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Procedimiento : 2017/2086(INI)
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Ciclo relativo al documento : A8-0403/2017

Textos presentados :

A8-0403/2017

Debates :

PV 15/01/2018 - 18
CRE 15/01/2018 - 18

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PV 16/01/2018 - 5.5
CRE 16/01/2018 - 5.5
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Textos aprobados :

P8_TA(2018)0005

Textos aprobados
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Martes 16 de enero de 2018 - Estrasburgo
Mujeres, igualdad de género y justicia climática
P8_TA(2018)0005A8-0403/2017

Resolución del Parlamento Europeo, de 16 de enero de 2018, sobre mujeres, igualdad de género y justicia climática (2017/2086(INI))

El Parlamento Europeo,

–  Vistas la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948, y las convenciones de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos, así como sus protocolos facultativos,

–  Vista la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de 18 de diciembre de 1979,

–  Vista la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de 1995, aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, y en particular la esfera de especial preocupación K (La mujer y el medio ambiente),

–   Visto el Demographic Explorer for Climate Adaptation (DECA), desarrollado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que combina datos sobre población con la geografía de los riesgos climáticos, y ofrece un instrumento estratégico para reducir el riesgo de desastres,

–   Vista la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación (CLD), que entró en vigor en diciembre de 1996, y en particular el artículo 5 de sus disposiciones generales,

–  Vista la 18.ª Conferencia de las Partes (CP 18) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), celebrada en Doha (Qatar) del 26 de noviembre al 8 de diciembre de 2012 (Decisión 23/CP.18),

–  Vista la 20.ª Conferencia de las Partes (CP 20) en la CMNUCC, celebrada en Lima (Perú) del 1 al 12 de diciembre de 2014, y en particular el Programa de Trabajo de Lima sobre Género (Decisión 18/CP.20),

–  Vista la 21.ª Conferencia de las Partes (CP 21) en la CMNUCC, celebrada en París (Francia) del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015,

–   Visto el artículo 8 del Acuerdo de París,

–  Vistas la 22.ª Conferencia de las Partes (CP 22) en la CMNUCC, celebrada en Marrakech (Marruecos) del 7 al 18 de noviembre de 2016, y su decisión sobre género y cambio climático por la que se amplía el Programa de Trabajo de Lima sobre Género de 2014 (Decisión 21/CP.22),

–  Vista la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, adoptada en septiembre de 2015 y en vigor desde el 1 de enero de 2016, y en particular sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 1, 4, 5 y 13,

–  Vista la Resolución 35/20 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 22 de junio de 2017, sobre los derechos humanos y el cambio climático,

–  Vistos el artículo 2 y el artículo 3, apartado 2 y el artículo 3, apartado 5, del Tratado de la Unión Europea (TUE),

–  Visto el artículo 8 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE),

–  Vistas las Conclusiones del Consejo de 25 de junio de 2012 sobre «Igualdad de género y medio ambiente: refuerzo de la toma de decisiones, las cualificaciones y la competitividad en el ámbito de la política de mitigación del cambio climático en la UE»,

–  Visto el Plan de Acción de la UE en materia de género 2016-2020, adoptado por el Consejo el 26 de octubre de 2015,

–  Vista su Resolución, de 26 de noviembre de 2014, sobre la Conferencia 2014 de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático – COP 20 de Lima, Perú(1) (1-12 de diciembre de 2014),

–  Vista su Resolución, de 14 de octubre de 2015, titulada «Hacia un nuevo acuerdo internacional sobre el clima en París»(2),

–   Vista su Resolución, de 20 de abril de 2012, sobre las mujeres y el cambio climático(3),

–  Visto el «Position Paper on the 2015 New Climate Agreement» (Posición ante el nuevo acuerdo sobre el clima) publicado el 1 de junio de 2015 por la organización Women and Gender Constituency(4),

–  Visto el informe publicado por el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE), de 26 de enero de 2017, titulado «Gender in environment and climate change» (El género en el medio ambiente y el cambio climático)(5),

–  Visto el Compromiso de Ginebra sobre Derechos Humanos en la Acción Climática,

–  Visto el artículo 52 de su Reglamento interno,

–  Vistos el informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género y las opiniones de la Comisión de Asuntos Exteriores y de la Comisión de Desarrollo (A8-0403/2017),

