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Debates
Martes 7 de junio de 2011 - Estrasburgo Edición DO

13. Turno de preguntas al Presidente de la Comisión
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al turno de preguntas al Presidente de la Comisión.

 
  
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  Manfred Weber, en nombre del Grupo PPE.(DE) Señor Presidente, permítame comenzar con una sonrisa mientras felicito a todos los diputados por haber sobrevivido a la alarma contra incendios y por haber conseguido regresar a nuestros sitios, sanos y salvos, de vuelta a la Cámara.

Como representante del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-cristianos), me gustaría formular una pregunta al Presidente de la Comisión, que se ha estado ocupando de las imágenes que llevamos viendo las últimas semanas procedentes del Mediterráneo, donde muchas personas que huyen de la situación en África han conseguido llegar a Europa, mientras otras no lo han conseguido. Hemos tenido que contemplar las imágenes de estas personas, abandonadas y muertas, en las noticias.

Todos somos conscientes de que nos enfrentamos a un reto común europeo y debemos encontrar una respuesta a este drama y a esta miseria de los refugiados. En nombre del Grupo PPE, quisiera pedir al Presidente de la Comisión que nos ofrezca una valoración de si la Comisión —y, sobre todo, Frontex— dispone de recursos suficientes, si nosotros, la Unión Europea, disponemos de capacidad suficiente para responder sobre el terreno y de si contamos con bases legales suficientes que permitan la actuación conjunta de Europa en la región mediterránea.

También me interesaría saber cómo están progresando las conversaciones con los países de origen (Túnez y Egipto, por ejemplo) y si los europeos estamos avanzando en este terreno.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Señor Weber, todos lamentamos los recientes acontecimientos, que han causado la pérdida de muchas vidas. Coincido con usted en la necesidad de emprender medidas más decisivas en este campo.

Se ha producido una respuesta inmediata de ayuda a los países del Norte de África —más de un millón de euros para ayuda humanitaria— y esta ayuda va a continuar. A través de la operación conjunta Hermes, la agencia de fronteras Frontex está coordinando una respuesta ante la fuerte presión migratoria. Sin embargo, es muy importante que los Estados miembros de la región mediterránea, junto con terceros países, sigan cooperando y coordinando sus esfuerzos. Aún queda mucho por hacer.

Así que mi respuesta más directa para usted es, sí, necesitamos más recursos para Frontex. Es preciso adoptar con carácter urgente las propuestas para reforzar Frontex. También es necesario que los Estados miembros demuestren voluntad política y, sobre todo, solidaridad entre sí, ofreciendo los requisitos técnicos y los recursos humanos necesarios. Como ustedes saben, la Unión Europea como tal no dispone de todos esos recursos, así que necesitamos la cooperación de los Estados miembros para ponerlos a disposición.

 
  
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  Manfred Weber, en nombre del Grupo PPE. (DE) Señor Presidente, le doy las gracias por sus valoraciones de la situación. Habida cuenta de que declara que en la actualidad se necesitan más recursos para Frontex, me interesaría saber si no es también de la opinión de que los Estados miembros hasta ahora han estado demasiado poco dispuestos a proporcionar los recursos necesarios para fortalecer Frontex. Ya disponíamos de la caja de herramientas. ¿No es cierto que había muy poca voluntad por parte de los Estados Miembros de apoyar a Frontex como correspondía?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Hay un debate en curso sobre esto. De hecho, es uno de los temas para el Consejo Europeo de este mes, los días 23 y 24 de junio. No solo deberían adoptar los Estados miembros la propuesta ya presentada de reforzar Frontex, sino que también es importante aumentar la respuesta logística: son indispensables más aviones y más barcos y en este momento no nos es posible suministrarlos con nuestro presupuesto a nivel europeo.

Opino que existe voluntad política para hacerlo, pero debe llevarse a cabo de manera coordinada y aquí es donde la Comisión ha realizado un esfuerzo: la Comisaria Malmström está trabajando en el tema con los Estados miembros, y confío en que el Consejo Europeo confirme nuestra línea de pensamiento a finales de este mes.

Al mismo tiempo, por supuesto, también es necesaria la cooperación de terceros países. Yo mismo he estado en Túnez, donde he dialogado con el Primer Ministro, y nos han prometido cooperación. De hecho, están cooperando y en este momento estamos tratando de llegar a algún tipo de acuerdo pragmático a nivel logístico entre las autoridades tunecinas y nuestras propias agencias.

 
  
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  Presidente. – No han regresado todos los diputados al Parlamento Europeo a la Cámara tras el simulacro de incendio.

 
  
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  Guy Verhofstadt, en nombre del Grupo ALDE. – Sí, me he dado cuenta de que algunos de mis colegas todavía se encuentran en el simulacro de incendio.

Ayer, el Comisario Olli Rehn, anunció una serie de avances importantes en la Comisión. En primer lugar, ha solicitado una serie de cambios en un mecanismo de rescate. Declaró que es necesario que este mecanismo sea capaz de proporcionar a los países líneas de crédito flexibles. Declaró que este mecanismo tiene que ser capaz de salir al mercado secundario y, sobre todo, declaró que esto puede llevarse a cabo por medio de permutas financieras de descuento con sus propios bonos con calificación crediticia AAA. Esto es muy importante porque significa que uno puede canjear los bonos malos de los países en dificultades por los bonos AAA del mecanismo de rescate.

En segundo lugar, también declaró que la Comisión debe comenzar a estudiar la posibilidad de los eurobonos: por fin, si se me permite decirlo.

Mi pregunta para usted, señor Barroso, es ¿puede usted confirmar si esta es también la posición de la Comisión? En segundo lugar, el tiempo apremia, ¿va a proponer usted estos cambios en el mecanismo de rescate en la reunión del próximo Consejo Europeo dentro de dos semanas?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Quiero confirmar que todas las ideas expuestas por el Comisario Rehn gozan de todo mi apoyo y respaldo, así que no voy a repetir lo que dijo.

En cuanto a la Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), en este momento nos encontramos en el proceso de creación. Como usted sabe, espero que los gobiernos den pronto su visto bueno, así que espero que haya una decisión política en el Consejo Europeo que confirme las decisiones relativas al Mecanismo Europeo de Estabilidad y, por supuesto, usted sabe cuál es nuestra posición.

