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Procedimiento : 2020/2041(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A9-0017/2021

Textos presentados :

A9-0017/2021

Debates :

PV 24/03/2021 - 25
CRE 24/03/2021 - 25

Votaciones :

PV 25/03/2021 - 10
PV 25/03/2021 - 17
CRE 25/03/2021 - 17

Textos aprobados :

P9_TA(2021)0108

Textos aprobados
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Jueves 25 de marzo de 2021 - Bruselas
Nueva estrategia UE-África
P9_TA(2021)0108A9-0017/2021

Resolución del Parlamento Europeo, de 25 de marzo de 2021, sobre la nueva estrategia UE-África — Una asociación para un desarrollo sostenible e integrador (2020/2041(INI))

El Parlamento Europeo,

–  Vistos el artículo 21 del Tratado de la Unión Europea y el artículo 208 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea,

–  Vista la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible celebrada los días 25, 26 y 27 de septiembre de 2015 y el documento final adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015 titulado «Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible», así como los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS),

–  Vista la Agenda de Acción de Adís Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo de 2015,

–  Visto el Nuevo Consenso Europeo sobre Desarrollo titulado «Nuestro mundo, nuestra dignidad, nuestro futuro», firmado el 7 de junio de 2017,

–  Visto el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático (en lo sucesivo, «Acuerdo de París»),

–  Vista la Agenda 2063 de la Unión Africana (UA), aprobada el 31 de enero de 2015 durante la 24.ª reunión ordinaria de la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana en Adís Abeba,

–  Vista la Estrategia Conjunta África-UE, aprobada en Lisboa el 9 de diciembre de 2007,

–  Vista la Declaración de Abiyán, adoptada en la 4.ª Cumbre de la Juventud África-Europa, de 11 de octubre de 2017,

–  Vistas las conclusiones de la quinta cumbre entre la Unión Africana y la Unión Europea, celebrada en Abiyán el 29 y 30 de noviembre de 2017,

–  Vista la comunicación de la Comisión, del 12 de septiembre de 2018, titulada «Una nueva alianza África-Europa para la inversión y el empleo sostenibles: Un paso más en nuestra asociación para la inversión y el empleo» (COM(2018)0643),

–  Vistas las conclusiones de los cuatro grupos de trabajo sobre economía digital, energía, transporte y agricultura creados en el marco de la nueva alianza,

–  Visto el comunicado conjunto de la décima reunión de los comités de comisarios de la Comisión Europea y de la Comisión de la Unión Africana, de 27 de febrero de 2020,

–  Vistas la comunicación conjunta de la Comisión Europea y del alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, de 9 de marzo de 2020, titulada «Hacia una estrategia global con África» (JOIN(2020)0004), y las conclusiones del Consejo al respecto, de 30 de junio de 2020,

–  Vista la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos, y su Protocolo (Protocolo de Maputo),

–  Vista la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea,

–  Vista la Convención internacional sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989,

–  Visto el Plan de Acción de la Unión sobre Derechos Humanos y Democracia 2020-2024,

–  Vista la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de miércoles, 13 de diciembre de 2006,

–  Vista la Estrategia Europea sobre Discapacidad para el período 2010-2020 y la Agenda de la UE sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad para el período 2020-2030 reforzada,

–  Vista la estrategia de la Unión Africana para la igualdad entre hombres y mujeres y el empoderamiento de la mujer para el período 2018-2028, adoptada en julio de 2016,

–  Visto el Plan de Acción en materia de Género de la UE (GAP II - «Igualdad de género y empoderamiento de la mujer: transformar la vida de las niñas y las mujeres a través de las relaciones exteriores de la UE 2016-2020»),

–  Visto el acuerdo para la creación de la Zona de Libre Comercio del Continente Africano (ZLECAF),

–  Vistos los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación de 2019, titulado «El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo», y de 2016, titulado «El estado de los bosques del mundo»,

–  Visto el informe de evaluación mundial sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), de mayo de 2019,

–  Visto el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres para 2015-2030 adoptado por las Naciones Unidas el 18 de marzo de 2015;

–  Vistos los informes especiales del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC) titulados «Global Warming of 1.5°C» (Calentamiento global de 1,5 ºC), «Climate Change and Land» (Cambio climático y tierra) y «Ocean and Cryosphere in a Changing Climate» (El océano y la criosfera en un clima cambiante),

–  Vista la Comunicación de la Comisión, de 11 de diciembre de 2019, titulada «El Pacto Verde Europeo» (COM(2019)0640),

–  Vista la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad para 2030, publicada el 20 de mayo de 2020,

–  Vista la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales,

–  Vista la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de proclamar el período comprendido entre 2019 y 2028 como el Decenio de la Agricultura Familiar,

–  Visto el documento de trabajo de los servicios de la Comisión, de 2 de mayo de 2017, titulado «La digitalización en favor del desarrollo: integración de las tecnologías y los servicios digitales en la política de desarrollo de la Unión» (SWD(2017)0157),

–  Visto el Pacto Mundial sobre los Refugiados de la Organización de las Naciones Unidas, adoptado el 17 de diciembre de 2018,

–  Visto el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, adoptado por la Organización de las Naciones Unidas el 19 de diciembre de 2018,

–  Vista la Convención de la Unión Africana para la Protección y la Asistencia de los Desplazados Internos en África (Convención de Kampala)

–  Visto el Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024) proclamado por la ONU y, en particular, el pilar titulado «Reconocimiento»,

–  Vista la Comunicación de la Comisión, de 15 de mayo de 2013, titulada «Capacitación de las autoridades locales en los países socios en aras de la mejora de la gobernanza y la eficacia de los resultados del desarrollo» (COM(2013)0280),

–  Visto el Informe Anual 2019 del Consejo de la Unión Europea al Consejo Europeo sobre los objetivos de la UE en materia de ayuda al desarrollo,

–  Vista su resolución del 16 de noviembre de 2017 titulada «Estrategia UE-África: un impulso para el desarrollo»(1),

–  Vista su Resolución, de 6 de octubre de 2015, sobre el papel de las autoridades locales de los países en desarrollo en la cooperación para el desarrollo(2),

–  Vista su Resolución, de 13 de noviembre de 2018, titulada «Digitalización para el desarrollo: reducción de la pobreza mediante la tecnología»(3),

–  Vista su Resolución, de 19 de junio de 2020, sobre las protestas contra el racismo tras la muerte de George Floyd(4),

–  Vista su Resolución legislativa, de 27 de marzo de 2019, sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece el Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI)(5),

–  Vistas sus resoluciones anteriores sobre las relaciones entre la Unión Europea y los Estados de África, el Caribe y el Pacífico (países ACP), en especial, las de 4 de octubre de 2016(6), 14 de junio de 2018(7) y 28 de noviembre de 2019(8),

–  Visto el artículo 54 de su Reglamento interno,

–  Vistos los dictámenes de la Comisión de Asuntos Exteriores, de la Comisión de Comercio Internacional, de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, de la Comisión de Cultura y Educación,

–  Visto el informe de la Comisión de Desarrollo (A9-0017/2021),

A.  Considerando que la próxima cumbre UE-UA debería suponer un nuevo impulso para la asociación y de ella debería surgir una estrategia común con un plan de acción concreto en lo que se refiere a nuestros retos y oportunidades comunes, de conformidad con los compromisos internacionales adquiridos en virtud de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París;

B.  Considerando que es crucial que los países inviertan más en la recopilación sistemática de datos desglosados que sean precisos y comparables, para saber qué puntos de intersección hay y dónde se producen, determinar cómo se pueden abordar, y analizar si los resultados de las medidas adoptadas en virtud de esta estrategia están teniendo un impacto positivo para todos, incluidos los más rezagados; considerando que, de conformidad con el ODS 17.18, los datos deberían desglosarse por ingresos, sexo, edad, raza, origen étnico, situación migratoria, discapacidad y ubicación geográfica;

C.  Considerando que los intereses y las prioridades de África, expresados principalmente en el marco de la Agenda 2063, deben desempeñar un papel esencial en la reactivación de nuestra relación;

D.  Considerando que África tiene la población más joven del mundo y algunos de los Estados más frágiles del mundo; Considerando que cada mes alrededor de un millón de africanos se incorporan al mercado laboral;

E.  Considerando que el valor añadido que aporte la UE a su asociación con África dependerá de la capacidad de la UE para combinar el diálogo intercontinental con un enfoque en función del contexto que tenga en cuenta la variedad de particularidades locales y regionales, las sensibilidades de los países socios y las estructuras sociales existentes, así como su deseo de construir con África una visión a largo plazo basada en valores compartidos, intereses mutuos y un nuevo compromiso con el multilateralismo;

F.  Considerando que el acceso a un trabajo digno y unas condiciones de vida dignas a escala local son esenciales para reducir la tendencia de la migración;

G.  Considerando que en 2018 las materias primas representaban el 49 % de las importaciones totales de la UE procedentes de África; y considerando que el sector extractivo es el motor más importante de la inversión extranjera directa en África;

H.  Considerando que la seguridad, el Estado de Derecho y la buena gobernanza son condiciones previas para el crecimiento económico y la inversión; considerando que el crecimiento económico y la inversión deben ser sostenibles e ir acompañados de medidas para combatir la desigualdad mediante políticas redistributivas, el refuerzo del capital humano, la equidad, la participación política, los sistemas de seguridad social y las medidas para aplicar los ODS;

I.  Considerando que la paz y la seguridad son condiciones previas esenciales para lograr un desarrollo sostenible a largo plazo, al reforzar la estabilidad y fortalecer las instituciones a escala local, regional y nacional, son necesarias también para la mejora de las condiciones de vida y la consecución de los ODS;

J.  Considerando que la construcción del Estado es una prioridad en unos Estados africanos políticamente frágiles y administrativamente débiles, lo cual implica aumentar su capacidad fiscal;

K.  Considerando que en el África subsahariana hay 94 millones de menores de 5 años de edad cuyo nacimiento no consta en los registros, 51 millones en el África Oriental y Meridional, y 43 millones en el África Occidental y Central; considerando que el derecho a la personalidad jurídica es un paso crucial para garantizar la protección durante toda la vida, y que es un requisito indispensable para el ejercicio de todos los demás derechos; considerando que los certificados de nacimiento son una prueba de la personalidad jurídica de las personas, que evitan el riesgo de apatridia y permiten al portador procurar protección frente a la violencia y la explotación;

L.  Considerando que la igualdad de género debe ser una prioridad para la asociación entre la Unión y África y que debe, por tanto, integrarse en todas las dimensiones de la estrategia África-UE; Considerando que las mujeres y los jóvenes suelen enfrentarse a obstáculos para desarrollar todo su potencial, como se refleja en el aumento de quienes sufren la violencia sexual y de género, la infección por el VIH, los embarazos no deseados, el abandono escolar y el acceso limitado a la financiación y al emprendimiento;

M.  Considerando que en África 390 millones de personas viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza, en un contexto de falta de inclusión que estimula las desigualdades; Considerando que la pandemia de la COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad de África en relación con la escasa diversificación económica, los bajos niveles de movilización de recursos internos, los flujos financieros ilícitos, la elevada dependencia de la exportación de materias primas y la volatilidad de los precios de los productos básicos; Considerando que es probable que la nueva crisis económica resultante de la pandemia de la COVID-19 aumente la desigualdad y la pobreza, y que sus consecuencias indirectas ya se están cobrando un alto precio, especialmente, en términos de inseguridad alimentaria, pérdida de ingresos, pérdida de remesas y de medios de subsistencia, y una crisis de deuda que se avecina;

N.  Considerando que la COVID-19 ha puesto de relieve las carencias de los sistemas sanitarios y alimentarios, así como la necesidad urgente de que estos sistemas sean universales y resilientes, y de que estén centrados en las personas y basados en los derechos humanos; Considerando que estas crisis podrían multiplicarse en las próximas décadas como consecuencia del cambio climático y la pérdida de biodiversidad; Considerando que la pandemia amenaza con estancar, o incluso revertir, los avances en tres grandes epidemias ya existentes, a saber, el VIH, la tuberculosis y la malaria, lo que exige adoptar enfoques innovadores e integrados, y al tiempo involucrar a las comunidades afectadas y capacitar a la sociedad civil para llegar a los que necesitan servicios que salvan vidas;

O.  Considerando que los contactos entre los dos continentes deben fomentarse en todos los niveles y entre todos los sectores de la sociedad;

P.  Considerando que el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana calificó el cambio climático de amenaza importante para la seguridad en 2019;

Q.  Considerando que el continente africano se ve especialmente afectado por los efectos negativos del cambio climático y las diversas fuentes de contaminación atmosférica, del suelo y del agua; Considerando que África necesita inversiones en la adaptación a la crisis climática, mientras que la comunicación conjunta del 9 de marzo de 2020 se centra en la mitigación del cambio climático; Considerando que el éxito de una alianza África-Europa sobre el cambio climático podría convertirse en una fuerza motriz de la diplomacia mundial sobre el clima;

R.  Considerando que el 20 de diciembre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución por la que se declaró el periodo 2019-2028 como Decenio para la Agricultura Familiar;

S.  Considerando que el África subsahariana tiene las tasas más bajas del mundo de acceso a la energía; Considerando que la electricidad solo llega a la mitad de su población, mientras que solo un tercio tiene acceso a una cocina limpia; Considerando que cerca de 600 millones de personas carecen de electricidad y 890 millones cocinan con combustibles tradicionales;

T.  Considerando que la financiación privada es también crucial para ofrecer opciones renovables y descentralizadas; Considerando que la inversión privada, las energías renovables descentralizadas y los modelos empresariales de financiación a medida del consumo (p. ej., mediante el «pago a medida que se consume» y el dinero a través de dispositivos móviles) tienen el potencial de permitir el acceso a la energía a grandes zonas de África, en especial del África subsahariana, donde las tasas de acceso a la energía son las más bajas del mundo;

