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Postopek : 2021/2777(RSP)
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Predložena besedila :

RC-B9-0400/2021

Razprave :

PV 06/07/2021 - 10
CRE 06/07/2021 - 10

Glasovanja :

PV 08/07/2021 - 11
PV 08/07/2021 - 19

Sprejeta besedila :

P9_TA(2021)0359

Dobesedni zapisi razprav
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Torek, 6. julij 2021 - Strasbourg Pregledana izdaja

10. Razmere v Nikaragvi (razprava)
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  Die Präsidentin. – Als nächster Punkt der Tagesordnung folgt die Aussprache über die Erklärung des Vizepräsidenten der Kommission und Hohen Vertreters der Union für Außen- und Sicherheitspolitik zur Lage in Nicaragua (2021/2777(RSP)).

 
  
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  Josep Borrell Fontelles, vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora presidenta, señoras y señores diputados, señorías, hace ya tres años de la violenta represión que ha llevado a Nicaragua a una profunda crisis política, social y económica, que está aún por resolver y que todo indica que puede empeorar. A lo largo de esta crisis, la Unión Europea ha adoptado un enfoque gradual, buscando espacios de diálogo y cooperación con las autoridades nicaragüenses, pero también adoptando medidas de presión. En octubre de 2019, el Consejo de la Unión Europea aprobó un marco de sanciones, reiterando nuestra firme condena a la represión ejercida desde abril de 2018; un marco de sanciones específicas para personas y entidades por violación de derechos humanos y actos de represión contra la oposición democrática. Se aplicó por primera vez en mayo de 2020 y se ha prorrogado hasta octubre de 2021 porque, previsiblemente, tendrá que ser utilizado de nuevo.

Como les decía, Nicaragua ha entrado en una espiral represiva; se dirige hacia unas elecciones presidenciales y parlamentarias en menos de cinco meses. Recientemente hemos sido testigos de la adopción de una reforma electoral sesgada y parcial, además de leyes restrictivas que son completamente incompatibles con un proceso electoral que reúna garantías democráticas.

Las detenciones de líderes de la oposición, de destacados líderes de la oposición, son sistemáticas. Tengo aquí la lista de los encarcelados, que incluye desde potenciales candidatos presidenciales a históricos líderes sandinistas, empresarios y periodistas, que ilustran la magnitud de esta última ola represiva. Una ola que no cesa, porque, para hablar en términos de estricta actualidad, quizás no sepan ustedes todavía que esta noche —la noche del lunes al martes— cinco destacados dirigentes y activistas sociales han sido arrestados: el líder estudiantil Lesther Alemán, que en mayo de 2018 desafió a Ortega públicamente a dimitir en un intercambio televisado, y Max Jerez, presidente del movimiento estudiantil, han sido detenidos en su casa, y tres líderes campesinos, entre ellos un candidato presidencial, Medardo Mairena, y otro, Freddy Navas, que ya habían sido detenidos en 2018, también han sido detenidos esta noche. Y, en este momento, pasada la medianoche, no se sabe todavía cuál es su destino.

Me dicen que en Nicaragua circula una broma, un tanto macabra: se preguntan por qué los detienen a medianoche y dicen que es para que, debido a la diferencia horaria, los miembros del Parlamento Europeo se puedan enterar a la hora del desayuno. Pues bien, yo estoy contribuyendo a que nos enteremos. La hora del desayuno ya ha pasado, pero estas nuevas detenciones forman parte de nuestro debate aquí, en Estrasburgo, e indican claramente que Ortega ha optado por una vía confrontacional.

También hay que considerar que a estas detenciones ⸺les he informado de las últimas⸺ se suman la cancelación de la personalidad jurídica de partidos políticos, investigaciones y continuos ataques contra organizaciones civiles, el acoso a periodistas, la confiscación de medios de comunicación: una clara imagen de represión y autoritarismo, que Ortega acompaña con una retórica agresiva y un rechazo cerrado a todos los esfuerzos de diálogo, también ⸺yo casi diría especialmente⸺ con la Unión Europea.

El pasado 10 de junio emití un comunicado, en nombre de los 27 Estados miembros, en el que de nuevo condenamos firmemente las acciones represivas del Gobierno de Nicaragua, instamos a derogar las leyes restrictivas de derechos fundamentales y pedimos la liberación de todos los presos políticos. No hace falta que vuelva a repetir, porque ya es un mantra, que para nosotros la salida democrática es la única posible a la crisis política, económica y social en la que Nicaragua está inmersa.

Recientemente, nuestro jefe de delegación en Managua y los embajadores de los Estados miembros se reunieron con el ministro de Exteriores nicaragüense, pero les quedó claro de esa reunión que el Gobierno no tiene ninguna intención de abandonar su intransigencia. Y, por eso, junto con los Estados miembros, estamos valorando los distintos instrumentos de los que disponemos, empezando ciertamente por nuevas sanciones. Y, en este sentido, este debate debería servir para que ustedes pudieran hacer sus propuestas.

