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Procedimiento : 2011/2524(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B7-0043/2011

Debates :

PV 20/01/2011 - 11.3
CRE 20/01/2011 - 11.3

Votaciones :

PV 20/01/2011 - 12.3

Textos aprobados :

P7_TA(2011)0028

Acta literal de los debates
Jueves 20 de enero de 2011 - Estrasburgo Edición DO

11.3. Irán, en particular el caso de Nasrin Sotoudeh
Vídeo de las intervenciones
Acta
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  Presidente. – El punto siguiente es el debate sobre siete propuestas de resolución sobre Irán, en particular el caso de Nasrin Sotoudeh(1).

 
  
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  Bastiaan Belder, autor.(NL) Señor Presidente, hace exactamente una semana, la ganadora del Premio Nobel, Shirin Ebadi, publicó un artículo perspicaz en The Wall Street Journal sobre su amiga, la abogada iraní defensora de los derechos humanos Nasrin Sotoudeh, a quien se acababa de condenar a 11 años de prisión. Ebadi hacía un llamamiento a Occidente para que prestase mayor atención al caso Sotoudeh y a todos los valientes defensores de los derechos humanos en el territorio de la República Islámica de Irán.

El debate en esta Cámara es parte de la respuesta al llamamiento urgente de Ebadi. No podemos olvidar ni olvidaremos a Nasrin Sotoudeh, ni a sus compañeros que luchan por los derechos fundamentales en Irán. Ese será también el mensaje, señor Presidente, Señorías, del informe que espero presentar en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Pleno en marzo, y cuento con que todos ustedes voten a favor de él. Una voz europea unida y potente a favor de los derechos del pueblo iraní.

 
  
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  Marietje Schaake, autora. – Señor Presidente, una vez más, nos vemos obligados a hablar de los derechos humanos en Irán, después de que se haya condenado a Nasrin Sotoudeh a 11 años de cárcel. Se le prohíbe ejercer la abogacía, pero sirvamos nosotros a la justicia.

El Estado de Derecho ya no existe ni se practica en Irán y la judicatura está enormemente politizada. La defensa de los derechos humanos ahora se considera un acto contra la seguridad nacional. Sobre Nasrin Sotoudeh, abogada y madre de dos hijos, pesa la acusación de haber actuado contra la seguridad nacional. Defendió, entre otras personas, a Zahra Bahrami, ciudadana neerlandesa-iraní a quien se condenó a muerte antes de que los diplomáticos neerlandeses hubieran hablado con ella y en un clima de serias dudas sobre el respeto de las garantías procesales.

Aunque Nasrin Sotoudeh es y era una mujer fuerte, al defender la justicia, somos testigos de un régimen débil que reprime a sus ciudadanos en lugar de velar por su bienestar. La Alta Representante Ashton estará en Estambul más adelante este mes en un intento por hacer que el régimen iraní coopere con la comunidad internacional en materia nuclear. Las sanciones económicas tienen el mismo objetivo. Dudo que produzcan el resultado deseado antes de perjudicar desproporcionadamente al pueblo de Irán, que, en consecuencia, dependerá cada vez más de un gobierno de línea dura.

Sin embargo, aunque soy escéptica con respecto al efecto de las sanciones económicas, confío en que las sanciones contra los responsables de vulnerar los derechos humanos mediante, por ejemplo, la censura, la violación, la tortura y las ejecuciones, sean una medida efectiva y necesaria para acabar con la impunidad y para honorar la justicia que Nasrin Sotoudeh defendía. Los derechos humanos son claramente el talón de Aquiles del régimen iraní.

Señor Presidente, mientras tengo la palabra, ¿puedo pedirle que anime a nuestros colegas italianos a guardar silencio?, porque realmente distraen la atención cuando empiezan a hablar en la Cámara después de que se haya tratado su asunto.

 
  
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  Presidente. – Colegas, han oído la petición formulada por la señora Schaake. Otros colegas han pedido también que guarden silencio. Si tienen algo privado que tratar, pueden hacerlo fuera.