U.  Considerando que la salvaguarda, la preservación y la valorización del patrimonio cultural y de los sectores cultural y creativo pueden estimular la creación de empleo, empoderar a los jóvenes y a las mujeres y contribuir a que haya una sociedad resiliente y tolerante que respete las diferencias culturales y reduzca las desigualdades estableciendo puentes entre comunidades diferentes;

Hacia una estrategia renovada con África

1.  Acoge favorablemente la comunicación conjunta, de 9 de marzo de 2020, y la considera un paso hacia una asociación verdaderamente geopolítica; Subraya que Europa y África están muy próximas geográficamente y tienen fuertes lazos históricos, culturales y socioeconómicos, que se ven reforzados por el aumento de sus retos e intereses estratégicos comunes; Subraya que la Unión, junto con sus Estados miembros, es el principal socio de África a todos los efectos en lo que respecta al comercio, la inversión, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) la ayuda humanitaria y la seguridad;

2.  Recuerda que África es el hogar de más de 1 000 millones de personas y que se espera que más de la mitad del crecimiento de la población mundial de aquí a 2050 se produzca en África, mientras que seis de las diez economías que crecen con mayor rapidez en el mundo son africanas; Subraya que las relaciones de la UE con África son de máxima importancia para el futuro de nuestros dos continentes y que la prosperidad de ambos está íntimamente ligada; Subraya que el desarrollo humano, la consecución de los ODS y la erradicación de la pobreza deben seguir siendo el núcleo de las relaciones entre la UE y África;

3.  Reitera, por lo tanto, su petición de una verdadera asociación «continente a continente» entre la Unión Europea y la Unión Africana; subraya que la próxima cumbre UE-UA, prevista para 2021, debería sentar las bases de una asociación estratégica, beneficiosa para todos y orientada a los resultados, que refleje los intereses de ambas partes y refuerce los vínculos entre los dos continentes;

4.  Aboga por la construcción de una verdadera asociación entre iguales, basada en el Derecho internacional y en convenios, acuerdos y normas internacionales, e insta a ir más allá de la relación donante-beneficiario; destaca la importancia que revisten la concertación con nuestros socios africanos, incluyendo la sociedad civil y la diáspora africana, y una definición clara del marco de implementación y de las responsabilidades de cada cual sobre la base de una evaluación clara de la aplicación de acuerdos conjuntos anteriores;

5.  Señala que el potencial de África atrae un creciente interés de muchos actores en la escena mundial y expresa su preocupación por que, en muchos ámbitos, África se ha convertido en un nuevo escenario de competencia de grandes potencias; destaca que la UE es una de las primeras en ayudar al continente africano, mientras que las políticas destructivas aplicadas por otros agentes perjudican a las naciones africanas, lo que también tiene repercusiones negativas en la UE; subraya que la Unión en su núcleo, en sus relaciones políticas y económicas con terceros países, está motivada por el avance de los derechos fundamentales, el apoyo a las instituciones democráticas y la defensa de la responsabilidad democrática; considera que terceros países, como China, persiguen otros objetivos que, a veces, nos preocupan; destaca que nuestro objetivo es reforzar la resistencia y la independencia de nuestros socios africanos; lamenta, por tanto, que las acciones de otros agentes, especialmente China y Rusia, estén promoviendo sus intereses geopolíticos y se centren en un unilateralismo cada vez mayor, y subraya que sus propios beneficios van en detrimento de la soberanía de los países africanos y de la seguridad europea; pide a la UE que se coordine con cada país realmente interesado en un desarrollo próspero y positivo a largo plazo del continente africano, sobre la base del pleno respeto de los derechos humanos, la libertad y la rendición de cuentas de los medios de comunicación, una gobernanza transparente y receptiva y la lucha contra la corrupción, elementos esenciales para garantizar un entorno político, social y económico estable e integrador en África; pide a la Unión que desarrolle una respuesta estratégica a largo plazo a la iniciativa china de la Franja y la Ruta, que debe guiarse por nuestros valores compartidos y por las prioridades y necesidades articuladas por nuestros vecinos africanos; destaca que la UE y sus Estados miembros tienen que convertirse en una fuente de estabilidad y fiabilidad en la región; considera que la Unión debe desempeñar un mayor papel geopolítico en África y establecer relaciones que tengan en cuenta el bien de todos;

6.  Opina que debe valorarse el papel de los países del norte de África en la asociación y promover la cooperación trilateral para dar un nuevo impulso a la cooperación norte-sur y sur-sur y reforzar la coherencia del enfoque continental;

7.  Pide que esta asociación refleje las nuevas prioridades de los países africanos tras la aparición de la pandemia de COVID-19; apoya la respuesta de la UE a la crisis a través del enfoque «Equipo Europa» y la considera una primordial y auténtica señal de solidaridad mundial y valores europeos;

8.  Subraya que las repercusiones perjudiciales de la crisis del coronavirus deben llevar a ambos continentes a comprometerse con una asociación que tenga plenamente en cuenta sus consecuencias y prepare el camino para una recuperación sostenible e integradora centrada en el desarrollo humano, en particular, en la educación y en unos sistemas sanitarios más sólidos para prevenir, detectar y responder a las nuevas pandemias que surjan y acelerar la respuesta a las ya existentes, así como en la igualdad de género, en el crecimiento sostenible, en unas transiciones más rápidas, incluidas las transiciones ecológica y digital, y en la buena gobernanza;

9.  Recuerda el compromiso de la comunidad internacional a favor de la consecución de los diecisiete ODS, respetando al mismo tiempo los principios de la Agenda 2030; Considera que la asociación África-UE determinará en un grado decisivo el cumplimiento de ese compromiso y debería basarse en un enfoque estratégico y transversal que incorpore todos los ODS y reconozca sus interconexiones;

10.  Recuerda que la UA y la UE representan conjuntamente un peso político de 81 países y subraya la importancia de la asociación dentro del sistema multilateral; pide a ambas partes que refuercen su cooperación en los foros multilaterales y solicita una coordinación estrecha, inclusiva y sistemática antes de cualquier acontecimiento importante relacionado con la gobernanza mundial;

11.  Recuerda el importante papel que desempeñan la Unión Africana y los Estados africanos en las organizaciones multilaterales, en particular, en las Naciones Unidas, donde los Estados africanos representan el 28 % de los miembros; subraya que el objetivo de la UE de reforzar el orden internacional basado en normas y el sistema multilateral exige el respaldo a una mayor equidad e igualdad de representación de África en los organismos de gobernanza mundiales; en particular, pide a la UE que apoye la solicitud de África de ampliar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a fin de que incluya una representación permanente de su continente;

12.  Subraya que la influencia de la UE proviene de sus regiones ultraperiféricas, tanto en el Océano Atlántico como en el Océano Índico, y que sus regiones ultraperiféricas están vinculadas histórica, económica y culturalmente a varios países africanos; pide por tanto una mejor integración de las regiones ultraperiféricas en su entorno regional así como una mayor cooperación con los países africanos sobre temáticas compartidas y en particular sobre las cuestiones ambientales y migratorias;

13.  Subraya la necesidad de aprovechar las lecciones aprendidas de la Estrategia Conjunta África-UE y de garantizar que la nueva estrategia conjunta sea plenamente coherente y complementaria con el «pilar africano» del futuro Acuerdo post-Cotonú y con otras políticas existentes de la UE, a fin de lograr una mayor coherencia en la política de desarrollo de la UE; recuerda la necesidad de garantizar que la asociación de continente a continente se aplique en coherencia con los contextos locales, nacionales y regionales y las necesidades específicas;

14.  Opina que una asociación global «continente a continente» también debería permitir una mayor regionalización; reitera el continuo apoyo de la UE a la integración regional (en un contexto en el que la pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la cadena de suministro mundial) y a las organizaciones regionales en África; apoya la opinión de que la Unión debe mantener enfoques de país a país y subregionales flexibles que adapten su colaboración y apoyo a las necesidades y circunstancias específicas de cada país en las cinco regiones de África; pide que se actualicen las distintas políticas regionales de la UE hacia las subregiones africanas; lamenta que, pasados 25 años desde la puesta en marcha del llamado Proceso de Barcelona, siga lejos de haberse conseguido la creación de un espacio de prosperidad compartida, estabilidad y libertad con los países vecinos meridionales;

15.  Subraya la importancia de la UA en lo que se refiere a la integración del continente africano, especialmente, en lo que se refiere a la necesidad de impulsar el comercio intraafricano; subraya que esta integración debe estar claramente definida y basada en las necesidades de las sociedades africanas; recuerda que una asociación fuerte no solo requiere una UE fuerte, sino también una Unión Africana fuerte; pide que la UE apoye los esfuerzos de integración a nivel regional y continental, así como la institucionalización y el fortalecimiento de la Unión Africana, reduciendo su dependencia de la financiación exterior y mejorando su estructura de gobernanza, y mediante el intercambio de mejores prácticas y la asistencia técnica y financiera; acoge favorablemente la propuesta de un programa panafricano en el contexto del nuevo Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI) encaminado a hacer frente a los desafíos del continente africano en su conjunto;

16.  Acoge con gran satisfacción la indicación dada por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, de que haría de las relaciones con África un elemento central de su mandato; acoge con satisfacción los recientes desplazamientos de los dirigentes de las instituciones europeas a Adís Abeba; recomienda reforzar dichos contactos al más alto nivel político, y que sean más frecuentes; opina que las intervenciones regulares conjuntas de los dirigentes de la Unión Africana y de la Unión Europea reforzarían la visibilidad y el conocimiento público de nuestra asociación en nuestros respectivos medios nacionales y demostrarían la importancia que se le da en la agenda política de los dos continentes; considera que estas intervenciones deberían permitir informar sobre la implementación de la asociación, la inclusión de las partes interesadas en el proceso, los progresos en materia de ODS y debatir los grandes retos comunes a ambos continentes;

17.  Hace hincapié en la necesidad de implicar a la sociedad civil africana y a la europea, incluidas ONG, autoridades locales, el sector privado, la diáspora y los parlamentos de ambas regiones, los jóvenes, las minorías y las comunidades religiosas, en la definición y evaluación de las estrategias nuevas y existentes, a fin de crear una asociación centrada en las poblaciones inclusiva y accesible para todos;

18.  Subraya que los esfuerzos de la UE para implicar a la sociedad civil deben realizarse de forma transparente, ofreciendo las oportunidades, los recursos financieros y el marco necesarios para permitir la participación de los representantes de la sociedad civil a todos los niveles, incluidos los actores locales y de base; subraya que, para crear una asociación centrada en las poblaciones, no solo es crucial la implicación de la sociedad civil, sino también el compromiso de la UE para combatir todas las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia y otros tipos de intolerancia relacionados con estos fenómenos, dentro y fuera de sus fronteras;

19.  Insta al conjunto de las partes interesadas, incluidas las sociedades civiles y las comunidades, autoridades locales y los parlamentos nacionales de Europa y de África, a realizar un seguimiento sistemático, transparente y basado en la evidencia de la implementación de la estrategia, así como del respeto de los principios de coherencia de las políticas al servicio del desarrollo y de coherencia de las políticas al servicio del desarrollo sostenible;

20.  Señala la importancia de la diplomacia parlamentaria y considera que asambleas parlamentarias como la Asamblea Parlamentaria Conjunta ACP-UE y el Parlamento Panafricano desempeñan un papel fundamental en el fortalecimiento del diálogo político entre la UE y África; pone de relieve la función del Parlamento Europeo en la revisión y el seguimiento de la aplicación eficaz de la asociación; recuerda las numerosas reuniones parlamentarias y misiones llevadas a cabo por el Parlamento, y pide que se refuerce la dimensión parlamentaria de las relaciones UE-UA mediante misiones regulares que permitan a las principales comisiones del Parlamento reunirse y mantener intercambios con sus homólogas africanas;

21.  Considera que el papel de las diásporas es fundamental para tender puentes y promover el entendimiento mutuo entre los dos continentes a través de la transferencia de conocimientos, las inversiones y las remesas, y que la UE debería permitir la participación de la diáspora en la elaboración de políticas mediante el fomento de estructuras que garanticen la participación de los grupos de la diáspora en los asuntos sociales y políticos; pide a la Comisión que determine cuál es la mejor manera de trabajar con la diáspora como parte de la estrategia global con África, incluido el aprovechamiento de las sinergias entre instrumentos de financiación internos y externos al abordar desafíos comunes;

22.  Recuerda que las remesas de la diáspora son esenciales para las economías locales; advierte de que, según el Banco Mundial, se espera que los flujos de remesas de dinero a África desciendan en torno al 20 % en 2020 como resultado de la COVID-19, en especial, en los países menos desarrollados, en los que son una fuente de ingresos de vital importancia para los hogares pobres; pide, por lo tanto, que la UE y los países africanos trabajen para reducir el coste de las remesas a menos del 3 % para 2030, en consonancia con el objetivo 10.c de los ODS

23.  Recuerda que el éxito de la asociación dependerá de las dotaciones financieras que se le destinen; pide un esfuerzo generalizado de apoyo a África en el marco del futuro IVDCI, al tiempo que señala que la UE sigue siendo el mayor donante de África; lamenta que muchos Estados miembros no hayan cumplido el objetivo del 0,7 % de su producto interior bruto a la AOD y que algunos incluso hayan reducido sus contribuciones a la ayuda al desarrollo;

24.  destaca que, para que las relaciones entre la Unión y África vayan más allá de la dinámica donante-beneficiario y para empoderar a los países africanos de modo que cumplan los objetivos de desarrollo sostenible, el marco renovado de asociación debe contemplar acciones concretas que respalden una mayor movilización interna de recursos en los países africanos, como apoyar la lucha contra la corrupción y el desarrollo de sistemas fiscales justos y efectivos, abordar el fraude y la evasión fiscales;

25.  Pide que la cooperación al desarrollo disponga de más recursos en el presupuesto de la UE financiado con nuevos recursos propios, incluido un impuesto sobre las transacciones financieras;