Lo que está claro es que Ortega se siente suficientemente seguro como para detener a los líderes más populares de la oposición sin que se produzcan nuevas manifestaciones callejeras, probablemente porque ha extendido un clima de miedo y de frustración. Y parece que, desde que empezó su vendetta en 2018, la eliminación de los competidores para las elecciones del 7 de noviembre es uno de sus objetivos.

Es muy importante, por lo tanto, que articulemos una respuesta, basada ⸺como decía⸺ en la voluntad de diálogo, pero también en la presión política a través de todos los instrumentos a nuestro alcance. Y eso es, señorías, lo que hoy tenemos que debatir. Tenemos que debatir qué más podemos hacer después de lo que ya hemos hecho, y que después podré resumir, después de escuchar sus planteamientos. Pero, desde luego, la dinámica represiva y la dinámica absolutamente contraria a cualquier intento de celebrar unas elecciones que merezcan este nombre parecen ser la marca de clase del Gobierno de Ortega-Murillo. No hay manera de concebir estas elecciones como nada que se parezca a una competición política que merezca ser considerada como tal.

Señorías, espero que este debate sirva para que después el Consejo tome las decisiones que se consideren oportunas.

 
  
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  Leopoldo López Gil, en nombre del Grupo PPE. – Señora presidenta, señor alto representante, la situación de desamparo total en la que se encuentran los nicaragüenses nos preocupa profundamente. La represión, la persecución, el acoso, los ataques y asesinatos se han recrudecido alarmantemente durante los últimos meses al acercarse estas próximas elecciones presidenciales.

Hoy el Gobierno de Ortega mantiene a más de 120 presos políticos, entre los que destacan Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Madariaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y, por último, apresado ayer junto con otros líderes sociales y dirigentes estudiantiles, Medardo Mairena. Todos ellos, casualmente, candidatos presidenciales. ¿A qué le teme Ortega?

La respuesta es muy sencilla: a la libertad y a la democracia en su país. Por ello, han radicalizado la represión disfrazándola con la legalidad de unas leyes aberrantes. Han transformado las elecciones de noviembre en una farsa para mantenerse en el poder de manera permanente en contra de la voluntad del pueblo nicaragüense. No es injerencia en asuntos internos. Ortega tiene que cumplir sus obligaciones internacionales fundamentales.

Europa debe tomar acciones inmediatas ante la evidente violación de derechos humanos y no permitir esta escalada. La Unión Europea debe sancionar a los perpetradores de estos crímenes, que hasta ahora han quedado impunes, comenzando por el propio Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo.

 
  
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  Javi López, en nombre del Grupo S&D. – Señora presidenta, señor alto representante, la democracia está muriendo en Nicaragua. El Gobierno de Ortega y Murillo continúa dando vueltas de tuerca a la represión que padece el país centroamericano. Durante las últimas semanas se han producido más de 125 detenciones arbitrarias: líderes sociales, empresarios, defensores de derechos humanos y hasta seis precandidatos presidenciales.

La inaceptable deriva autoritaria que padece el país lo sitúa al borde del abismo y a las puertas de unas elecciones que no serán unas elecciones democráticas y carecerán de cualquier tipo de legitimidad.

Hay que recordar que todo ello —lo que padece el país, esta ola autoritaria y represiva— no es síntoma de la fortaleza de Ortega; es justamente síntoma de la debilidad de Ortega. Por todo ello, el Parlamento Europeo reclama que se termine la campaña de terror; que se produzca la liberación y se den pruebas de vida de estos detenidos; que se continúe ampliando el régimen de sanciones, incluyendo a los responsables en la lista de sanciones individuales de la Unión Europea, y poniendo como horizonte una verdadera reforma electoral que permita unas elecciones competitivas y el respeto al pluralismo político del país.

Nosotros continuamos insistiendo: solo a través de la democracia y del diálogo será posible salir de este callejón sin salida que padece el país, y para ello será necesario involucrar también a los actores en la región, utilizar la diplomacia.

Por último, quiero agradecer el trabajo hecho por el SEAE y por su delegación en Managua en defensa de este diálogo y de la democracia en Nicaragua.

 
  
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  María Soraya Rodríguez Ramos, en nombre del Grupo Renew. – Señora presidenta, «¿cuántos tiranos alcanzan en una vida?» se preguntaba en un verso la escritora Gioconda Belli. Desgraciadamente, en la vida de los nicaragüenses alcanzan varios tiranos.

Ortega ha generado el peor escenario imaginable, en el que hoy nos encontramos. No citaré a los detenidos. Todos los candidatos presidenciales, más de trescientos asesinados desde 2018, más de ciento veinte presos políticos antes de junio. Tenemos realmente que lanzar un mensaje claro. Diálogo, sí, pero hay que reforzar las sanciones. Y este es un mensaje también para el Consejo. Seis altos cargos sancionados son demasiado pocos para tanta impunidad y sufrimiento como hay en Nicaragua.

