Propuesta de resolución común - RC-B9-0324/2021Propuesta de resolución común
RC-B9-0324/2021

    PROPUESTA DE RESOLUCIÓN COMÚN sobre la situación en Afganistán

    9.6.2021 - (2021/2712(RSP))

    presentada de conformidad con el artículo 132, apartados 2 y 4, del Reglamento interno
    para sustituir a las propuestas de Resolución siguientes:
    B9‑0324/2021 (S&D)
    B9‑0325/2021 (Verts/ALE)
    B9‑0326/2021 (PPE)
    B9‑0327/2021 (Renew)
    B9‑0329/2021 (ECR)

    David Lega, Michael Gahler, David McAllister, Agnès Evren, Tom Vandenkendelaere
    en nombre del Grupo PPE
    Pedro Marques, Elena Yoncheva
    en nombre del Grupo S&D
    Petras Auštrevičius, Izaskun Bilbao Barandica, Karin Karlsbro, Moritz Körner, Nathalie Loiseau, Karen Melchior, Urmas Paet, Frédérique Ries, María Soraya Rodríguez Ramos, Nicolae Ştefănuță, Dragoş Tudorache, Hilde Vautmans
    en nombre del Grupo Renew
    Erik Marquardt, Hannah Neumann
    en nombre del Grupo Verts/ALE
    Anna Fotyga, Raffaele Fitto, Assita Kanko, Jadwiga Wiśniewska, Elżbieta Kruk, Adam Bielan, Ruža Tomašić, Bogdan Rzońca, Ryszard Czarnecki, Elżbieta Rafalska, Carlo Fidanza
    en nombre del Grupo ECR
    Fabio Massimo Castaldo


    Procedimiento : 2021/2712(RSP)
    Ciclo de vida en sesión
    Ciclo relativo al documento :  
    RC-B9-0324/2021
    Textos presentados :
    RC-B9-0324/2021
    Textos aprobados :

    Resolución del Parlamento Europeo sobre la situación en Afganistán

    (2021/2712(RSP))

    El Parlamento Europeo,

     Vistas sus anteriores resoluciones sobre Afganistán,

     Visto el documento titulado «Acción conjunta para el futuro entre Afganistán y la UE sobre cuestiones relativas a la migración», de 2 de octubre de 2016,

     Visto el Acuerdo de Cooperación sobre Asociación y Desarrollo entre la Unión Europea y sus Estados miembros, por una parte, y la República Islámica de Afganistán, por otra, firmado el 18 de febrero de 2017,

     Vista la declaración del Consejo del Atlántico Norte sobre las negociaciones de paz en Afganistán, de 9 de diciembre de 2020,

     Vistas las observaciones del presidente Biden sobre el camino a seguir en Afganistán, de 14 de abril de 2021,

     Visto el Marco de autoconfianza mediante la rendición mutua de cuentas, acordado en la Conferencia sobre Afganistán celebrada en Bruselas los días 4 y 5 de octubre de 2016,

     Vista la Conferencia Ministerial Internacional de Donantes de 2020 (Conferencia sobre Afganistán), celebrada los días 23 y 24 de noviembre de 2020,

     Vista la declaración conjunta del vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) y el ministro de Asuntos Exteriores de la India, de 4 de mayo de 2021, sobre Afganistán,

     Visto el comunicado de los enviados especiales y representantes especiales de la Unión Europea, Francia, Alemania, Italia, la OTAN, Noruega, el Reino Unido y los Estados Unidos, de 7 de mayo de 2021, sobre el proceso de paz afgano,

     Visto el estudio sobre el opio en Afganistán de 2020, publicado conjuntamente por la Autoridad Nacional de Estadística e Información de Afganistán y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en abril de 2021,

     Vistas las Directrices de la Unión Europea para la promoción y protección de los derechos del niño, sobre los niños y los conflictos armados, y sobre los defensores de los derechos humanos,

     Vistas las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Afganistán,

     Vistas las Resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre Afganistán,

     Vista la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948,

     Visto el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966,

     Visto el artículo 132, apartado 2, de su Reglamento interno,

     Vistos los artículos 144, apartado 5, y 132, apartado 4, de su Reglamento interno,