26.  Recuerda que, según el principio de apropiación por los países, las políticas y los programas de desarrollo solo pueden dar resultados satisfactorios si los países en desarrollo llevan las riendas y si dichas políticas y programas se ajustan a las situaciones y necesidades específicas de cada país; subraya la necesidad de colaborar con la sociedad civil y las comunidades locales a ese respecto para garantizar que se atienden los puntos vulnerables y las necesidades de las personas;

27.  Pide que se desarrolle un mecanismo de seguimiento y que haya una transparencia y una rendición de cuentas plenas respecto de la financiación de la UE;

28.  Pide que se garantice que la ayuda de la Unión no prolongue los conflictos ni facilite el comportamiento depredador de regímenes autocráticos, que es la causa de muchos problemas socioeconómicos y conflictos políticos de África; destaca que la búsqueda de intereses comunes y la cooperación deben ser coherentes con el Derecho internacional, los valores fundamentales de la Unión y los objetivos de apoyo a la democracia, la buena gobernanza y los derechos humanos;

29.  pide a las instituciones de la UE y a los Estados miembros que sean un actor más coherente y unificado en sus relaciones con el continente africano y que coordinen obligatoriamente sus políticas, centrando sus esfuerzos en la creación de marcos de oportunidades económicas y de empleo;

30.  Estima que la asociación debería implicar a los 27 países de la UE y a los 55 países de la UA; pide la plena participación de todos los Estados miembros de la UE para aumentar la visibilidad y promover el valor de la asociación entre los países europeos y los asociados, permitiendo así una mejor comunicación de las acciones y objetivos conjuntos;

Socios para el desarrollo humano y económico

31.  Pide que el desarrollo humano se sitúe en el centro de la estrategia para garantizar que nadie se quede atrás, dando prioridad a la lucha contra la pobreza, las desigualdades y la discriminación, y garantizando la democracia, el Estado de Derecho, la buena gobernanza y los derechos humanos para todos, prestando especial atención a las poblaciones más marginadas y vulnerables; subraya que también debe darse prioridad al acceso a los servicios sociales básicos, como la alimentación, el agua y el saneamiento, a los sistemas sanitarios de calidad, a la educación de calidad, a la protección social y a la conservación del medioambiente;

32.  Considera que es fundamental garantizar unas condiciones de trabajo dignas y fortalecer los derechos sociales, mejorar los diálogos social y laboral, erradicar el trabajo infantil y el trabajo forzado y mejorar las condiciones de salud y seguridad en los lugares de trabajo;

33.  Subraya enérgicamente el importante papel que desempeñan unas instituciones, autoridades e infraestructuras estatales que funcionen bien, y considera que su ausencia puede suponer un obstáculo significativo para el desarrollo, el progreso y la paz; subraya que la seguridad, la estabilidad y, en última instancia, la prosperidad y el desarrollo sostenible solo se conseguirán en las regiones afectadas si se aplica una estrategia global; subraya la importancia de las reformas democráticas, la buena gobernanza y la construcción del Estado para el desarrollo sostenible; subraya que la promoción del Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción y el apoyo al acceso a la justicia contribuirían significativamente al ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos en ambos continentes;

34.  Destaca que, mientras varios países siguen lidiando con la corrupción, la falta de buena gobernanza y las libertades sociales y políticas, muchos países han comenzado la transición hacia la aplicación de reformas y la democracia; recuerda que los países en transición son especialmente vulnerables y deben poder contar con la Unión cuando pidan ayuda; pide, por lo tanto, que se preste un apoyo y una asistencia bien coordinados a estos países en la creación de unos estados y unas sociedades más resilientes, con el fin de mantener y respaldar las aspiraciones de cambio positivo expresadas por sus pueblos; sugiere que el vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para la Política Exterior y de Seguridad (VP/AR) establezca grupos de contacto especiales ad hoc para racionalizar y facilitar el apoyo de toda la UE a los distintos países en transición; opina que deben realizarse más esfuerzos para promover sistemas políticos pluripartidistas e inclusivos y una gobernanza democrática y responsable en África, especialmente en los Estados frágiles, facilitando grupos de trabajo de ciudadanos y gobiernos y supervisión parlamentaria, en particular utilizando plataformas tecnológicas, para recabar aportaciones de los ciudadanos sobre cuestiones políticas y promover las mejores prácticas a través de intercambios entre iguales para mejorar la rendición de cuentas y la capacidad de reacción de los gobiernos, que es fundamental para generar desarrollo sostenible, abordar los retos globales y reducir el riesgo de mayor inestabilidad;

35.  Destaca la importancia de apoyar unas elecciones libres, imparciales y competitivas y procesos electorales creíbles; apoya la coordinación entre la UE y la UA sobre las misiones de observación electoral y la asistencia para mejorar la capacidad de la UA de llevar a cabo misiones de observación electoral a largo plazo, adaptándolas a las normas internacionales, y la cooperación bilateral con los respectivos países y sus sociedades civiles, en un esfuerzo por celebrar elecciones integradoras, transparentes y creíbles en África; señala, por tanto, las numerosas misiones de observación electoral (MOE) llevadas a cabo por la Unión, que cuentan con el firme apoyo del Parlamento Europeo; anima a la Unión, las ONG europeas, los partidos políticos y la sociedad civil a cooperar estrechamente con sus homólogos africanos, incluidos los funcionarios públicos, para establecer un diálogo político sustantivo mediante la elaboración de políticas basadas en cuestiones concretas, promover sólidas prácticas de gobernanza democrática, mejorar la representación y la inclusión de las poblaciones marginadas, y fomentar la participación significativa de la sociedad civil y los ciudadanos en la vida pública a todos los niveles;

36.  Valora los esfuerzos realizados para reforzar las normas y los mecanismos propios africanos de protección de los derechos humanos, como la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos y sus protocolos, la Carta Africana de la Democracia, las Elecciones y la Gobernanza, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; aprecia que estos mecanismos y reglamentos sigan ayudando a los socios africanos a adaptar sus instrumentos y mecanismos propios de derechos humanos a los principios, leyes y normas internacionalmente reconocidos;

37.  Recuerda la importancia del papel de la Corte Penal Internacional en la lucha contra la impunidad y la defensa de los valores de paz, seguridad, igualdad, equidad, justicia y compensación; pide a la Unión y a los Estados africanos que sigan respaldando el Estatuto de Roma y la CPI; pide a todos los Estados africanos que aún no hayan firmado y ratificado el Estatuto de Roma que lo hagan;

38.  Subraya la importancia de considerar el interés superior del niño un elemento principal y de promover el derecho a una infancia pacífica y al bienestar de todos los niños; Solicita plantear con urgencia la cuestión de la situación de dificultad y marginación de las niñas, en concreto, en el África subsahariana y en otras zonas de conflicto y pobreza extrema, niñas a las que, con demasiada frecuencia, se les niegan los derechos fundamentales, como el acceso a la educación y a los cuidados básicos y, en general, el derecho a la infancia; solicita por lo tanto, la plena aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño;

39.  Señala que la población africana se ha duplicado en los últimos 30 años y que se espera que este fuerte crecimiento demográfico continúe en las próximas décadas; por tanto, destaca la importancia de situar a los niños y los jóvenes en el centro de la asociación gracias a la elaboración de una estrategia conjunta UA-UE, que tenga en cuenta las conclusiones de la Cumbre de la Juventud de 2017;

40.  subraya que la mejor forma de empoderar a los jóvenes es desarrollar y promover oportunidades que les permitan avanzar, en especial, oportunidades de empleo y emprendimiento, así como oportunidades de participar en los procesos democráticos y la toma de decisiones; considera que esta estrategia debería reforzar las oportunidades de intercambio y voluntariado de los jóvenes, en particular, dando prioridad a los 17 ODS en el marco de los contactos y proyectos propuestos;

41.  pide a las instituciones de la Unión Europea y de la Unión Africana que creen oportunidades de prácticas para jóvenes europeos en los países de la Unión Africana y para jóvenes africanos en la Unión Europea para formarlos en los respectivos procesos de integración;

42.  pide a la Unión que fomente el acceso universal de todos los jóvenes, en toda su diversidad, incluidas las adolescentes y las niñas con discapacidad, a servicios sanitarios adaptados a las necesidades de la juventud, como servicios de salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH, que sean equitativos, accesibles, asequibles y basados en las necesidades, incluso en situaciones de conflicto y humanitarias;

43.  Señala que la falta de registros civiles fiables en determinados países africanos priva a numerosos ciudadanos de existencia legal y, por consiguiente, de sus derechos civiles, del acceso a la expresión democrática y del derecho de voto; subraya que dicha falta hace que las estadísticas demográficas carezcan de fiabilidad y pertinencia;

44.  Destaca la importancia de invertir en iniciativas de la UE concretas destinadas a reforzar los sistemas africanos de registro civil y garantizar que tales servicios son accesibles y confidenciales, así como apoyar a los Gobiernos africanos en la inversión en soluciones tecnológicas seguras e innovadoras para facilitar el registro de nacimientos de conformidad con el ODS 16.9;

45.  Opina que la desigualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y de las niñas deben priorizarse e integrarse en todas las dimensiones de la asociación; pide, por tanto, a sus homólogos que promuevan activamente el papel y la contribución de las mujeres en la economía y la sociedad, reconociendo sus derechos civiles y jurídicos, incluido el derecho a la propiedad y el derecho a participar en los distintos sectores económicos y políticos; acoge con satisfacción el aumento de la representación política femenina en algunas naciones africanas; observa, no obstante, que las mujeres siguen estando poco representadas en varios países del continente africano; destaca que el respeto y la plena materialización de los derechos humanos de las mujeres son la base de una sociedad democrática; considera, por tanto, que estos derechos y objetivos fundamentales deben alcanzarse para construir una sociedad verdaderamente democrática;

46.  pide que el GAP III, que se ha puesto en marcha recientemente, intensifique los esfuerzos, en particular, para erradicar la violencia de género, la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados; pide a la Comisión que garantice las sinergias entre la asociación UE-África y el GAP III para lograr la igualdad de género; pide que la asociación UE-África haga hincapié en la participación de las mujeres en la toma de decisiones; pide que se prevea una hoja de ruta conjunta sobre los objetivos que deben alcanzarse en materia de derechos de la mujer;

47.  destaca que la educación sexual integral, en particular, es crucial para mejorar la igualdad de género, transformar las normas de género perjudiciales y prevenir la violencia sexual, la violencia de género y la violencia doméstica, así como los embarazos no deseados y la infección por el VIH;

48.  Subraya que el acceso y el respeto de la salud y los derechos sexuales y reproductivos son un componente crucial de la asociación UE-África; Señala la urgente necesidad de abordar el hecho de que las consecuencias de la crisis del coronavirus han restringido aún más el acceso a los servicios y a la educación en materia de salud sexual y reproductiva, y han exacerbado el problema de la discriminación y la violencia contra las mujeres y las niñas; pide a la Comisión que dé prioridad a la salud sexual y reproductiva y los derechos conexos en la nueva asociación UE-África, y que se comprometa a promover, proteger y hacer efectivo el derecho de toda persona a tener pleno control y decidir de manera libre y responsable sobre las cuestiones relacionadas con su sexualidad y con su salud sexual y reproductiva y los derechos conexos, sin discriminación, coacción ni violencia;

49.  Observa que las personas con discapacidad siguen siendo víctimas de múltiples formas de discriminación; pide que se integren los derechos de las personas con discapacidad en África en toda la estrategia y en todos los instrumentos financieros movilizados, y pide su participación activa en la sociedad y su implicación sistemática en la elaboración y aplicación de las estrategias destinadas a promover su inclusión, en particular, en materia de educación, emprendimiento y transformación digital; opina que esto solo puede lograrse mediante la participación significativa de las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las organizaciones de personas con discapacidad;

50.  Expresa su preocupación por la continua violencia y discriminación contra las personas LGBTI, especialmente en materia de acceso a la atención sanitaria, y pide a ambos continentes que intensifiquen sus esfuerzos para proteger sus derechos;

51.  Recuerda el papel esencial de la sociedad civil, incluyendo las ONG locales, y la libertad de expresión para garantizar el buen funcionamiento de las democracias; recuerda la necesidad de reconocer y promover las múltiples funciones y contribuciones de las organizaciones de la sociedad civil; pide a los dos continentes que garanticen un marco que permita la participación de las organizaciones de la sociedad civil en las formulaciones y la evaluación de las políticas en los distintos niveles de decisión;

52.  Hace hincapié en el importante papel que desempeña un sector mediático libre y dinámico y recuerda que es crucial para que el público esté bien informado y pueda definir sus propias prioridades, además de que aumenta la resistencia contra noticias falsas; alienta que continúen los esfuerzos africanos en el ámbito de la libertad de los medios y el apoyo a los periodistas, y subraya el importante papel de una prensa libre en relación con la lucha contra la corrupción y la supervisión y la rendición de cuentas de las autoridades públicas;

53.  recuerda que la salud es una condición necesaria para el desarrollo humano y que el derecho a la salud es un derecho fundamental; subraya que debe abordarse plenamente el carácter multidimensional de la salud; subraya la importancia de un entorno seguro para salvaguardar la salud humana y que el enfoque «One Health» (Una sola salud) debería integrarse en la futura asociación;

54.  subraya la necesidad de construir una auténtica asociación en el ámbito de la salud destinada a reforzar los sistemas sanitarios, potenciando el papel de las comunidades; subraya que el desarrollo de las capacidades de los países debe ser la base para fomentar el acceso universal a una asistencia sanitaria adecuada, accesible y asequible para todos, reforzando la prestación pública de servicios sanitarios;

55.  Subraya, además, que esta asociación debe centrarse en la investigación y el desarrollo de la sanidad a nivel global y en la intensificación de la colaboración entre la UE y África en materia de investigación e innovación sanitarias, impulsando así conjuntamente la capacidad de producción local africana y europea de productos y equipos sanitarios y medicamentos; insta a la UE, con este fin, a que apoye a los países africanos, en particular, a los menos desarrollados, en la aplicación efectiva de las flexibilidades para la protección de la salud pública previstas en el Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), como las licencias obligatorias y las importaciones paralelas; anima a la creación de redes entre las comunidades científicas africanas y europeas y los intercambios de conocimientos y experiencias, y subraya la necesidad de superar el fenómeno de los medicamentos falsificados;

