son absolutamente extraordinarios, pues Transparencia Internacional coloca a la República del Congo casi en el último lugar de su clasificación.

Luego tenemos la cuestión del número de personas que trabajan para que este acuerdo alcance sus objetivos, tan solo un puñado de personas; los beneficios de la tala ilegal son enormes y posiblemente superiores a cualquier compensación que podamos ofrecer, y los mercados de madera ilegal se encuentran en países como China, que no prestan la misma atención que nosotros concedemos y que deberían conceder a este problema para conservar los bosques.

Todos estos problemas indican que los acuerdos voluntarios, por buenas que sean nuestras intenciones, tendrán graves problemas para alcanzar sus objetivos. Así pues, ¿que garantías puede darnos la Comisión de que adoptará todas las medidas posibles para hacer realidad nuestras grandes ambiciones en este aspecto, y para que podamos tener confianza en que los acuerdos de asociación voluntaria que celebremos en el futuro alcanzarán las metas que nos hemos fijado?

 
  
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  Anna Rosbach, en nombre del Grupo EFD.(DA) Señora Presidenta, los bosques son los pulmones del planeta y tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerlos. En una época de rápido crecimiento de la población mundial y, por ende, de una creciente necesidad de recursos, en una época en que los puestos de trabajo se trasladan a lejanas partes del mundo y de crisis económica, creo que en la Unión Europea necesitamos más madera europea en lugar de importar maderas exóticas de países en los que es difícil controlar la tala ilegal ni podemos controlar la corrupción.

Al destruir las selvas tropicales reducimos la biodiversidad de esas zonas y contribuimos a la extinción de una larga de lista de especies en peligro. Y también modificamos el clima. Todo ello resulta totalmente innecesario, sobre todo cuando existen alternativas perfectamente válidas. Si volvemos a aprender a plantar más árboles en Europa y usamos más madera europea, estos problemas desaparecerán. ¿Por qué las mesas de nuestros jardines tienen que estar hechas de maderas tropicales y por qué los suelos de parquet de maderas exóticas son mejores que los suelos de madera de la UE?

Sin embargo, una vez dicho esto, como no podemos impedir que los ciudadanos de la UE utilicen maderas exóticas y tropicales, es importante aprobar estos acuerdos. Es importante que ayudemos a mejorar el control de los productos de madera y la madera que importamos. Debemos intentar protegernos contra la corrupción, algo que resulta sumamente difícil, como se refleja en los acuerdos. Por ello no me hago ilusión alguna de que lograremos poner fin desgraciadamente a la tala ilegal en Camerún o en el Congo. Yo habría preferido que los acuerdos fueran vinculantes y no voluntarios. Sin embargo, como es obvio, resulta mejor tener acuerdos voluntarios que no tener acuerdos y, por ello, los apoyo.

Sin embargo, espero en general otras iniciativas para proteger los bosques a nivel mundial, en particular acuerdos de la UE con países de partes problemáticas del mundo.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI).(DE) Señora Presidenta, aunque el acuerdo de asociación voluntaria con Camerún en el sector forestal es sin duda digno de elogio y se produce durante el Año Internacional de los Bosques, en mi opinión también es una forma muy conveniente para que la UE mejore su imagen. Sin embargo, desgraciadamente, abrigo mis dudas acerca de si este acuerdo vale el papel en el que está escrito.

Después de todo, la corrupción es una cuestión endémica en Camerún. Las acusaciones formuladas por organizaciones de defensa del medio ambiente contra el Estado señalan que este último conoce perfectamente los delitos cometidos por la industria forestal, pero evita su seguimiento y procesamiento. Después de todo se dice que empresas extranjeras controlan más del 60 % de la producción y procesamiento, y tres cuartas partes de las exportaciones de madera. Este tipo de acuerdos solo tendrá sentido si podemos garantizar que las empresas extranjeras no utilizan como pantalla empresas locales que carecen de conocimientos forestales y medioambientales especializados, y si Camerún llega a controlar la corrupción. A pesar de la preocupación que produce la destrucción de las selvas tropicales, esta no debe utilizarse como excusa para evitar que los propietarios extranjeros de bosques europeos los exploten, porque la gestión forestal de la mayoría de los Estados miembros de la UE es ejemplar.

 
  
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  Filip Kaczmarek (PPE).(PL) Señora Presidenta, hace un mes visité la República del Congo con una Delegación de la Comisión de Desarrollo, y en nuestras conversaciones con representantes gubernamentales, así como con expertos y organizaciones no gubernamentales abordamos asimismo la iniciativa FLEGT.