Por eso, Ortega dice que él está acostumbrado a todo, a que le llamen de todo. Pero creo que a lo que no está acostumbrado, como todos los dictadores, es a que desmontemos el tinglado de corrupción económica que sustenta su régimen autoritario. Y, por eso, creo que tenemos un amplio margen.

Sancionemos con fortaleza a Ortega, a Murillo y a ese conglomerado familiar que ha convertido Nicaragua en un negocio familiar donde solo hay sufrimiento, represión e injusticia.

 
  
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  Tilly Metz, on behalf of the Verts/ALE Group. – Madam President, I am deeply concerned about what is happening in Nicaragua. With the arrest of presidential candidates and opposition leaders, continuous persecution of journalists and civil society and an electoral reform that does not live up to democratic parameters, President Daniel Ortega continues to lead the country away from a peaceful and democratic solution to a serious political crisis in Nicaragua. It is evident that all this clearly hampers any possibility for a free and fair election in November.

With the debate today and the resolution we will adopt this week, the European Parliament should send a strong signal to Ortega’s government. We need to call on Ortega to cease the repression against the opposition, human rights defenders, civil society and journalists, to immediately release all political prisoners, to repeal the restrictive laws, to restore citizens’ rights and to adopt electoral reforms that guarantee transparent, free and fair elections according to international standards.

We should also call on the Council to expand the list of targeted sanctions and ask the Commission to trigger the democratic clause of the Association Agreement with regard to the trade part, while ensuring that no sanction or any other measure could harm the Nicaraguan people. The EU should continue to work with the international community to promote dialogue, democracy and human rights in Nicaragua and increase its support to civil society and human rights defenders’ work. We should also call on Member States to facilitate the issuing of emergency visas and provide temporary shelter to those who might seek a peaceful place outside their country.

European companies operating in Nicaragua must ensure strict due diligence throughout their supply chain to ensure human rights are respected. Finally, our full support should be with the Nicaraguan people so they can ensure their right to freely choose their government and live freely without repression and human rights abuses.

 
  
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  Marco Campomenosi, a nome del gruppo ID. – Signora Presidente, onorevoli colleghi, Alto Rappresentante, io nelle scorse settimane ho firmato, sono uno dei parlamentari europei che ha firmato l'appello del collega López Gil a cui l'Alto Rappresentante ha risposto con una lettera importante, per cui dimostra un impegno.

Ovviamente è un impegno che deve andare avanti, deve coinvolgere gli Stati membri, deve probabilmente andare verso sanzioni economiche, perché la situazione, lo hanno detto i miei colleghi, è molto grave e si è aggravata molto negli ultimi anni.

Quello che sta facendo il governo sandinista in Nicaragua non è accettabile. In più, c'è un livello di corruzione e di riciclaggio, una violazione continua dei diritti umani che è molto grave. Aggiungo un aspetto, che da italiano non mi può che vedere fiero, nel vedere gli altri gruppi politici aver sostenuto l'inserimento di un riferimento che dà l'idea di che cos'è il regime sandinista.

Alessio Casimirri è un cittadino italiano condannato a sei ergastoli, protetto dal governo di Ortega. Faceva parte del commando di fuoco che rapì e poi uccise il commando delle Brigate Rosse che uccise Aldo Moro, Presidente del Consiglio italiano, già Presidente del Consiglio europeo. Ecco quello fu forse uno degli attentati più duri alla democrazia del mio paese e da italiano ci tengo a ricordare che dobbiamo alla memoria di uomini come Aldo Moro un impegno ancora più forte.

Ovviamente oggi la nostra lotta deve essere anche quella per i diritti degli oppositori del regime nicaraguense. Insomma, noi ci siamo, il mio partito c'è e se l'Europa e i governi europei vogliono fare qualcosa, il nostro supporto ce l'avranno.

 
  
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  Hermann Tertsch, en nombre del Grupo ECR. – Señora presidenta, algunos se llevan ahora las manos a la cabeza con las atrocidades y las detenciones que se producen en Nicaragua, pero lo cierto es que se veía venir desde hace tiempo, porque el régimen presidido por Daniel Ortega ha seguido el mismo guion que Venezuela.

Se llega con elecciones al poder, jaleado por las fuerzas de izquierda de todo el mundo, incluidas las europeas, y, a partir de ahí, se desmantela sistemáticamente la democracia, con leyes habilitantes que vacían de todo contenido las garantías constitucionales.

Y ahora Ortega detiene, uno tras otro, a los líderes de la oposición, desde Cristiana Chamorro hasta el último, Lesther Alemán, y otros cuatro, para dejar claro que las elecciones de noviembre serán solo una farsa para su continuidad.

Eso pasó en Venezuela y eso está pasando en Nicaragua. Y solo puede pasar porque tienen el apoyo y la intervención del que siempre actúa en este clan siniestro totalitario del Foro de São Paulo, que es Cuba; sí, Cuba, esa dictadura criminal subvencionada por la Unión Europea y protegida por el alto representante, Josep Borrell, también está en Nicaragua.