A.  Considerando que el cambio climático tiene una incidencia mundial, si bien sus efectos destructivos son mayores en los países y comunidades menos responsables del calentamiento del planeta; que afecta en mayor medida a las poblaciones más dependientes de los recursos naturales para su subsistencia o que tienen menor capacidad para hacer frente a catástrofes naturales, como sequías, corrimientos de tierras, inundaciones y huracanes; que las poblaciones con menos recursos económicos para adaptarse serán las más golpeadas por los efectos del cambio climático;

B.  Considerando que mujeres y hombres experimentan las repercusiones del cambio climático de distinta manera; que las mujeres son más vulnerables y afrontan mayores riesgos y cargas por diversos motivos, que van desde la desigualdad en el acceso a los recursos, la educación, las oportunidades de empleo y los derechos de propiedad de la tierra, a normas sociales y culturales y diversas experiencias intersectoriales;

C.  Considerando que las mujeres son especialmente vulnerables al cambio climático y que sufren sus efectos de manera desproporcionada debido a sus roles sociales, como procurar agua, alimentos y materias combustibles a sus familias y cuidar de otras personas; que en el mundo las mujeres se encargan de más del 70 % de las tareas relacionadas con el agua y con la gestión de esta; que en las regiones más afectadas por el cambio climático, el 70 % de todas las mujeres trabajan en el sector agrícola y, sin embargo, apenas participan en el desarrollo de las políticas climáticas;

D.  Considerando que, según estimaciones de las Naciones Unidas, 781 millones de personas que han cumplido los 15 años son analfabetas, y casi dos tercios de ellas son mujeres(6), y que el acceso a la información y la educación a través de canales de comunicación adecuados es crucial para garantizarles la autonomía, sobre todo en caso de catástrofes;

E.  Considerando que en el sector agrícola africano, las mujeres producen más del 90 % de los alimentos básicos y, sin embargo, son propietarias únicamente de aproximadamente el 1 % de la tierra cultivable;

F.  Considerando que las catástrofes tienen repercusiones importantes en la educación, la salud, la pobreza estructural y los desplazamientos de población;

G.  Considerando que, según las estimaciones de las Naciones Unidas, el 70 % de los 1 300 millones de personas que viven en la pobreza son mujeres; que los pobres habitan con más frecuencia en zonas marginales que son vulnerables a las inundaciones, a la elevación del nivel del mar y a las tormentas; que las mujeres y los niños tienen catorce veces más probabilidades de morir durante las catástrofes naturales que los hombres;

H.  Considerando que las repercusiones climáticas acentúan las desigualdades de género en lo que respecta a la discriminación, las amenazas para la salud, la pérdida de medios de subsistencia, los desplazamientos, la migración, la pobreza, la trata de seres humanos, la violencia, la explotación sexual, la inseguridad alimentaria y el acceso a infraestructuras y servicios esenciales; que es necesario un planteamiento sensible al género que vincule el análisis de las repercusiones climáticas a una reflexión crítica sobre las pautas de consumo y sus efectos en el cambio climático;

I.  Considerando que la desigualdad en la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y en el mercado laboral refuerza las desigualdades e impide a menudo la plena contribución y participación de las mujeres en la elaboración, planificación y aplicación de políticas sobre el clima; que las mujeres no solo son víctimas, sino también agentes eficaces de cambio en el desarrollo de estrategias de mitigación y adaptación en sus comunidades y como responsables de la toma de decisiones, y que se debe empoderar a las mujeres a este respecto;

J.  Considerando que la Plataforma de Acción de Beijing de 1995 estableció claramente el vínculo entre género, medio ambiente y desarrollo sostenible, y afirmó que las mujeres deben desempeñar un papel estratégico en el desarrollo de patrones de consumo y producción sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, incluida la necesidad de que las mujeres participen en un plano de igualdad en la toma de decisiones en materia de medio ambiente a todos los niveles;