En cuanto a los eurobonos, no es ninguna idea nueva. La Comisión lleva proponiendo desde hace muchos años, incluido el mandato de uno de mis predecesores, la idea de los eurobonos. La realidad es que hasta el momento, los Estados miembros no han aceptado la idea; es decir, cuando tuvimos la crisis con Grecia, la Comisión propuso una idea para la puesta en común de la deuda, que fue rechazada por la mayoría de los Estados miembros de la zona del euro. Opino que en la actualidad se ha llevado a cabo un cierto avance en lo que respecta a aceptar la idea de considerar varias opciones, y la Comisión, por supuesto, presentará varias opciones. Siempre hemos pensado que la idea de eurobonos era una idea atractiva, siempre y cuando los Estados miembros pudieran apoyarla, pero aún no hemos llegado a ese punto, para ser honestos. No hemos llegado a ese punto y considero que lo que tenemos que hacer ahora es centrarnos en el MEE.

 
  
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  Guy Verhofstadt, en nombre del Grupo ALDE. – No considero que la crisis que afecta a Grecia y al euro haya terminado. No ha terminado. Así que tenemos que encontrar instrumentos adicionales. Uno de los instrumentos adicionales es, de hecho, lo que Olli Rehn propone: un canje de bonos malos de algunos países por un paquete más pequeño de los eurobonos con calificación AAA. Ese es el camino a seguir. Estos eurobonos pueden ser emitidos por el FEEF, por el MEE o por una nueva agencia europea en el futuro. Eso no importa. Es el mecanismo lo que es importante y es importante que, creo que, por primera vez, Olli Rehn, y la Comisión reconocen que es el camino a seguir.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Señor Verhofstadt, la Comisión actúa como órgano colegiado. Creo que usted encuentra más fácil estar de acuerdo con lo que dice Olli Rehn, que con lo que yo digo, pero en realidad estamos diciendo exactamente lo mismo.

En la encuesta anual sobre el crecimiento, la Comisión defendió y propuso colectivamente más intervención de este tipo en los mercados, algo que, desafortunadamente no fue acordado por los Estados miembros. Así pues, lo que puedo confirmar es que estamos trabajando en esa línea; estamos tratando de aumentar nuestra flexibilidad para la intervención en los mercados pero, sinceramente, considero que ahora deberíamos centrarnos en el MEE y considerar, por supuesto, opciones para el futuro de los eurobonos si los Estados miembros están dispuestos a dar ese paso adicional.

 
  
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  Jan Zahradil, en nombre del Grupo ECR. (CS) Señor Presidente, como usted sabe, mi Grupo se compone principalmente de miembros que no forman parte de la zona del euro, pero sin duda, como ya he manifestado aquí en varias ocasiones, no deseamos ver el fracaso del euro. Nuestras economías están demasiado interrelacionadas para ello, y debo decir que, por tanto, albergamos sentimientos encontrados acerca de lo que está sucediendo.

Estamos recibiendo mensajes contradictorios en este asunto. El Consejo Europeo dice una cosa, el Banco Central Europeo dice otra y el Fondo Monetario Internacional dice algo distinto. Sobre todo, tengo la sensación de que las opiniones políticas siguen prevaleciendo sobre las económicas, como si fuera posible engañar a los mercados con unas cuantas promesas y evitar una verdadera solución a la situación.

Quisiera preguntar cuál es la posición de la Comisión Europea sobre la reestructuración de la deuda pública. Todavía da la impresión de que ustedes realmente prefieren verter más y más dinero y conceder un sinfín de más y más préstamos a las economías que se encuentran en graves problemas y al borde del colapso, o estamos empezando a mostrar algo de sentido común aquí, y considerar seriamente las posibilidad de reestructurar su deuda pública, porque, en mi opinión, no podemos evitar esto a largo plazo.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Señor Zahradil, en primer lugar, por desgracia, los problemas económicos que tenemos en Europa no solo afectan a la zona del euro. Algunos Estados miembros no pertenecientes a la zona del euro también participan en los programas de apoyo a las balanzas de pagos a través de la Comisión y el FMI.

En cuanto a la zona del euro, como usted afirma, hay conversaciones en curso entre los Estados miembros, el Consejo, la Comisión y el Banco Central Europeo con la finalidad de conseguir la mejor respuesta integral posible. Como usted sabe, no siempre hay acuerdo entre expertos sobre la mejor manera de obtener esa respuesta. Se trata de una tarea todavía en curso.

Es justo reconocer que estas cuestiones son sumamente difíciles y complejas. La magnitud del desafío no tiene precedentes y requiere cierta labor de convergencia. Por eso la Comisión ha sido muy prudente en su forma de pronunciarse sobre ese asunto, ya que algunos de estos temas son sensibles de cara a los mercados. Una cosa está clara: como hemos dicho, la reestructuración no es una alternativa a los dolorosos esfuerzos de consolidación fiscal que todos los Estados miembros tienen que hacer si quieren corregir sus desequilibrios en términos de déficit y deuda.

 
  
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  Daniel Cohn-Bendit, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señor Presidente, señor Barroso, es cierto que no siempre entendemos la posición de la Unión Europea, pero acaba usted de responder a eso. Quisiera decir tres cosas.

En primer lugar, no debe haber más reestructuración. Todos sabemos que en algún momento, habrá una reestructuración de la deuda, por ejemplo, en Grecia, por la sencilla razón de que se debe brindar al Gobierno griego la oportunidad de recuperar la confianza y la sociedad griega necesita una reestructuración. Tal y como están las cosas en Grecia, nadie confía en nadie, y menos aún en el gobierno. Hasta que el gobierno no consiga ofrecer a sus ciudadanos otra perspectiva para el futuro que no sea la perspectiva de austeridad, no logrará reactivar su economía.

El aspecto más importante a debatir por parte de la Comisión y las partes interesadas, por tanto, debería ser la necesidad de inyectar algo de confianza en el pueblo griego, confianza imprescindible para que se puedan adoptar medidas. Sin embargo, la austeridad imperante no concede a la sociedad griega tiempo para detenerse y pensar. Por ese motivo la están rechazando, lo que podría resultar sumamente arriesgado.

Una última pregunta: la evasión de impuestos. ¿No podría Europa tenderle también una mano a Grecia en este asunto? Se mantienen cuentas griegas en bancos de Austria, Luxemburgo, Chipre y Suiza. ¿Por qué no congelar esas cuentas o, por lo menos, desafiar el secreto bancario para que el Gobierno griego pueda determinar dónde radica el problema de la evasión fiscal? Les pedimos que pongan fin a la evasión de impuestos y, sin embargo, al mismo tiempo, no les estamos ofreciendo ningún tipo de ayuda. Son nuestros bancos, los bancos europeos, los que en realidad están encubriendo la evasión de impuestos.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) Señor Cohn-Bendit, tiene usted razón cuando afirma que hay un problema con la evasión fiscal en Grecia, aunque, en mi opinión, no ha ocasionado el problema estructural griego.