    A. Considerando que, en febrero de 2020, los Estados Unidos y los talibanes firmaron un acuerdo que allanó el camino a la celebración de las primeras conversaciones directas entre los talibanes y representantes de la República Islámica de Afganistán desde 2001;

    B. Considerando que el 14 de abril de 2021 el secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken anunció la retirada unilateral de las tropas de los Estados Unidos a más tardar el 11 de septiembre de 2021; que los aliados de la OTAN siguen el principio de «entramos juntos y salimos juntos» y retirarán sus tropas al mismo tiempo;

    C. Considerando que en 2020 se iniciaron en Doha negociaciones de paz entre el Gobierno afgano y los talibanes; que no se ha respetado el acuerdo de alto el fuego y que, en la actualidad, las negociaciones de paz se encuentran en punto muerto, con los talibanes a la espera de la retirada de las tropas de los aliados;

    D. Considerando que, desde 2001, la Unión ha tenido una presencia activa en Afganistán para apoyar el desarrollo social y económico y coordinar la ayuda internacional; que muchos Estados miembros de la Unión, socios de la OTAN y países aliados han contribuido a la estabilización y el desarrollo de Afganistán con recursos militares y civiles, sufriendo importantes bajas y pérdidas; que para los intereses de la Unión, la OTAN y sus Estados miembros en materia de seguridad sigue siendo fundamental un Afganistán estable e independiente que pueda mantenerse en pie por sí solo y cerrar sus puertas a los grupos terroristas;

    E. Considerando que es fundamental mantener los avances de las dos últimas décadas en Afganistán, en particular en lo que respecta a los derechos humanos y las libertades fundamentales;

    F. Considerando que la representación de las mujeres y sus derechos en las conversaciones de paz afganas no es proporcional y requiere un enfoque más comprometido de las partes negociadoras;

    G. Considerando que las mujeres, los niños y las minorías étnicas serán los más afectados por el fracaso de las negociaciones de paz afganas y los intentos de buscar una solución militar al conflicto; que las mujeres afganas ya han empezado a limitar sus movimientos para exponerse a menos riesgos y que el acceso de los niños a la educación y al juego se ve obstaculizado por la amenaza de la violencia;

    H. Considerando que la situación de la seguridad en Afganistán se está deteriorando gradualmente y que está aumentando el número de ataques contra las fuerzas afganas, así como los asesinatos selectivos de activistas afganos, trabajadores de los medios de comunicación, educadores, médicos, jueces y funcionarios gubernamentales; que, desde el inicio de las negociaciones de paz, el número de ataques talibanes dirigidos a asumir el control de los territorios controlados por el Gobierno ha aumentado significativamente; que Afganistán está clasificado como el país más afectado en el Índice Mundial de Terrorismo de 2020; que, de una población total de 36 millones de personas, 4 millones están desplazadas; que 3 millones de personas son desplazadas internas como consecuencia de la violencia y otro millón por catástrofes naturales; que ya han huido del país en busca de seguridad 2,5 millones de afganos, la mayoría de los cuales se han instalado en Irán y Pakistán;

    I. Considerando que Afganistán es el mayor beneficiario mundial de ayuda al desarrollo de la Unión; que, en los últimos veinte años, la contribución de la UE a Afganistán ha dado lugar a un aumento sustancial de la esperanza de vida, la alfabetización, la supervivencia materna e infantil y los derechos de las mujeres; que, entre 2002 y 2020, la Unión ha proporcionado más de 4 000 millones EUR y ya se ha comprometido a aportar 1 200 millones EUR para el período 2021-2025, en concepto tanto de ayuda a largo plazo como de ayuda de emergencia; que este compromiso iba acompañado de la comunicación de la Unión, y de los países que juntos aportan alrededor del 80 % del total de la ayuda oficial al desarrollo a Afganistán, en que se destacaban los elementos clave para seguir recibiendo la ayuda, como el compromiso continuo con la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos;

    J. Considerando que existe una impunidad generalizada por los ataques y asesinatos en Afganistán; que el 12 de marzo de 2021 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenaron el alarmante número de ataques perpetrados deliberadamente contra civiles en Afganistán;

    K. Considerando que el reciente brote de violencia se ha producido en un contexto de violaciones generalizadas y prolongadas de los derechos humanos en el país, perpetradas por terroristas, grupos armados y fuerzas de seguridad, como ejecuciones extrajudiciales, torturas y violencia sexual; que se calcula que alrededor de 150 000 personas han muerto en los 20 años de guerra, incluidos 35 000 civiles;