K.  Considerando que el artículo 5 de las disposiciones generales de la CLD reconoce el papel de las mujeres en las comunidades rurales y las regiones más afectadas por la desertificación y la sequía, fomentando la igual participación de hombres y mujeres en los esfuerzos por combatir la desertificación y mitigar los efectos de la sequía;

L.  Considerando que lograr el equilibrio de género y la participación significativa de las mujeres en cualquier proceso depende en última instancia de eliminar las bases estructurales de la desigualdad basada en el género;

M.  Considerando que las Partes en la CMNUCC decidieron en la CP 18 (decisión 23/CP.18) adoptar el objetivo de lograr el equilibrio de género en los órganos constituidos en virtud de la Convención y del Protocolo de Kioto, a fin de aumentar la participación de las mujeres, garantizar una política sobre el cambio climático más eficaz que satisficiera la necesidades de las mujeres y hombres de manera equitativa, y seguir de cerca los progresos realizados en el cumplimiento del objetivo del equilibrio de género para promover una política climática sensible a las cuestiones de género;

N.  Considerando que las mujeres aún están infrarrepresentadas en los organismos de toma de decisiones en materia de cambio climático a escala nacional en los Estados miembros de la Unión, pero no en las direcciones generales pertinentes de la Comisión, como la DG Acción por el Clima y la DG Energía, donde el 40 % de los puestos están ocupados por mujeres;

O.  Considerando que el Programa de trabajo de Lima sobre el género, adoptado en la CP 20 (decisión 18/CP.20), pide a las Partes que promuevan el equilibrio de género en su representación y que promuevan la consideración de las cuestiones de género en la elaboración y aplicación de las políticas relativas al cambio climático; que dicho Programa alienta a las Partes a que apoyen la formación y la sensibilización de los delegados de sexo femenino y masculino respecto de las cuestiones relacionadas con el equilibrio de género y el cambio climático;

P.  Considerando que el Acuerdo de París (CP 21) prevé que las Partes, al adoptar medidas para hacer frente al cambio climático en ejecución el Acuerdo, tomen en consideración sus respectivas obligaciones con respecto a los derechos humanos y la igualdad de género, entre otras cuestiones;

Q.  Considerando que los mecanismos destinados a la financiación de medidas de adaptación y mitigación para afrontar los daños y los desplazamientos ocasionados por el clima serán más eficaces si incorporan la plena participación de las mujeres en los procesos de concepción, toma de decisiones y aplicación, incluida la participación de mujeres de la sociedad civil; que tener en cuenta los conocimientos de las mujeres, en particular los conocimientos indígenas y locales, puede contribuir a mejorar la gestión de catástrofes, impulsar la biodiversidad, mejorar la gestión del agua y la seguridad alimentaria, prevenir la desertificación, proteger los bosques, garantizar una rápida transición a las tecnologías de energías renovables y apoyar la salud pública;

R.  Considerando que las Partes en el Acuerdo de París han reconocido que el cambio climático es un problema común de la humanidad; que las Partes, al adoptar medidas para hacer frente al cambio climático, deberían respetar, promover y tomar en consideración sus respectivas obligaciones con respecto a los derechos humanos, el derecho a la salud, los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales, los migrantes, los niños, las personas con discapacidad y las personas en situaciones de vulnerabilidad y el derecho al desarrollo, así como la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la equidad intergeneracional;

S.  Considerando que la justicia climática vincula los derechos humanos y el desarrollo, protegiendo los derechos de las personas más vulnerables y garantizando un reparto equitativo de las cargas y beneficios del cambio climático y de sus efectos;

T.  Considerando que los ODS reconocen el vínculo entre la igualdad de género y el logro de todos los ODS, en particular del objetivo 13 sobre el cambio climático, que prevé la posibilidad de combatir las causas profundas de la débil posición socioeconómica de la mujer y reforzar así su resiliencia frente al cambio climático;

U.  Considerando que los efectos del cambio climático en regiones como el África subsahariana y el Asia meridional podrían abocar a la pobreza extrema a más de 100 millones de personas de aquí a 2030, alimentando conflictos y provocando desplazamientos; que la CLD estima que en 2045 los desplazados por causa de la desertificación podrían ascender a 135 millones de personas; que la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas observa en su valoración de las pruebas que los pronósticos sobre el número de desplazados como consecuencia del cambio climático para el año 2050 podrían oscilar entre los 25 y los 1 000 millones de personas, siendo la cifra de 200 millones la que se cita con más frecuencia;