 
  
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  Struan Stevenson, autor. – Señor Presidente, hoy yo tenía la intención de comparar la República Islámica de Irán con la Alemania nazi, pero he de decir que creo que, en muchos sentidos, puede ser incluso peor. Los mulás han ahorcado a 65 personas en lo que llevamos de año. Ayer se ahorcó a 10 de ellas: primero, se les impusieron multas elevadas y se confiscaron sus hogares, y luego se azotó sin piedad a cada una de ellas antes de arrastrarlas a la horca. En las cuatro últimas semanas, se ha ahorcado a 87 personas.

Ahmadinejad niega el holocausto y odia a los judíos; dice que quiere borrar a Israel del mapa y ahora está construyendo armas nucleares que le permitirán hacerlo. Khamenei y él son responsables de la represión implacable de los ciudadanos de Irán, donde los ahorcamientos, la tortura, las lapidaciones, las amputaciones y los apaleamientos están todos a la orden del día, y donde la ejecución de niños, e incluso mujeres embarazadas, son rutina. A dos presos en Mashhad se les han amputado las manos esta semana; a otros dos se los ha condenado a la amputación y estos veredictos se ejecutarán pronto.

Quienquiera que trate de exponer este mal queda inmediatamente en el punto de mira. Nasrin Sotoudeh es un ejemplo de ello: una abogada valiente defensora de los derechos humanos que ha defendido a muchas de las personas inocentes injustamente condenadas y ejecutadas por este régimen fascista. Su escandalosa condena a 11 años de cárcel por hacer su trabajo es un insulto a la humanidad. Los verdaderos criminales son los tiranos de Teherán y tendrán que rendir cuentas. Ellos creen que sus detractores en Occidente forman parte de una conspiración internacional para derrocar su régimen. Bueno, pues yo, por ejemplo, me apunto a ese proyecto hoy. Nunca se debe permitir que el mal prevalezca y, cuanto antes podamos ver restablecidos en Irán la libertad, la democracia, la humanidad y los derechos de la mujer, mejor será para el mundo entero.

 
  
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  Rosario Crocetta, autor.(IT) Señor Presidente, Señorías, al pedir la liberación inmediata de Nasrin Sotoudeh, estamos instando a la Unión y a sus Estados miembros a hacer más para liberar a los ciudadanos iraníes y al mundo de uno de los regímenes más crueles y más autoritarios de la historia.

La República Islámica de Irán se caracteriza no solo por la amenaza que plantea a la paz mundial con un proyecto nuclear capaz de provocar el terror de una guerra nuclear, sino también por la ilegitimidad de sus elecciones; las detenciones en masa de personas que pedían unas elecciones libres; el asesinato de los objetores; la violación y el maltrato físico de quienes no apoyan al régimen; la iniquidad de los procesos judiciales, en los que las decisiones pueden predecirse tan pronto como se formulan las acusaciones; la grave discriminación de las mujeres y los homosexuales; y la ausencia de libertad de expresión y de asociación. Las condiciones de los presos iraníes en Camp Ashraf, donde están sometidos a la violencia e incluso a la lapidación, son absolutamente increíbles.

Cada día, al menos a dos personas, incluidos niños, se las condena a muerte en Irán, y no son culpables de nada más que de no complacer al régimen. Las pruebas jurídicas a menudo se crean mediante el uso cruel y hábil de métodos brutales de tortura. Estas críticas, desde luego, no van dirigidas contra el islam, que se basa en la paz, sino contra el régimen iraní. La detención y la condena de Nasrin Sotoudeh sacan a la luz un nuevo nivel de engaño judicial, ya que, en este caso, el ataque y la condena se dirigen contra una defensora del pueblo, lo que implica que los ciudadanos de Irán ni siquiera pueden defenderse.

 
  
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  Cristian Dan Preda, autor.(RO) Señor Presidente, si bien puede ser que Irán esté empezando a adoptar una postura más abierta en cuestiones nucleares, desafortunadamente debemos llegar a la conclusión de que la puerta claramente está cerrada en este país en lo que a derechos humanos se refiere.

El caso de Nasrin Sotoudeh lo demuestra completamente. Se la ha castigado por su trabajo de apoyo a los derechos humanos con una condena extremadamente dura: 11 años, prohibición de ejercer la abogacía durante 20 años y de abandonar el país. Este veredicto se acordó después de una pantomima de juicio.

