LIBRO BLANCO SOBRE LA CONFERENCIA
INTERGUBERNAMENTAL DE 1996
VOLUME II


ITALIA

Hasta el momento, las tomas de posiciones más destacadas del Gobierno italiano en relación con la CIG han sido, de un lado, la comunicación que el anterior Gobierno efectuó ante la Cámara de Diputados el 23 de febrero de 1995 en relación con los temas de política exterior, y de otro, la comunicación que dicho Gobierno efectuó ante la misma cámara el día 23 de mayo de 1995. Es de tener en cuenta, por otra parte, la Declaración conjunta que el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Sr. Klaus KINKEL, y la ministro italiana de Asuntos Exteriores, Sra. Susanna AGNELLI, formularon el día 15 de julio de 1995 en relación con la CIG.

El día 5 de diciembre de 1995 el Presidente del Consejo Lamberto DINI presentó a la Cámara de los Diputados italiana una comunicación del Gobierno sobre el semestre italiano de la Presidencia de la Unión Europea. Tras un largo debate, la Cámara de Diputados adoptó el día 7 de diciembre siguiente una serie de resoluciones en las que se sostiene la posición del Gobierno en relación con dicha Presidencia. El día 1 de enero de 1996, Italia asumió la Presidencia del Consejo de la Unión Europea y de sus diferentes órganos. Sin duda alguna, el hito fundamental de dicha Presidencia lo constituyó la apertura de la CIG el día 29 de marzo de 1996 en Turín. En relación con la Conferencia Intergubernamental, la prioridad fundamental de la Presidencia italiana del Consejo de la Unión Europea es la de orientar las negociaciones sobre la base de los tres principios siguientes: por un lado, la CIG deberá completar las lagunas e insuficiencias del Tratado y sobre todo preparar el terreno para las futuras ampliaciones de la Unión; por otro lado, y sobre la base del informe del Grupo de Reflexión y de las conclusiones del Consejo Europeo de Madrid, la Presidencia italiana identifica como puntos clave que deberán ser abordados durante la negociación todos aquellos que permitan obtener un Tratado comprensible para los ciudadanos que refuerce el carácter democrático de la Unión y la eficacia de sus mecanismos institucionales, que desarrolle la capacidad de la Unión para desempeñar un papel protagonista, coherente y responsable en el ámbito internacional, y que permita a la cooperación en materia de justicia y de asuntos de interior servir a la protección de los intereses efectivos de libertad y de seguridad de los ciudadanos; por último, la Presidencia italiana considera que la Conferencia deberá asegurar desde el principio la participación de la opinión pública.

Comunicación del Gobierno italiano de 23 de febrero de 1995 sobre las líneas directrices de su política exteriorI

Por lo que se refiere a la comunicación del Gobierno en relación con los temas de política exterior y de la Conferencia Intergubernamental presentado el 23 de febrero de 1995, es de destacar que dicho documento establece líneas directrices en las cuatro materias siguientes: aspectos institucionales, ampliación y relaciones con Europa del Este y con el Mediterráneo, desarrollo del segundo y del tercer pilares, y refuerzo de la Europa de los ciudadanos. Por lo que se refiere a los aspectos institucionales, en opinión del Gobierno italiano es preciso proceder a una nueva ponderación del voto y a la generalización del voto por mayoría en el seno del Consejo, así como a la reducción del número de comisarios y el reforzamiento de la Presidencia, que haga más visible a la Unión en el exterior y más eficaz en el plano interno. Según dicho documento, la Conferencia Intergubernamental debe reforzar también la participación democrática en el proceso de toma de decisiones de la Unión, y a este respecto se propone la elaboración de una verdadera y propia jerarquía de normas quegarantice un mejor funcionamiento del procedimiento de codecisión, con intervención tanto del Consejo como del Parlamento Europeo. Además se propone la mejora de las relaciones entre el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales. El Gobierno italiano propone también una nueva sistematización técnico-jurídica de las disposiciones del Tratado a fin de hacer la lectura de los mismos más fácil para todos los ciudadanos. Propone también la individualización de algunas bases constitucionales entre las cuales deben encontrarse los derechos fundamentales del ciudadano europeo, que deberán ser adecuadamente tutelados con el control del Tribunal de Justicia de Luxemburgo. En materia de arquitectura institucional, el documento propone buscar una fórmula que concilie el respeto general de algunas reglas y políticas de base, en concreto las cuatro libertades y el mercado interior, con la posibilidad de prever participaciones diferenciadas en otras políticas, siempre y cuando el mecanismo institucional sea único y se garantice la posibilidad de acceso en condiciones iguales aunque sea en fases distintas. En concreto, el Gobierno italiano previene contra todo intento de constitución de directorios por parte de algunos países, y se pronuncia contra la aceptación de cláusulas de "opting-out" así como contra las cláusulas derogatorias permanentes.
| Vers le début de la page |