56.  Subraya que el acceso a los servicios de agua, saneamiento e higiene constituye una condición previa esencial para cualquier medida destinada a mejorar la salud pública y luchar contra las transmisiones de enfermedades y que debe ser un elemento esencial en la cooperación entre la UE y África; insiste en la necesidad de redoblar los esfuerzos en el ámbito de la ordenación y la gestión del agua, la construcción de infraestructuras, así como la promoción y la educación en materia de higiene; pide que se mejore el acceso a estos servicios, en particular para las poblaciones más vulnerables y discriminadas;

57.  Subraya los beneficios para la salud del mantenimiento de la inmunización infantil rutinaria e insta a que se refuercen aún más los programas relacionados con la inmunización; subraya que la crisis del coronavirus recuerda la necesidad de garantizar la accesibilidad de las vacunas y los tratamientos y pide a los dos continentes que cooperen estrechamente para garantizar que beneficien a todos;

58.  Muestra preocupación por el hecho de que cada vez surgen más crisis interconectadas, ya sean sanitarias, alimentarias, medioambientales o de seguridad, y se prevé que se agraven con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y llama la atención, por tanto, sobre la importancia de reforzar de forma integral la resiliencia de las personas y los ecosistemas, así como las capacidades intersectoriales de prevención, preparación y vigilancia de crisis, y de gestión y respuesta, en la futura estrategia y la estrategia combinada para las futuras respuestas a las pandemias mundiales; pide que se estudien con más detalle los modelos de protección social, la renta universal y la formalización de la economía informal, y destaca la importancia de apoyar el trabajo decente y el diálogo social; alienta el apoyo al acceso a la educación, la formación y el empleo en situaciones de fragilidad, crisis y crisis prolongadas, como factores clave para la estabilidad y para garantizar los medios de subsistencia;

59.  Recuerda que la educación inclusiva, accesible y de calidad es un derecho fundamental y una condición previa, en particular, para la protección de la infancia, al igual que para el empoderamiento de la mujer, incluso en situaciones de emergencia;

60.  Recuerda que África tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo, lo que representa un gran desafío por lo que respecta a la educación, aunque, al mismo tiempo, es un activo para el desarrollo futuro del continente; recuerda la importancia de la educación para configurar a los ciudadanos en su papel en la sociedad y para estimular un crecimiento económico sostenible y la creación de empleo; subraya que el analfabetismo y la falta de educación de calidad y de profesionales formados son un obstáculo para el desarrollo sostenible; subraya que la educación para todos es una cuestión horizontal e integral que afecta a todas las dimensiones de los ODS; insiste en la importancia del objetivo 4.1 de los ODS, consistente en implantar un ciclo de enseñanza primaria y secundaria de doce años de duración, gratuito y de calidad para todos;

61.  considera que la educación debe ser una prioridad de la ayuda al desarrollo, especialmente, en los países menos desarrollados, y un pilar fundamental de la asociación África-UE; pide que la nueva asociación dé prioridad a la formación del profesorado y el fortalecimiento de las estructuras educativas, en particular en los países frágiles y afectados por conflictos; pide que se luche contra la desescolarización, en particular en las zonas rurales, especialmente garantizando servicios adecuados de comedor escolar e higiene; alienta la valorización de la formación profesional; pide a los Estados que inviertan fuertemente en infraestructuras y digitalización para permitir que el mayor número de niños, tanto de zonas rurales como urbanas, puedan integrarse en el sistema escolar;

62.  subraya que es necesario abordar los obstáculos a los que se enfrentan las niñas en su acceso a una educación y una formación de calidad, seguras e inclusivas en todos los niveles y contextos, incluso en situaciones de conflicto y humanitarias; subraya que la educación «inclusiva» significa que se respeta plenamente el derecho de todos los niños a la igualdad de acceso a la educación, independientemente del sexo, la situación socioeconómica, el origen cultural y la religión, prestando especial atención a las comunidades marginadas y a los niños con discapacidad;

63.  Subraya la necesidad de establecer vínculos más fuertes entre la educación, el desarrollo de competencias y el empleo para permitir la plena participación de los jóvenes en el mercado laboral, en particular, mediante la integración de las competencias digitales y ecológicas en los programas escolares; subraya que la educación y formación técnica y profesional desempeña una función esencial en el empleo juvenil y debe promoverse; pide que se apoye el diálogo con el sector privado para fomentar la adaptación de la formación a las necesidades del mercado laboral;

64.  Pide que se establezca una red entre las universidades africanas y europeas y que se acelere el intercambio de conocimientos; pide una mayor movilidad norte-sur y sur-norte en los ámbitos de la formación profesional, las becas y los programas de intercambio académico entre los jóvenes de África y de la UE a través, por ejemplo, de Erasmus y Erasmus para jóvenes empresarios, destinados a ayudar a los nuevos empresarios a adquirir las competencias pertinentes para gestionar una empresa;

65.  Lamenta que la comunicación de la Comisión ignore la dimensión de la política cultural exterior y el potencial prometedor que ofrece una colaboración cultural europeo-africana más profunda; recuerda la importancia del diálogo cultural entre Europa y África y considera que las relaciones culturales y el diálogo intercultural pueden contribuir a crear confianza y fomentar un sentimiento de pertenencia compartido en una asociación; pide coordinación entre las representaciones diplomáticas y consulares de los Estados miembros, las delegaciones de la UE y las partes interesadas europeas y locales, y la red de institutos nacionales de cultura (EUNIC) para llevar a cabo proyectos comunes y acciones conjuntas en terceros países sobre la base de los principios de las relaciones culturales que se centran en el fomento de la confianza y el entendimiento mutuos mediante el diálogo entre los pueblos de Europa y África;

66.  Recuerda que la cooperación cultural en el seno de la Unión y con sus países socios promueve un orden mundial basado en el mantenimiento de la paz, la lucha contra el extremismo y la radicalización a través del diálogo intercultural e interreligioso en la democracia, el Estado de Derecho, la libertad de expresión, los derechos humanos y los valores fundamentales;

67.  Subraya la importancia de valorar el patrimonio, la identidad cultural, la historia y el arte africanos; pide que se devuelvan los bienes culturales a los países africanos y que se establezcan las condiciones para la devolución permanente del patrimonio africano a África; pide a la UE y a África que establezcan una «cultura del recuerdo» que permita a ambos continentes identificar los vestigios del régimen colonial en las relaciones actuales y negociar las medidas oportunas para contrarrestarlos;

68.  recuerda la rica diversidad lingüística del continente africano; pide a la UE y a los Estados miembros que la preserven en sus relaciones futuras; reitera la necesidad de trabajar en estrecha colaboración con la UNESCO para garantizar la preservación de la diversidad cultural y lingüística y encontrar puntos comunes de cooperación;

Socios para un crecimiento sostenible e inclusivo

69.  Destaca que la Unión Europea tiene vínculos económicos importantes con los Estados africanos y que es necesario reforzar aún más esos vínculos en el futuro con el fin de garantizar una transformación productiva de la región y desarrollar la resiliencia; constata que China ha reforzado su presencia en África, mientras que los Estados miembros de la Unión han mostrado únicamente un interés muy selectivo por el comercio con los Estados africanos y las inversiones en estos, motivo por el cual el volumen comercial entre la Unión y la mayoría de los Estados africanos sigue siendo relativamente reducido; subraya que la Unión requiere unos fundamentos completamente nuevos para su asociación económica con África, lo que significa que debe llegar a una nueva realidad en la que la Unión y África desarrollen una asociación sostenible mutuamente beneficiosa, reorganizando las relaciones económicas y comerciales hacia la solidaridad y la cooperación y garantizando un comercio justo y ético; destaca que el requisito previo de esta asociación es un desarrollo sostenible ulterior y significativo en todos los Estados africanos; subraya, en este contexto, la necesidad de aportar inversiones y un apoyo específico y de respetar la coherencia de las políticas en favor del desarrollo;

70.  Subraya su convicción de que África, como continente rico en recursos, con economías dinámicas en desarrollo que registran elevados niveles de crecimiento, una creciente clase media y una población joven y creativa, es un continente de oportunidades que ha demostrado en numerosas ocasiones que es posible el progreso económico y el desarrollo;

71.  Subraya la importancia de tener en cuenta todas las causas estructurales y los factores externos de la inseguridad y la pobreza en África, abordando las causas subyacentes de los conflictos, el hambre, el cambio climático, las desigualdades, la falta de servicios básicos, los modelos agrícolas inadecuados, promoviendo soluciones políticas e inclusivas a los conflictos y adoptando un enfoque integral sobre la reducción del sufrimiento de las capas más vulnerables de la población;

72.  señala la importancia de fomentar la capacidad nacional de producción y fabricación, lo que ayudaría a reducir la dependencia de las importaciones extranjeras; subraya que África necesita una transformación industrial y de infraestructuras que solo será posible mediante grandes inversiones sostenibles en las que los modos de funcionamiento público-privado representen una opción viable para fomentar el desarrollo; recuerda que el Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible (FEDS) debería financiar inversiones que faciliten un desarrollo económico y social inclusivo y sostenible, sobre la base de la accesibilidad y el diseño universal para todas las personas, aunque reconociendo sus deficiencias en los países menos desarrollados;

73.  Subraya que las inversiones del sector privado deben estar al servicio del mercado y la población locales, y dirigirse a quienes tienen poco acceso a la financiación, garantizando la inclusividad financiera de los grupos marginales, por ejemplo, a través de las inversiones directas en microempresas y pequeñas y medianas empresas (pymes) locales y en modelos empresariales de economía social, especialmente, en empresas familiares;

74.  Pide mecanismos de seguimiento y evaluación más rigurosos para garantizar el cumplimiento de estos objetivos; subraya que el empoderamiento de la sociedad civil, incluyendo así una contrapartida social en las estructuras de inversión, es un aspecto crucial de las políticas actuales de la Unión para los Estados africanos y con estos;

75.  Recuerda los resultados del reciente informe de evaluación del FEDS, que ilustran la falta de pruebas del potencial de desarrollo, la adicionalidad y la identificación de los países con los mecanismos de combinación de recursos;

76.  Acoge favorablemente la iniciativa «Compact with Africa» del G20, puesta en marcha en 2017 para fomentar la inversión privada en África, en particular en infraestructuras, y la considera una buena plataforma para impulsar programas de reformas integrales, coordinadas y específicas por países; celebra que hasta ahora se hayan sumado doce países africanos a la iniciativa:

77.  Subraya que la cooperación comercial y económica entre la UE y África debe dar prioridad a la integración regional en el continente africano; pide que la Unión intensifique su apoyo a las estrategias de integración africana y garantice su coherencia entre los niveles continental, regional y nacional en los que se aplica;

78.  Pide a la Comisión que apoye a África en sus ambiciones de crear una zona de libre comercio continental; Acoge con satisfacción la puesta en marcha de la Zona de Libre Comercio Continental (ZLECA) y destaca su enorme potencial como instrumento para reforzar el comercio intraafricano y la integración regional, y para mejorar el acceso de África a los mercados mundiales; mantiene que la ZLECAF debería permitir una integración beneficiosa para todos los pueblos africanos, incluidos los más marginados; recuerda que hay diferencias en el nivel de desarrollo entre los países africanos, lo que debe tenerse en cuenta para no aumentar desigualdades; opina que el apoyo de la UE al acuerdo para la creación de la ZLECAF debería centrarse en el desarrollo de marcos reguladores a fin de evitar una «carrera de mínimos» en relación con las normas sociales y medioambientales; considera que la ZLECAF y los esfuerzos de integración regional en curso ofrecen una buena oportunidad para reajustar el régimen internacional de inversiones de modo que sea responsable, equitativo y favorable al desarrollo sostenible;

79.  Subraya que en África es necesario establecer y diversificar las cadenas de valor intracontinentales para que se genere más valor añadido dentro de los propios Estados africanos; subraya la necesidad de prestar asistencia técnica en materia de cooperación fronteriza y otras cuestiones técnicas con miras al desarrollo de cadenas de valor regionales; señala la presencia continua de importantes obstáculos a dicho comercio debido a la prevalencia de aranceles y otras barreras, así como a la infraestructura deficiente y los elevados costes de transacción; por tanto, señala la necesidad de invertir considerablemente en las infraestructuras de transporte para facilitar el comercio intraafricano;

80.  Destaca que la Unión Europea y la Unión Africana comparten un interés común por un sistema de comercio multilateral estable y basado en normas que se centre en la Organización Mundial del Comercio (OMC);

81.  Recuerda que uno de los principales retos para los países en desarrollo consiste en ascender en la cadena de valor mundial a través de la diversificación económica; pide que la UE se abstenga de adoptar políticas de comercio que, por norma general, prohíban a los países africanos gravar las exportaciones de materias primas, en la medida en que ello sea compatible con las normas de la OMC;

82.  Recuerda que el comercio libre y justo con el continente africano es esencial para ayudar al desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza; pide a la Comisión que involucre a la sociedad civil en todos los niveles del diálogo político, especialmente en las fases de elaboración, supervisión y evaluación de los acuerdos comerciales; destaca que los acuerdos de asociación económica (AAE) y el sistema de preferencias arancelarias generalizadas (SPG) son importantes instrumentos de la relación comercial entre la Unión y África; sin embargo, pide a la Comisión que reconozca la diversidad de perspectivas en relación con los AAE, y que encuentre soluciones concretas para responder a las preocupaciones de los países africanos, en particular las relativas a su prioridad de establecimiento de cadenas de valor regionales y al impulso del comercio intraafricano; reitera su petición de un análisis en profundidad del impacto de los AAE;

83.  Solicita la inclusión sistemática de mecanismos vinculantes y ejecutables para la aplicación de los capítulos sobre comercio y desarrollo sostenible en materia de derechos humanos, normas laborales y medioambientales en todos los AAE ya negociados y futuros, insistiendo al mismo tiempo en que los acuerdos deben ser coherentes con las políticas de desarrollo y con los ODS, especialmente en lo que se refiere a su impacto en la deforestación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad;

84.  Señala que, pese a que los países africanos constituyen más del 50 % de los beneficiarios del SPG, representan menos del 5 % de las importaciones de la Unión en el marco del SPG; invita a la Comisión a ayudar a los agentes económicos de los países beneficiarios en el cumplimiento de las normas de origen y en la superación de los obstáculos técnicos, entre otros; lamenta que el SPG no haya contribuido hasta el momento a la diversificación económica de los países beneficiarios africanos; reitera su llamamiento a la Comisión para que examine la posibilidad de ampliar la lista de productos contemplados en el Reglamento SPG(9);

85.  Pide a la Comisión, habida cuenta del riesgo creciente documentado de propagación de patógenos zoonóticos en África, que promueva en los países africanos unas normas más rigurosas en lo que respecta a las medidas sanitarias y fitosanitarias y el bienestar de los animales mediante la cooperación y el diálogo en materia legislativa.