Este caso dista de ser un incidente aislado. Es parte de una estrategia deliberada, por parte del régimen iraní, de silenciar sistemáticamente a los activistas defensores de los derechos humanos. Se dirige toda una serie de condenas muy duras contra los abogados que participan activamente en cuestiones de derechos humanos, y nosotros debemos mostrar nuestra solidaridad con estas personas valientes que apoyan los derechos humanos con sus acciones a pesar de las amenazas, la tortura y el encarcelamiento.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, autor. – Señor Presidente, he de decir que lamento profundamente que una vez más tengamos que hablar de Irán, pero tenemos que hacerlo. Verdaderamente tenemos que hacerlo porque la situación en Irán es sumamente problemática y dramática.

Por eso es importante que este Parlamento reitere una vez más su llamamiento a la liberación de todos los presos de conciencia, incluidos aquellos que han permanecido detenidos durante el último año en relación con sus actividades políticas y de derechos humanos pacíficas —y repito, pacíficas—. Este Parlamento tiene que instar de nuevo a las autoridades iraníes a respetar los derechos de la libertad de expresión y de reunión, internacionalmente reconocidos, y condenar rotundamente la sentencia extraordinariamente dura dictada contra Nasrin Sotoudeh y elogiarla por su valentía y su compromiso.

También por eso, este Parlamento tiene que tomar en consideración a la señora Sotoudeh, así como a sus compañeros activistas defensores de los derechos humanos y presos de conciencia, y exigir su liberación inmediata. Tenemos que expresar nuestra preocupación por la sentencia consistente en prohibir abandonar Irán, impuesta cada vez con mayor frecuencia, que puede llevar a la conclusión lógica de que las autoridades consideran un castigo permanecer en Irán.

Hemos de instar a la autoridades a luchar contra la impunidad de quienes vulneran los derechos humanos dentro de las fuerzas de seguridad y también reiterar nuestra petición de que se realice una investigación independiente sobre las presuntas ejecuciones extrajudiciales desde las controvertidas elecciones presidenciales de junio y de que se lleve ante la justicia a los presuntos autores. Obviamente, también tenemos que condenar rotundamente el atentado con bomba perpetrado en Chabahar y transmitir nuestro pésame a las familias de las víctimas y a los heridos.

Por último, me gustaría decir que nos preocupa seriamente la persecución de ciertas religiones y grupos étnicos en Irán. Tenemos que expresar nuestro convencimiento, respaldado por la historia europea reciente, de que el desarrollo social y político pacífico y equilibrado solo puede lograrse teniendo en cuenta las aspiraciones culturales y sociales de las diferentes regiones.

 
  
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  Bogusław Sonik, en nombre del Grupo PPE.(PL) Señor Presidente, Nasrin Sotoudeh nos dio motivos para hablar de ella en un debate anterior del Parlamento Europeo sobre la falta de protección de los derechos humanos en Irán, cuando, el día 4 de septiembre de 2010, se la detuvo acusada de propaganda contra el Estado, conspiración y reunión para actuar contra la seguridad nacional. Ha permanecido detenida durante cuatro meses. Ahora, después de un juicio, esta distinguida defensora de los derechos humanos y colaboradora entregada a su trabajo de Shirin Ebadi, ganadora del Premio Nobel, ha sido condenada a 11 años de prisión acompañados de una prohibición de 20 años de ejercer la abogacía y de abandonar Irán. Recordemos que también se han dictado sentencias de prisión prolongada contra otros presos políticos. A Shiva Nazar Ahari, de 26 años de edad y activista defensora de los derechos de la mujer, la han condenado a cuatro años de prisión y a 74 azotes por el mismo delito.

Tenemos que hacer claro hincapié en nuestra oposición a las vulneraciones flagrantes de lo que son derechos humanos fundamentales: la libertad de asociación, la libertad de expresión, el derecho a la libertad de pensamiento y el derecho a un juicio imparcial. Nasrin Sotoudeh, que ha dedicado su vida a la lucha por defender los derechos humanos —defendiendo a menores a quienes se había condenado a muerte y a personas acusadas de causar protestas pacíficas y colaborar estrechamente con la oposición— se ha convertido en prueba palpable de las vulneraciones de los derechos humanos en Irán. La Unión Europea no puede seguir siendo un observador pasivo de esta lucha desigual por parte de la sociedad iraní contra el régimen.