En estos momentos estamos abordando la cuestión del secreto bancario. Como ustedes saben, desde marzo de 2009, todos los Estados miembros, al igual que Suiza, han acordado implementar la norma de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que estipula que un Estado no puede negarse a facilitar información, si así lo solicita otro Estado, sobre la base de que esta información obra en manos de un banco o cualquier otra institución financiera. Este principio fue incluido por nosotros, la Comisión, en la Directiva relativa a la cooperación administrativa en el ámbito de la fiscalidad, que entró en vigor el 11 de marzo de 2011 y que, por desgracia, no se aplicará hasta el 1 de enero de 2013.

La cuestión del secreto bancario, por tanto, ha sido abordada a nivel europeo desde el punto de vista jurídico y no puede constituir un obstáculo para el pleno intercambio de información previa petición entre las autoridades fiscales. Considero que se han cumplido todo los criterios, sobre la base de la cooperación administrativa, para que los Estados miembros y la UE faciliten ahora a Grecia información sobre cualquier fraude o evasión fiscal.

 
  
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  Lothar Bisky, en nombre del Grupo GUE/NGL. (DE) Señor Barroso, solo tengo una pregunta breve. Me alegro de que la Cumbre del G-8 y el Foro e-G8 que le precedió debatieran el tema de Internet. También existe preocupación acerca de por qué los que tienen poder se preocupan a su vez por Internet. Somos conscientes de lo delicado que es este ámbito. ¿Hay algo más que nos pueda decir al respecto? ¿Se trata solo de un debate de un acto, o habrá más debates? ¿Van a colocarlo en el orden del día otra vez?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) Pienso que la idea del Presidente Sarkozy ha sido excelente, ya que Internet es un fenómeno global. Todos queremos un Internet abierto. Consideramos que contribuye enormemente al conocimiento y la libertad. Al mismo tiempo, Internet está a menudo abierto a abusos: hay explotación, de niños, por ejemplo, y delitos que se cometen aprovechando las libertades que ofrece Internet.

Por eso hemos mantenido una conversación muy interesante con algunos de los grandes nombres en el ámbito de la creación de iniciativas de Internet, desde el jefe de Google hasta Zuckerberg, el jefe de Facebook, y otros. Hemos conversado acerca de cuál es el tipo de regulación adecuada para Internet, manteniendo la libertad y el potencial de innovación que ofrece Internet. Así que se celebró un debate seguido de la confirmación de que este tema, Internet, aparecerá en una futura agenda del G-8.

 
  
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  Lothar Bisky, en nombre del Grupo GUE/NGL.(DE) Mi curiosidad ha quedado un tanto insatisfecha en lo que respecta a este tema y me gustaría preguntarle si estaría usted dispuesto a hablarnos, en términos generales, acerca de estas nuevas negociaciones sobre Internet, ya que se trata de una medida importante y de gran alcance para el futuro.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) En realidad no ha habido ninguna negociación. Se ha tratado más bien de un intercambio de puntos de vista muy general, una especie de tormenta de ideas. Previamente se celebró una conferencia titulada específicamente e-G8, a la que asistieron algunos de los principales protagonistas del negocio de Internet y las autoridades. No se trataba exactamente de una negociación, yo no lo consideré así. Les pedimos a estos jefes de las principales compañías de Internet que nos dijeran cómo veían el futuro de esta industria y, además, compartimos nuestras preocupaciones, nuestros intereses y nuestra percepción de Internet con los diferentes miembros del G-8. Sin embargo, no hubo realmente ninguna negociación en términos de resultados específicos.

 
  
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  Nigel Farage, en nombre del Grupo EFD. – Señor Barroso, hemos disfrutado de una serie de pantomimas de intercambio sobre el euro. Cada vez que he predicho que un país necesitaría un rescate, ustedes han regresado y dicho: oh, no, no lo necesitan, todo está bien. Y ahora nos enfrentamos al cuarto rescate —el segundo rescate griego— a menos que, por supuesto, hoy nos vaya usted a decir que tampoco es necesario. Pero la pregunta que quiero hacerle hoy es tal vez mucho más seria que todo lo que ha ocurrido en Grecia o Irlanda o Portugal hasta la fecha. Se trata de la auténtica crisis de deuda soberana a la que podemos enfrentarnos en las próximas semanas, y que afecta a la integridad del propio Banco Central Europeo.

Un mes tras otro, les he venido advirtiendo de que no pueden seguir comprando enormes cantidades de su propia mala deuda. Señor Barroso, ¿acepta usted que las finanzas del Banco Central Europeo y su integridad se encuentran ahora en un estado grave y lamentable?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – No, no acepto eso. Considero que el Banco Central Europeo es una institución muy creíble que ha sido administrada con gran sabiduría e inteligencia. La independencia del BCE es respetada por todos los Estados miembros de la zona del euro. Por supuesto, sabemos que existen algunas dificultades en la zona del euro. Como ya he manifestado, se trata de dificultades que, para ser justos, no afectan solo a la zona del euro.

Por desgracia, su crítica de la zona del euro es siempre ideológica. Los problemas de la deuda no son excluyentes. El promedio de la deuda en la zona del euro es inferior a la deuda del Reino Unido, por poner un ejemplo. Pero, en efecto, tenemos problemas diferentes, porque esta es la primera vez que hemos tenido este tipo de unión monetaria sin un marco institucional más integrado. Precisamente ese es el motivo por el que ahora estamos tratando de encontrar una respuesta global, y el BCE forma parte del esfuerzo que estamos realizando para aportar estabilidad financiera a la zona del euro.

 
  
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  Nigel Farage, en nombre del Grupo EFD. – Con objeto de respaldar parte de mi retórica, ayer mismo, el respetado grupo de reflexión, Open Europe, publicó algunas cifras sobre este tema. Indicaba que la asombrosa cifra de exposición de 190 millones de dólares del BCE corresponde a la exposición al Estado griego y los bancos griegos. En caso de que el BCE viera caer el valor de sus activos solo un 4,25 %, todo su capital de base desaparecería. ¿Acepta usted las conclusiones de Open Europe, o está de acuerdo con la afirmación del señor Juncker de hace un par de semanas de que, con la situación del euro en un momento tan grave, en realidad hay que mentir en público?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – En primer lugar, no miento, y la Comisión siempre ha sido muy coherente en la información que ha proporcionado sobre todas las situaciones. La situación es difícil; lo hemos dicho con sinceridad desde el principio y no fingimos que la situación sea de color de rosa.