V.  Considerando que la igualdad de género, la justicia social y el derecho al desarrollo son inherentes a la noción de justicia climática; que, aunque toda la sociedad soporte la carga del cambio climático, son las mujeres, en especial, las más afectadas por los desplazamientos provocados por el clima;

W.  Considerando que el cambio climático aumenta la magnitud y la frecuencia de los desastres naturales, lo que puede provocar daños materiales, pérdida de actividades que generan ingresos económicos, pérdida de acceso a servicios sanitarios esenciales y un mayor riesgo de violencia de género; que la capacidad de las mujeres para hacer frente a los efectos de las catástrofes naturales suele verse mermada por las desigualdades imperantes; que el cambio climático probablemente acentuará las desigualdades, generando nuevos desplazamientos y vulnerabilidades;

X.  Considerando que muchas de estas repercusiones todavía pueden evitarse aplicando una agenda de desarrollo rápida, integradora y sensible a las cuestiones de género, centrada en la mitigación del cambio climático y en la adaptación a las cambiantes condiciones climáticas;

Y.  Considerando que, según las proyecciones, los efectos del cambio climático desencadenarán un aumento del desplazamiento de personas que desborda los parámetros de los actuales marcos internacionales; que gestionar los desplazamientos debidos al clima será un reto de importancia capital que requerirá una estrategia compleja e integral a escala mundial, sobre la base del respeto de los derechos humanos;

Z.  Considerando que la adopción por parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas del documento «Key Messages on Human Rights and Climate Change» (Mensajes clave sobre los derechos humanos y el cambio climático) constituye un importante paso en la lucha contra los efectos adversos del cambio climático en el disfrute pleno y efectivo de los derechos humanos; que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París ofrecen a los dirigentes mundiales una base normativa transversal para desarrollar marcos que aborden eficazmente los desplazamientos provocados por el clima sobre la base de los instrumentos vigentes de las Naciones Unidas;

AA.  Considerando que la Unión dispone de un marco jurídico claro que la obliga a respetar y a promover la igualdad de género y los derechos humanos en sus políticas interiores y exteriores; que la política climática de la Unión puede tener una incidencia significativa en la protección de los derechos humanos y en la promoción de políticas climáticas a escala mundial que sean sensibles a la perspectiva de género;

AB.  Considerando que la Unión, de forma acorde con las competencias conferidas por los Tratados, puede mejorar eficazmente las condiciones jurídicas y de actuación para apoyar la justicia climática y participar activamente en el desarrollo de un marco internacional que salvaguarde los derechos humanos de los desplazados por causa del clima; que la Unión y los Estados miembros se han comprometido a incorporar la perspectiva de género en el futuro pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular;

AC.  Considerando que la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados no contempla la categoría «refugiados climáticos»;

1.  Reconoce que la igualdad de género es un requisito indispensable para el desarrollo sostenible y la gestión eficiente de los retos climáticos; destaca que las mujeres no son solo víctimas, sino también poderosos vectores de cambio que, en condiciones de plena participación, pueden formular y ejecutar estrategias eficaces ante el cambio climático y soluciones de adaptación y mitigación, y pueden desarrollar una resiliencia al cambio climático gracias a sus diversas áreas de experiencia y conocimientos prácticos en todos los sectores, desde la agricultura, la silvicultura y la pesca hasta las infraestructuras energéticas y las ciudades sostenibles;

2.  Señala que la participación de las mujeres en el mercado de trabajo de las zonas rurales abarca un amplio espectro de empleos, que van más allá de la agricultura convencional, y resalta, a este respecto, que las mujeres de las zonas rurales pueden ser agentes del cambio hacia una agricultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente, y contribuir de forma importante a la creación de empleos verdes;

3.  Pide a la Comisión que aplique programas para transferir tecnologías modernas y conocimientos especializados a las comunidades y regiones en desarrollo con el fin de ayudarlas a adaptarse al cambio climático, trabajando con las mujeres, que representan el 70 % de la mano de obra agrícola en los países propensos a catástrofes;