    L. Considerando que desde 2001 se han registrado progresos demostrables en los derechos de las mujeres y las niñas en Afganistán, en particular en el acceso a la educación, la atención sanitaria y la participación en la vida cívica y política; que estas mejoras son probablemente los éxitos más destacados en la evolución reciente del país; que este progreso parcial se ve ahora amenazado y debe preservarse y reforzarse con carácter de urgencia;

    M. Considerando que, a pesar de estas mejoras, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a espantosas amenazas cotidianas, incluidos obstáculos para acceder a servicios esenciales y ataques físicos, en particular la violencia doméstica, sexual y de género; que el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad de 2019/20 clasificó a Afganistán como segundo peor país para las mujeres; que al menos 85 personas resultaron muertas y 147 heridas, la mayoría de ellas niñas en edad escolar, cuando fue bombardeada la escuela de niñas Sayed al-Shuhada de Kabul el 8 de mayo de 2021; que, el 2 de marzo de 2021, tres periodistas fueron asesinadas en Jalalabad;

    N. Considerando que la pandemia de COVID-19 ha aumentado drásticamente la tasa de pobreza en Afganistán; que las medidas relacionadas con la COVID-19 y el deterioro de la situación en materia de seguridad han dado lugar a limitaciones de acceso a la ayuda humanitaria para el pueblo afgano;

    O. Considerando que, según las previsiones, en 2021 Afganistán va a sufrir una sequía, lo que podrá provocar un aumento del número actual de personas en nivel de emergencia de inseguridad alimentaria (5,5 millones) y obligar a otros 17,6 millones de personas a enfrentarse a una situación de inseguridad alimentaria aguda;

    P. Considerando que el coste económico del terrorismo en Afganistán, que en 2018 fue casi equivalente al 20 % de su PIB, priva a los niños afganos de su futuro, de la posibilidad de obtener una educación, de perspectivas de empleo estable y de servicios como la asistencia sanitaria estatal;

    Q. Considerando que las empresas afganas son víctimas de extorsión por parte de los talibanes, quienes obligan a los agricultores a cultivar opio y a practicar actividades mineras ilegales;

    1. Considera que Afganistán se encuentra en una coyuntura crítica, dada la confluencia entre la frágil situación nacional, el deterioro de la situación de la seguridad, las conversaciones de paz intraafganas en punto muerto en la práctica y la decisión de retirar las tropas de los Estados Unidos y la OTAN antes del 11 de septiembre de 2021, lo que puede generar nuevas incertidumbres, inestabilidad creciente, un peligro de intensificación de los conflictos internos y un vacío que, en el peor de los casos, será cubierto por los talibanes; expresa su preocupación por esta perspectiva muy preocupante para el país y para la sostenibilidad de los logros y avances sociopolíticos de los últimos veinte años;

    2. Expresa su profunda preocupación y condena con la máxima firmeza el alarmante aumento de la violencia en Afganistán, incluidos los asesinatos selectivos de niños, mujeres profesionales, periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, defensores de los derechos humanos, sociedad civil, activistas, médicos, funcionarios gubernamentales y miembros de la judicatura; insta a todas las partes a que acuerden inmediatamente un alto el fuego permanente y completo;

    3. Manifiesta su inquietud frente a la fragilidad y la inestabilidad del Gobierno afgano y su falta de control sobre gran parte del país, lo que agrava los efectos de la violencia para la población civil; pide a los talibanes que pongan fin de inmediato a sus ataques contra la población civil y las fuerzas nacionales y que respeten plenamente el Derecho internacional humanitario; transmite su más sentido pésame y su apoyo a las víctimas de los ataques terroristas y sus familias;

    4. Destaca la necesidad de evitar un «Estado fallido» y reitera su compromiso con un proceso de paz liderado y asumido por Afganistán como propio y con la reconstrucción posconflicto como único camino creíble hacia la paz, la seguridad y el desarrollo incluyentes y a largo plazo; destaca que esto es más importante que nunca, ya que la fecha de retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN es inminente; insta al Consejo, al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y a la Comisión a que preparen y presenten al Parlamento cuanto antes una estrategia global para la futura cooperación con Afganistán tras la retirada de las tropas de los aliados de la OTAN, e insta a la Unión y a sus Estados miembros, a la OTAN y a los Estados Unidos a que sigan comprometidos con este objetivo;