Ortega no es un marciano llegado a tomar el poder en este país; es un socialista aupado al poder por los socialistas y los comunistas de toda América y de Europa. Y, sobre todo, es un protegido de Cuba y del Foro de São Paulo, con estrechos lazos con el Gobierno español y también con el partido del señor Josep Borrell ⸺el Partido Socialista Obrero Español⸺. Cuba es una dictadura que subvenciona y protege de forma inaudita esta Unión Europea.

Estamos aquí hablando de condenar una dictadura, cuando sabemos que todos los que ayudan a esta dictadura ⸺muchos de ellos⸺ están recibiendo millones de euros por parte de la Unión Europea. Y me estoy refiriendo en este momento a La Habana. Menos hipocresías, más sanciones a Nicaragua, por supuesto, más sanciones a Venezuela, pero sanciones y muy serias a Cuba también, señor Borrell.

 
  
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  Manu Pineda, en nombre del Grupo The Left. – Señora presidenta, señor Borrell, me gustaría, sinceramente, creer que este debate obedece a una preocupación por la persecución ilegítima de algunos Gobiernos a la oposición. Pero no lo creo. No lo creo porque hay motivos que me avalan para no creerlo. En Colombia no solo se está persiguiendo a dirigentes de la oposición, se les está asesinando. Y este Parlamento Europeo no ha dicho nada. Lo mismo que no ha dicho nada o ha aplaudido cuando se ha destituido vía impeachment al presidente Lugo en Paraguay, al presidente Zelaya en Honduras o a la presidenta Dilma en Brasil.

Creemos sinceramente que esto obedece a una persecución, una vez más, de uno de los países del ALBA, porque los países del ALBA mantienen un tipo de integración o propulsan o impulsan un tipo de integración regional que no coincide con la que nosotros quisiéramos o con la que este Parlamento quisiera.

Creo que este Parlamento debería sinceramente preocuparse, preocuparse de verdad, por la democracia, preocuparse por la soberanía de los pueblos, apoyar los procesos democráticos y reconocer, incluso aunque no le guste a la mayoría del Parlamento, cuándo hay unas elecciones legítimas en las que se elige a un presidente legítimo, como es el señor Maduro en Venezuela, en vez de estar apoyando a títeres que se autoproclaman.

Entonces ganaríamos mucha credibilidad, y podríamos confiar en que estáis preocupados por esto y nos tendríais a vuestro lado. Nos tendríais a vuestro lado porque nosotros desde luego no vamos a apoyar persecuciones de disidentes, no vamos a apoyar persecuciones de opositores, y vamos a apoyar los procesos democráticos allí donde se den, incluso aun cuando no nos gusten los resultados.

 
  
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  Antoni Comín i Oliveres (NI). – Señora presidenta, el acoso contra disidentes en Nicaragua es inaceptable, y es muy triste constatar cómo aquellos que se dicen herederos de una revolución que en 1979 generó tantas esperanzas en América Latina, en Europa, en el mundo entero, hoy encarnan exactamente lo contrario de lo que aquella revolución simbolizó.

La Unión Europea tiene que exigir al Gobierno nicaragüense que libere a los candidatos a las elecciones presidenciales, a los numerosos activistas y periodistas que han sido detenidos desde el pasado mes de junio, que posibilite el derecho de manifestación y que garantice unas elecciones verdaderamente libres en noviembre.

En caso de que Daniel Ortega se niegue, efectivamente, el Consejo debe prolongar las sanciones contra él y contra otros altos cargos del Gobierno de Nicaragua. Sin embargo, cuando la Unión exige todo esto a Ortega, él responde ⸺cito⸺: «¿Acaso nosotros les hemos pedido a los europeos que pongan en libertad a los presos políticos que tienen en Europa? No se nos ocurre a nosotros ir a pedir que les pongan en libertad porque son situaciones internas de ellos». Y lo dice en referencia a los líderes independentistas catalanes represaliados por el Estado español.

Rusia, Turquía, Nicaragua: nuevamente, señor Borrell, el silencio de la Unión Europea ante las violaciones de los derechos humanos en Cataluña es utilizado por regímenes autoritarios para negar la legitimidad de la Unión Europea en su defensa de la democracia y del Estado de Derecho.

Sigan el ejemplo del Consejo de Europa, por favor. El silencio de la Unión ante lo que pasa en Cataluña nos sale muy caro.

 
  
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  Francisco José Millán Mon (PPE). – Señora presidenta, señor alto representante, próximas las elecciones presidenciales de noviembre, la situación en Nicaragua se ha vuelto insostenible. Ya se ha dicho: opositores políticos privados de libertad de manera totalmente arbitraria, acoso a los medios de comunicación independientes, adopción de leyes cada vez más restrictivas y antidemocráticas, tortura en las cárceles. El régimen de Ortega se aferra cruelmente al poder.

Es hora de ser tajantes y claros. Ortega y su vicepresidenta y esposa Murillo tienen que cumplir las exigencias que vienen reclamando la oposición y la práctica totalidad de la comunidad internacional. La solución de la crisis requiere diálogo y negociación abierta con la oposición. Es necesaria la liberación de los presos políticos, así como el fin de la represión a la prensa.

