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Procedimiento : 2016/2537(RSP)
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RC-B8-0146/2016

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PV 04/02/2016 - 8.6
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P8_TA(2016)0048

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Jueves 4 de febrero de 2016 - Estrasburgo
Situación en Libia
P8_TA(2016)0048RC-B8-0146/2016

Resolución del Parlamento Europeo, de 4 de febrero de 2016, sobre la situación en Libia (2016/2537(RSP))

El Parlamento Europeo,

–  Vistas sus anteriores Resoluciones sobre Libia, en particular las de 15 de septiembre de 2011(1), 22 de noviembre de 2012(2), 18 de septiembre de 2014(3) y 15 de enero de 2015(4),

–  Vista la Decisión 2013/233/PESC del Consejo, de 22 de mayo de 2013, por la que se crea la Misión de la Unión Europea de asistencia y gestión integrada de las fronteras en Libia (EUBAM Libia),

–  Vista la decisión de lanzar el 18 de mayo de 2015 la operación EUNAVFOR MED Sophia con objeto de detectar, capturar y destruir las embarcaciones y de detectar los activos utilizados o presuntamente utilizados por traficantes o tratantes de migrantes,

–  Vistas las recientes declaraciones de la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR), Federica Mogherini, sobre Libia, en particular las de 30 de abril, 26 y 27 de mayo, 30 de junio, 12 de julio, 17 de agosto, 13 y 22 de septiembre, 9 de octubre, 19 y 26 de noviembre, y 14 y 17 de diciembre de 2015, y de 7, 11 y 18 de enero de 2016,

–  Vistas las Conclusiones del Consejo, de 18 de enero de 2016, sobre Libia,

–  Visto el Acuerdo Político Libio firmado el 17 de diciembre de 2015 en Sjirat (Marruecos),

–  Vista la declaración conjunta de la reunión ministerial de Roma, de 13 de diciembre de 2015, sobre Libia, suscrita por Argelia, China, Egipto, Francia, Alemania, Italia, Jordania, Marruecos, Rusia, Qatar, Arabia Saudí, España, Túnez, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido, los Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas, la Liga de Estados Árabes y la Unión Africana,

–  Vista la Resolución 2259 (2015) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la situación en Libia, aprobada por unanimidad el 23 de diciembre de 2015,

–  Vista su Resolución, de 9 de julio de 2015, sobre la revisión de la Política Europea de Vecindad(5),

–  Vista la conferencia nacional de las tribus libias celebrada en Trípoli en julio de 2011 y su llamamiento en favor de la proclamación de una ley de amnistía general para poner fin a la guerra civil,

–  Vista la reunión de líderes y activistas políticos mantenida en Argel el 11 de marzo de 2015,

–  Vista la declaración de apoyo a un Gobierno de Consenso Nacional en Libia realizada por los Gobiernos de Argelia, Francia, Alemania, Italia, Marruecos, España, Túnez, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y los Estados Unidos,

–  Visto el artículo 123, apartados 2 y 4, de su Reglamento,

A.  Considerando que, durante la dictadura de Gadafi, Libia poseía el mayor arsenal de la costa meridional del mar Mediterráneo y que, desde la caída del dictador, se ha convertido en una fuente muy importante de tráfico y comercio ilícito de armas y en una zona de abastecimiento para todos los terroristas y extremistas en la región del Sahel (Malí, Níger, Nigeria), y para los movimientos de oposición en Sudán, Chad y Siria;

B.  Considerando que en febrero de 2011, en el contexto de la «Primavera Árabe», la población libia tomó las calles en un conflicto civil que se prolongó durante nueve meses; que la OTAN apoyó a los insurgentes enfrentados a una represión indiscriminada del Estado y que dicho apoyo fue decisivo en la caída del régimen de Gadafi;

C.  Considerando que la organización de la sociedad libia se ha basado siempre —antes y especialmente después del golpe de Estado—, en un sistema tribal; que las alianzas tribales entre las diferentes identidades étnicas (una mayoría árabe y las minorías amazigh, tubu y tuareg) siguen desempeñando un papel importante en las turbulencias que vive Libia actualmente;

D.  Considerando que en muchas de las milicias que lucharon contra Gadafi se habían infiltrado islamistas, que fueron tomando el poder gradualmente, y que algunas de ellas desempeñaron un papel fundamental en el conflicto; que las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas clasifican a Dáesh, Ansar al-Sharía y Al-Qaeda como organizaciones terroristas, y que todas ellas están presentes en Libia;