 
  
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  Corina Creţu, en nombre del Grupo S&D.(RO) Señor Presidente, nosotros también apoyamos las demandas en favor de la liberación inmediata e incondicional de Nasrin Sotoudeh y de todos los presos de conciencia en Irán. Después del fraude electoral que mantuvo en el poder al régimen de Ahmadinejad, miles de iraníes pagaron el precio de la libertad por su valentía a la hora de protestar contra un régimen cada vez más represivo. A Nasrin Sotoudeh se la condenó, tras meses de aislamiento y tortura, a 11 años de prisión porque, como abogada y defensora de los derechos humanos, defendía a los opositores al gobierno de Teherán, incluida una ganadora del Premio Nobel de la Paz.

Junto con numerosos disidentes, docenas de periodistas y blogueros que se han atrevido a ejercer su libertad básica de expresar su propia conciencia también están sufriendo maltrato en las cárceles iraníes. Creo que el compromiso de la Unión Europea de liberar a estos luchadores por la democracia no solo debería adoptar la forma de una protesta pública, sino también de medidas concretas por parte del Servicio Europeo de Acción Exterior, con vistas a movilizar a la comunidad internacional para que ejerza una mayor presión común con objeto de poner fin a estas vulneraciones de los derechos humanos en Irán.

 
  
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  Charles Tannock, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, nunca deberíamos olvidar en esta Cámara que la libertad de debatir y discrepar de la que tanto disfrutamos en Europa es escasa e inexistente en muchas partes del mundo. En ningún lugar es esto más evidente que en Irán.

Una vez más en esta Cámara, nos encontramos debatiendo la terrible situación de los derechos humanos en esa República Islámica. Como abogada, Nasrin Sotoudeh ha ayudado a muchos opositores a quienes se detuvo y acosó tras las elecciones presidenciales amañadas de hace 18 meses. Ella también ha representado a menores condenados a muerte, una labor verdaderamente heroica en un país que ejecuta a niños con prontitud. La detuvieron en septiembre del año pasado acusada de difundir propaganda y conspirar para dañar la seguridad del Estado. Ahora se la ha condenado a 11 años de cárcel y se le ha prohibido que ejerza la abogacía durante 20 años.

Se la debería liberar de inmediato e incondicionalmente. Insto a la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad a que defienda esa posición.

El Parlamento y la Comisión han actuado con decisión a la hora de poner de relieve las vulneraciones de los derechos humanos por parte del régimen brutal —casi repugnante— de Ahmadinejad. Es hora de que el Consejo anteponga los valores comunes de la UE a los intereses comerciales individuales de los Estados miembros en ese país.

 
  
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  Marco Scurria (PPE).(IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, estamos abordando otro debate más sobre la vulneración de los derechos humanos y la democracia en Irán. Esta vez, se trata del caso de una abogada que protege a los activistas defensores de los derechos humanos en Irán.

En realidad, la idea es solucionar el problema de raíz ya no solo encarcelando a las personas que luchan por sus derechos, sino yendo directamente contra quienes las defienden, sencillamente para demostrar en qué dirección sopla el viento para quienes deseen oponerse al régimen de Ahmadinejad.

Hoy yo apostaría, señor Presidente, a que, dentro de pocas semanas, nos volveremos a reunir en esta Cámara para hablar de otro caso diferente de vulneración de todos los derechos básicos en Irán. La vulneración de derechos se disfrazará con alguna justificación criminal que sería irrisoria si no fuera tan trágica, como actuación contra seguridad nacional o propaganda contra el régimen, como ocurre en el caso que estamos tratando hoy.

Realmente me pregunto, señor Presidente, si el Parlamento debería seguir teniendo una delegación que mantenga relaciones con un régimen que es exactamente lo contrario de todo aquello en lo que se fundamenta la Unión Europea.