Por lo que se refiere a la ampliaci ó n y las relaciones con Europa del Este y con el Mediterr á neo, el Gobierno italiano cree que el éxito de la Conferencia Intergubernamental constituye la premisa indispensable para que se proceda posteriormente a la ampliación de la Unión Europea. En su opinión debe darse una gran atención a la recepción gradual por parte de los países PECO de la normativa comunitaria, así como a la correlativa promoción de la integración mediante el desarrollo de infraestructuras y el incremento de la cooperación; en todo caso, se anticipa que será necesario revisar ciertas políticas comunitarias, y en concreto la política agrícola común, que deberán ser adaptadas. Asimismo, el documento previene contra la posibilidad de que la ampliación al Este haga perder de vista a la Unión Europea sus intereses en el área mediterránea, y en este sentido otorga la máxima importancia a la Conferencia Euromediterránea que tendrá lugar en Barcelona el mes de noviembre próximo. El documento se pronuncia también sobre el desarrollo del segundo y del tercer pilares. En lo que se refiere al segundo pilar, del documento se desprende la idea de que no es preciso superar en el momento actual el estadio intergubernamental del mismo, pero sí parece necesario reforzar la PESC y dotarla de un fuerte carácter individualizado. En este sentido, el documento propone que se asignen al Secretariado General de la PESC los medios que le permitan disponer de una capacidad reforzada de análisis y de previsión, así como el impulso en la adopción de acciones e iniciativas específicas de común acuerdo con el Consejo y la Comisión, y en armonía con la Presidencia de la Unión Europea. El Gobierno italiano se pronuncia en favor del reforzamiento de la capacidad operativa de la UEO y de la consolidación y articulación de su complementariedad con la Alianza Atlántica, y entiende que la definición de la dimensión de seguridad y defensa de la Unión está estrechamente vinculada a una y a otra. En particular, la UEO debe ser convertida en el brazo defensivo de la Unión Europea, según el documento. Por lo que se refiere al tercer pilar, el documento destaca la necesidad de incrementar la cooperación judicial y policial, así como una estrecha armonización de las legislaciones nacionales en materia de libre circulación de personas. El Gobierno italiano se declara especialmente interesado en profundizar la cooperación en materia de lucha contra la corrupción, así como en favor de una integración gradual del sistema judicial y de policía de los países de Europa Central y Oriental en relación con los miembros de la Unión Europea.

Comunicación del Gobierno italiano de 23 de mayo de 1995 sobre la Conferencia Intergubernamental de revisión del Tratado de Maastricht

Esta comunicación recoge ciertas indicaciones preliminares dedicadas a constituir la plataforma para el representante italiano en el Grupo de Reflexión. Se articula en torno a las soluciones propuestas para hacer frente a tres distintos desafíos: el desafío de la diversidad, el desafío de la seguridad, y el desafío de la democratización.