E.  Considerando que, en agosto de 2012, el Consejo Nacional de Transición cedió el poder al Congreso Nacional General, un parlamento electo que procedió a su vez a la elección de un jefe de Estado provisional; que en junio de 2014 los votantes eligieron un nuevo parlamento para sustituir al Consejo Nacional General, esto es, la Cámara de Representantes, que trasladó su sede a Tobruk; que el antiguo Congreso Nacional General, dominado por los Hermanos Musulmanes, se reunió de nuevo poco tiempo después y escogió a su propio primer ministro, cuestionando la autoridad de la Cámara de Representantes en una fase de los enfrentamientos en la que incluso la capital Trípoli cambió de manos; que, supuestamente, las dos partes en conflicto están recibiendo apoyo de potencias extranjeras, concretamente Egipto, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, en lo que respecta a la Cámara de Representantes (Tobruk), y Turquía y Qatar, en lo que respecta al nuevo Congreso Nacional General (Trípoli);

F.  Considerando que, desde agosto de 2014, ambas instancias políticas —la Cámara de Representantes en Tobruk, que ha sido reconocida por la comunidad internacional, y el nuevo Congreso Nacional General, que se ha establecido en Trípoli— afirman estar gobernando el país y ambas cuentan con el respaldo de varias milicias fuertemente armadas y vinculadas a regiones, ciudades y tribus con características distintas;

G.  Considerando que el vacío político y la inexistencia de un gobierno estable han sido aprovechados por Dáesh, en cuyas filas hay extranjeros y terroristas libios que han vuelto a Libia tras haber combatido en Irak y Siria; que, en noviembre de 2014, los que habían retornado, acompañados por yihadistas originarios de otros países, tomaron la ciudad de Derna, al este de Bengasi, y proclamaron su lealtad a Dáesh; que, desde entonces, esas fuerzas o sus aliados vienen actuando a lo largo de casi toda la costa entre Derna y Trípoli, incluidas las ciudades de Bayda, Bengasi, Ajdabiya, Abugrein y Misrata, y ejercen el pleno control en una zona de más de 200 km alrededor de Sirte, y que también cuentan con una base de entrenamiento al oeste de Trípoli, cerca de la frontera con Túnez; que Dáesh ha lanzado una campaña local de terror —con decapitaciones, tiroteos y atentados con bomba—, al tiempo que sigue ampliando su territorio, y que ha tomado el control de la carretera y puede obstaculizar las conexiones entre el este y el oeste del país;

H.  Considerando que Libia ha acabado acogiendo a las fuerzas más numerosas de Dáesh fuera de Oriente Próximo y actúa como cabeza de puente de esta organización en la costa meridional del Mediterráneo, planteando una amenaza de sumo peligro para los países vecinos en el Sahel y el Sáhara, así como para Europa con sus acciones terroristas;

I.  Considerando que Dáesh ha realizado grandes ofensivas contra instalaciones petrolíferas clave de Libia, con el objetivo de ampliar su financiación bélica y controlar las enormes instalaciones petrolíferas orientales de Sidra, Ras Lanuf y Marsa al-Brega desde el 4 de enero de 2016, lo que ha dañado las principales infraestructuras en que se basan los recursos económicos de Libia y pone en peligro unos ingresos esenciales para la reconstrucción del país;

J.  Considerando que, desde que se hundió en la anarquía, Libia se ha convertido aún más en un lugar de tránsito para el tráfico de seres humanos en dirección de las fronteras meridionales de Europa; que Libia sigue albergando a cientos de miles de migrantes y solicitantes de asilo de nacionalidades diferentes, muchos de los cuales viven en condiciones trágicas, lo que los convierten en objetivo de los traficantes;

K.  Considerando que la situación de los derechos humanos sigue deteriorándose en todo el país, en el que las detenciones arbitrarias, los secuestros, las ejecuciones ilegales, las torturas y la violencia que todas las partes perpetran contra civiles, periodistas, funcionarios, figuras políticas y defensores de los derechos humanos son una trágica realidad; que el 26 de febrero de 2011 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas remitió el caso de Libia a la Corte Penal Internacional; que esta sigue siendo competente para investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas en el país y enjuiciar a los responsables; que el 27 de junio de 2011 la Corte Penal Internacional dictó sendas órdenes de detención contra Muamar Gadafi y Saif al-Islam Gadafi, y que los demás sospechosos no se encuentran bajo custodia de la Corte; que las autoridades libias han insistido en que sean juzgados con arreglo al ordenamiento jurídico libio;

L.  Considerando que en la vía política del diálogo libio han participado miembros clave del proceso de democratización libio, en particular miembros de la Cámara de Representantes, el Congreso Nacional General y el Consejo Nacional de Transición; que otras partes interesadas independientes, como ayuntamientos, partidos políticos, líderes tribales y organizaciones de mujeres, han contribuido a promover una reconciliación genuina;