 
  
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  Seán Kelly (PPE). – Señor Presidente, una vez más, nos llegan noticias de una situación terrible en Irán. Antes de Navidad, debatimos la situación de Sakineh Ashtiani, condenada a muerte mediante lapidación por presunto adulterio, sentencia que posteriormente se conmutó por ahorcamiento por presunto asesinato. Hoy, se nos plantea la situación lamentable de Nasrin Sotoudeh, a la que se ha condenado a 11 años de cárcel por hacer su trabajo. Se le han congelado sus activos y se le ha denegado el acceso a su propio abogado. A su marido se lo detuvo durante la semana por —cito— «difundir mentiras y perturbar a la opinión pública». ¡Imagínense!

Creo que todo lo que podemos hacer es utilizar nuestra influencia lo mejor que podamos para tratar de poner fin a esta locura maligna, particularmente el maltrato y la falta de respeto a las mujeres. Esos dos ejemplos han sido casos llamativos.

 
  
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  George Sabin Cutaş (S&D).(RO) Señor Presidente, la condena de una activista defensora de los derechos humanos, Nasrin Sotoudeh, refleja la fragilidad del respeto de los derechos humanos en Irán. Desde la controvertida reelección del Presidente Ahmadinejad en junio de 2009, todas las protestas se han reprimido brutalmente, se ha detenido a miles de ciudadanos y ya se ha condenado a varios cientos.

La dura pena impuesta a Nasrin Sotoudeh, 11 años de cárcel, resulta del hecho de que, como abogada, había defendido a numerosos opositores al régimen a quienes se había detenido durante las manifestaciones que siguieron a las elecciones presidenciales. Además, se la reprendió por las entrevistas concedidas a la prensa extranjera durante este período. Podemos ver aquí un caso típico de vulneración del derecho a la libertad de expresión, del derecho de los abogados a ejercer su profesión sin presión, ni bajo coacción, y también del derecho del acusado a un juicio imparcial.

En este contexto, yo recordaría a la Comisión y al Consejo que cualquier tipo de cooperación entre la Unión Europea e Irán debe partir de la premisa de que el respeto de los derechos humanos es un requisito irrenunciable.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (ECR).(PL) Señor Presidente, esta es otra cuestión que escandaliza a la opinión pública europea y a los diputados de esta Cámara. Si seguimos viendo situaciones en el mismo país que obviamente vulneran los derechos humanos, tenemos que pensar en las estructura y la responsabilidad de ese país. Se puede ver claramente que el respeto por las tradiciones y costumbres propias, sin embargo, no va de la mano de la aceptación de ciertas normas declaradas o de las normas europeas —estoy pensando, aquí, en los derechos humanos—. Eso es obvio. Es bueno que el Parlamento Europeo haya tomado en consideración este tema. No obstante, también se plantea una cuestión de presión política, porque ese es, por así decirlo, el siguiente tema del que habla el Parlamento Europeo, cuando nos referimos a Irán, un tema sobre el que no se está logrando ningún éxito notable. Quizás sea necesario empezar a ejercer una presión mucho más fuerte que la actual.

 
  
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  Jaroslav Paška (EFD). (SK) Señor Presidente, los activistas y defensores que luchan por los derechos humanos en Irán llevan mucho tiempo perseguidos y siendo objeto de detenciones, y el veredicto emitido contra la abogada Nasrin Sotoudeh constituye un triste ejemplo de esta persecución.

El régimen iraní ha hecho lo mismo con la activista Shiva Nazar Ahari, el abogado Mohammad Seifzadeh y el defensor Mohammad Oliyafar. Otros activistas están amenazados con correr una suerte similar.

La represión en Irán sigue empeorando y nuestros intentos por mejorar la situación no surten ningún efecto. La acción del gobierno contra quienes tienen reservas sobre el régimen ahora ha llegado a tal nivel que debemos empezar a considerar seriamente un cambio de política hacia este país y estudiar otras posibilidades para ejercer una presión más efectiva sobre la administración iraní de manera que podamos ayudar al pueblo iraní a respirar con más libertad. Sin duda, esto no será fácil, pero creo que nuestra responsabilidad es intentar cambiar la situación en Irán.