Para hacer frente al desaf í o de la diversidad, la comunicación del Gobierno italiano se pronuncia sobre las dos respuestas fundamentales que cabe dar a dicho desafío: el cambio de algunas normas de funcionamiento de la Unión, por una parte, y, por otra, el definitivo esclarecimiento de la denominada integración diferenciada. En relación con el sistema institucional de la Comunidad, el Gobierno italiano propone que se restrinjan drásticamente las decisiones del Consejo de Ministros adoptadas por consenso; al mismo tiempo, la extensión del voto por mayoría debería acompañarse de una mayor toma en consideración de la población de los Estados miembros en los procedimientos de votación. Por ello, en dicho documento el Gobierno italiano se pronuncia en favor de una doble mayoría de los votos de los Estados y de la población de manera que se impida que una mayoría de ciudadanos de la Unión se vea imponer decisiones que no comparte. En relación con la Comisi ó n, el Gobierno italiano estima que esta institución deberá continuar tutelando los Tratados, debiendo ser preservada su capacidad de iniciativa y de análisis en las materias de su competencia. Para el Gobierno italiano, una reducción del número de comisarios no acentuaría el carácter supranacional de la institución, y propone una solución conforme a la cual, aunque no se redujera el número de comisarios por debajo del número de Estados miembros, cabría preverse en favor de los Estados más grandes en vez de los dos comisarios actuales la figura del comisario adjunto. Por lo que se refiere a la cuestión de la integraci ó n diferenciada, la comunicación en cuestión considera difícil de evitar, en la perspectiva de la integración, esquemas de integración diferenciada en el ámbito de las nuevas políticas (exterior, de seguridad, de justicia y de asuntos internos) con distintas cadencias pero con los mismos resultados obligados. Según la comunicación del Gobierno italiano esta sería la clave para resolver el dilema entre profundización y ampliación, es decir, unidad y flexibilidad. Para ello, el Gobierno italiano considera premisas de la integración diferenciada, en primer lugar el principio de la unidad institucional, lo que implica un mismo Consejo, un mismo Parlamento, y un mismo Tribunal de Justicia, instituciones todas ellas dotadas de la flexibilidad necesaria para gestionar políticas en las que no participen todos los Estados miembros. Por otra parte, otra premisa indiscutible para aceptar fórmulas de integración diferenciada es la de que se salvaguarde le conjunto del acervo comunitario. Sobre la base de ambas condiciones, el Gobierno italiano considera aceptables las fórmulas de compromiso en favor de los Estados que faculten a éstos a integrarse progresivamente en las políticas en las cuales no se integren temporalmente, siempre que sea sobre la base de condiciones iguales y predeterminadas. De todos modos, el área de mayor integración debería quedar abierta a todos los Estados miembros y no ser limitada de forma arbitraria y discriminatoria a sólo ciertos sectores concretos, por ejemplo en materia de unión económica y monetaria. Al respecto, la comunicación del Gobierno italiano recuerda que las modalidades y los mecanismos de la moneda única no figuran entre las materias que deberán ser objeto de revisión en la Conferencia Intergubernamental.
| Vers le début de la page |

Por lo que se refiere al desaf í o de la seguridad, el Gobierno italiano considera prioritario que la Unión se dote de una identidad internacional y de una política exterior coherente como corresponde al mundo sin fronteras en el que está inmersa. Tras pronunciarse contra la vieja lógica del concierto europeo de naciones que llevara al viejo continente a tantos desastres y catástrofes, elGobierno italiano considera que los progresos realizados con el Tratado de Maastricht son todavía incompletos y deficitarios. Según el Gobierno italiano, el logro del consenso entre los Estados miembros sobre algunos principios y contenidos de la pol í tica exterior de la Uni ó n, como una especie de agenda de política exterior aprobada por el Consejo y el Parlamento, podría ser una condición previa para una verdadera política exterior de la Unión. En consecuencia, Italia propondrá que los países miembros definan por consenso los intereses esenciales que se proponen promover y defender juntos, ya sea en las grandes áreas geográficas o ya sobre los temas más universales. Además, en su comunicación el Gobierno italiano anuncia su intención de perseguir con tenacidad el objetivo de llegar a una estrategia común permanente en el seno de todas las organizaciones internacionales y en particular en el ámbito de las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad, aun cuando el objetivo de obtener un escaño permanente para la Unión Europea en el seno del éste continúe siendo un objetivo todavía a largo plazo. Por otra parte, el Gobierno italiano considera que los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión podrían decidir más frecuentemente por mayoría, reservando a la unanimidad las materias más estrechamente vinculadas a los interese nacionales, como la defensa, e imaginando fórmulas más flexibles que en ámbito de una concertación común y de una solidaridad común permitan a sólo algunos miembros de la Unión la posibilidad de actuar. En cuanto a la estructura institucional de este segundo pilar, la comunicación del Gobierno italiano, considera absolutamente necesaria la existencia de un órgano permanente dotado de los poderes de representación exterior en el ámbito de la política exterior de la Unión Europea, y de las adecuadas estructuras y funciones de análisis, elaboración, propuesta y ejecución de las decisiones del Consejo. Si tal principio fuese aceptado, el Gobierno italiano propone la fórmula de un Secretario General nombrado por el Consejo y eventualmente confirmado por el Parlamento, a quien le correspondería dar una imagen reconocible a la Unión, y conferir a las acciones emprendidas más continuidad, credibilidad, responsabilidad, legitimidad y transparencia, superando así las limitaciones de los ritmos de las Presidencias rotativas. Como hipótesis alternativa, el Gobierno italiano avanza la idea de una Presidencia electiva, por un período de dos o tres años, también designada por el Consejo y aprobada por el Parlamento, aunque reconoce que no sería fácil hacer coexistir una Presidencia electiva con el sistema de las Presidencias rotatorias, y los subsiguientes numerosos Consejos de Ministros, reuniones de comités y grupos de trabajo. En consecuencia, se avanza también la tesis de separar la función de la política exterior de las restantes competencias de la Presidencia, en cuyo caso el presidente elegido presidiría el Consejo de Asuntos Generales y estaría asistido por un vicepresidente que sería reemplazado cada seis meses según el orden habitual y que pertenecería al mismo país que presidiera las restantes composiciones del Consejo. Como instrumento de seguridad y defensa de la política exterior de la Unión, la comunicación del Gobierno italiano propone a la Unión Europea Occidental, que debería sin embargo confluir progresivamente en la Unión Europea. Al respecto, el Gobierno italiano considera que ciertas modificaciones institucionales como la gradual coincidencia entre los miembros de la UEO y de la Unión Europea, la armonización de los turnos de la Presidencia, la progresiva integración funcional de los secretariados de la PESC y de la UEO, para terminar con la propia fusión de ambas organizaciones, podrían hacer más visible la capacidad de la UEO de elaborar y poner en práctica las acciones que tengan implicaciones en materia de seguridad y defensa, sirviendo al tiempo de catalizador de la cohesión europea en el seno de la Alianza Atlántica, la cual continuaría constituyendo el pilar fundamental de la defensa colectiva y del vínculo existente entre los Estados Unidos y Europa.