El resultado de las elecciones de noviembre no podrá ser reconocido por la Unión Europea si no se garantizan los derechos de la oposición y la transparencia del proceso con medidas como la independencia del consejo electoral y la presencia de observadores neutrales.

Yo quiero pedir a las instituciones de la Unión, y en especial al Servicio Europeo de Acción Exterior, una permanente atención estos meses a los acontecimientos en Nicaragua. Es necesario, a mi juicio, ampliar la lista de personas a sancionar, incluyendo a los responsables políticos. También creo que, como ya solicitó esta Cámara el pasado octubre, debe estudiarse la aplicación de la llamada cláusula democrática del Acuerdo de Asociación de forma que no suponga un perjuicio para la población nicaragüense.

Queremos para nuestros hermanos nicaragüenses los derechos y principios básicos de que gozamos los europeos: libertad, respeto de los derechos humanos, Estado de Derecho y prosperidad. Y desde aquí, desde este hemiciclo, tenemos que contribuir también a ello.

 
  
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  Maria-Manuel Leitão-Marques (S&D). – Senhora Presidente, na prisão El Chipote, em Manágua, onde se acredita que estão detidos seis candidatos presidenciais e centenas de ativistas nicaraguenses, retiraram da entrada a sinalização para visitantes. Esta foi uma das impressionantes descrições que nos fizeram Berta Valle e Victoria Cárdenas e que simboliza a angústia de quem vive de perto as inaceitáveis detenções e violações de direitos humanos que estão a acontecer na Nicarágua. É um cenário que se arrasta desde 2018, mas que se agravou nos últimos três anos com o regime de Ortega a esconder-se por detrás da atuação de milícias paramilitares para afastar os opositores.

Nesta resolução exigimos que as autoridades nicaraguenses disponibilizem informação sobre o estado de saúde dos cidadãos presos, procedam à sua libertação, alterem a lei eleitoral e permitam o retorno ao processo democrático e à separação de poderes na Nicarágua. Só assim poderemos assistir a eleições justas em novembro próximo.

Hasta que eso suceda, diremos a Berta, a Victoria y a tantos otros familiares de presos políticos que no caminarán solos.

 
  
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  José Ramón Bauzá Díaz (Renew). – Señora presidenta, señor Borrell, hace nueve meses advertí en esta misma Cámara que ni Ortega ni Murillo tenían la menor intención de negociar; que su único objetivo era simplemente atrincherarse en el poder. Ya ha pasado casi un año y lo que nos temíamos se ha transformado en una nueva realidad, y Ortega lo que ha hecho es directamente lanzar una ofensiva total contra el pueblo de Nicaragua.

Y cada día, además, nos despertamos con nuevas detenciones de nuevos líderes de la oposición, de periodistas, o bien, simplemente, de miembros de la sociedad civil.

Señor Borrell, yo le pregunto: ¿a qué espera la Unión Europea para reaccionar? ¿A qué espera usted mismo para reaccionar? ¿De qué les serviría a los nicaragüenses tener sanciones aplicadas en el mes de noviembre si ya se ha consumado precisamente ese fraude electoral?

Y, por eso mismo, señor Borrell, yo le repito, le reitero, todo aquello que llevo exigiéndole en el último año: sanciones efectivas contra Ortega y contra Murillo y toda su banda criminal, liberación de los presos políticos, el no reconocimiento del fraude electoral y, finalmente, la activación inmediata de la cláusula democrática del Acuerdo de Asociación.

Nicaragua se va a transformar en una nueva Venezuela. Y todo eso ya lo hemos advertido. Y simplemente uno de los máximos responsables, en el caso de no actuar, será nuestro máximo representante. Así que le pedimos actuaciones inmediatas para la libertad de Nicaragua.

 
  
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  Jordi Solé (Verts/ALE). – Señora presidenta, señor Borrell, en Nicaragua ya no queda nada de revolución ni apenas de democracia. Solo quedan ideales traicionados y un régimen cada vez más autoritario que extiende el miedo y la represión para asegurarse la supervivencia en el poder y, claro, los beneficios económicos que ello conlleva. La última estrategia es reventar las elecciones de noviembre deteniendo a candidatos para que nada ni nadie ponga en peligro la tercera reelección de Ortega-Murillo.

Nada que no fuera previsible viendo la deriva dictatorial de los últimos años. La represión del levantamiento estudiantil de 2018 dejó más de trescientos muertos, miles de exiliados, cientos de presos políticos, y, tras el fracaso de los diálogos de paz, vinieron las leyes a medida para reducir el espacio de la sociedad civil, alterar normas electorales, intimidar, perseguir a la oposición, a históricos sandinistas, a periodistas, empresarios y activistas.

Frente a esta escalada represiva, la Unión Europea debe reaccionar con nuevas sanciones y concertar con países afines una estrategia más contundente y comprometida en favor de la democracia, el diálogo y los derechos humanos en Nicaragua.