 
  
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  Sari Essayah (PPE).(FI) Señor Presidente, Nasrin Sotoudeh es una de las abogadas defensoras de los derechos humanos más reconocidas en Irán y defendió a Shirin Ebadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz, entre otras personas. Entre sus clientes se han incluido también menores de edad condenados a muerte y las víctimas de la violencia familiar. Su único delito es haber ejercido su profesión, esto es, defender a personas incapaces de defenderse contra el régimen brutal de Irán.

El malestar tras las elecciones de 2009 y sus consecuencias han dado lugar a que las autoridades iraníes tomen duras medidas contra los activistas y defensores de los derechos humanos. El objetivo del Gobierno iraní es silenciar a toda la oposición de una vez por todas tanto dentro como fuera del país.

Este Parlamento ha hecho un llamamiento en nombre de los ciudadanos de Ahvaz, por ejemplo, y ha presentado una declaración anónima por escrito sobre el tema. Es extraño que la comunidad internacional no pueda hacer nada por deshacerse de este régimen bárbaro.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (S&D).(PL) Señor Presidente, durante el último debate sobre las vulneraciones de los derechos humanos en Irán, que tuvo lugar en esta Cámara hace apenas cuatro meses, dije en mi discurso que a cinco ciudadanos iraníes cada día se les dice que pronto perderán la vida con la condena a la pena capital. A esta trágica estadística deben añadirse también las sentencias de muchos años en prisión para los abogados iraníes que defienden a las víctimas del sistema de justicia del país. En este caso, «sistema de justicia» probablemente debería ponerse entre comillas. Nasrin Sotoudeh, de 47 años de edad, a quien se detuvo el día 4 de septiembre, a quien se torturó y a quien ahora se ha condenado a 11 años de prisión, es un ejemplo de ello.

Otros abogados iraníes se han topado también con esta represión. Contra Shiva Nazar Ahari, cofundadora del Comité de Reporteros de Derechos Humanos, se ha dictado una sentencia de cuatro años de prisión; a Mohammad Seifzadeh se le han impuesto nueve años de prisión y la prohibición de ejercer la abogacía durante 19 años; y a Mohammad Oliyafar se le ha condenado a un año de cárcel por representar a sus clientes en los tribunales. Creo que, utilizando la posición negociadora de la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, deberíamos presionar para que el tema de los defensores de los derechos humanos se incluya en las conversaciones con Irán con carácter urgente.

 
  
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  Monica Luisa Macovei (PPE).(RO) Señor Presidente, el caso de la abogada Nasrin Sotoudeh es muy grave. Se la ha condenado a 11 años de cárcel, se le ha prohibido que ejerza la abogacía y que abandone el país durante 20 años. ¿Qué ha hecho? Ha defendido a Shirin Ebadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz, y a otros activistas políticos y defensores de los derechos humanos, periodistas y menores de edad condenados a la pena capital.

Desde 2009, al menos 15 abogados defensores de los derechos humanos han sido objeto de penas de prisión en Irán. Con este tipo de medidas, Irán vulnera los derechos humanos fundamentales y los principios esenciales contemplados por las Naciones Unidas para la función de la abogacía. Insto a la Comisión y al Consejo a que intervengan a favor de la liberación inmediata de la abogada Nasrin Sotoudeh.

 
  
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  Štefan Füle, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, la Unión Europea sigue estando sumamente preocupada por la grave situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales —situación que sigue deteriorándose— en la República Islámica de Irán. Durante los dos últimos años, las condiciones han pasado de ser difíciles a ser casi imposibles para aquellos que trabajan en defensa de los derechos humanos.

Para Nasrin Sotoudeh y muchas otras personas como ella que trabajan para defender las justas causas de los derechos fundamentales y la libertad, trabajar desde la cárcel no es una opción. El efecto de su detención es claro: quienes en Irán sean lo bastante valientes como para defender a aquellas personas a quienes el propio Estado se supone que debería proteger corren el riesgo de verse intimidados, encarcelados o algo peor.