Dicho esto, la credibilidad del Banco Central Europeo se basa en la determinación absoluta de que los Gobiernos de la zona del euro harán lo que sea necesario para asegurar la estabilidad financiera de la zona del euro, así que no albergo dudas sobre la capacidad del sistema, sobre los esfuerzos en la zona del euro ni la credibilidad del Banco Central Europeo. No albergo dudas sobre la capacidad del Banco Central Europeo para defender los intereses europeos, ni sobre el compromiso de los Estados miembros de la zona del euro a la hora de proporcionar todas las garantías que el Banco Central Europeo necesite para cumplir su papel independiente como nuestro banco central.

En lo que respecta a la exposición de los bancos centrales, hay otros bancos centrales en Europa y fuera de Europa que se encuentran en una situación mucho más difícil y vulnerable que el Banco Central Europeo, que es un organismo fiable, muy respetado a nivel internacional de la Unión Europea.

 
  
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  Nicole Sinclaire (NI). – La UE se amplía cada vez más y, con la llegada de los partidos políticos paneuropeos, se vuelve, al parecer, más compleja que nunca, al demostrar esta incapacidad para lograr un consenso en repetidas ocasiones. La posición contraria de Alemania con respecto a Libia y el desacuerdo de Italia y Francia en lo que respecta al reconocimiento de los visados Schengen así lo han demostrado.

¿Podría explicarme a mí y a mi electorado cómo es posible fomentar una política común en áreas importantes, tales como las relaciones internacionales y la seguridad, sin consenso, a menos que prescindamos de los derechos democráticos de los Estados miembros a proyectar sus propias aspiraciones de manera unilateral?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Francamente, no entiendo la preocupación tras su pregunta. De hecho, somos una Unión de 27 Estados democráticos y hemos acordado que en política exterior y de seguridad las decisiones deben adoptarse por unanimidad. Si los Estados miembros no están unánimemente de acuerdo, no nos es posible imponer una decisión sobre los Estados miembros y, por lo tanto, estamos respetando plenamente la naturaleza democrática no solo de nuestra Unión, sino también de nuestros Estados miembros.

Considero que nos interesa como europeos, como ciudadanos europeos, que los Estados miembros actúen conjuntamente en materia exterior. Es evidente que hoy en día en Europa, ni siquiera el mayor de los Estados miembros posee la influencia o fuerza necesarias para dialogar en pie de igualdad con los Estados Unidos, China u otras potencias, pero en conjunto, la Unión Europea puede marcar una diferencia. Así que espero que el proceso conduzca a una mayor convergencia también en términos de cuestiones de política exterior entre los Estados Miembros.

 
  
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  Nicole Sinclaire (NI). – Lo primero que he mencionado han sido los partidos paneuropeos. ¿Podría usted explicarme por qué los contribuyentes deberían financiar partidos políticos a ningún nivel? Tal vez usted pueda explicarme lo útiles que resultan para los objetivos de la UE.

Otra pregunta que tengo es sobre Cathy Ashton. He comprobado que su asistencia a las reuniones de la Comisión es muy baja. ¿Está correctamente representado el Reino Unido en la Comisión?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Aquí hay dos cuestiones. En primer lugar, los partidos europeos están reconocidos, como usted sabe, como entidades importantes en el Tratado que fue ratificado por unanimidad por los Estados Miembros. Así que hay una razón para apoyar a los partidos europeos, porque son, de hecho, entidades europeas, reconocidas como tales por nuestro Tratado.

En segundo lugar, con respecto a Cathy Ashton, ella no es solo Vicepresidenta de la Comisión, sino también Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Tiene un trabajo muy difícil en el que ha de representar a la Unión Europea, así que, por supuesto, tiene un calendario de desplazamientos por trabajo superior al de la mayoría de los miembros de la Comisión. Ella dedica un gran esfuerzo personal a estar presente en casi todas las reuniones de la Comisión. No puede asistir a todas.

Sin embargo, deseo señalar que los miembros de la Comisión no están allí para representar a ningún país. Son nombrados por países, pero están ahí para representar a la Unión Europea. Todos nosotros hacemos un juramento cuando asumimos nuestras responsabilidades, que establecen que no estamos allí para representar a los países, y, de hecho, la credibilidad de la institución proviene exactamente de ese hecho, de que tratamos de ser independientes y servir al interés europeo general. Puedo asegurarles que los Estados miembros, incluido el Reino Unido, están muy bien representados en el Consejo Europeo por su Primer Ministro y en el Consejo por los diversos ministros.

 
  
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  Martin Schulz, en nombre del Grupo S&D. (DE) Señor Presidente, ruego disculpas por el retraso. Como consecuencia, he esperado hasta el final.

Señor Barroso, tengo una pregunta que formularle que se refiere a la grave situación en la que nos encontramos en la Unión Europea. El 2008 fue el año de una profunda crisis en el sector bancario. En 2009, la crisis bancaria condujo a una profunda crisis económica en la economía real. La asunción de los costes de los déficits bancarios por parte de las arcas públicas desembocó, en última instancia, en 2010, en una profunda crisis en los presupuestos nacionales. Esta profunda crisis de los presupuestos nacionales viene acompañada de una orgía de recortes, que está dando lugar a situaciones dramáticas en varios Estados miembros de la Unión Europea, en parte como resultado de las medidas exigidas por la Unión Europea. Existe el riesgo de que, tras la crisis bancaria, la crisis económica y la crisis de los presupuestos nacionales, 2011 y el 2012 sean los años de la crisis social en Europa.

Por tanto, le pregunto, señor Barroso, ¿está dispuesta la Comisión a debatir con nosotros cómo podemos mejorar la escasa financiación de la red de bienestar social —sistemas de seguridad social— de los Estados miembros de la Unión Europea, especialmente de aquellos Estados miembros más afectados por la crisis presupuestaria?