 
  
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  Miguel Urbán Crespo (The Left). – Señora presidenta, desde el estallido de las protestas en 2018, la movilización popular ha exigido la liberación de presas y presos políticos y garantías para el respeto de los derechos civiles y políticos.

En respuesta, Daniel Ortega solo ha construido una estructura institucional que legitima la represión, la criminalización de la protesta y la detención arbitraria de voces críticas frente a esta escalada autoritaria.

Hace dos semanas se produjo la detención de Dora María Tellez, de Hugo Torres, de Víctor Hugo Tinoco, de Ana Margarita Vijil, de Suyén Barahona y de Tamara Dávila Rivas, estas últimas del Movimiento Autónomo de Mujeres, contra el cual Ortega se ha ensañado de manera especial. A día de hoy nadie ha podido verlas, ni familiares ni abogados.

Exigimos que se puedan ver, que las puedan visitar de inmediato. Asimismo, exigimos el cese de la represión y la liberación de las presas y los presos políticos y que se garantice su integridad física y moral.

La supuesta retórica antiimperialista no engaña a nadie. Del proyecto sandinista no queda nada en el Gobierno de Nicaragua. Desde aquí toda nuestra solidaridad con las demandas populares nicaragüenses.

 
  
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  David McAllister (PPE). – Madam President, I would like to underline what so many colleagues have already said this afternoon, that we as the European Parliament should condemn in the strongest possible terms the ongoing systematic detention and arrest of opposition leaders, as well as the repression of journalists, students, indigenous people and human rights defenders in the great country of Nicaragua.

The latest developments are yet another step away from achieving a peaceful and democratic solution to the political, economic and social crisis in that country.

I call upon the Nicaraguan Government to make immediate changes to the electoral law in accordance with the international parameters demanded by the Organization of American States. I call upon the Nicaraguan Government to guarantee transparent, free and fair elections in accordance with international standards. And I call on the Nicaraguan Government to release, immediately and unconditionally, all arbitrarily detained political prisoners, among them the pre—presidential candidate and the opposition leaders.

Dear Josep Borrell, the Council should quickly enlarge the list of sanctions against individuals and entities and include President Ortega, Vice—President Murillo and their inner circle.

 
  
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  Pedro Marques (S&D). – Senhora Presidente, Senhor Alto Representante, à forte crise económica, social e de saúde pública que o povo da Nicarágua sofre, acrescenta-se uma grave crise de direitos humanos. Nos últimos três anos, sucessivas violações dos direitos básicos dos cidadãos têm deteriorado cada vez mais a situação na Nicarágua com a repressão violenta de manifestações pacíficas, a intimidação de jornalistas, organizações não governamentais, ativistas e opositores políticos. Uma nova lei eleitoral concebida para impedir a livre participação dos cidadãos na vida política do país resultou na ilegalização de partidos políticos, na prisão de cinco candidatos presidenciais e de muitos outros opositores políticos.

O que se pode dizer de um país assim? Certamente não podemos dizer que seja democrático. Não podemos dizer que respeite nenhum dos direitos humanos mais básicos.

A União Europeia tem de agir, Senhor Alto Representante, uma vez mais. Impor sanções aos maiores responsáveis destes ataques à democracia, destas violações dos direitos humanos. O povo da Nicarágua tem de saber, sabe que estamos do seu lado.

 
  
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  Dita Charanzová (Renew). – Señora presidenta, señor alto representante, los nicaragüenses están sufriendo mucho. Están viendo cómo se les van quitando los pocos derechos que les quedaban mientras su país se convierte en una dictadura pura y dura. Periodistas, políticos opositores, activistas. Sus familias temen por su libertad.

Nicaragua se está convirtiendo en una Venezuela, un país bajo un régimen brutal donde más de cinco millones de personas ya han emigrado. Y esta misma tragedia podría suceder pronto en Nicaragua. Pero hay una diferencia. Al contrario que con Venezuela, la Unión Europea sí tiene un Acuerdo de Asociación con Nicaragua. Debemos utilizar esta herramienta para presionar al régimen.

La Unión Europea tiene que suspender el Acuerdo con Nicaragua ya. Hasta que al presidente Ortega ponga fin a la represión y convoque elecciones democráticas libres. No podemos quedarnos a un lado.

 
  
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  Juan Ignacio Zoido Álvarez (PPE). – Señora presidenta, señor alto representante, Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Madariaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y, desde anoche, Medardo Mairena; seis son ya los precandidatos a la presidencia de Nicaragua, encarcelados por el sátrapa Ortega; seis personas a las que se les ha negado recibir a sus abogados y a las que se les impide las visitas de sus familias para llevarles comida y alimentos a prisión.

Ellos son los rostros de un drama de enormes dimensiones. Hablamos de 108 000 nicaragüenses condenados a huir de su país y al menos 124 presos políticos. Hablamos de un dictador que ha institucionalizado la represión y que pretende establecer un ministerio de la verdad y eliminar la prensa libre.