Por lo que se refiere al desaf í o de la democratizaci ó n, la comunicación del Gobierno italiano considera que la democratización de la Unión significa sobre todo la atribución al Parlamento Europeo en cuanto expresión de la soberanía popular de más amplios poderes legislativos, ejercidos mediante unosprocedimientos simplificados que se limiten sustancialmente a la consulta, a la codecisión y al dictamen conforme. En concreto, la codecisión del Parlamento Europeo debería ser más comprensible introduciendo como ya propuso Italia con ocasión del Tratado de Maastricht una jerarqu í a de normas de la Unión a tres niveles: en primer lugar, las normas constitucionales para las cuales sería exigible la unanimidad o la mayoría reforzada en el Consejo, así como la ratificación de los Parlamentos nacionales; en segundo lugar, las normas de carácter legislativo deberían establecer el marco general por sectores y por materias y deberían ser adoptadas por mayoría del Consejo en codecisión con el Parlamento Europeo. Finalmente, las normas de carácter reglamentario y ejecutivo deberían ser competencia del Consejo o por mandato de este último de la Comisión, en los casos en los que no fueran dejadas a los propios Estados miembros en aplicación del principio de subsidiariedad. Según la comunicación del Gobierno italiano la democratización significa también una mayor implicación en las tareas de la Unión por parte de los Parlamentos nacionales. Dejando de lado la idea de constituir una dieta de Legisladores nacionales que actúe como tercera cámara, el Gobierno italiano considera que además de ejercitar un mayor control sobre las acciones de los respectivos Gobiernos en el seno de la Unión, los Parlamentos nacionales deberían incrementar las ocasiones de contacto, información mutua y coordinación con el Parlamento Europeo. Por lo que se refiere a la posibilidad de incluir entre las políticas comunes los otros sectores ya indicados en el Tratado, el Gobierno italiano propone no cargar de excesiva responsabilidad a la Unión, sino hacer un uso flexible del principio de subsidiariedad, que podría ser mejor definido evitando un exceso de reglamentaciones no sólo de la Unión sino de los Estados. Sin embargo, el Gobierno italiano no considera aconsejable establecer la lista de las competencias exclusivas. Por lo que se refiere a la Europa de los Ciudadanos, la comunicación del Gobierno italiano propone elaborar un completo catálogo de los derechos y libertades fundamentales, de manera que el concepto de ciudadanía europea incluya el conjunto de las formas de expresión, de relación, de actividad y de libre circulación del ciudadano, en particular los derechos civiles, las relaciones con las instituciones, la educación, el trabajo y la familia. Asimismo, recomienda reforzar y ampliar los instrumentos de salvaguardia y tutela de tales derechos ante las instituciones, y en particular ante el Tribunal de Justicia. Por lo que se refiere a la cooperaci ó n en los á mbitos de la justicia y de los asuntos de interior, la comunicación del Gobierno italiano recoge su intención de proponer soluciones que conduzcan a la simplificación de las decisiones comunes, al refuerzo del carácter vinculante de los instrumentos jurídicos, a la introducción de mecanismos decisionales propios de las instituciones comunitarias y a la superación de los límites actuales de impulso e iniciativa. Por último, con el fin de dotar de mayor transparencia a la Unión y de facilitar la legibilidad de sus principales textos normativos, el Gobierno italiano propone recoger en un texto único la codificación de cuantas normas se han aprobado durante cuarenta años, y la redacción de un texto constitucional que recoja las instituciones, las competencias, los principios y derechos fundamentales, y que, bajo la forma de protocolos, incluya también el mercado interior, la unión económica y monetaria y las nuevas políticas comunes.