Por otra parte, ¿está usted preparado para mantener con nosotros una conversación definitiva acerca de los eurobonos con el fin de obtener los recursos que necesitamos para poder invertir en la economía y facilitar el crecimiento y el empleo en los Estados miembros más afectados?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) Señor Schulz, solamente hoy, la Comisión ha adoptado recomendaciones específicas para cada uno de los 27 países, y también hay una nota introductoria en la que expresamos en términos muy claros esta inquietud que usted acaba de mencionar, que resulta muy importante para nosotros. Somos muy conscientes de que la austeridad, actualmente necesaria debido a la necesidad de reducir el déficit y la deuda, resulta realmente muy difícil.

Al mismo tiempo, creemos que cada euro que se gasta ahora en los intereses de la deuda significa un euro menos para los hospitales, los servicios de salud pública, la educación pública y la seguridad social. Esta es, por lo tanto, la verdadera austeridad. Por esta razón debemos participar en una seria ronda de consultas sobre el presupuesto con el fin de restaurar la confianza y, al mismo tiempo, poner en práctica las reformas estructurales necesarias a fin de garantizar la competitividad, sin dejar de proteger a los más vulnerables.

Creo que les va a gustar el documento que hemos adoptado hoy. Aborda todas las cuestiones que afectan al mercado laboral: ¿cómo atraemos a más personas al mercado laboral?, ¿cómo podemos incorporar esta dimensión social en todas nuestras políticas?

Ahora hay que comprobar cuál es el margen de maniobra de cada país para alcanzar dichos objetivos. Sin embargo, creo que estamos de acuerdo en los objetivos.

 
  
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  Marco Scurria (PPE).(IT) Señor Presidente, para ser honesto, yo no quería participar en el debate sobre el G-8, pero quería plantear al Presidente Barroso una pregunta referente a la cultura.

En la Unión Europea hay muchos programas para animar a los jóvenes —y a otros— a que se conozcan, de manera que esto se convierta en una verdadera Unión. Para muchos jóvenes y profesionales, programas como Comenius, Aprendizaje Permanente, Juventud en Acción, etc., han representado la verdadera integración de la Unión Europea, inspirándoles sentimientos verdaderamente europeos.

(El Presidente interrumpe al orador para explicarle que el tema en debate era otro, pero después le invita a continuar…)

Me gustaría saber, por tanto, ¿cuál va a ser el destino de estos programas, al menos según las previsiones de la Comisión, viendo que se acercan sus fechas de vencimiento y que ya deberíamos afrontado el asunto en la Comisión de Cultura y Educación? ¿Cómo piensa la Comisión desarrollar el próximo programa, a partir de 2014? Creo que este tema resulta de especial interés para muchas personas activas en asuntos europeos y para muchos de los jóvenes en nuestros países.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) La Comisión posee un gran interés en todo lo relacionado con la promoción de esta dimensión cultural en Europa y en los intercambios de todo tipo. Yo mismo estoy muy comprometido con este tema y ya me he reunido con algunas de las principales partes involucradas en este ámbito.

A finales de este mes, presentaremos propuestas para la futura financiación de todos los sectores, incluido el de la cultura. Realizaremos, por supuesto, propuestas considerables en este ámbito. Estamos pensando en racionalizar los instrumentos al mismo tiempo que en la protección de los objetivos de programas como los que usted ha mencionado. Se trata de programas emblemáticos y resultan sumamente importantes para una Europa de sus ciudadanos y una Europa que reconoce el valor en de las culturas.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). – Me ceñiré al tema. La Comisión adoptó ayer un sólido paquete de informes y medidas relativas a la lucha contra la corrupción, que le está costando a la UE 120 000 millones de euros al año —casi el equivalente al total del presupuesto de la UE— pero ocho Estados miembros han sacado una puntuación de cinco sobre diez en el índice de Transparencia Internacional. La Comisión señala que la aplicación de los instrumentos de lucha contra la corrupción no es satisfactoria.

Así pues, ¿no habría sido una buena idea que se planteara la corrupción en la Cumbre del G-8? La única referencia que he podido encontrar, y ha sido una referencia indirecta, trataba sobre los países en desarrollo. No ha habido referencia alguna a cómo los países ricos deben demostrar la voluntad política de abordar el problema de nuestro propio patio trasero y demostrar liderazgo con ello. ¿No se ha perdido una oportunidad para hablar de la corrupción y el soborno en el G-8, especialmente habida cuenta de que uno de los miembros, Rusia, ocupa el número 154 de una lista de 178 y de que muchos de nuestros propios Estados miembros han sacado pobres puntuaciones en el índice de Transparencia Internacional?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – El tema de la corrupción se abordó cuando tuvimos la reunión de acercamiento con los líderes africanos, pero le puedo decir que las cuestiones relativas a la lucha contra la corrupción van a ocupar un lugar prioritario en el orden del día de la reunión del G-20 de noviembre. Dicho esto, opino que fue un debate muy útil, porque cuando existe corrupción, alguien se deja corromper, pero también hay alguien que corrompe, por lo que en cierto modo, también se cuestionó a los miembros del G-8 cuando se debatió la cuestión de África.

Por cierto, les transmití muy buenas noticias porque anuncié que la Comisión va a presentar iniciativas relativas a la transparencia de las materias primas; buenas o malas noticias dependiendo de la perspectiva: una menor transparencia facilita a algunos regímenes la utilización de los ingresos procedentes de sus recursos nacionales y de las materias primas de una manera no transparente, a veces con la complicidad, tenemos que decir, del denominado mundo desarrollado. Ese fue el punto de vista adoptado sobre el tema en la última reunión del G-8.

 
  
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  Peter van Dalen (ECR).(NL) Señor Barroso, estaba usted hablando de que el Banco Central Europeo (BCE), al que usted describía como independiente. La cuestión es que el BCE no es independiente en la crisis griega, ha elegido bando. El BCE, como banco comercial, ha comprado decenas de miles de millones de bonos débiles y ahora está sosteniendo la necesaria reestructuración de la deuda griega.

Mi pregunta es específica, y es la siguiente: ¿qué están haciendo para evitar que el BCE, con su doble función, se cruce en el camino difícil pero necesario de la reestructuración de la economía griega?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – El Banco Central Europeo (BCE) es sin duda independiente, y no solo está reconocida su independencia por el Tratado —por lo que se trata de una independencia legal y basada en el Tratado— sino que les puedo asegurar también que, en mi experiencia de unos siete años en este cargo, he tenido que tratar muy a menudo con el BCE y he estado presente en muchas ocasiones en las que el BCE ha demostrado que no necesita nuestro apoyo para afirmar su independencia. Quiero tranquilizarles a este respecto.