Y Ortega ahora aspira a un cuarto mandato fraudulento, tras 25 años de opresión. Europa no puede permanecer impasible. Por eso, me uno hoy a las peticiones de mis compañeros de nuevas sanciones, de una nueva presión reforzada contra el régimen, hasta que los nicaragüenses puedan manifestarse libre y democráticamente.

 
  
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  Maria Arena (S&D). – Madame la Présidente, Monsieur le Haut représentant, avril 2018 fut le début des manifestations civiles au Nicaragua et, depuis, la répression violente ne fait que s’accroître et la situation des droits humains est extrêmement préoccupante: persécution de tous les opposants politiques, des journalistes, des ONG, mais aussi des communautés autochtones. Qui s’oppose au gouvernement aujourd’hui risque la prison, voire pire.

Nous en sommes aujourd’hui, dans ce Parlement, à la cinquième résolution sur le Nicaragua. Et comme l’ont dit tous mes collègues, je pense qu’un grand consensus s’établit, ici, au Parlement. Nous demandons la libération, bien entendu, des prisonniers politiques et des prisonniers d’opinion; des informations sur la vie de ceux qui ont disparu; la réforme, aussi, des élections pour garantir une élection libre et transparente; mais aussi, comme vous l’avez déclaré, Monsieur le Haut représentant, nous demandons aujourd’hui l’élargissement des sanctions à l’égard des représentants du gouvernement.

Nous l’avons dit aussi, il y a un instrument qui est l’accord d’association dans le cadre duquel nous travaillons avec le Nicaragua et par lequel le Nicaragua s’était engagé à défendre la démocratie. Est-il possible aujourd’hui de suspendre cet accord d’association?

 
  
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  Izaskun Bilbao Barandica (Renew). – Señora presidenta, señor Borrell, una vez más, hablando de Nicaragua nos toca lamentar que las peores profecías se hayan cumplido y tratar de poner los medios para que la actual crisis política y social que sacude al país no acabe transformándose en un calco de la crisis humanitaria que sacude a otros países como Venezuela.

El sandinismo derrocó a un dictador. Lamentablemente, el país vuelve a las andadas. Hoy presentarse a las elecciones es garantía de terminar en prisión. Hoy han vuelto a Nicaragua las balas perdidas que acaban encontrando casualmente a los que más molestan al dictador. Han vuelto las amenazas, las persecuciones, las palizas, el acoso, la persecución, la mordaza para la prensa que señala y denuncia.

Por eso, espero que esta Resolución y el trabajo del Servicio Europeo de Acción Exterior en favor del diálogo y para prevenir que la crisis política se convierta en humanitaria ayuden a pensar al dictador. Por eso, creo que él y su equipo merecen las sanciones que se les han impuesto. Y, por eso, creo que este régimen, que ha copiado las peores maneras de Somoza, se merece estar bajo el foco del Grupo de Acción Financiera.

Estas son las herramientas que ponemos en juego para que entiendan que sí, que han convertido la flor que Sandino plantó en una triste dictadura.

 
  
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  Alicia Homs Ginel (S&D). – Señora presidenta, señor alto representante, en las últimas semanas hemos sido testigos de una oleada de represión descarada en Nicaragua. No habíamos visto algo así en América Latina desde los años setenta.

Señor Ortega, señora Murillo, ¿cómo puede ser que hayan acabado instaurando un régimen del terror muy similar al que ustedes mismos combatieron? ¿Cómo puede ser que, ante una oposición que siempre ha sido pacífica, la respuesta del Gobierno haya sido la represión?

Ya son 108 000 los nicaragüenses que han huido de su país. Hay al menos 130 presos políticos, 27 de ellos detenidos arbitrariamente en las últimas semanas y en paradero desconocido. Y hubo más de 300 muertos y 2 000 heridos en la represión de las protestas de 2018.

La Unión Europea va a estar siempre del lado de los nicaragüenses y del respeto de los derechos humanos. Desde aquí exigimos la liberación incondicional de todos los presos y presas políticos. Además, es urgente que el Gobierno dé una prueba de vida de las 27 personas detenidas en este último mes. No sabemos dónde están ni cómo se encuentran, y esto es inaceptable e inhumano.

Basta ya de represión en Nicaragua, señor Ortega.

 
  
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  Josep Borrell Fontelles, vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señora presidenta, como era de esperar, hemos oído muchas invocaciones de «¡Basta ya, señor Ortega!». Les aseguro que al señor Ortega sus invocaciones se la traen al fresco.

Debemos ser capaces de hacer algo más que repetir una vez tras otra lo mismo y ser capaces de poner en marcha medidas. Algunos han pedido medidas —no voy a nombrar a ninguna persona en particular porque estos debates no son interactivos, y quizá ganarían si lo fueran—. Pero, ¿qué medidas? Ciertamente podemos tomar más medidas de las que se tomaron en mayo de 2020. Hace un año que no hemos tomado ninguna medida más restrictiva. Los Estados Unidos y Canadá sí lo han hecho. Probablemente, los Estados miembros lo quieran considerar.