M.  Considerando que el Acuerdo Político Libio aspira a garantizar los derechos democráticos del pueblo libio, establecer un Gobierno de consenso basado en el principio de la separación de poderes y capacitar a las instituciones del Estado, como el Gobierno de Consenso Nacional; que, teniendo en cuenta los desafíos que afronta Libia, no hay tiempo que perder para formar un Gobierno de Consenso Nacional que trabaje en interés de todo el pueblo libio y establezca las bases para la paz, la estabilidad, la reconstrucción y el desarrollo del país;

N.  Considerando que, el 25 de enero de 2016, la Cámara de Representantes de Libia en Tobruk rechazó el gobierno de unidad respaldado por las Naciones Unidas al tiempo que aprobó el Acuerdo Político Libio, que ofrece una base para la transición política en el país;

O.  Considerando que una Libia políticamente estable y segura es una necesidad absoluta no solo para los ciudadanos libios, sino también para la seguridad de toda la región y de la Unión Europea;

1.  Acoge con satisfacción el Acuerdo Político Libio firmado el 17 de diciembre de 2015 con el respaldo de las Naciones Unidas, apoya plenamente al Consejo de la Presidencia y felicita al representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas, Martin Kobler, por la gran labor realizada;

2.  Lamenta el rechazo por la Cámara de Representantes en Tobruk de la primera propuesta de un gobierno unificado; pide a las dos principales instancias políticas de Libia que respalden esta propuesta, que es una etapa clave en la aplicación del Acuerdo Político Libio y responde a las aspiraciones de emprender la senda de la paz y la estabilidad en el país y defender a todos los ciudadanos libios; insta a la Cámara de Representantes en Tobruk y a su Presidencia a que demuestren un espíritu de compromiso y continúen debatiendo la composición del Gabinete con miras a dar su respaldo al Gobierno de Consenso Nacional, de acuerdo con lo previsto en el Acuerdo Político Libio;

3.  Afirma su intención de reconocer y apoyar al Gobierno de Consenso Nacional formado por consenso entre los partidos libios como el único gobierno legítimo del país; destaca la necesidad de que Libia controle el proceso político y la importancia de asegurar la continuidad en la participación, en particular mediante la intervención constructiva de los consejos tribales, la participación positiva de las mujeres y la sociedad civil, y una beneficiosa contribución de los agentes políticos y locales con miras a modificar y aprobar oportunamente una constitución respetuosa con la democracia, los derechos humanos y las libertades civiles;

4.  Pide a la comunidad internacional, las Naciones Unidas, la UE, la UA y los Estados miembros de la Liga Árabe que muestren su disposición a respaldar a la población libia en sus esfuerzos por aplicar con éxito el Acuerdo; espera que los Estados miembros y las instituciones internacionales mantengan contactos oficiales únicamente con las partes del Acuerdo Político Libio; pide a la UE que imponga sanciones selectivas, como prohibiciones de viaje y congelación de activos, contra las personas y las organizaciones que boicoteen el Acuerdo Político Libio;

5.  Lamenta la actual guerra por delegación entre partidos suníes extranjeros; pide a los agentes regionales que se abstengan de emprender acciones que puedan exacerbar las divisiones y socavar la transición hacia una Libia estable, integradora y democrática, y que puedan desestabilizar a los países vecinos; confirma su sólido compromiso en favor de la soberanía, la integridad territorial, la unidad nacional y la transición democrática de Libia;

6.  Condena los atentados terroristas desestabilizadores perpetrados por Dáesh contra la población libia, incluidas las minorías, y las infraestructuras petrolíferas en Sidra y Ras Lanuf, así como los intentos de alterar el proceso de estabilización del país; hace un llamamiento en favor de una coalición internacional que aborde la creciente presencia de Dáesh en Libia, que está desestabilizando dicho país y es una amenaza no solo para los países vecinos del Sáhara y el Sahel, sino también para la UE;

7.  Señala que la porosidad de las fronteras libias y la falta de un control político centralizado han facilitado sobremanera la proliferación y el tráfico de armas, así como la libre circulación de grupos armados libios y extranjeros; expresa su inquietud ante la incidencia del conflicto libio por lo que respecta a la seguridad en sus países vecinos más cercanos, particularmente Egipto y Túnez, pero también en Argelia; opina que la UE debe utilizar sus instrumentos diplomáticos y de política exterior, en el marco de la política común de seguridad y de defensa (PCSD) y de otras políticas, como las de comercio y cooperación, para alentar a los países de la región del Oriente Próximo y África del Norte a comprometerse positivamente en favor del proceso de transición en Libia;