4.  Tiene la convicción de que el empoderamiento de las mujeres en las zonas rurales en lo que atañe al acceso a la tierra, el crédito y los métodos agrícolas sostenibles es crucial para desarrollar la resiliencia climática, incluida la protección de los ecosistemas, los recursos hídricos y la fertilidad del suelo; pide a la Comisión y a los Estados miembros que salvaguarden estos aspectos en sus políticas de desarrollo, también mediante planes de inversión pública y el respaldo de inversiones privadas responsables a través de marcos como los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el Plan de acción de la UNCTAD para la inversión en los Objetivos de Desarrollo Sostenible;

5.  Reconoce que las mujeres y las niñas son las mejores fuentes de conocimiento de sus propias circunstancias y necesidades, por lo que se les debe consultar sobre todas las cuestiones que les afectan; reconoce que, estadísticamente, las mujeres están más preocupadas por el cambio climático, según el EIGE; reconoce que, a lo largo de los siglos, las mujeres, en su papel de innovadoras, líderes, organizadoras, educadoras y cuidadoras, han encontrado el modo de proveer y satisfacer las necesidades de sus familias en situaciones difíciles, y presentan un enorme potencial para volver a ser motores de la innovación en el futuro;

6.  Pide a la Comisión que tenga en cuenta los efectos sociales y medioambientales de sus políticas comerciales y de desarrollo exterior, incluido el efecto de sus actuaciones sobre las mujeres; pide asimismo a la Comisión que insista en el carácter vinculante de las normas sociales y medioambientales contenidas en los capítulos relativos al desarrollo sostenible de los acuerdos comerciales que negocia;

7.  Reconoce que las políticas de desarrollo en los ámbitos de la sanidad, la educación y el empoderamiento, además de la política de medio ambiente, resultan cruciales para el desarrollo sostenible y, en última instancia, para dar una solución al cambio climático; reconoce que el modo en que estas políticas se incorporen a la respuesta que se dé a tendencias crecientes como la urbanización afectarán en gran medida al cambio climático;

8.  Pone de relieve que el ODS 13 («Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos») aborda la participación de las mujeres en las acciones climáticas, con una meta (13.b) consistente en: «Promover mecanismos para aumentar la capacidad de planificación y gestión eficaces en relación con el cambio climático en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, centrándose en particular en las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales y marginadas.»

9.  Lamenta que todas las contribuciones de las Partes en la CMNUCC al trabajo en materia de género sea de carácter voluntario; insta a la Comisión a que, junto con los Estados miembros, reitere su apoyo a la elaboración, aprobación y financiación del Plan de Acción en materia de género de la CMNUCC, complementado por un programa de trabajo global y plurianual, que incluya la financiación, las áreas prioritarias de actuación, un calendario, indicadores clave de resultados, una definición de los actores responsables y mecanismos de seguimiento y revisión;

10.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que den ejemplo y adopten metas y calendarios para lograr el objetivo del equilibrio de género en las delegaciones ante la CMNUCC;

11.  Subraya la necesidad de adoptar medidas especiales de carácter temporal con el fin de promover el objetivo del equilibrio de género en los organismos formales e informales constituidos en virtud de la CMNUCC y el Protocolo de Kioto;

12.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que garanticen que, de conformidad con los compromisos de la Unión con la igualdad de género y los derechos humanos, las próximas contribuciones determinadas a nivel nacional incluyan informes coherentes sobre las dimensiones de igualdad de género y derechos humanos;

13.  Pide a los Estados miembros que cumplan la decisión 21/CP.22, titulada «Género y cambio climático», que «invita a las Partes a que designen y presten apoyo a un coordinador de las cuestiones de género para las negociaciones, la aplicación y la vigilancia relacionadas con el clima», y a que ofrezcan su apoyo a los coordinadores de las cuestiones de género en terceros países o en países socios;

14.  Reconoce que las mujeres no solo realizan la mayoría de las tareas no remuneradas de cuidados y del hogar, sino que además toman la mayoría de las decisiones diarias de consumo, por lo que, si se les facilita información y opciones precisas, pueden influir en la sostenibilidad a través de sus decisiones; señala que, por ejemplo, la investigación ha demostrado que con la elección de alimentos locales, los consumidores podrían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 5 %;