    5. Apoya, a este respecto, la reanudación inmediata de las conversaciones de paz en Doha con el fin de alcanzar una solución política al conflicto y un alto el fuego permanente negociado a escala nacional; subraya que la única vía que ofrece esperanzas de paz duradera es el acuerdo político, y recomienda a las partes que busquen la ayuda de un mediador neutral, como las Naciones Unidas, para ayudar a acordar una hoja de ruta política para un Afganistán próspero; anima al SEAE y a la Comisión a que asuman un papel más protagonista instando a ambas partes a sentarse a la mesa de negociación y a que se ofrezcan para la facilitación o mediación si así lo desean los afganos;

    6. Se reafirma en que un acuerdo político negociado que conduzca a la paz debe partir de los logros económicos, sociales y políticos de los veinte últimos años; subraya que el desarrollo a largo plazo de Afganistán dependerá de la rendición de cuentas, la buena gobernanza, la protección sostenible de la población, incluida la reducción de la pobreza y la creación de oportunidades de empleo, el acceso a los servicios sociales y sanitarios, la educación, y la protección de las libertades fundamentales y los derechos humanos;

    7. Insta al Gobierno afgano a que implique activamente al Parlamento afgano en todos los procesos pertinentes, ponga fin a todas las medidas que impiden una cooperación efectiva entre el Gobierno y el Parlamento y refuerce los derechos de control parlamentario, partiendo de la base de que el Parlamento debe ser representativo de toda la diversidad de la población afgana; destaca la necesidad de seguir apoyando la celebración de elecciones libres y justas, en consonancia con las normas internacionales, de apoyar las misiones de observación de elecciones en el país y de mejorar la transparencia del gasto público para que el Gobierno de Afganistán sea plenamente responsable ante sus ciudadanos;

    8. Recuerda que, para aprovechar los logros de los veinte últimos años, el Estado afgano debe comprometerse realmente con la lucha y la prevención del terrorismo y los grupos armados, la producción y el tráfico de drogas, y abordar las causas profundas de la migración irregular y forzosa y gestionándola adecuadamente; afrontar la inestabilidad regional; trabajar por la erradicación de la pobreza; prevenir la radicalización que conduce al extremismo violento; y luchar contra la impunidad de las violaciones de los derechos humanos y del Derecho internacional humanitario;

    9. Lamenta que, antes de firmar la Declaración conjunta sobre cooperación en materia de migración, la Comisión no presentara este texto al Parlamento, y que el Parlamento no haya podido pronunciarse al respecto; pide a la Comisión que valore la incidencia de esta declaración sobre los derechos humanos;

    10. Expresa su preocupación por la amenaza que representa el terrorismo para Afganistán y el conjunto de la región, en particular la presencia continua del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL-Dáesh) y sus filiales, en particular Estado Islámico-Provincia de Jorasán y Al-Qaeda; recuerda que son múltiples actores los que perpetran atentados terroristas en Afganistán, como los talibanes, Al‑Qaeda y el denominado Estado Islámico; subraya el riesgo real de mayor inestabilidad y violencia a medida que se retiren las tropas estadounidenses y de la OTAN; reitera, por tanto, la urgente necesidad de que la Unión se coordine con partes interesadas como el Gobierno y las fuerzas de seguridad afganas, los Estados Unidos, la OTAN y las Naciones Unidas, a fin de garantizar que la transición sea lo más fluida posible;

    11. Condena todas las actividades terroristas y todos los ataques terroristas en Afganistán; subraya la importancia de una lucha eficaz contra la financiación del terrorismo y del desmantelamiento de las redes financieras de apoyo al terrorismo; expresa su profunda preocupación por las conclusiones del informe del Equipo de Vigilancia de las Naciones Unidas, según las cuales se han intensificado las relaciones entre los talibanes y Al‑Qaeda, y por la advertencia incluida en el informe de que los talibanes se opondrán a las negociaciones de paz y favorecerán un golpe militar; toma nota, además, de las informaciones que indican que los talibanes están preparando activamente operaciones militares en 2021;