8.  Opina que la recuperación económica es un paso importante de la transición democrática en Libia; apoya plenamente a las nuevas autoridades libias en su lucha contra los terroristas a fin de garantizar la necesaria protección de la población libia y de las infraestructuras económicas de importancia crítica;

9.  Recuerda el papel central de la dimensión parlamentaria en lo relativo a la solución política a la crisis; destaca que los órganos del Parlamento Europeo y sus diputados pueden compartir su experiencia institucional con agentes libios para apoyarlos en la búsqueda de un diálogo político incluyente;

10.  Expresa su profunda preocupación por el destino de los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados en Libia, cuya situación, ya insostenible, sigue empeorando; solicita que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) participe en mayor medida en la coordinación de los esfuerzos de las Naciones Unidas; pide a la UE y a sus Estados miembros que atajen efectivamente la migración y los flujos de refugiados procedentes del norte de África, particularmente de Libia, que están aumentando de manera vertiginosa; pide a las autoridades y a las milicias libias que garanticen el acceso externo a las instalaciones de detención, en especial las destinadas a los migrantes;

11.  Pide a la Comisión y al Servicio Europeo de Acción Exterior que coordinen las acciones de los Estados miembros en Libia y centren su apoyo en la construcción del Estado y de las instituciones, y que, conjuntamente con los Estados miembros, las Naciones Unidas, la OTAN y los socios regionales, contribuyan a la reforma del sector de la seguridad y a la creación, bajo el control del Gobierno de Consenso Nacional, de unas fuerzas armadas y policiales eficaces y capaces de controlar todo el territorio libio y sus aguas territoriales, y de proteger sus fronteras; señala que la UE también debería considerar prioritario contribuir a la reforma del sistema judicial libio y de otros ámbitos fundamentales para una gobernanza democrática;

12.  Respalda los esfuerzos realizados en el marco de la operación EUNAVFOR MED Sophia para atajar la crisis migratoria y hacer frente a los traficantes que explotan a los migrantes; recuerda que el éxito de esa operación está directamente relacionado con la sostenibilidad del diálogo político en Libia y la necesidad de restablecer la paz y la estabilidad en dicho país; pide que se adopte un acuerdo con el Gobierno de Consenso Nacional por el que se faculte a la misión de la UE para llevar a cabo operaciones necesarias en aguas territoriales libias;

13.  Valora positivamente que la UE ya haya puesto a disposición un paquete de ayuda por valor de 100 millones de euros y esté dispuesta a ofrecer asistencia inmediata en aquellos ámbitos que considere prioritarios junto con el nuevo Gobierno de Consenso Nacional una vez se haya constituido este; pide a la UE y a las Naciones Unidas que prevean asistencia para la consolidación de las estructuras estatales, la seguridad y el mantenimiento de la paz, así como en materia de formación en lo que respecta a las capacidades de respuesta a las catástrofes y las situaciones de emergencia, el respeto de los derechos humanos y el Estado de Derecho;

14.  Pide a los Estados miembros que no actúen de forma individual, sino que ayuden a la alta representante a elaborar una estrategia global, en coordinación con la UNSMIL y las autoridades libias, para apoyar la transición y el nuevo Gobierno libio; considera que la reforma del sector de la seguridad y los programas de desarme, desmovilización y reintegración son una prioridad para el país, y pide a la Comisión, a la alta representante y a los Estados miembros que estén preparados para proporcionar la asistencia necesaria en estos ámbitos si así lo solicitara el nuevo Gobierno;

15.  Señala que es importante que la comunidad internacional incremente la financiación para la asistencia humanitaria a fin de cubrir las necesidades más acuciantes de las personas gravemente afectadas por el conflicto en Libia; subraya la necesidad de aportar fondos para ayudar a las organizaciones humanitarias a analizar mejor la situación y mejorar su respuesta a las necesidades sobre el terreno; pide a los Estados miembros que cumplan sus compromisos en favor del Fondo fiduciario de emergencia de la UE para África;

16.  Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a la Unión por el Mediterráneo, a la Liga de Estados Árabes, al Consejo de la Unión Africana y al Secretario General de las Naciones Unidas.

(1) DO C 51 E de 22.2.2013, p. 114.
(2) DO C 419 de 16.12.2015, p. 192.
(3) Textos Aprobados, P8_TA(2014)0028.
(4) Textos Aprobados, P8_TA(2015)0010.
(5) Textos Aprobados, P8_TA(2015)0272.

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