86.  Señala que la inversión privada y las asociaciones entre el sector público y el privado son esenciales para la consecución de los ODS y para el desarrollo del sector privado local y deben ser compatibles con los derechos humanos, las normas de trabajo decente y las normas medioambientales, así como con los objetivos internacionales en materia de clima y la transición ecológica, y que debe responder prioritariamente a las necesidades de financiación de las empresas muy pequeñas y las pymes; acoge con satisfacción, en este sentido, los esfuerzos realizados por la Comisión para convertir la Alianza África-Europa en un pilar central de las relaciones económicas entre ambos continentes;

87.  Señala que las pymes y las empresas familiares desempeñan un papel importante en el desarrollo de las economías locales; recuerda que las pymes son un motor esencial de creación de empleo y representan el 95 % de las empresas en África; considera que la estrategia debería priorizar el emprendimiento y el acceso a la financiación, y crear al mismo tiempo un entorno empresarial fiable; considera además que el apoyo al sector privado local será determinante en el marco de la reactivación después de la COVID-19; señala las oportunidades que brinda la Agencia Ejecutiva para las Pequeñas y Medianas Empresas (EASME) para promover la cooperación entre empresas y las sociedades conjuntas con empresas africanas, lo que además no solo aumentaría la visibilidad de las oportunidades empresariales sino que también fomentaría el acceso tan necesario a la financiación y la tecnología a través de la transferencia de conocimientos especializados;

88.  Subraya que una asociación África-UE sobre el sector privado debería incluir disposiciones firmes sobre financiación responsable; recuerda que aún debe realizarse un avance considerable para evitar los abusos de las empresas y, por tanto, insiste en que garantizar el respeto de los principios de responsabilidad social corporativa, los derechos humanos y la diligencia debida ambiental deben establecerse claramente como elementos de alta prioridad en la asociación entre la UE y África;

89.  Subraya que las empresas europeas son responsables de sus cadenas de suministro; pide a la Comisión que siga adelante con una propuesta legislativa ambiciosa relativa a la imposición de obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos, derechos sociales y medio ambiente a las empresas de la Unión; insta a la Comisión a que, al elaborar ese tipo de propuestas, vele por que se apliquen a toda la cadena de suministro, cumplan las directrices de la OCDE sobre responsabilidad social y derechos humanos en el comercio, sean compatibles con la OMC, resulten ser, tras una evaluación detenida, funcionales y aplicables a todos los agentes del mercado, incluidas las pymes, e incluyan disposiciones que faciliten el acceso de las partes perjudicadas a la justicia;

90.  Subraya que la inversión privada apalancada debería ser un complemento, y no un sustituto, del compromiso de los países desarrollados de destinar el 0,7 % del producto interior bruto (PIB) a la ayuda oficial al desarrollo, reservando el 0,15-0,2 % del PIB a los países menos desarrollados;

91.  Opina que la Estrategia UE-África también debe incluir medidas de asistencia a los países africanos para que conviertan su riqueza en recursos minerales en verdaderos resultados de desarrollo y pide que se revise la eficacia de las medidas existentes, también con respecto a la explotación de África cuestionable por parte de China y Rusia; pide a la Comisión y a los socios africanos de la UE que apliquen de manera fluida las medidas previstas en el Reglamento sobre minerales de guerra(10), y que publiquen sin demora la lista de empresas fuera de la UE que no cumplen los requisitos establecidos en dicho Reglamento; hace hincapié en los puntos fuertes de Europa —transparencia, bienes y servicios de alta calidad y gobernanza democrática— y confía en que el atractivo de estos valores fundamentales sea una alternativa convincente a los modelos autoritarios;

92.  Señala la importancia de aplicar la Visión Estratégica de la Minería en África adoptada en 2009 por los jefes de Estado y de gobierno africanos para garantizar una explotación transparente, equitativa y óptima de los recursos minerales;

93.  Recuerda que el sector extractivo desempeña un importante papel en las economías de numerosos países africanos y está ligado a una interdependencia desigual de los recursos con Europa, que debe corregirse abordando el problema de la salida ilícita de ingresos fiscales y cánones en el sector extractivo a través de la Directiva sobre transparencia(11) y la Directiva sobre contabilidad(12);

94.  Expresa su preocupación por el creciente número de casos de resolución de litigios entre inversores y Estados incoados contra Estados africanos, especialmente por parte de empresas europeas; pide a los Gobiernos y a las empresas de la Unión que se abstengan de recurrir a la resolución de litigios entre inversores y Estados y que pongan fin a los numerosos casos de este tipo incoados contra países africanos;

95.  Estima que esta asociación debería respaldar el emprendimiento femenino y joven en el medio rural y urbano, y que para ello es esencial apoyar la igualdad en el acceso a los recursos económicos y productivos, como los servicios financieros y los derechos de propiedad de la tierra; pide que se desarrollen intercambios entre las mujeres empresarias africanas y europeas a través de plataformas que permitan la creación de redes, el intercambio de experiencias y la elaboración de proyectos comunes;

96.  recuerda que la posición de las mujeres puede reforzarse con disposiciones estrictas en materia de género y comercio; insta a la Comisión, a este respecto, a que ayude a la Unión Africana en la aplicación de su estrategia para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y a que aplique medidas que contribuyan a la consecución de la igualdad de género en sus acuerdos comerciales con los países africanos;

97.  Destaca las enormes limitaciones fiscales de África para hacer frente a las consecuencias socioeconómicas de la pandemia; recuerda que algunos países africanos están gastando más dinero en el pago de la deuda que en los servicios sanitarios; considera que debería examinarse en detalle la posibilidad de aliviar las cargas de la deuda insostenibles que derivan en grandes pérdidas de servicios públicos y medidas de bienestar; toma nota del anuncio del G-20 relativo a una moratoria temporal sobre el reembolso de la deuda para los países en desarrollo más débiles como primer paso en la dirección adecuada; reitera su llamamiento a los acreedores privados para que participen en la iniciativa en condiciones comparables, y anima al G20, al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, así como a los bancos multilaterales de desarrollo, a ir más allá en el alivio de la deuda y a seguir explorando opciones para la suspensión de los pagos del servicio de la deuda; pide, en un sentido más amplio, la creación de un mecanismo multilateral de renegociación de la deuda para abordar tanto el impacto de la crisis como los requisitos de financiación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible; subraya la necesidad de vincular las medidas de alivio de la deuda con la movilización adicional de la AOD y de dar prioridad a la financiación basada en subvenciones como opción por defecto, especialmente para los países menos desarrollados;

98.  Hace hincapié en la importancia de apoyar la capacidad de los países africanos de aumentar la movilización los recursos internos, con el fin de incrementar las inversiones en servicios públicos básicos; recuerda que los flujos financieros ilegales representan el doble de las ayudas oficiales al desarrollo (AOD) que reciben los países de África, un total de cerca de 50 000 000 000 USD al año, y tienen unas repercusiones drásticas en el desarrollo y la gobernanza del continente; pide a la UE que aumente el apoyo a los socios africanos para mejorar la gobernanza, luchar contra la corrupción, aumentar la transparencia de sus sistemas financieros e impositivos, y establecer mecanismos reguladores y de supervisión adecuados;

99.  Recomienda a la UE y a la UA que apliquen y hagan aplicar mejor los instrumentos anticorrupción nacionales e internacionales existentes y utilicen las nuevas tecnologías y servicios digitales; pide a la UE que adopte un marco normativo estricto sobre corrupción;

Socios para un pacto verde UA-UE

100.  Recuerda que los países africanos y sus poblaciones se ven especialmente afectados por el impacto negativo del cambio climático; recuerda que, en 2019, casi 16,6 millones de africanos se vieron afectados por fenómenos meteorológicos extremos, un 195 % más que en 2018, según el Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres (CRED); subraya la necesidad de situar la protección del clima y del medioambiente en el centro de la asociación, en consonancia con el compromiso de la UE con el Acuerdo de París y el Convenio sobre Diversidad Biológica; recuerda que ha solicitado que un 45 % de la dotación para el futuro IVDCI se dedique a estos objetivos;

101.  Expresa su preocupación por la forma en que el cambio climático podría revertir el desarrollo humano y socavar las perspectivas de desarrollo de los países africanos frágiles y de menores ingresos, y subraya que es un factor de riesgo de desestabilización, violencia y conflicto; subraya que la UE debería ofrecer un apoyo financiero y técnico concreto, previsible, responsable y a largo plazo a los países africanos para reforzar por igual su adaptación al clima (es decir, a través de proyectos centrados en la agricultura sostenible, la adaptación basada en los ecosistemas y las ciudades sostenibles) y sus estrategias de mitigación, prestando especial atención a la prevención del riesgo de catástrofes y a las comunidades desfavorecidas;

102.  Subraya el papel crucial de la diplomacia del agua, dado que, como consecuencia del cambio climático, el agua corre el riesgo de convertirse en un recurso cada vez más escaso; subraya la necesidad de una diplomacia climática más eficaz para fomentar los vínculos entre la política climática nacional, extranjera e internacional;

103.  Pide el apoyo de la UE para ayudar a los países africanos a aplicar y aumentar la ambición de sus contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) en el contexto del Acuerdo de París y del Marco de Sendai, garantizando que dispongan de la financiación adecuada para la adaptación, la mitigación, las pérdidas y los daños, así como sus estrategias y planes de acción nacionales en materia de biodiversidad; subraya que la eficacia de ese apoyo exige que la futura asociación UE-África para una transición se base en los principios de la responsabilidad común pero diferenciada y en la coherencia de las políticas al servicio del desarrollo sostenible, así como en garantizar una transición verde que sea justa e inclusiva;

104.  Subraya que las estrategias de adaptación deberían fomentar un cambio de modelo en los países africanos, que se apoye en soluciones basadas en la naturaleza. pide que se promueva la participación inclusiva de las partes interesadas en el desarrollo y la aplicación de las NDC, los planes nacionales de adaptación y los planes nacionales de inversión agrícola, entre otros;

105.  pone de relieve la perspectiva y las necesidades únicas de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo por lo que respecta a la relación con la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo;

106.  Insiste asimismo en la necesidad de incluir una dimensión de género en la acción por el clima, habida cuenta de las consecuencias particulares del cambio climático y de la degradación ambiental para las mujeres y las niñas; pide que los socios africanos y europeos presten mayor atención en su asociación futura a la función que las mujeres pueden desempeñar para dirigir a sus comunidades hacia prácticas más sostenibles y para participar en la toma de decisiones sobre la mitigación del cambio climático y la adaptación a este;

107.  Solicita la implementación rápida de una «diplomacia del pacto verde» con la creación de un grupo de trabajo relativo a su dimensión exterior del Pacto Verde Europeo, que debería presentar recomendaciones para un pacto verde UA-UE, en el que participarían las autoridades locales y las organizaciones de la sociedad civil, con un enfoque de múltiples niveles y partes interesadas; considera que este pacto debería apoyar, en particular, la adopción de marcos normativos que permitan la transición hacia una economía verde, el desarrollo de una economía circular y la creación de empleo en sectores sostenibles;

108.  Destaca la importancia de la cooperación y la colaboración regional mediante la asistencia técnica, el intercambio de información y las buenas prácticas; insiste en la importancia de comunicar mejor los futuros riesgos climáticos y de catástrofes y de fomentar la transferencia legal de tecnologías respetuosas con el clima; pide a la UE que, con este fin, promueva la adopción de una declaración sobre los derechos de propiedad intelectual y el cambio climático, comparable a la Declaración de Doha de 2001 sobre el Acuerdo ADPIC y la salud pública;

109.  Subraya la necesidad de aplicar políticas y proyectos de innovación sostenibles que permitan a los Estados africanos para dar un salto cualitativo dejando atrás tecnologías antiguas y más contaminantes, con el objetivo específico de la sostenibilidad ecológica y social, y pide, a este respecto, que se investigue de qué manera ese salto cualitativo puede contribuir al logro de estos objetivos en los Estados africanos;

110.  Recuerda que África alberga una biodiversidad excepcional; expresa su profunda preocupación por la sobreexplotación de los recursos naturales y el impacto de la reducción de la biodiversidad en los niveles de resistencia; muestra especial preocupación por el hecho de que el ritmo de la deforestación esté aumentando en África; recuerda que la destrucción de los bosques tropicales africanos constituye una pérdida irreversible de la biodiversidad y de la capacidad de captura de carbono, así como de los hábitats y los modos de vida de las comunidades indígenas que viven en los bosques; recuerda que los bosques contribuyen significativamente a la consecución de los objetivos climáticos, a la protección de la biodiversidad y a la prevención de la desertificación y la erosión extrema del suelo;