La Unión Europea se ha estado pronunciando al respecto; la Alta Representante y Vicepresidenta Ashton hizo públicas más de 10 declaraciones en 2010 en relación tanto con la situación general como con casos particulares. Al mismo tiempo, la Unión Europea inició gestiones diplomáticas con las autoridades iraníes solicitando aclaraciones y explicaciones, y transmitiendo mensajes claros sobre la necesidad de mejorar la situación en Irán. La Alta Representante y Vicepresidenta Ashton hizo una declaración sobre el caso de Nasrin Sotoudeh el día 14 de enero de 2011, en la que mencionaba tanto a la señora Sotoudeh como a la señora Shiva Nazar Ahari, una abogada y una periodista, condenadas respectivamente a 11 y cuatro años de prisión.

La República Islámica de Irán ha sido elegida recientemente para ser miembro de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas. La señora Sotoudeh y la señora Ahari son dos mujeres a las que se ha privado de los derechos que precisamente ambas estaban luchando por proteger. La Unión Europea seguirá recordando a las autoridades iraníes que, en primer lugar, deben cumplir con aquellas obligaciones internacionales derivadas de los acuerdos y convenios multilaterales que han firmado y ratificado. Continuaremos buscando formas de hacer más efectiva nuestra acción en defensa de los derechos humanos, empleando todos los medios que tengamos a nuestra disposición. El pueblo iraní no se merece menos.

 
  
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  Bernd Posselt (PPE).(DE) Señor Presidente, aquí en el Parlamento tenemos un grupo de trabajo completamente superfluo cuyo cometido es buscar formas de hacer más interesantes las sesiones plenarias. Este grupo habría hecho bien en estudiar el Pleno de hoy. Todo lo que necesitamos es suficiente tiempo, razón por la cual también se nos debería conceder tiempo los jueves por la tarde. Asimismo, necesitamos que ocupe la Presidencia la persona adecuada, que pueda ejercer un grado juicioso de rigor y flexibilidad. Esto propiciará un Pleno animado e interesante.

(Aplausos)

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar en breve.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE), por escrito.(FI) La situación de los defensores activos de los derechos humanos en Irán se está volviendo cada vez más difícil. Además, hemos leído sobre el número creciente de condenas a muerte. La ciudadana neerlandesa Zahra Bahrami, a la que habíamos mencionado en nuestras apresuradas resoluciones anteriormente, ha sido condenada a muerte, y contra su abogada, Nasrin Sotoudeh, se ha dictado una sentencia de 11 años de prisión «por actuar contra la seguridad nacional».

Como sabemos, el sello distintivo del sistema jurídico de Irán en una grave falta de justicia y transparencia. Por tanto, es importante que la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad no deje que Irán se salga con la suya, sino que continúe planteando las cuestiones de derechos humanos en las relaciones con este país. Permítanme enumerar los requisitos mínimos: la liberación inmediata e incondicional de la abogada defensora de los derechos humanos Sotoudeh y otros presos de conciencia; que se reconsidere la condena a muerte de Bahrami y que se incluya a las autoridades neerlandesas en la gestión del caso; permitir a los representantes de la Cruz Roja reunirse con los presos; y dejar que las organizaciones de derechos humanos entren en el país para valorar la situación.

 
  
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  Róża Gräfin von Thun und Hohenstein (PPE), por escrito.(PL) El Parlamento Europeo debe reaccionar ante los casos de vulneraciones de los derechos humanos. Hemos de recordar que, gracias a la publicidad dada a casos específicos, la comunidad internacional puede ejercer una mayor presión sobre los países que no respetan las normas democráticas generalmente aceptadas. Nasrin Sotoudeh representaba a activistas defensores de los derechos humanos y de la sociedad civil iraní en sus juicios y defendía a menores de edad condenados a la pena capital. Las autoridades iraníes consideraban que sus actividades estaban «difundiendo propaganda hostil» y la han condenado a 11 años de prisión. Es algo bueno que su caso haya aparecido en el orden del día de una sesión plenaria del Parlamento Europeo. Este Parlamento, cuando reclama la liberación de Nasrin Sotoudeh y otros presos de conciencia, así como el establecimiento de una comisión independiente para examinar el enjuiciamiento de los defensores de los derechos humanos, no debería ser ignorado.

 
  

(1) Véase el Acta.

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