La industria maderera es sumamente importante para este país. Tras el petróleo crudo, es la segunda fuente de ingresos por exportaciones. Cabe recordar que lo que sucede con los ingresos procedentes del crudo y la forma en que se utilizan no es totalmente transparente o clara para nosotros, o al menos la información se envía con mucho retraso. Al mismo tiempo, el Gobierno de la República del Congo ha expresado su preocupación por el futuro de sus zonas forestales y tiene previsto realizar una gran campaña de reforestación. Todavía no sabemos, como es lógico, si este programa de reforestación tendrá éxito, pero deberíamos desear lo mejor al Gobierno congoleño en esta tarea. Es por ello que resulta tan importante reforzar el comercio legal de la madera. También es importante que la iniciativa FLEGT opere en los países vecinos, pues de lo contrario, el acuerdo podría ser inoperante en la práctica debido al tráfico ilegal, por ejemplo.

Tampoco sabemos si las normas que promovemos para el comercio legal de la madera entrarán en vigor y se aplicarán a nivel mundial, y algunos oradores ya han recalcado este problema. De una u otra manera, tenemos que velar por que el sistema resulte eficaz. Asimismo, debemos ayudar a poner presión sobre otros importadores extraeuropeos para lograr la eliminación progresiva del comercio ilegal de la madera.

La iniciativa FLEGT es importante, tanto para reducir la pobreza, como para proteger el medio ambiente, al igual que para controlar el fenómeno de la deforestación y desarrollar una economía diversificada en muchos países. En el caso de la República del Congo, todo ello va acompañado de otra necesidad que consiste en desarrollar la agricultura y reducir las importaciones de alimentos. Gracias a esta iniciativa, el comercio internacional de la madera puede ser más equitativo, más sostenible y más respetuoso del medio ambiente. Esperemos que sea así.

 
  
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  Kriton Arsenis (S&D).(EL) Señora Presidenta, señor Comisario, me alegro de que, a efectos prácticos, se hayan terminado las negociaciones para la firma de estos dos acuerdos. No obstante, me gustaría expresar mi preocupación por el hecho de que las negociaciones FLEGT con Indonesia y Malasia se encuentren en punto muerto.

Señor Comisario, la Comisión cuenta con un importante instrumento: el Reglamento sobre la madera, que excluye a los países con los que se ha celebrado un acuerdo FLEGT de su ámbito de aplicación. Se trata de un instrumento importante para dar un nuevo impulso a las negociaciones. Realmente tenemos que celebrar acuerdos FLEGT con todos los países que cuenten con importantes bosques tropicales, ya sea en Asia o en América Latina, y con los principales comerciantes de madera, como Vietnam, Camboya, Laos, China y otros muchos países.

Estos países siguen su propio camino y han adoptado sus propios procedimientos para modernizar y vigilar la tala ilegal. La pregunta es: ¿Vamos a hacer lo que tenemos que hacer? ¿Han adoptado los 27 Estados miembros decisiones para regular las importaciones de madera procedentes de países que han celebrado ya un acuerdo FLEGT?

Por último, se requiere una serie de actos delegados para la regulación del comercio de la madera. Quedan dos años para que el Reglamento se aplique en su totalidad. La Comisión debe acelerar los procedimientos, adoptar actos delegados a fin de que los Estados miembros conozcan los detalles y lo que necesitan para adaptarse.

 
  
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  Seán Kelly (PPE).(GA) Señora Presidenta, no cabe duda de que esta cuestión es mucho más importante que la publicidad de la que será objeto.

Uno de los grandes escándalos del siglo XX fue la tala continua y sistemática de bosques, en particular en el Tercer Mundo, realizada no por personas que no sabían lo que hacían y a las que no puede culparse, sino por empresas rapaces y gobiernos corruptos. Es por ello que debemos acoger con beneplácito este acuerdo, y espero que se aplique, porque de lo contrario no valdrá ni el papel en el que está escrito.

Asimismo, debemos velar, en términos generales, por que otras políticas de la Unión Europea no contribuyan a que prosiga la deforestación. Me refiero al acuerdo previsto con el Mercosur, que muchas personas consideran que dará un incentivo a los agricultores para talar los bosques en esos países a fin de poder exportar productos agrícolas a Europa.

Así pues, debemos estar atentos.

(GA) Gracias.

 
  
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  João Ferreira (GUE/NGL).(PT) Señora Presidenta, la tala ilegal en los países de África Central, como Camerún y el Congo, representa una amenaza para la integridad de los recursos de los que dependen las comunidades locales y los pueblos autóctonos para su existencia y forma de vida. De hecho constituye una amenaza para un sistema que alberga una enorme biodiversidad y desempeña un papel muy importante en la regulación de los ciclos bioquímicos.

En vista de la avanzada destrucción de los bosques tropicales de esta región —y no olvidemos que ello se debe a la demanda de los operadores e importadores de los países industrializados, en particular de los Estados miembros de la UE—, la solución no puede consistir en legalizar lo que es ilegal actualmente, en la explotación insostenible de las selvas tropicales, lo que no sería otra cosa que legitimar el robo de tierras a las comunidades locales y la ocupación de amplias superficies de estas selvas por parte de las empresas madereras, algo que ya ocurre actualmente.