111.  Pide que se tenga en cuenta el vínculo entre la salud pública y la biodiversidad en consonancia con el enfoque de «Una sola salud»; acoge con satisfacción el anuncio de la iniciativa NaturAfrica, cuyo objetivo es la protección de la fauna y los ecosistemas, y la revisión del plan de acción contra el tráfico de la fauna; hace hincapié en que la iniciativa NaturAfrica debería desarrollarse previa consulta a todas las partes interesadas, con atención especial a los derechos de las comunidades locales, los pueblos indígenas y las mujeres; subraya que debería apoyar a los gobiernos africanos y a las poblaciones locales a la hora de hacer frente a los principales motores de la pérdida de biodiversidad y de la degradación del medioambiente de una manera integral y sistemática, incluso ofreciendo apoyo a las redes de zonas protegidas bien gestionadas; insta a la UE y a África a que reconozcan y protejan los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad y el control consuetudinarios de sus tierras y recursos naturales, como establecen la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169, y que cumplan el principio de consentimiento libre, previo e informado;

112.  Pide que se asignen recursos adecuados para aplicar las recomendaciones de los estudios de la Comisión de 2015 titulados «Larger than elephants: Inputs for an EU strategic approach to wildlife conservation in Africa» (Más allá de los elefantes: elementos de un enfoque estratégico de la UE para la conservación de la fauna en África) y de 2019 titulado «Study on the interaction between security and wildlife conservation in sub-Saharan Africa» (Estudio de las interacciones entre la seguridad y la conservación de la fauna en el África subsahariana);

113.  considera que deben intensificarse los esfuerzos de conservación, principalmente de los bosques, la fauna y los ecosistemas costeros y marinos mediante marcos normativos, recursos suficientes y datos científicos, junto con el restablecimiento del ecosistema y acciones de gestión; insta a la UE y a África a desempeñar un papel impulsor en la firma de un acuerdo mundial ambicioso durante la decimoquinta conferencia de las partes de la Convención sobre la Diversidad Biológica;

114.  Recuerda que los océanos son la mayor fuente mundial de proteínas; recuerda la importancia de trabajar por mejorar la gobernanza de los océanos, incluido el desarrollo de una pesca y una acuicultura sostenibles y una economía azul, que son vectores de desarrollo. subraya que la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada debe ser una prioridad, a fin de limitar los efectos sobre el medio ambiente y preservar la sostenibilidad de las poblaciones de peces y las rentas de los pescadores;

115.  Pide expresamente a la Comisión que vigile las actividades relacionadas con la pesca industrial, ya que pueden representar amenazas para el abastecimiento de las poblaciones locales con los recursos pesqueros tradicionales, y también pueden desequilibrar el buen estado ecológico de las poblaciones de peces;

116.  Recuerda que África es la región menos electrificada del mundo y subraya el hecho de que el acceso a la energía no es uniforme en el continente africano; señala que el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna es un instrumento esencial para el desarrollo económico y social, incluso en las zonas rurales; pide que se valorice el potencial del continente africano en materia de producción de energías renovables;

117.  Anima, por tanto, a la UE y a los Estados miembros a promover y reforzar la cooperación con sus socios africanos en los sectores de la energía y el clima, de conformidad con los objetivos del Pacto Verde; anima a la Comisión a que presente un plan ambicioso para poner en práctica una asociación energética sostenible, y señala a este respecto que las energías renovables y la eficiencia energética son elementos cruciales para cubrir la brecha de acceso a la energía en el continente africano, garantizando al mismo tiempo la necesaria reducción de las emisiones de dióxido de carbono; pide a la Unión y a los países africanos pertinentes que examinen las posibilidades de establecer asociaciones beneficiosas para la producción de hidrógeno utilizando fuentes de energía renovable;

118.  Subraya la importancia de canalizar las inversiones hacia una economía sin emisiones de carbono mediante el desarrollo de fuentes de energía renovables y la facilitación de la transferencia de tecnología, incluida la producción descentralizada de energía, las energías renovables a pequeña escala y las tecnologías de energía solar que satisfagan la demanda local de energía, también en lo que respecta a las infraestructuras y la conectividad;

119.  Subraya que la urbanización del continente africano constituye una oportunidad para repensar la planificación urbana e introducir soluciones de ciudades sostenibles, y que debería ser objeto de un diálogo más intenso con las autoridades locales y regionales y de cooperación e intercambio de mejores prácticas entre los dos continentes, en particular, en lo que respecta a las infraestructuras verdes, los enfoques basados en los ecosistemas, la gestión de los residuos y los sistemas de saneamiento, y con un esfuerzo especial para implicar a los jóvenes y a los grupos marginados; pide que se apoye el desarrollo de transportes urbanos sostenibles para una mayor inclusión de las comunidades y accesibilidad, incluyendo a las escuelas y centros sanitarios;

Socios para una agricultura sostenible e inclusiva

120.  Destaca la importancia fundamental del sector agrícola y alimentario en la economía a la hora de proporcionar oportunidades de empleo digno y sostenible en las zonas rurales; subraya que, en la mayoría de los casos, afecta a los minifundios y a las explotaciones familiares; señala la importancia de fomentar y mejorar medidas y herramientas destinadas a apoyar el incremento de la calidad de los productos y su diversificación, la modernización de las prácticas agrícolas, unas condiciones de trabajo seguras y medidas para reforzar la resiliencia de los agricultores; considera que el desarrollo de un sector agrícola sostenible y de las zonas rurales debe estar en el centro de las relaciones entre la UE y África;

121.  Acoge con satisfacción que la nueva Asociación UE-África abogue por el desarrollo de prácticas agrícolas ecológicas; Recuerda el hecho de que la capacidad de la agroecología para conciliar las dimensiones económica, ambiental y social de la sostenibilidad ha sido reconocida en informes emblemáticos del IPCC y la IPBES, así como en la evaluación IAASTD, dirigida por el Banco Mundial y la FAO; subraya la importancia de promover la agroecología, la agrosilvicultura, la producción local y los sistemas alimentarios sostenibles centrados en el desarrollo de cadenas de suministro cortas, tanto en las políticas nacionales como en los foros internacionales, con el fin de garantizar la seguridad alimentaria y nutricional para todos, así como de aumentar la productividad sostenible del sector agrícola y su resistencia al cambio climático;

122.  Pide que la UE tenga en cuenta las conclusiones del Grupo de Trabajo para el África Rural sobre la necesidad de invertir en las cadenas alimentarias africanas, centrándose en los productos básicos de valor añadido; y pide a la UE y a los Estados miembros que colaboren activamente con los socios africanos para crear sinergias entre la estrategia UE-África y las políticas del Paco Verde, en particular, la dimensión exterior de la estrategia «de la granja a la mesa»;

123.  Subraya que en África el uso de plaguicidas en la agricultura intensiva puede afectar a la salud de los trabajadores, que tienen un acceso muy limitado a la formación sobre protección fitosanitaria y atención sanitaria, y causa, además, daños al medio ambiente; pide que se proporcione educación y formación sobre enfoques sostenibles de protección fitosanitaria y alternativas a los plaguicidas y que se reduzca al mínimo la exposición a sustancias peligrosas; denuncia el doble rasero aplicado por la Unión en relación con los plaguicidas al permitir la exportación a países africanos y otros terceros países de sustancias peligrosas que están prohibidas en la Unión; pide, por tanto, la modificación de las normas actuales de la Unión para eliminar esta incoherencia jurídica, en consonancia con el Convenio de Rotterdam de 1998 y el Pacto Verde;

124.  Expresa su profunda preocupación por la elevada dependencia de las importaciones de alimentos que sufren los países africanos, en especial las procedentes de la Unión Europea y, en particular, de las compuestas por productos subvencionados cuyo bajo precio supone una competencia que perjudica a la agricultura africana a pequeña escala;

125.  Manifiesta su preocupación por las exportaciones respaldadas por la política agrícola común de leche en polvo europea a África Occidental, ya que la triplicación de las exportaciones desde que la Unión suprimió las cuotas lecheras en 2015 ha tenido consecuencias desastrosas para los pastores y agricultores locales, que no pueden competir; pide a la Comisión que trabaje en la búsqueda de soluciones con los Gobiernos africanos y las partes interesadas;

126.  Recuerda que el hambre y la inseguridad alimentaria están aumentando de nuevo en todo el mundo y que seguirán aumentando a menos que se tomen medidas urgentes, y que África está muy lejos de alcanzar el objetivo de hambre cero (ODS 2) en 2030; recuerda que el fin de la malnutrición en todas sus formas y el ODS 2 deben considerarse como prioridades en la nueva asociación, prestando especial atención a las personas en situación más vulnerable;

127.  Subraya que la COVID-19 y la consiguiente crisis económica y el cierre de fronteras, las plagas de langostas y la desertificación han deteriorado la ya difícil situación de la seguridad alimentaria en África y han puesto de manifiesto las vulnerabilidades del sistema alimentario mundial; subraya el potencial de los mercados locales y regionales para hacer frente a los actuales fallos del sistema alimentario;

128.  Pide que la asociación UE-África centre sus esfuerzos en el ámbito de la agricultura en la protección del derecho a la soberanía alimentaria de los países africanos y en el aumento de su seguridad alimentaria como prioridad, así como en la mejora de su capacidad para satisfacer las necesidades nutricionales de sus poblaciones;

129.  Recuerda la importancia que revisten la transformación rural y el fortalecimiento de la transparencia de las cadenas de valor a nivel local y regional para permitir la creación de puestos de trabajo sostenibles y evitar las violaciones de los derechos humanos y mitigar el cambio climático; insiste en la necesidad de acompañar a los jóvenes y las mujeres, en particular, mediante la formación, el acceso al crédito y a los mercados; pide que se los implique en la formulación de las políticas agrarias y se apoye la acción colectiva a través de las organizaciones de pequeños productores;

130.  Destaca el papel esencial de las mujeres rurales africanas en las economías agrícolas y rurales de todo el continente africano, en particular, en lo que respecta a la seguridad alimentaria; recuerda que las mujeres realizan casi la mitad del trabajo agrícola en África y que las agricultoras son en su mayor parte pequeñas agricultoras o agricultoras de subsistencia que no tienen el acceso necesario a la información, el crédito, la tierra, los recursos o la tecnología; alienta el avance de los derechos de sucesión para las mujeres y las niñas y pide a la UE que apoye a los países socios, en particular, en lo que se refiere al reconocimiento del pleno derecho de las mujeres a la tierra;

131.  Destaca que las mujeres que trabajan en la agricultura de subsistencia se ven confrontadas a obstáculos adicionales para mantener su soberanía alimentaria debido a la estricta protección de las nuevas variedades de plantas derivada del Convenio internacional para la protección de obtenciones vegetales (Convenio UPOV) en los acuerdos comerciales;

132.  Recuerda la importancia de apoyar a las pequeñas explotaciones agrícolas y el pastoreo, así como a otros sistemas de alimentación local/tradicional, con el fin de reforzar su resiliencia e impulsar su contribución a la seguridad alimentaria, la gestión sostenible de los recursos y la conservación de la biodiversidad;

133.  Pide que se aborden las tensiones sociales entre la población agrícola asentada y las comunidades de pastores nómadas, en especial, en regiones en las que se solapan los conflictos étnico-religiosos;

134.  Subraya la importancia de la investigación y la innovación para fomentar las prácticas agrícolas sostenibles y los agroecosistemas y sistemas alimentarios productivos de las tierras secas; y también pide, en este sentido, que se aumente la confianza en relación con la aportación de conocimientos tradicionales africanos a una transición justa, en especial en lo que respecta a prácticas agrícolas, pesca y protección de los bosques, empoderando con ello a la población africana y las comunidades locales;

135.  Alienta los intercambios de conocimientos y mejores prácticas entre los agricultores europeos y africanos y, en particular, los contactos entre los jóvenes agricultores, las mujeres y los representantes de las comunidades rurales en torno a los métodos de producción sostenible y la protección de la biodiversidad, también en el marco de asociaciones;

136.  Acoge con satisfacción la propuesta del Grupo de trabajo «África rural» relativa a la creación de un programa de hermanamiento entre Europa y África, para vincular a organismos agrícolas de los Estados miembros de la Unión y de los países socios de África, con el objetivo de compartir buenas prácticas e impulsar las relaciones entre interlocutores profundamente comprometidos y similares;

137.  Señala la importancia de incluir en la asociación UE-África la protección y la promoción del derecho de las comunidades locales a acceder y controlar recursos naturales como la tierra y el agua; denuncia la magnitud del acaparamiento de tierras en África; señala que el acaparamiento de tierras es una práctica brutal que socava la soberanía alimentaria y pone en peligro la supervivencia de las comunidades rurales africanas; subraya la importancia de poner en marcha un proceso inclusivo con el fin de garantizar la participación eficaz de las organizaciones de la sociedad civil en el desarrollo, la aplicación y el seguimiento de las políticas y acciones relacionadas con el acaparamiento de tierras; pide que se observen las Directrices voluntarias para la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra en todos los proyectos que fomenten la protección de los derechos de tenencia de la tierra, también en el comercio, y que se adopten medidas para garantizar que estos proyectos no pongan en riesgo los derechos de tenencia de la tierra de los pequeños agricultores;

138.  Lamenta que no se reconozca la importancia estratégica de los pastizales, que abarcan cerca del 43 % de la superficie del continente africano y son, por tanto, importantes sumideros de carbono; pide a la Comisión que desarrolle, junto a las comunidades y las partes interesadas locales, una estrategia para optimizar este potencial a través de una gestión sostenible del pastoreo, como la que realizan los pastores;

139.  Señala que, por ejemplo, los derechos de pastoreo y el pastoreo en tierras comunales representan derechos tradicionales del uso de la tierra, que se basan en el Derecho consuetudinario y no en derechos de propiedad titularizados; subraya, sin embargo, la importancia fundamental de proteger estos derechos consuetudinarios de las poblaciones rurales;