    12. Recuerda que no puede haber desarrollo sostenible sin seguridad y viceversa; señala, a este respecto, que el apoyo internacional a Afganistán tras la retirada de las tropas debe garantizar un enfoque integral para proseguir el apoyo financiero y técnico a las reformas de la seguridad —también de las fuerzas nacionales de defensa y seguridad afganas—, económicas y de desarrollo, con una especial atención al fortalecimiento de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos, en particular para las mujeres, los jóvenes y las minorías;

    13. Valora la labor de las ONG locales e internacionales que prestan servicios, asistencia y auxilio al pueblo afgano, independientemente de los riesgos para su seguridad; sigue preocupado por el peligroso clima en el que deben desenvolverse las organizaciones de la sociedad civil, en particular los periodistas y los defensores de los derechos humanos; insta al SEAE, a la Comisión y a los Estados miembros a que sigan prestando un apoyo sustancial a la sociedad civil y a que prosigan su diálogo con el Gobierno afgano para reducir cuanto antes los obstáculos a las actividades de las organizaciones no gubernamentales; insta a las autoridades afganas, a los talibanes y a todos los demás interlocutores pertinentes a que garanticen la seguridad de las organizaciones de la sociedad civil, las ONG y las organizaciones humanitarias locales e internacionales;

    14. Pide que se lleve a cabo, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una investigación creíble y transparente del reciente atentado perpetrado contra una escuela de niñas en el que murieron 85 personas, en su mayoría niñas de edades comprendidas entre los 11 y los 17 años, así como del ataque perpetrado el 12 de mayo de 2020 contra el ala de maternidad gestionada por Médicos Sin Fronteras del hospital de Dasht-e Barchi de Kabul; pide al SEAE, a la Comisión y a los Estados miembros que examinen la posibilidad de instar al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a que cree una comisión de investigación sobre las graves vulneraciones del Derecho internacional humanitario cometidas en Afganistán;

    15. Destaca que la impunidad y la corrupción siguen siendo graves obstáculos para la mejora de la coordinación de la seguridad, la prestación de servicios públicos y la reforma económica; acoge favorablemente la creación de la Comisión Anticorrupción en Afganistán en noviembre de 2020 para aplicar la estrategia anticorrupción recientemente adoptada, e insta al SEAE y a la Comisión a que mantengan unos niveles de apoyo de la Unión elevados a la lucha contra la corrupción en el país;

    16. Hace hincapié en que el apoyo de la Unión seguirá estando condicionado al mantenimiento y la consolidación de los logros de los veinte últimos años, la mejora efectiva de la gobernanza inclusiva y responsable, el fortalecimiento de las instituciones, el pluralismo democrático, el Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción, el refuerzo de los medios de comunicación independientes, y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los afganos, y especialmente de las mujeres, los niños y todas las personas pertenecientes a minorías y grupos de riesgo; recuerda que el derecho de las niñas a la educación, que es un gran logro de los últimos veinte años, debe ser incuestionable; destaca la necesidad de contar con parámetros de referencia y mecanismos de control claros para medir los progresos realizados y el uso eficiente y transparente de los fondos europeos;

    17. Subraya que es absolutamente imperativo preservar los progresos realizados en materia de derechos de las mujeres en Afganistán en los veinte últimos años; recuerda la participación de las mujeres en las conversaciones de paz por parte del Gobierno afgano e insiste en que no debe haber cesión alguna en cuanto a los derechos de las mujeres en el proceso de paz; hace hincapié en que también debe abordarse en las negociaciones el progreso en materia de derechos de las mujeres en áreas del país que no están bajo control gubernamental; aboga por una mayor representación y la plena consulta de las organizaciones de mujeres a lo largo de las conversaciones; subraya que la plena participación de las mujeres en la fase posterior a la reconstrucción y en la vida política y cívica en Afganistán es un requisito previo fundamental para la paz, la seguridad y el desarrollo sostenibles; pide al SEAE, a la Comisión y a los Estados miembros que sigan apoyando el empoderamiento de las mujeres como condición básica para el apoyo financiero continuo al país;