La política de cooperación y ayuda al desarrollo de la Unión Europea tiene que desempeñar un papel muy importante en este aspecto para promover la diversificación de la economía de estos países y para invertir completamente un modelo basado principalmente en la extracción y exportación de un reducido número de materias primas a los países industrializados.

 
  
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  Paul Rübig (PPE).(DE) Señora Presidenta, creo que el tema de la madera nos ocupará aún más en el futuro. En cuanto a este acuerdo, es importante que ofrezcamos un apoyo adecuado en el ámbito de la investigación y, sobre todo, de la educación y la formación, que nos aseguremos que las pequeñas y medianas empresas de Camerún y el Congo tengan la oportunidad de seguir desarrollando sus conocimientos medioambientales en este sector. Por ello me alegro mucho de que celebremos este debate. Es importante para todos nosotros que se satisfaga la demanda de madera también en el futuro.

 
  
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  Franz Obermayr (NI).(DE) Señora Presidenta, un 40 % de la superficie de Camerún está cubierta de bosques. Sin embargo, tenemos que reconocer que, a pesar de que Camerún es el mayor exportador de maderas tropicales de África, en ningún otro país se han destruido tantos bosques.

Algunos expertos estiman que en un plazo de 10 a 15 años, las especies arbóreas ecológicamente importantes de la cuenca del río Congo habrán desaparecido, si la tala continúa como hasta ahora. ¿Qué podemos hacer al respecto? Lo importante para proteger las selvas tropicales de Camerún es ante todo luchar contra la corrupción, tanto a nivel de funcionarios como entre los arrendatarios privados de las explotaciones agrícolas, que prosigan los juicios penales y, por supuesto, que se practique una silvicultura sostenible. Cuando se tala en grandes cantidades, también debe procederse a la regeneración. Algo muy importante se mejorar la formación de los trabajadores que participan en la tala a fin de evitar daños prematuros durante el desbroce.

Y sobre todo, las empresas europeas deben asumir una parte de la responsabilidad, ya que aproximadamente un 80 % de la madera obtenida se envía a Europa. Asimismo, la UE debe actuar en consecuencia en este aspecto mediante la adopción de medidas directas y decisivas. Un acuerdo voluntario está muy bien, pero en este contexto no nos llevará a ninguna parte. Tenemos que hacer que las empresas asuman su parte de responsabilidad.

 
  
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  Andris Piebalgs, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, el debate ha trascendido definitivamente el ámbito de este acuerdo de asociación voluntaria. No solo el comercio afecta a los bosques, sino que estos son una fuente de energía para estos países y el crecimiento demográfico también influye sobre ellos.

Por ello quisiera destacar que este es un primer paso para abordar solo uno de los motivos de preocupación. Sé que no es una solución, pero hay que comenzar por alguna parte para resolver estos problemas.

Asimismo, no quiero desalentar a Sus Señorías en relación con el nivel de compromiso de los países interesados. Sé que en ocasiones no es fácil tratar con estos problemas, pues han tenido una historia difícil. Alcanzaron su independencia hace 50 años y no precisamente en las mismas circunstancias que la consiguieron algunos de los nuestros, de modo que las cosas requieren su tiempo. Se requiere tiempo para crear instituciones estatales capaces de luchar contra la corrupción o de gestionar los recursos, y estos países van por buen camino. Los países de África registran crecimiento económico incluso en tiempos de crisis, lo que significa que se hacen más fuertes y mejoran.

Soy consciente de que este es tan solo un indicador, pero en general se han producido novedades alentadoras y la única manera en que podemos mejorar el proceso es mediante la cooperación. Y es en este aspecto que intervenimos con la gestión forestal sostenible; hoy hablamos del Congo-Brazzaville (la República del Congo) y de Camerún, pero también colaboramos con la República Democrática del Congo y con Indonesia. Las negociaciones aún continúan, pero tenemos grandes esperanzas de llegar a una conclusión positiva.

Así pues, yo diría que los riesgos son mínimos. El compromiso es el punto de partida y considero que este proceso es sumamente positivo.

Igualmente, debemos tener en cuenta el compromiso de carácter general de luchar contra el cambio climático. Cancún garantizó que, en cierta medida, otras partes del mundo se estaban tomando las cosas en serio en este sentido. No somos los únicos que queremos que el mundo sea justo y sostenible, y otras partes del mundo aprenderán de nosotros.

Tomemos como ejemplo las medidas para incrementar la eficiencia energética. Hemos hecho un comienzo y otras partes del mundo nos han seguido. Otro tanto sucede con la eficiencia en el uso de los recursos. Si podemos usar menos madera, sin duda otras partes del mundo aprenderán de nuestro ejemplo. Creo que existen muchos ámbitos en los que podemos mostrar el camino a seguir.