En cuanto a la cuestión de la reestructuración, se están sometiendo a análisis, como ustedes saben, varias opciones. Estamos considerando la totalidad del debate, pero la posición de la Comisión ya ha sido expuesta con claridad: creemos que la reestructuración no constituye una alternativa a los esfuerzos que los Estados miembros tienen que realizar en términos de consolidación fiscal y reforma estructural. Esa ha sido nuestra posición constante y vamos a mantenerla.

 
  
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  Ilda Figueiredo (GUE/NGL).(PT) Señor Presidente, señor Barroso, también en relación con la cuestión de la Cumbre del G-8, quisiera saber si se ha aplazado una vez más todo el tema de la regulación de los mercados financieros, concretamente con la aplicación de un impuesto sobre circulación de capitales, las plusvalías, la eliminación de los paraísos fiscales, el fin de los productos derivados y las agencias de calificación de crédito, dada su total falta de credibilidad en este momento, así como su total falta de transparencia. Por último, también me gustaría preguntarle sobre un tema relacionado con lo que está sucediendo aquí, en la UE, con Grecia, Portugal e Irlanda, donde se está imponiendo un proceso principalmente destinado a imponer a los trabajadores y a los países instrumentos y procesos que agravan la explotación y el deterioro económico y que, a corto o medio plazo, van a contribuir a generar más pobreza, desempleo y desigualdad.

¿No cree usted que esto contradice todos los principios que se han expresado, incluidos los del propio Tratado?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(PT) En primer lugar, señora Figueiredo, en relación con las cuestiones de reglamentación financiera global, como usted sabe, desde que el G-20 se estableció como el principal foro económico para una gobernanza mundial en materia financiera, es el G-20 quien tiene preferencia sobre estos temas.

Algunos de estos puntos han sido tratados en cierta medida. Yo mismo... le puedo decir... que inicié el debate en el G-8 acerca de un impuesto sobre las transacciones financieras, cuando también estábamos debatiendo el problema de la ayuda al desarrollo, y mi posición es claramente favorable a este impuesto. Estamos trabajando sobre este tema en la Comisión y muy pronto se pondrán sobre la mesa algunas ideas.

En cuanto a la cuestión general que ha planteado, también se debatió la situación de la zona del euro. Aquí, es posible que tengamos puntos de vista completamente diferentes. Nosotros consideramos que sin una consolidación presupuestaria y reformas estructurales, no habrá oportunidad de promover nuestro objetivo: una economía social de mercado.

 
  
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  Jacek Saryusz-Wolski (PPE). – Señor Barroso, en la Cumbre del G-8, los participantes debatieron sus compromisos con la política de vecindad en el Mediterráneo. Ustedes mismos, en nombre de la Unión Europea, se han comprometido con 1 240 millones de euros afirmando que son para la vecindad, lo que podría entenderse como solo para el Sur.

Gracias a las versiones provisionales del documento de la Comisión sabemos que, en una primera fase, 150 millones de euros de los 1 240 millones de euros eran para el Este y todo lo demás era para el Sur. Esto contradice el principio de la simetría y de prestar la misma atención a ambas regiones. ¿Cómo se explica esto? ¿Cuál ha sido verdadera y realmente el compromiso asumido con la política de vecindad meridional en el contexto de la única cantidad de dinero que ha mencionado usted?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Señor Saryusz-Wolski, amigo, permítame decirle con toda franqueza que entiendo sus preocupaciones con respecto a la política de vecindad oriental, pero creo que la cuestión más importante no reside en colocar al Este y al Sur en situación de competencia mutua: necesitamos a ambos. Lo que importa ahora es ayudar a aquellos que quieren que les ayudemos, y hacerlo de una manera eficaz.

De hecho, el enfoque que hemos propuesto en la revisión de la política europea de vecindad es claro. No vamos a realizar una asignación de los recursos sobre la base de una división Este-Sur, sino sobre la base de la condicionalidad de acuerdo con los avances de cada socio hacia la reforma, o, si lo prefieren, el más por más. Los que lo hacen más, aquellos que demuestren que se merecen más, recibirán más. Así que no tenemos una dotación previamente preparada —esto es para el país A o para el país B— el país tiene que demostrar que merece el apoyo.

Pienso que este es el enfoque correcto y, en ese caso cumpliremos, por supuesto, con los compromisos contraídos tanto con nuestra Asociación Europea Oriental —que es muy importante— así como con nuestros vecinos del Mediterráneo.

 
  
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  Marielle De Sarnez (ALDE). (FR) Señor Barroso, mi pregunta en realidad guarda relación con la última pregunta y con su respuesta.

Acaba usted de referirse hace un momento a la ayuda que prometió durante la Cumbre del G-8 de Deauville, en particular, a las economías árabes emergentes: 40 millones de dólares estadounidenses, principalmente en forma de préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), además de aproximadamente 15 000 millones de euros procedentes de la Unión Europea y los Estados miembros.

Usted ha mencionado la condicionalidad, que es a lo que se refiere mi pregunta. Esta ayuda está supeditada a ciertos criterios que a usted le resultan muy familiares: elecciones periódicas, elecciones libres, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la libertad de expresión, la lucha contra la corrupción, la independencia del sistema judicial, la reforma del ejército y la reforma de la de la policía.

Me gustaría saber quién valorará realmente si estos criterios se cumplen, especialmente en lo que respecta a estas nuevas democracias árabes. ¿Participará plenamente nuestro Parlamento en la evaluación de cumplimiento de las condiciones que se han establecido, o se tratará de una facultad discrecional del Consejo?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) Nuestra idea, y espero que ustedes estarán de acuerdo con ella, es que debería ser la Comisión la que coordine el ejercicio. De hecho, estoy muy orgulloso de que haya sido la Comisión, junto con la Alta Representante, quien presentó el plan para nuestra respuesta inmediata: una asociación para la democracia en el Norte de África y el Sur del Mediterráneo y también una asociación para la prosperidad común. Actualmente, el Consejo reconoce que en realidad sería positivo que la Comisión coordinara el ejercicio, y la Comisión debe, por supuesto, informar al Parlamento sobre el asunto. Por lo tanto, no puedo sino recibir con agrado todas las expresiones de interés y los esfuerzos del Parlamento por colaborar más estrechamente.