15.  Recuerda su Resolución de 16 de noviembre de 2011 sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Durban (COP 17)(7), y su compromiso de fijarse «como objetivo una representación femenina de al menos el 40 % en todos los órganos pertinentes» de financiación de la acción por el clima;

16.  Pide a la Comisión que, junto con los Estados miembros, adopte un enfoque sensible al género y basado en los derechos humanos en las actividades del Equipo de Tareas sobre los Desplazamientos del Mecanismo Internacional de Varsovia —al que la CMNUCC (CP 22) encomendó la elaboración de recomendaciones sobre sobre enfoques integrados que permitan evitar, reducir al mínimo y afrontar los desplazamientos relacionados con los efectos adversos del cambio climático— por el que se reconozca que las mujeres y las niñas pertenecen a los grupos más vulnerables de desplazados por causa del cambio climático y que, por tanto, son especialmente vulnerables a la trata y a la violencia de género;

17.  Pide a la Comisión que incorpore el cambio climático a todos los programas de desarrollo en todos los niveles; pide asimismo una mayor participación de las mujeres rurales e indígenas en los procesos de toma de decisiones y en la planificación, aplicación y formulación de las políticas y programas de desarrollo relativos al cambio climático;

18.  Pide a la Comisión que, junto con los Estados miembros, garantice la aplicación de un enfoque con perspectiva de género en su labor en el marco de la Plataforma para el Desplazamiento por Desastres (la «iniciativa Nansen») y de su Agenda para la Protección de las Personas Desplazadas a Través de Fronteras en el Contexto de Desastres y Cambio Climático;

19.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que definan indicadores y recopilen datos desglosados por sexo a la hora de planificar, aplicar, seguir y evaluar las políticas, los programas y los proyectos sobre el cambio climático, haciendo uso de herramientas como el análisis de género, las evaluaciones de impacto de género, la presupuestación con perspectiva de género y el índice de medioambiente y género, y también mediante el refuerzo del EIGE;

20.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que contribuyan al pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular, con vistas a salvaguardar la justicia climática mediante el reconocimiento del cambio climático como motor de la migración, aportando contribuciones basadas en los derechos humanos e incorporando la igualdad de género a todos los aspectos del pacto, de manera coherente con las necesidades de los desplazados por causa del cambio climático;

21.  Recuerda el compromiso fundamental n.º 4 de los compromisos de la Unión para la Cumbre Humanitaria Mundial, a saber, garantizar que la programación humanitaria sea sensible a las cuestiones de género; pide a la Comisión que vele por que este compromiso se materialice en la aplicación del programa de preparación frente a los desastres de ECHO (DIPECHO) y del plan de acción para la resiliencia en los países propensos a las crisis 2013-2020 y en el marcador de la resiliencia;

22.  Condena firmemente el uso de la violencia sexual contra las mujeres desplazadas y migrantes; considera que se debe prestar especial atención a las mujeres y las niñas migrantes que han sufrido actos de violencia durante su desplazamiento, garantizándoles el acceso a servicios de asistencia médica y psicológica;

23.  Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que focalicen los programas pertinentes en las zonas afectadas por catástrofes, a que redoblen sus esfuerzos por aportar ayuda a dichas regiones y a que resuelvan los problemas que en ellas han provocado las catástrofes, prestando especial atención a la situación de las mujeres y los niños, ya que son los más afectados por las consecuencias de las catástrofes;

24.  Insta a todas las partes interesadas a que promuevan el empoderamiento y la concienciación de las mujeres, potenciando sus conocimientos sobre protección antes, durante y después de las catástrofes relacionadas con el clima, haciéndolas participar activamente en la preparación a las catástrofes, la alerta precoz y la prevención, lo que constituye un elemento fundamental de su capacidad de adaptación en caso de catástrofe;

25.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que apoyen, refuercen y apliquen, en colaboración con las organizaciones de la sociedad civil presentes sobre el terreno, mecanismos de supervisión en los centros de acogida de desplazados o migrantes que no reúnan las condiciones mínimas para impedir la violencia de género, a fin de evitar cualquier tipo de acoso de mujeres y niñas;