    18. Lamenta profundamente que las mujeres y las niñas sigan enfrentándose a problemas de envergadura, como la violencia doméstica, sexual y de género, el matrimonio forzado y el acceso limitado a la asistencia sanitaria; insiste en que progresar en estos ámbitos debe seguir siendo una de las principales prioridades de la Unión; acoge con satisfacción los proyectos financiados por la Unión que apoyan el empoderamiento de las mujeres y su participación en la toma de decisiones;

    19. Reitera la necesidad de que la Unión apoye de manera continuada a Afganistán en la lucha contra la pandemia de COVID-19, proporcione vacunas a los afganos y colabore en la organización de campañas de vacunación;

    20. Subraya la importancia de abordar las amenazas urgentes a la seguridad alimentaria derivadas del cambio climático, las sequías y la pandemia de COVID-19; pide a la UE que mantenga sus compromisos asumidos en la Conferencia sobre Afganistán de 2020, e insta al SEAE y a la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas de la Comisión a que asuman el liderazgo a la hora de garantizar que la ayuda alimentaria se movilice y coordine oportunamente para hacer frente a la inseguridad alimentaria inminente; insta a todos los donantes a que mantengan o aumenten su ayuda humanitaria, especialmente su apoyo al sistema sanitario afgano y la promoción del acceso a la atención sanitaria de las mujeres y niñas afganas;

    21. Recuerda que el impacto del cultivo de adormidera de opio se extiende más allá de las fronteras de Afganistán y afecta a los países vecinos y a Europa, que es el principal destino de la heroína producida en Afganistán; hace hincapié en la necesidad de que el Gobierno afgano redoble sus esfuerzos para combatir esta amenaza, e insiste en la necesidad de un desarrollo agrícola a largo plazo y de asistencia para crear puestos de trabajo e ingresos fiables a través de alternativas al cultivo del opio; señala que se trata de un paso necesario para abordar el tráfico ilícito de drogas, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo;

    22. Señala el potencial de crecimiento económico para Afganistán que reviste el desarrollo de sus recursos naturales de manera sostenible; destaca que la ayuda europea para el desarrollo de infraestructuras podría beneficiar al pueblo afgano proporcionando empleo y recursos para servicios públicos esenciales y garantizar la protección del medio ambiente;

    23. Destaca la necesidad de utilizar los fondos europeos para invertir en la mejora de la conectividad regional con el fin de facilitar el comercio y el tránsito y dotar así a Afganistán de los medios para crecer económicamente;

    24. Recuerda que Afganistán es un país sin salida al mar situado en la encrucijada entre Asia y Oriente Próximo, y reconoce que el apoyo y la cooperación positiva de los países vecinos de Asia Central y las potencias regionales, en especial China, Irán, la India, Rusia y Pakistán, son fundamentales para la estabilización, el desarrollo y la viabilidad económica de Afganistán; pide al SEAE y a los Estados miembros que intensifiquen su diálogo con los Estados vecinos de Afganistán; subraya el papel crucial de estos países para la estabilización de Afganistán y a fin de evitar que el país se hunda en el caos tras la retirada de las tropas extranjeras; destaca la necesidad de una mayor coordinación entre la Unión y los Estados Unidos en relación con Afganistán, al objeto de mantener su papel en Afganistán en la mayor medida posible;

    25. Recuerda la responsabilidad de los Gobiernos de los países que retiran sus tropas de Afganistán de proteger y, en caso necesario, conceder visados y repatriar a los trabajadores locales —en particular traductores—, que han estado apoyando sus esfuerzos y cuyas vidas podrían estar ahora en grave peligro; pide que, con carácter previo, se lleve a cabo una evaluación individual exhaustiva que tenga plenamente en cuenta todos los aspectos de admisibilidad y seguridad;

    26. Pide al SEAE, a la Comisión y a los Estados miembros que garanticen la seguridad de las fuerzas y el personal europeos en Afganistán, así como la del personal local que trabaja o ha trabajado para las representaciones de los Estados miembros o la Delegación de la Unión en el país; pide al SEAE y a la Comisión que contribuyan a la financiación de una zona de seguridad reforzada para garantizar una presencia diplomática tras la retirada de las tropas;

    27. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, al enviado especial de la Unión Europea para Afganistán, a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros, y al Gobierno y el Parlamento de la República Islámica de Afganistán.

     

     

     

    Última actualización: 9 de junio de 2021
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