Los acontecimientos que se están produciendo en algunos países árabes son, de hecho, de gran importancia estratégica no solo para esos países, sino también para la democracia global, para la evolución del mundo musulmán y para nosotros, aquí, en Europa. Por lo tanto, cualquier cosa que podamos hacer para movilizar, no solo a las instituciones de la UE sino también a nuestras sociedades, para ayudar a nuestros vecinos en su transición a la democracia es muy importante, y no puedo sino recibir con satisfacción el interés mostrado por el Parlamento Europeo.

 
  
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  Nikolaos Salavrakos (EFD).(EL) Señor Presidente, sobre el tema de la Cumbre del G-8, de acuerdo con cierta información financiera que estaba leyendo, el PIB global fue de 58 billones de dólares estadounidenses y la masa monetaria fue 615 billones de dólares estadounidenses en 2009. Al mismo tiempo, en lo que respecta al tema de la «política monetaria» que le preocupa, esto ha confirmado que los EE.UU. están emitiendo dinero nuevo, nuevos dólares, mientras que nuestra Unión no está emitiendo dinero nuevo.

Los economistas no están de acuerdo en muchas cosas; sin embargo, la historia nos ha enseñado dos cosas: en primer lugar, que no se puede salvar a alguien de una quiebra ofreciéndole préstamos caros y, en segundo lugar, que la austeridad extrema nunca puede reducir el déficit de una macroeconomía en recesión que es incapaz de amortizar su moneda. Se necesitan los eurobonos urgentemente, señor Presidente. ¿Los considera usted una manera de contrarrestar el aumento en espiral del nuevo dinero emitido por los EE.UU.?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – De hecho, esta pregunta debería haber surgido en la primera parte de nuestro debate, pero puedo responder a su señoría indicándole que, en los últimos años, la posición de la Comisión ha sido muy abierta y, de hecho, favorable, con respecto a la idea de eurobonos. Uno de mis predecesores fue el primero en proponer la idea de los eurobonos.

La realidad es que no ha habido acuerdo entre los Estados miembros. Lo que los Estados miembros han acordado ahora ha sido la creación de un mecanismo europeo de estabilidad. En el momento en que se cree, se convertirá en la primera institución financiera internacional del mundo: la más importante del mundo en términos de fortaleza financiera. Opino que aquí es donde debemos centrar nuestros esfuerzos ahora.

Al mismo tiempo, estamos abiertos a debatir con los Estados miembros —y con el Parlamento, por supuesto— varias opciones con respecto a la posibilidad de los eurobonos, siempre y cuando los Estados miembros estén dispuestos a considerar esa posibilidad. Una posibilidad, por supuesto, muy importante y decisiva.

 
  
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  Andrew Henry William Brons (NI). – La reciente Cumbre del G-8 quería hacer público que en ella se estaban ofreciendo 40 000 millones de dólares estadounidenses a Egipto y Túnez para derrocar las dictaduras y abrazar la democracia. Sin embargo, la declaración del G-8 indicaba que se apoyaría a los países de la región que avanzaran, no solo hacia la democracia, sino también hacia una economía de mercado. Se quiere que estos países «cosechen los beneficios de la globalización» y que participen en la «integración de la inversión», lo que significa facilitar a los países del G-8 cosechar dinero en estos países para luego llevárselo otra vez.

No considero objetable esperar que los beneficiarios de las ayudas implementen y conserven las instituciones y los procedimientos democráticos. Eso sería muy acertado. Sin embargo, ¿no es siniestro que se deba indicar a los beneficiarios qué políticas económicas deben elegir y cuáles deben descartar? Desde luego, los donantes no tienen derecho a instruir a estas nuevas democracias en lo que respecta a qué decisiones democráticas deben tomar?.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Estoy de acuerdo con la perspectiva adoptada por el G-8. Considero que no solo las sociedades abiertas, sino las economías abiertas constituyen un beneficio de interés común. Estos países son nuestros vecinos, y opino que la mejor manera de ayudarlos es a través del comercio.

Nunca vamos a ser capaces de proporcionar la cantidad de dinero que necesitan si sus economías permanecen cerradas. Por ejemplo, en los países del Magreb —como usted probablemente sabe— la realidad es que el comercio entre ellos mismos es casi insignificante. Nos están pidiendo la apertura de nuestros mercados, pero ellos no comercian entre sí. Creo que es importante que digamos: sí estamos dispuestos a apoyarles, pero también deberían ustedes abrir sus economías e integrarse en la economía global.

De hecho, hemos comprobado que el progreso de un país está muy claramente vinculado a su capacidad para integrarse en una economía global. Basta con fijarse en el caso de Asia, con países que aún no son democracias; pudieron participar en la economía global porque fueron capaces de abrirse y cosechar algunos beneficios para sus ciudadanos.

 
  
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  Gabriele Albertini (PPE).(IT) Señor Presidente, Presidente Barroso, la declaración final de la Cumbre del G-8 relativa a los Estados de Oriente Próximo afirma: «Las negociaciones constituyen la única vía hacia una solución amplia y duradera del conflicto. Pedimos a Israel y a la Autoridad Palestina que cumplan los acuerdos de cooperación existentes y se abstengan de aplicar medidas unilaterales que puedan obstaculizar el progreso y Cumbre del G-8 las nuevas reformas».

¿Respalda la Unión Europea —un interlocutor importante del G-8— esta afirmación? Si lo hace, ¿se lo ha comunicado a la parte palestina, que tiene la intención de adoptar medidas unilaterales durante la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – En cuanto al proceso de paz en Oriente Próximo, no recuerdo una sola reunión internacional en los últimos 30 años en la que no se mencionara este tema. Hemos reafirmado nuestra petición urgente de reanudación del proceso de paz y hemos instado a ambas partes a volver a participar en conversaciones de peso encaminadas a llevar el proceso de paz en Oriente Próximo a una conclusión efectiva.

Todos hemos elogiado la nueva visión de los EE.UU. al llegar a un acuerdo marco tan innovador y con visión de futuro. Sin embargo, se han producido reacciones diversas a los detalles de esta nueva visión. Para ser honesto con usted, hay enfoques diferentes entre los socios del G-8 en lo que respecta a la cooperación entre Hamás y la OLP y la cuestión de las fronteras de 1967.

Asimismo, hubo algunas preocupaciones en torno a la mesa acerca de los riesgos que entraña un potencial intento palestino de búsqueda de reconocimiento unilateral en una Asamblea General de Naciones Unidas. Les puedo asegurar que también estamos hablando de esto con los Estados miembros y que espero que en Europa adoptemos una posición común al respecto.