26.  Pide a la Comisión que trabaje con las organizaciones de la sociedad civil y de defensa de los derechos humanos para garantizar que se respetan los derechos humanos de refugiados y desplazados en los centros de acogida, especialmente en el caso de mujeres y niñas vulnerables;

27.  Reconoce las posibilidades de integrar los objetivos de mitigación y adaptación frente al cambio climático y los objetivos de empoderamiento económico de las mujeres, en particular, en los países en desarrollo; pide a la Comisión y a los Estados miembros que estudien, en los proyectos y mecanismos pertinentes, como el programa de las Naciones Unidas de reducción de las emisiones derivadas de la deforestación (UN-REDD), el modo de ofrecer a las mujeres oportunidades de empleo remunerado para que lleven a cabo los servicios medioambientales que actualmente prestan con carácter voluntario, por ejemplo, la reforestación, la forestación de tierras roturadas y la conservación de los recursos naturales;

28.  Pide a la Unión y a los Estados miembros que, a fin de seguir potenciando la representación de las mujeres en las negociaciones de la CMNUCC, aporten financiación para la formación y la participación de las mujeres; pide a la Comisión que facilite y respalde las redes de contactos entre las organizaciones de mujeres y las actividades de la sociedad civil en lo que atañe a la elaboración y aplicación de las políticas de cambio climático; pide a la Comisión que garantice la igualdad de las mujeres, como participantes y beneficiaras, en las consultas, los programas y la financiación en materia de cambio climático que se organicen con apoyo de la Unión a nivel nacional y local;

29.  Pide a la Comisión y a las Direcciones Generales competentes en materia de igualdad de género, desarrollo, energía y clima, respectivamente, que incluyan la igualdad de género de manera estructurada y sistemática en sus políticas en materia de cambio climático y energía para la Unión y que no se concentren exclusivamente en la dimensión exterior; insta, en particular, a la DG Justicia y Consumidores y a la DG Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO) a que incrementen sus conocimientos y su trabajo sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en relación con la justicia climática; destaca la necesidad de que la DG Acción por el Clima (CLIMA) asigne recursos para crear el puesto de coordinador de género; pide a la Unión y a los Estados miembros que desarrollen el principio de justicia climática; insiste en que la mayor injusticia derivada de la ineficacia en la lucha contra el cambio climático son los efectos perjudiciales en los países y los grupos de población pobres, y en las mujeres en particular;

30.  Pide a la Comisión y a los Estados miembros que informen sobre el impacto en materia de género y derechos humanos y sobre las acciones en materia clima en sus informes para el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas;

31.  Observa que los compromisos financieros de la Unión respecto a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres han aumentado, pero no lo han hecho los recursos humanos para gestionar este creciente volumen de trabajo; subraya que la Unión debe mostrar un sólido compromiso institucional con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres por lo que respecta al cambio climático, en especial según lo establecido en las políticas globales que rigen la cooperación para el desarrollo, a saber, los ODS y el Plan de Acción de la UE en materia de género (GAP);

32.  Lamenta que la igualdad de género y el cambio climático no constituyan un ámbito prioritario del GAP II de la Unión sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres; señala que los indicadores sensibles al género no hayan sido adecuadamente desarrollados o integrados en los informes sobre resultados y que la rendición de cuentas interna y la financiación para los resultados en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres sigan siendo insuficientes; observa que donde se ha avanzado menos es en el objetivo n.º 20 del GAP II, sobre la igualdad de derechos de las mujeres para participar e influir en procesos de toma de decisiones en cuestiones climáticas y medioambientales, y pide que la Comisión intensifique sus esfuerzos para alcanzar este objetivo; recuerda que el GAP II ofrece una agenda de política exterior de la Unión con cuatro pilares temáticos, incluido uno horizontal sobre la transformación de la cultura institucional de los servicios de la Comisión y del SEAE hacia un cumplimiento más eficaz de los compromisos de la Unión, respetando plenamente el principio de igualdad entre hombres y mujeres;

33.  Reconoce que las mejoras de las orientaciones técnicas no serán suficientes por sí mismas para transformar la eficacia de la Unión en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres;