A ustedes les encanta echar la culpa al alto representante diciéndole que no hace nada. Pero es que, ¿sabe usted? Yo no puedo determinar medidas si no consigo la unanimidad de los Estados miembros. Les parecerá raro, pero es así. Puedo catalizar, impulsar, tratar de conseguir que se tomen, pero no está en mi mano hacerlo. Ya me gustaría.

Sin embargo, creo que la situación ha llegado a un extremo tal que los Estados miembros sin duda tendrán que estudiar acciones más concretas que el «¡Basta ya, señor Ortega!». Porque ciertamente la situación lo merece.

Pero déjenme también que les diga que me produce una inmensa repugnancia intelectual cuando oigo que se compara la situación de Nicaragua con la situación en España. No es aceptable. Un mínimo de decencia intelectual, por favor. Un mínimo de decencia intelectual. Nadie puede seriamente comparar la situación de Nicaragua con la situación en España.

Algunos de ustedes han pedido que se suspenda el Acuerdo de Asociación y la cooperación. Señorías, pensemos dos veces lo que queremos hacer. Nosotros queremos hacer presión sobre el régimen, pero no castigar más al pueblo de Nicaragua, que bastante lo está ya. Hemos suspendido todas las operaciones en materia de seguridad inmediatamente, pero si suspendemos el Acuerdo de Asociación y suspendemos la cooperación afectaremos más a los nicaragüenses que están peor.

Y desde la crisis de 2018 todas las actividades de cooperación que hemos hecho desde Europa al amparo de nuestro Acuerdo de Asociación están dirigidas a los ciudadanos nicaragüenses en peor situación y, desde luego, no transitan a través del Gobierno. De manera que, en el caso de Nicaragua y en el caso de Cuba —que ha vuelto a salir hoy aquí a colación—, nuestro apoyo no beneficia al Gobierno sino a los ciudadanos.

Estamos estudiando la asignación de recursos en el plan de cooperación para el período 2021—2027, en el contexto de la programación de las nuevas perspectivas financieras. Y seguiremos intentando que nuestra ayuda se dirija al pueblo de Nicaragua. Suspenderla ahora, ¿ustedes creen que va a debilitar la posición del señor Ortega? Francamente, no lo creo. Si lo creyera, sería el primero en proponerlo.

Y, señor Pineda, a mí sí me preocupa seriamente la situación en Nicaragua. Participo en este debate sin otra intención más que intentar que esta Cámara apoye, proponga medidas que puedan conducir a superar una situación que no puede justificarse desde ningún punto de vista. Que haya otras parecidas, o incluso peores, no se lo voy a negar. Pero la peste no justifica el cólera, ¿sabe usted? La peste no justifica el cólera. Y debemos ser capaces de afrontar todos los casos en función de sus propios méritos o deméritos.

Estaré encantado de que esta Cámara lleve aquí un debate sobre la situación en Colombia, que ciertamente me preocupa. ¡Cómo no! Pero yo no soy quien fija el orden del día del Pleno. Estaré encantado de discutirlo, porque ciertamente hemos hablado con las autoridades colombianas al respecto. Pero no digamos que porque en Colombia pasan determinadas cosas no podemos criticar las que pasan en otro sitio. Porque lo que pasa en Nicaragua no tiene justificación ninguna, y mucho menos con el pasado revolucionario y guerrillero del señor Ortega, que bien lejano está.

Tampoco veo muy bien qué diablos tiene que ver esto con el apoyo que el Gobierno socialista español esté prestando a no sé quién. Francamente, no hay ningún apoyo, afortunadamente, de ningún país, desde ningún partido democrático al señor Ortega.

Y, por eso, en los próximos días plantearemos al Consejo la posibilidad de tomar medidas restrictivas al estilo de las que se han tomado ya en el pasado, procurando que no afecten a los ciudadanos y haciendo toda la presión política que seamos capaces de hacer con los medios a nuestro alcance y en colaboración con los Estados Unidos, con la Organización de Estados Americanos y con todos los países que compartan la misma preocupación.

Pero claramente el régimen de Ortega tiene uno de los mejores aparatos de seguridad de América Latina. Está ejerciendo una represión muy eficaz que ha conseguido, como decía al principio, sembrar un clima de miedo y de desánimo en la población. Y no podemos dejar a los nicaragüenses, ni cortar los puentes con ellos, suspendiendo —porque sería un brindis al sol o a la galería— los acuerdos que nos permiten todavía tener una cierta capacidad de influencia con la sociedad de Nicaragua.

De manera que transmitiré al Consejo sus «¡Basta ya, señor Ortega!» y espero que eso le sirva de acicate para tomar medidas al respecto.

 
  
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  Die Präsidentin. – Die Aussprache ist geschlossen.

Die Abstimmung findet am Donnerstag, 8. Juli 2021, statt.

 
Zadnja posodobitev: 1. oktober 2021Pravno obvestilo - Varstvo osebnih podatkov