 
  
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  Malika Benarab-Attou (Verts/ALE).(FR) Señor Presidente, señor Barroso, los países del G-8 decidieron conceder la suma de 40 millones de dólares estadounidenses a Túnez y a Egipto, como ya se ha dicho. Sin embargo, la Unión Europea debe abogar por una mayor transparencia, visibilidad y trazabilidad; en breve, una mejor gobernanza de esta ayuda.

Tenemos que centrarnos en cuatro puntos clave: primero, garantizar que la cooperación al desarrollo esté en consonancia con los principios de democracia y transparencia absoluta; en segundo lugar, garantizar el respeto de los derechos humanos; reforzar el papel y las capacidades de las organizaciones de la sociedad civil y reformar el sistema de gobierno que se aplica a la ayuda, con una mayor participación del Parlamento Europeo.

Señor Barroso, la UE debe ser capaz de garantizar que esta ayuda llegue a las personas a las que ha sido destinada. ¿Qué medidas concretas está planificando la UE a este respecto?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión.(FR) Señoría, lo que ha dicho es precisamente lo que yo pienso. Estoy de totalmente de acuerdo con usted. Ahora vamos a llevar esto a cabo con la ayuda de varios instrumentos, a fin de poder verificar que los compromisos contraídos por todos los países socios se cumplen y ejecutan con determinación. Puedo informarle de que todos estos programas serán objeto de seguimiento, no solo por parte de las oficinas de la Comisión, sino también por parte de la Alta Representante, quien designará a un representante especial para la región en cuestión. Creemos que podemos ayudar a estos países precisamente a través de este tipo de diálogo, sobre todo aumentando la participación de la sociedad civil.

Recientemente he estado en Túnez, donde me he reunido no solo con el Gobierno y el Presidente de la República, sino también con representantes de la sociedad civil, organizaciones de mujeres y sindicatos. He visto lo importante que consideran nuestro compromiso, no solo por el apoyo de nuestros Gobiernos, sino también por el apoyo de la sociedad civil. Una vez más, como ya he manifestado a la señora Sarnez, el compromiso del Parlamento Europeo sería también muy importante en este sentido, en el contexto de las relaciones con los Parlamentos incipientes y los partidos políticos de estas democracias jóvenes y nuevas.

 
  
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  Georgios Koumoutsakos (PPE).(EL) Presidente, en la reciente Cumbre del G-8, ustedes debatieron la economía global y coincidieron en que los esfuerzos debían centrarse en los objetivos de la viabilidad de las finanzas públicas, la recuperación económica y la adopción de medidas para abordar el desempleo. Todo esto se persigue para el beneficio de la sociedad y de los ciudadanos.

Sin embargo, si nos fijamos en el ejemplo de Grecia, decenas y cientos de miles de ciudadanos tomaron recientemente la plaza y los aledaños del Parlamento griego de forma bastante espontánea, sin que nadie les dirigiera, pidiendo con indignación un nivel de vida y unas perspectivas dignas. Tiene que estar de acuerdo, señor Presidente, en que ninguna política puede ser eficaz si no cuenta con el respaldo o, por lo menos, la tolerancia, de la sociedad. La política en Grecia se reduce básicamente a un dilema entre una austeridad extenuante o la quiebra.

¿Le preocupan estos cambios sociales? Se trata de una cuestión política muy importante. ¿Qué mensaje tiene que enviar a estas personas que están buscando, de una manera digna y pacífica, perspectivas y un futuro mejor para sí mismos, sus familias y sus hijos?

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – En primer lugar, quisiera expresar mi solidaridad con el pueblo griego. Entiendo lo difíciles que son estos momentos para Grecia. Pero también considero que la responsabilidad de los líderes políticos a escala europea o nacional, ya sean del gobierno o de la oposición, es mostrar a los países lo que tienen que hacer. De hecho, sin una consolidación fiscal, sin una reforma estructural, Grecia no va a salir de esta crisis.

La realidad es que son inevitables algunas medidas dolorosas en Grecia y cualquiera que afirme lo contrario está mintiendo al pueblo griego. Insto a los líderes griegos a que expliquen en términos honestos a la población de Grecia, las difíciles decisiones que el país ha de tomar. Todos nosotros les apoyaremos.

En el Consejo Europeo, fui yo quien propuso una reducción en las tasas de interés sobre los préstamos concedidos a Grecia. Pero, al mismo tiempo, seamos honestos. Grecia tiene que esforzarse por su parte, porque un país no puede vivir para siempre con niveles de deuda tan elevados.

Este es el mensaje sincero que deberíamos transmitir al Gobierno y a la oposición de Grecia, y que en Europa debemos aceptar si realmente queremos ayudar a ese país.

 
  
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  John Bufton (EFD). – Señor Presidente, me alegro de que haya planteado usted los problemas de la zona del euro en la Cumbre del G-8. Se trata de una crisis, y todos lo sabemos. Tal y como ha mencionado el orador anterior, muchos Estados miembros están preocupados. Tuvimos problemas en Madrid recientemente, con personas protestando por las calles. Hubo protestas en Lisboa, de todos los lugares, y también hemos visto lo que ha sucedido en Grecia.

¿No es hora, señor Barroso, de que se alce usted — acaba usted de hacer referencia a las mentiras hace unos momentos— y diga la verdad, y diga que existe una opción: que se debería permitir a estos países salir de la zona del euro? Esa es la única manera de salir de esta situación.

 
  
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  José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – Siento un gran respeto por todos nuestros Estados democráticos, por lo que no depende de mí decirles lo que deben hacer en este asunto. Pero sabemos que Grecia no tiene ninguna intención de abandonar la zona del euro. Estoy en constante contacto con las autoridades griegas y el principal partido de oposición, y sé muy bien que no quieren salir de la zona del euro.

Probablemente algunos de ustedes, Señorías, quisieran que el país abandonara de la zona del euro, o tal vez su país no pertenece a la zona del euro y lo respetamos, pero Grecia está muy comprometida con el proyecto europeo. Grecia tiene dificultades, y estamos tratando de apoyarla, pero por favor, no ataquen al euro por razones ideológicas.

En la Unión Europea, también tenemos países que se enfrentan el mismo tipo de dificultades debido a unos niveles de gasto muy elevados. Así que la realidad es que el euro no es el problema; el problema es un nivel de deuda muy alto o un nivel muy elevado de déficit en las economías.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el turno de preguntas al Presidente de la Comisión.

 
  
  

PRESIDE: Isabelle DURANT
Vicepresidenta

 
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