34.  Pide a la Comisión que tome la iniciativa de elaborar una comunicación global con el título «Igualdad de género y cambio climático — desarrollo de la resiliencia y promoción de la justicia climática en las estrategias de mitigación y adaptación», con vistas a canalizar su firme compromiso institucional con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y corregir las deficiencias actuales en la coordinación institucional;

35.  Pide a sus comisiones parlamentarias que mejoren la integración de la perspectiva de género cuando trabajen en sus ámbitos de competencia sobre las cuestiones transversales del cambio climático, el desarrollo sostenible y los derechos humanos;

36.  Insiste en la necesidad de que la financiación de la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos sea sensible al género; acoge con satisfacción los últimos avances realizados con respecto a la política en materia de género en el ámbito de los mecanismos de financiación multilaterales; celebra además las iniciativas del sector privado que aspiran a reforzar la responsabilidad social de las empresas primando los proyectos que cumplen criterios de sostenibilidad, incluidos el fomento de los medios de subsistencia y las oportunidades educativas de las mujeres; señala, no obstante, que, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tan solo el 0,01 % de toda la financiación a escala mundial apoya proyectos que abordan tanto el cambio climático como los derechos de la mujer; pide a la Unión y a sus Estados miembros que velen por que sus programas en materia de cambio climático cumplan las normas internacionales más estrictas sobre derechos humanos y no sean contrarios a la igualdad de género;

37.  Considera que los tres mecanismos financieros en el marco de la CMNUCC —el Fondo Verde para el Clima, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Fondo de Adaptación— deben liberar más financiación para una política de inversión que sea más sensible a las cuestiones de género;

38.  Insta a la Unión, en particular, a supeditar la ayuda al desarrollo a la inclusión de criterios basados en los derechos humanos y a establecer nuevos criterios sensibles a las cuestiones de género en materia de política del cambio climático;

39.  Pide que se tomen medidas que tengan en cuenta la dimensión de género para garantizar que las mujeres no sean visas únicamente como beneficiarias de la acción por el clima, sino también como emprendedoras de tecnologías energéticas limpias; celebra la convocatoria de propuestas realizada por la Comisión sobre mujeres y energía sostenible, por la que se ofrecen 20 millones EUR con el fin de poner en marcha actividades destinadas a promover el emprendimiento de las mujeres en el sector de la energía sostenible en países en desarrollo, y alienta a la Comisión a aumentar esta cantidad en próximas ediciones;

40.  Pide una formación centrada en la igualdad de género para los funcionarios de la Unión, especialmente para aquellos que se ocupan de las políticas climáticas y de desarrollo;

41.  Solicita que se tomen en serio los desplazamientos provocados por el clima; se declara dispuesto a debatir sobre la adopción de una disposición sobre «migración climática»; pide que se constituya un grupo de expertos para estudiar esta cuestión a nivel internacional, e insta a que la cuestión de las migraciones climáticas se incluya en la agenda internacional; pide que se refuerce la cooperación internacional a fin de garantizar la resiliencia frente al cambio climático;

42.  Acoge con satisfacción las iniciativas emblemáticas de programación de ONU Mujeres y los proyectos de la Alianza Mundial contra el Cambio Climático, que crean un vínculo transversal entre género y cambio climático;

43.  Se congratula del trabajo del relator especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos y el medio ambiente y del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en este ámbito, y pide a la Comisión y a los Estados miembros que respalden estos esfuerzos, también con ayuda financiera.

44.  Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1) DO C 289 de 9.8.2016, p. 27.
(2) DO C 349 de 17.10.2017, p. 67.
(3) DO C 258 E de 7.9.2013, p. 91.
(4) http://womengenderclimate.org/wp-content/uploads/2015/06/WGC_FINAL_1June.pdf
(5) http://eige.europa.eu/rdc/eige-publications/gender-environment-and-climate-change
(6) Naciones Unidas, La Mujer en el Mundo 2015, https://unstats.un.org/unsd/gender/chapter3/chapter3.html.
(7) DO C 153 E de 31.5.2013, p. 83.

Última actualización: 6 de noviembre de 2018Aviso jurídico - Política de privacidad