Y por último quisiera garantizar una vez más que la Comisión realizará un seguimiento, no solamente por parte de mis servicios, sino a través de las Delegaciones de la UE y de los Estados miembros. Este es uno de los procesos en que compartimos esfuerzos con los Estados miembros. La Comisión no trabaja sola y, en muchos aspectos, las experiencias de los Estados miembros han tenido han resultado cruciales para celebrar este acuerdo de asociación voluntaria.

Quiero pedir a esta Cámara que se ocupe de este proceso de aprobación, porque creo que es un proceso saludable, va en la dirección correcta y, al mismo tiempo, no da respuesta a todas las cuestiones que Sus Señorías han planteado en esta ocasión.

 
  
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  Yannick Jadot, ponente.(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, quiero dar las gracias una vez más a los oradores. Me parece que casi todos han hablado en los mismos términos y han señalado en esencia que los AAV ofrecen un punto de enlace entre el desarrollo, el medio ambiente y el refuerzo de la sociedad civil.

Creo que si existe una herramienta que podemos utilizar actualmente para llevar un desarrollo sostenible a estos países, en particular a los africanos, esa es sin duda el refuerzo de la sociedad civil. Mientras que la única o principal expresión de la democracia en esos países sea la votación para elegir al Presidente, no veremos avances suficiente, como nos lo recuerda desgraciadamente la historia de Côte d’Ivoire.

Por ello es indispensable reforzar la sociedad civil, en vista de que desempeña un papel constante en la aplicación de estos acuerdos, en el seguimiento de la explotación forestal, en el debate sobre las condiciones de esta explotación y en el reparto de los ingresos derivados de la explotación de los bosques.

Al reforzar la sociedad civil también responderemos mejor al argumento que a menudo escuchamos respecto a China: «¿Por qué deberíamos cumplir los criterios sociales, democráticos y medioambientales para intensificar la cooperación con Europa, cuando a China le importa un bledo la corrupción y el pillaje?» Pues bien, el refuerzo de la sociedad civil es la mejor defensa contra este sistema que China en particular intenta imponer a los países del Sur.

Así pues, como usted ha señalado, señor Comisario, Europa es un gran mercado de maderas tropicales pero también es un mercado estable y lucrativo, lo que constituye una herramienta muy importante en estos países y es esencial para todos los explotadores y todo el sector.

Le agradezco su voluntad de colaborar con el Parlamento Europeo. Nos alegra mucho esta futura cooperación.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el miércoles (19 de enero de 2011).

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Gaston Franco (PPE), por escrito.(FR) Me alegro de que, tras cinco años de negociaciones se hayan celebrado acuerdos de asociación voluntaria (AAV) sobre la aplicación de las leyes forestales, la gobernanza y el comercio (FLEGT) con Camerún y la República del Congo.

Estos acuerdos ayudarán a mejorar la gobernanza en materia forestal mediante la concesión de licencias FLEGT a los productores de madera de estos países, garantizando así la explotación y la gestión sostenibles de sus bosques.

Es esencial contar con un sistema para el seguimiento de los movimientos de la madera y productos derivados, desde la tala hasta la exportación. Un 22 % de la producción industrial de madera a nivel mundial es ilegal, así como el 60 % de la tala realizada en África en los últimos diez años.

De este modo, estos AAV ayudarán a conservar los bosques de estos países al luchar contra la tala ilegal que provoca graves daños medioambientales, económicos y sociales.

La principal ventaja de estos acuerdos es que se aplicarán a todas las exportaciones entre la UE y estos países, así como todos los demás países importadores de madera.

Espero que este sistema de AAV se desarrolle extienda rápidamente a otros países forestales.

 
  
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  Daciana Octavia Sârbu (S&D), por escrito. – Los acuerdos de asociación voluntaria FLEGT han sido una buena base para desarrollar la cooperación internacional destinada a hacer frente a la deforestación. Y siguen mostrando su pertinencia hoy en día, en particular en el contexto del Reglamento sobre la madera ilegal adoptado el año pasado. Los países que adoptan estos sistemas voluntarios pueden dar algunas garantías acerca de la legalidad y la sostenibilidad medioambiental de sus fuentes madereras. Ofrecen beneficios evidentes en lo que se refiere a la protección del medio ambiente, aunque debemos recordar que el comercio de madera legal no siempre tiene en cuenta las necesidades de los pueblos autóctonos. A medida que se celebren nuevos AAV será importante seguir muy de cerca sus efectos y velar por que sus condiciones tomen plenamente en cuenta las necesidades y los derechos humanos de las personas que dependen de los bosques, pero que a menudo no tienen voz ni voto en su gestión.

 
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