Socios para que el sector digital impulse la inclusión y el desarrollo

140.  Subraya que la transformación digital representa un enorme incentivo al desarrollo para el acceso a la educación, la formación, el empleo y la salud, así como para la modernización del sector agrícola, la capacidad del sector público para prestar servicios digitales como la identificación electrónica, la sanidad electrónica o la administración electrónica, y la participación en la toma de decisiones políticas, los derechos humanos y la libertad de expresión, pero que también puede conllevar el riesgo de socavar la democracia, poner en peligro los derechos civiles y humanos y aumentar las desigualdades; subraya que la transformación digital debe apoyar un acceso asequible, igualitario e inclusivo a Internet, así como el uso y la creación de servicios de tecnología digital que sean conformes a las normas y directrices internacionales y nacionales pertinentes;

141.  Hace hincapié en que la brecha digital debería tenerse en cuenta y examinarse adecuadamente; subraya la necesidad de priorizar el acceso a Internet de la mayoría de las comunidades africanas marginadas, para evitar la emergencia de una gran brecha entre la población rural y la urbana; considera que es necesario superar la brecha digital de género para impulsar una transformación digital verdaderamente inclusiva; anima a las mujeres y a las niñas a desarrollar su potencial en relación con las nuevas tecnologías;

142.  Recuerda el impacto negativo que la violencia por la red contra las mujeres y las niñas y la incitación al odio sexista, el ciberacoso, la xenofobia, la desinformación y la estigmatización pueden tener en la inclusión social y pide a los socios africanos y europeos que aborden estas cuestiones en la asociación UE-África; subraya la necesidad de garantizar que la educación y la alfabetización digitales sean integrales, incluyendo las habilidades interpersonales y transversales como el pensamiento crítico y la comprensión intercultural;

143.  Subraya que la generación de residuos electrónicos en todo el mundo plantea retos para la aplicación de la Agenda 2030, especialmente, en lo que respecta a la salud y el medioambiente; pide a la Unión Europea y a África que intensifiquen sus esfuerzos para desarrollar una inversión responsable, a fin de ayudar a reducir al mínimo la producción de residuos electrónicos, evitar los vertidos ilegales y el tratamiento inadecuado de estos, promover el uso eficiente de los recursos y el reciclaje, y crear puestos de trabajo en los sectores del reacondicionamiento y el reciclaje;

144.  Apoya la digitalización y la modernización de la administración pública de los países africanos, en particular con el fin de desarrollar registros civiles fiables, emitir documentos de identidad protegidos y favorecer los intercambios de datos; señala que todos los datos intercambiados deben estar sujetos a la normativa pertinente sobre protección de datos y privacidad; pide a la UE que trabaje codo con codo con las naciones africanas para establecer normas mundiales en materia de protección de datos, lo que, a su vez, contribuirá a la lucha contra la delincuencia y al fortalecimiento mutuo de sus economías;

145.  Destaca que la innovación es necesaria para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la transición ecológica; insiste en que la asociación debe fomentar la investigación y la innovación, así como la accesibilidad y usabilidad de los servicios digitales para promover la cohesión e integración social; recuerda, sin embargo, que la transición digital no puede tener lugar sin el acceso a la energía y que el suministro irregular de energía en las zonas rurales constituye un obstáculo importante para el acceso a los servicios digitales;

146.  Subraya que la crisis de la COVID-19 ha impulsado una aceleración de la transformación digital en África; acoge con satisfacción la voluntad de la UA de construir un mercado único digital; solicita que la UE apoye la constitución de una industria digital africana y un marco regulador adecuado para el desarrollo del comercio electrónico y la protección de datos sobre la base de las normas más estrictas existentes mediante la prestación de ayuda técnica, el impulso de la inversión en infraestructuras e iniciativas de emprendimiento digitales, y el refuerzo de las asociaciones con los agentes oficiales, económicos, académicos, científicos y de la sociedad civil;

147.  Hace hincapié en que, según el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019, quedan numerosos desafíos por superar para cumplir los ODS, sobre todo en África, en términos de acceso a los alimentos, la energía, el agua y el saneamiento, la educación y la salud; considera que la ayuda financiera y la inversión deberían dirigirse fundamentalmente a la satisfacción de esas necesidades humanas básicas, que siguen siendo una condición necesaria para la eliminación de la pobreza y el avance del bienestar humano, en especial en un momento en el que los recursos públicos están cada vez más limitados por demandas que compiten entre sí, como la salud y la educación;

148.  Hace hincapié en la importancia de la recogida de datos desglosados que sean precisos y comparables, al tiempo que se respeta la protección de datos y los derechos en materia de privacidad, así como de realizar análisis estadísticos para tomar decisiones informadas, sobre todo en materia de agricultura, gestión de recursos naturales y gobernanza y salud, a nivel nacional y descentralizado;

149.  Subraya que debe aprovecharse la transformación digital para fomentar el intercambio entre los dos continentes, en particular, entre los jóvenes y la sociedad civil mediante plataformas;

150.  Pide a la UE y a los países africanos que redoblen sus esfuerzos conjuntos para garantizar que la economía digital sea sostenible desde el punto de vista social y medioambiental, y que contribuyan al objetivo de establecer una norma fiscal moderna, justa y eficaz para la economía digital;

Socios para una movilidad y una migración beneficiosas para todos

151.  Reconoce los complejos desafíos y oportunidades que plantean los movimientos migratorios en Europa y África para la prosperidad y el desarrollo de ambos continentes y destaca la necesidad de reforzar la cooperación en este ámbito; recuerda que, en estos últimos años, la cuestión migratoria ha dominado la relación África-UE, lo que puede tener un efecto negativo en las percepciones mutuas de ambos continentes; subraya que la migración constituye una herramienta de desarrollo sostenible recíproca para las dos regiones;

152.  Recuerda asimismo que hasta un 80 % de todos los migrantes internacionales que proceden de países africanos se desplazan dentro del continente africano; señala que los países africanos acogen a una gran parte del número total de refugiados y desplazados internos de todo el mundo, cuya vulnerable situación se ha visto agravada en mayor medida por la crisis de la COVID-19; pide que se comparta la responsabilidad de los refugiados a nivel global;

153.  Opina que es necesario poner en valor la dimensión humana de la migración y prestar especial atención a los grupos de migrantes menos favorecidos; pide que se establezca una asociación UA-UE sobre migración y movilidad que coloque en una posición central la dignidad de los refugiados y los migrantes, que esté basada en los principios de solidaridad, responsabilidad compartida y respeto de los derechos humanos y de la legislación internacional, nacional y de la UE y sobre refugiados;

154.  Recuerda que se deben adoptar medidas específicas para proteger a los migrantes de la muerte, la desaparición y la separación familiar, y evitar las violaciones de sus derechos, incluidas las acciones dirigidas a defender el principio de no devolución y el interés superior del menor;

155.  Subraya la necesidad de abordar, mediante una financiación adecuada, las causas de origen de la migración irregular y los desplazamientos forzados, como la inestabilidad política, la pobreza, la falta de seguridad y de alimentos, la violencia y los efectos negativos del cambio climático;

156.  Estima que el éxito de la asociación pasará por un fortalecimiento considerable de las posibilidades de movilidad entre los diversos componentes de las sociedades africana y europea, y que la asociación debería elaborarse de forma sostenible para promover la «captación de cerebros» en vez de la «fuga de cerebros»; Considera que una política de visados más eficaz y una mayor financiación del programa Erasmus+ contribuirían de forma útil a conseguirlo;

157.  Destaca la importancia que reviste el desarrollo de una auténtica política de migración circular que permita a trabajadores cualificados y no cualificados beneficiarse de un intercambio de conocimientos profesionales y de movilidad entre la UE y África, lo que facilitaría el retorno de las personas a sus países de origen; apoya que se dé prioridad a las solicitudes admisibles de permisos de trabajo procedentes de países de origen y de tránsito hacia la UE —por ejemplo, a través de las embajadas o en línea—, a fin de disuadir a los migrantes de recurrir a vías de migración irregular y de aliviar la carga que recae sobre el sistema de asilo y migración;

158.  Recuerda que la movilidad de los trabajadores puede ser una de las respuestas a los retos demográficos de la UE y a las carencias y desajustes del mercado laboral; pide que se desarrollen canales de migración seguros y legales, y que se promueva un enfoque más armonizado, global y a largo plazo de la migración laboral a nivel europeo, basado en un enfoque de asociación que pueda beneficiar a ambos socios a largo plazo; subraya la importancia de reforzar el Diálogo UE-África sobre migración y movilidad y la Asociación África-UE sobre migración, movilidad y empleo;

159.  Condena con contundencia el tráfico ilícito y la trata de seres humanos pide que se intensifiquen los esfuerzos para rastrear y combatir las redes criminales de contrabandistas y busca la cooperación con los países africanos para combatirla; hace un llamamiento, a este respecto, en favor de unos esfuerzos y una coordinación exhaustivos y multidisciplinares a todos los niveles, en cooperación con las autoridades locales, incluida la cooperación internacional en el ámbito policial; estima que se debe luchar contra los pasadores de fronteras y los tratantes de personas conjuntamente con las dos partes y con el apoyo de Europol, entre otros;

160.  Pide a la Unión y a las naciones africanas que colaboren para elaborar una campaña de información eficaz y de amplio alcance sobre los riesgos y peligros que entrañan la trata de seres humanos y el tráfico ilícito de migrantes, a fin de impedir que las personas pongan en peligro su vida para entrar de forma irregular en la Unión;

161.  Reafirma la necesidad de que haya un compromiso coherente de la UE que garantice que la cooperación en la lucha contra la migración irregular o en la gestión integrada de las fronteras no tenga repercusiones negativas en los marcos ya existentes de movilidad regional en el continente africano o en los derechos humanos; recuerda la necesidad de que cualquier asociación en materia de migración y movilidad debe tener en cuenta los dos pactos mundiales sobre migraciones y refugiados: el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y el Pacto Mundial sobre los Refugiados;

162.  Estima que la fragmentación de las normativas nacionales en materia de migración profesional en la UE, así como la complejidad y el marcado carácter burocrático de los procedimientos, desincentivan el recurso a las vías de migración legal a la UE; recomienda que en el marco de la Asociación UE-África se implante un procedimiento europeo de presentación de candidaturas armonizado y no burocrático;

163.  Recuerda la necesidad de establecer una operación civil europea común y específica de búsqueda y salvamento para poner término a la pérdida de vidas humanas en el mar;

164.  Pide a la UE que intensifique sus compromisos en materia de reasentamiento y las demás vías legales para las personas que necesitan protección internacional y que intensifique igualmente sus compromisos políticos y financieros para apoyar a los socios africanos en el desarrollo de enfoques sostenibles para los refugiados, los desplazados internos y los apátridas, en particular, cooperando con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otras agencias de las Naciones Unidas para reforzar la cooperación al desarrollo y proporcionar asistencia directa a las organizaciones humanitarias cerca de los hogares de los que han huido los refugiados;

165.  Recomienda armonizar los mecanismos regionales para proteger a las personas desplazadas en el contexto de desastres y cambio climático, siguiendo la Agenda para la Protección de las Personas Desplazadas a través de Fronteras en el Contexto de Desastres y Cambio Climático, la Plataforma sobre el Desplazamiento por Desastres y la Convención de Kampala;

166.  Subraya la necesidad de garantizar procedimientos de asilo justos y accesibles para las personas que necesitan protección internacional tanto en la Unión Europea como en los países africanos, y de respetar el principio de no devolución en consonancia con la legislación internacional y de la UE; opina que cualquier acuerdo con países de origen y de tránsito debe garantizar la plena protección de las vidas humanas, la dignidad y los derechos humanos;

167.  Subraya la importancia que reviste garantizar la eficacia, la equidad y el respeto de las garantías procesales en la política de devolución, en la emisión de salvoconductos consulares y en la celebración de acuerdos de readmisión, dándose preferencia al retorno voluntario, y garantizar la protección y el respeto plenos de los derechos y la dignidad de las personas; pide un compromiso sólido de la Unión durante los periodos previo y posterior al retorno, para facilitar la reintegración sostenible de los retornados;

168.  Anima a seguir cooperando con la OIM y otros organismos de las Naciones Unidas para prestar apoyo adicional a los refugiados y los desplazados internos;

169.  Señala que en el mandato de negociación de la UE vinculado al acuerdo posterior a Cotonú se han multiplicado las referencias a la migración, en particular, con respecto a la contención de la migración irregular; en cambio, el mandato de negociación de los países de ACP insiste en la erradicación de la pobreza, la promoción de la migración legal, la importancia de los flujos de remesas, la necesidad de que los retornos y las readmisiones sean voluntarios y la exclusión del uso de la ayuda al desarrollo con fines de negociación de controles fronterizos restrictivos; pide a la Comisión que tenga en cuenta las prioridades de los países africanos en materia de migración para establecer una auténtica «asociación entre iguales»;

Socios en materia de seguridad

170.  Observa que el tratamiento de los conflictos prolongados requiere la adopción de medidas conjuntas por parte de los agentes humanitarios y de desarrollo, así como de socios con gran legitimidad y credibilidad a nivel local; pide, por lo tanto, que la UE fomente un enfoque de vinculación entre la ayuda humanitaria y el desarrollo en su respuesta, centrándose en una fuerte implicación a nivel local;

171.  Celebra que la Unión considere la paz y la seguridad en África una condición indispensable para el desarrollo sostenible y que se haya comprometido a «aumentar considerablemente el apoyo que facilita a África en cooperación con la comunidad internacional»; comparte la opinión de que la cuestión de la seguridad en África es de gran importancia para el desarrollo del continente apoyado por organizaciones regionales e internacionales, mientras que los Estados africanos son los principales garantes de su propia seguridad; pide, por tanto, a la UE que prosiga sus esfuerzos para trabajar en cooperación con sus socios africanos en el desarrollo de una Arquitectura de Paz y Seguridad de África (APSA), lograr una paz y una estabilidad a largo plazo y superar las crisis y los conflictos en ese continente mediante un enfoque integrado que utilice todos los instrumentos disponibles, incluido el apoyo al desarrollo de las capacidades africanas de seguridad y defensa y sus operaciones militares, misiones civiles, proyectos de consolidación de la paz y desmilitarización respetando los derechos humanos internacionales y el Derecho humanitario y la independencia y soberanía de las organizaciones africanas de seguridad y defensa, así como el apoyo a los países africanos, las misiones civiles, la consolidación de la paz y la desmilitarización, respetando los derechos humanos internacionales y el Derecho humanitario y la independencia y soberanía de los países africanos, así como el apoyo a iniciativas procedentes de la UE y de organizaciones regionales como la CEDEAO y el G5 del Sahel; anima a los Estados miembros a que participen en las misiones y operaciones de la UE y acoge con satisfacción los esfuerzos bilaterales que contribuyen a la paz y la estabilidad, e insta al Consejo, a este respecto, a que apruebe rápidamente el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz con el fin de proporcionar una asistencia más completa a los socios africanos en las regiones afectadas por conflictos; hace hincapié en la importancia de la cooperación multilateral dentro del triángulo UA-UE-Naciones Unidas en el ámbito de la seguridad local, regional e internacional y en el papel de los agentes de la sociedad civil en los esfuerzos de mantenimiento y consolidación de la paz; recuerda, en este sentido, que la reforma del sector de la seguridad, la reforma de la justicia, la buena gobernanza, la rendición de cuentas democrática y la protección de la población civil son condiciones necesarias para ganarse la confianza de los pueblos en sus gobiernos y fuerzas de seguridad; destaca asimismo el nexo civil-militar y la necesidad de racionalizar mejor ambos componentes de las misiones de la política común de seguridad y defensa (PCSD); destaca el enfoque cada vez más proactivo adoptado por organizaciones cooperativas de seguridad regional con respecto a la plena puesta en práctica de la APSA, que proporciona a la Unión Africana y las organizaciones a nivel regional las herramientas necesarias para prevenir, gestionar y resolver conflictos; elogia, en particular, iniciativas como el G5 del Sahel, teniendo en cuenta su papel cada vez más crucial en la adopción de medidas decisivas por parte de las naciones africanas para asegurar la paz y la seguridad en su propia vecindad, y pide a la Comisión y a los Estados miembros que aumenten el apoyo político, financiero, operativo y logístico al G5 del Sahel; destaca que, para garantizar unos niveles adecuados de seguridad y desarrollo, los países africanos deben contar con capacidades adecuadas en todos los sectores esenciales, sobre todo en relación con la seguridad y la defensa; pide a la UE que coordine las iniciativas de desarrollo y seguridad en las que participa en el continente africano en el marco de una estrategia integrada que incluya buena gobernanza, democracia, derechos humanos, Estado de Derecho e igualdad de género, prestando especial atención a las regiones donde se registran mayores vulnerabilidades y tensiones; celebra la cooperación entre la Unión Europea y África en la lucha contra el terrorismo y los grupos armados en el respeto del Derecho internacional; pide, en el contexto de las políticas de lucha contra el terrorismo, que se establezcan procesos decisorios más transparentes, se respete en mayor medida un enfoque basado en los derechos humanos y se intensifique el diálogo con las comunidades afectadas por esas medidas;

172.  Subraya el importante papel que desempeña el Sahel desde el punto de vista estratégico y de seguridad; en este sentido, acoge con gran satisfacción la creación del G5 del Sahel en 2014, así como la Fuerza Conjunta del G5 (G5 Force Conjointe), creada en 2017 para combatir las amenazas a la seguridad en la región;

173.  Destaca la necesidad urgente de que la Unión afronte la creciente insurgencia terrorista en el norte de Mozambique, que ya ha causado más de 1 000 muertes, ha obligado a alrededor de 200 000 personas a huir de sus hogares y entraña un grave riesgo de propagación por toda la región sudafricana; insta al VP/AR a que ofrezca el apoyo de la UE a Mozambique y a sus ciudadanos; destaca que la ausencia de respuesta de la Unión puede llevar a otros actores internacionales a asumir el papel preponderante que la UE aspira a lograr en el continente;

174.  Expresa su preocupación por que Botsuana, Ghana, Uganda y Zimbabue figuran en la lista negra actualizada de la Unión de países que presentan deficiencias estratégicas en sus sistemas de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, y pide a estos países que adopten inmediatamente las medidas necesarias para cumplir y aplicar la legislación exigida (Reglamento Delegado de la Comisión (UE) 2020/855(13)); celebra que Etiopía y Túnez, tras acometer una serie de reformas, hayan sido eliminados de la lista negra;

175.  Destaca que los mandatos de la misión de la PCSD son integrales y tienen como objetivo, entre otras cosas, promover la reforma del sector de la seguridad, impulsar la reforma de la justicia, reforzar la formación militar y policial y fomentar la supervisión; subraya la necesidad urgente de mejorar la política de comunicación de las misiones de la PCSD y la planificación estratégica global de la Unión con el fin de aumentar la visibilidad de las acciones de la Unión y su objetivo de salvaguardar la seguridad y el bienestar del pueblo africano;

176.  Destaca el papel especial de las entidades religiosas que desempeñan habitualmente una función de mediación en los conflictos en África, con las que es necesario dialogar y cooperar, especialmente en las zonas de conflicto, puesto que el diálogo interreligioso puede contribuir a la paz y la reconciliación;

177.  Toma nota de que la comunicación conjunta tiene por objeto profundizar el apoyo de la Unión a los esfuerzos de paz africanos a través de una forma más estructurada y estratégica de cooperación centrada en las regiones de África donde hay mayores tensiones, y pide que se consideren prioritarias las estrategias específicas en las regiones en conflicto; alienta a la Unión y a sus Estados miembros a seguir compartiendo la carga con las organizaciones internacionales y los socios, incluidos los aliados y los Estados africanos que sirven de fieles aliados contra el terrorismo, como Kenia, Marruecos, Nigeria, Ghana y Etiopía; pide que se refuercen las relaciones de la Unión con estos Estados fundamentales; pide a la Unión que siga ayudando a los socios africanos a desarrollar la capacidad de sus fuerzas e instituciones de seguridad, con el fin de prestar servicios policiales y de seguridad eficaces y sostenibles a sus ciudadanos, entre otras cosas a través del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz y sus misiones de la PCSD, y pide asimismo que la Unión se centre en un enfoque integrado con respecto al conflicto y las crisis, actuando en todas las fases del ciclo del conflicto, desde la prevención y la respuesta hasta la gestión y la resolución;

178.  Destaca que el objetivo del apoyo de la UE al sector africano de la seguridad es fomentar la apropiación por parte de África de los asuntos de seguridad y defensa; considera que la Unión Africana y los Estados africanos son actores fundamentales con los que la Unión está comprometida de manera significativa para lograr conjuntamente los objetivos de desarrollo sostenible y la seguridad humana; acoge con gran satisfacción, en este sentido, los planes de la Unión Africana de enviar 3 000 soldados para apoyar al G5 del Sahel y lo considera un signo de que la UA y la UE persiguen efectivamente objetivos de seguridad similares, basados en responsabilidades y objetivos compartidos; acoge favorablemente, en este sentido, los comentarios realizados por el VP/AR Borrell al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 28 de mayo de 2020 cuando habló de «encontrar una solución africana a los problemas africanos»;

179.  Reitera su apoyo a las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el continente africano y pide a los principales actores, en particular los Estados Unidos de América, Rusia, China y el Reino Unido, que se sumen a los esfuerzos de la Unión para mediar y fomentar la cooperación y la paz sostenible en todo el continente africano; reitera, en este sentido, la disposición de la Unión a aumentar su apoyo a las misiones de las Naciones Unidas e impulsar la coordinación entre las distintas misiones de las Naciones Unidas y la Unión;

180.  Acoge con satisfacción la importante disminución de la piratería frente a las costas de África Oriental y Occidental como resultado de los esfuerzos internacionales de seguridad marítima que sirven como precedente para la cooperación europea, africana y transatlántica en materia de seguridad;

181.  Considera importante que la Unión siga esforzándose por construir Estados y sociedades más resistentes mediante el desarrollo de la capacidad y las reformas del sector de la seguridad, entre otras cosas a través del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz y sus misiones de la PCSD, y se centre en un enfoque integrado con respecto a los conflictos y las crisis, actuando en todas las fases del ciclo del conflicto;

182.  Recuerda la amenaza que suponen la delincuencia organizada transnacional, los disturbios civiles y la delincuencia interna para los Estados frágiles y que salen de un conflicto, que tienen dificultades para ofrecer la seguridad necesaria a sus ciudadanos; subraya, en este sentido, la importancia de contar con una fuerza policial nacional y regional bien formada; observa, no obstante, que las fuerzas policiales a menudo carecen de formación y equipos adecuados y que, sobre todo, no siempre tienen una conexión adecuadas con la población local ni gozan de su confianza; subraya, por tanto, la importancia de reforzar y construir estructuras policiales profesionales, y pide, entre otras cosas, que se intensifique el apoyo conceptual, logístico y administrativo al Mecanismo de la Unión Africana de Cooperación Policial, con base en Argel, que se puso en marcha en 2014; considera que la cooperación en este ámbito también contribuirá a mejorar la capacidad de las misiones de mantenimiento de la paz y a fomentar el componente policial de la APSA;

183.  Observa que el ámbito de la información en África está siendo objeto de una influencia cada vez mayor por parte de los adversarios globales de la UE; pide, en este sentido, al SEAE y a la Comisión que aborden activamente el problema de la falta de presencia de la voz europea en las sociedades africanas y que contrarresten los discursos falsos y promuevan mejor el enfoque europeo y los valores democráticos entre el pueblo africano; señala que esto requiere una mejor comunicación estratégica centrada en regiones y países clave, así como la creación de una unidad especial responsable de estas acciones que trabaje en estrecha cooperación con las delegaciones de la Unión;

184.  Destaca los peligros de la proliferación de armas pequeñas ilícitas y recuerda que estas armas indocumentadas y en su mayoría de tenencia ilegal no solo amenazan la seguridad de las comunidades, sino que también son utilizadas por redes delictivas transnacionales peligrosas dedicadas a diversas formas de tráfico, entre otras cosas de armas, seres humanos y drogas ilegales;

185.  Insta a continuar las reuniones consultivas conjuntas anuales del Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea con el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana con el objetivo de ampliar el alcance de la cooperación para incluir visitas conjuntas sobre el terreno y sesiones conjuntas, desarrollar conocimientos y análisis compartidos sobre las situaciones de crisis y estudiar vías de actuación conjunta temprana como mejor forma de establecer una asociación estratégica viable;

186.  Recuerda que África alberga el mayor número de operaciones de apoyo a la paz del mundo y es el continente que más tropas y policía aporta; señala la necesidad de adaptar las operaciones de apoyo a la paz en toda África a la nueva realidad de la COVID-19 para proteger adecuadamente tanto a los ciudadanos y como al personal que lleva a cabo estas operaciones; señala la necesidad de garantizar una financiación adecuada para estas misiones, dado el temor a una inminente crisis económica y a una reducción de la financiación disponible;

187.  Pide a la Unión que garantice que las misiones de la PCSD se planifiquen de manera eficaz, responsable y sólida, con operaciones eficientes y mandatos más firmes vinculados a una voluntad, que prevean la resolución de los conflictos en lugar de su paralización;

188.  Anima al SEAE a que intensifique su presencia con delegaciones de la Unión en todo el continente, especialmente en los principales Estados miembros de la UA, con el fin de seguir impulsando nuestras relaciones bilaterales y regionales de la UE y garantizar un intercambio adecuado con las partes interesadas pertinentes; subraya que estos lazos estrechos son la base para asegurar asociaciones mundiales adecuadas y bien estructuradas y respuestas a medida; pide al SEAE que mejore significativamente su estrategia mediática y de comunicación no solo para dar a conocer los esfuerzos de la Unión en las respectivas regiones, sino también para aumentar el conocimiento y el apoyo de los ciudadanos de la Unión a una mayor cooperación entre la Unión y África;

189.  Recuerda la importancia de coordinar la estrategia UE-África con las Naciones Unidas, la OTAN, la OSCE y otros países afines, como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Japón.

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190.  Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1) DO C 356 de 4.10.2018, p. 66.
(2) DO C 349 de 17.10.2017, p. 11.
(3) DO C 363 de 28.10.2020, p. 27.
(4) Textos Aprobados, P9_TA(2020)0173.
(5) Textos Aprobados de esa fecha, P8_TA(2019)0298.
(6) DO C 215 de 19.6.2018, p. 2
(7) DO C 28 de 27.1.2020, p. 101
(8) Textos Aprobados, P9_TA(2019)0084.
(9) Reglamento (UE) n.° 978/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012, por el que se aplica un sistema de preferencias arancelarias generalizadas y se deroga el Reglamento (CE) n.° 732/2008 del Consejo (DO L 303 de 31.10.2012, p. 1).
(10) Reglamento (UE) n.º 2017/821 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de mayo de 2017, por el que se establecen obligaciones en materia de diligencia debida en la cadena de suministro por lo que respecta a los importadores de la Unión de estaño, tantalio y wolframio, sus minerales y oro originarios de zonas de conflicto o de alto riesgo (DO L 130 de 19.5.2017, p. 1).
(11) Directiva 2013/50/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2013 (DO L 294 de 6.11.2013, p. 13).
(12) Directiva 2013/34/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013 sobre los estados financieros anuales, los estados financieros consolidados y otros informes afines de ciertos tipos de empresas (DO L 182 de 29.6.2013, p. 19).
(13) Reglamento Delegado (UE) 2020/855 de la Comisión de 7 de mayo de 2020 por el que se modifica el Reglamento Delegado (UE) 2016/1675 por el que se completa la Directiva (UE) 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo relativo a la inclusión de Bahamas, Barbados, Botsuana, Camboya, Ghana, Jamaica, Mauricio, Mongolia, Myanmar/Birmania, Nicaragua, Panamá y Zimbabue en el cuadro que figura en el punto I del anexo y a la supresión de dicho cuadro de Bosnia y Herzegovina, Etiopía, Guyana, la República Democrática Popular de Laos, Sri Lanka y Túnez (DO L 195 de 19.6.2020, p. 1).

Última actualización: 12 de julio de 2021Aviso jurídico - Política de privacidad