| Vers le début de la page |

Declaración conjunta de 15 de julio de 1995 de los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania e Italia en relación con la Conferencia Intergubernamental de 1996

Esta Declaración conjunta fue realizada al término de la reunión celebrada en Italia en Monte Argentario, el día 15 de julio de 1995, entre los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y de Italia, y en ella ambos países se comprometen a cooperar estrechamente en los trabajos preparatorios de la Conferencia Intergubernamental de 1996. Según los términos de dicha declaración,con ocasión de la Conferencia Intergubernamental, ambos países se guiarán por los objetivos siguientes:

  1. Reconocimiento de un pleno poder de codecisión al Parlamento Europeo en todas las materias que tengan carácter legislativo. Además, deberá simplificarse y racionalizarse el procedimiento legislativo de manera que venga a ser más transparente y próximo a los ciudadanos. Por otra parte, conforme al principio de subsidiariedad, las decisiones deberán ser adoptadas al nivel más próximo posible a los ciudadanos, mientras que las desreglamentaciones deberán aplicarse tanto a nivel europeo como a nivel nacional.
  2. Debe preservarse y reforzarse el papel de iniciativa de la Comisi ó n Europea, así como sus competencias del control del respeto del derecho comunitario.
  3. Deberá mejorarse el procedimiento de control del presupuesto.
  4. Con el fin de mejorar la eficacia y elevar el nivel de la pol í tica exterior y de seguridad com ú n, deberá reforzarse la capacidad para tomar decisiones y acciones de la Unión Europea, a través del recurso fundamentalmente del voto por mayoría en ciertos sectores. Al mismo tiempo, deberá potenciarse también la capacidad de análisis y de proyección de las decisiones de la Unión. Por su parte, el Parlamento Europeo deberá ser implicado mucho más en las cuestiones de la PESC. La Unión Europea deberá evolucionar hacia una Unión de Seguridad y, a más largo plazo, de Defensa, salvaguardando los vínculos transatlánticos. A tal efecto, conviene reforzar el papel de la UEO en cuanto instrumento de la Unión Europea para intervenir en los casos de crisis. La declaración conjunta propone también profundizar en los vínculos institucionales entre la UE y la UEO, y colocar a la UEO bajo la competencia del Consejo Europeo. En todo caso, el objetivo a largo plazo es el de la integración de la UEO en la Unión Europea.
  5. Por lo que se refiere a la ciudadan í a de la Uni ó n, la declaración conjunta propone la codificación de los deberes y de las libertades fundamentales y encomendar la tutela de los mismos al Tribunal de Justicia. En los á mbitos de la justicia y de los asuntos de interior el documento propone recurrir de manera creciente a los procedimientos comunitarios, sobre todo en materia de política de asilo, concesión de visados e inmigración; simplificar el procedimiento de adopción de decisiones; y reconocer mayor derecho e iniciativa a la Comisión y mayor control democrático al Parlamento Europeo, asegurando la uniformidad de la tutela del derecho aplicable mediante la intervención del Tribunal de Justicia.
  6. Con el fin de acrecentar la transparencia y la comprensión de la propia Unión Europea por parte de la opinión pública de los Estados miembros, la declaración conjunta propone también una nueva sistematización del Tratado de manera que se aumente la legitimidad del mismo ante los ciudadanos.

Un punto esencial de la declaración conjunta lo constituye la pol í tica exterior y de seguridad com ú n. En este sentido, la declaración conjunta considera prioritario el acercamiento de los Estados de Europa Central y Oriental a la Unión Europea y a la estructura transatlántica, cuyo proceso apoyan expresamente. En relación con la región mediterránea, ambos Estados se comprometen también a contribuir al éxito de la Conferencia Euromediterránea de Barcelona de 27 y 28 de noviembre de 1995. Asimismo, ambas partes muestran su apoyo al proceso de paz en Oriente Medio como premisa importante para la estabilidad en el Mediterráneo, al tiempo que demandan a Europa y a sus socios transatlánticos el desarrollo de una visión común para el próximo siglo XXI. Atal efecto ambas partes consideran que los lazos transatlánticos deben continuar siendo el motor de una liberalización global de los intercambios comerciales en el marco de la Organización Mundial de Comercio. En relación con Rusia, ambos ministros subrayan la importancia de que dicho país se inserte en la estructura occidental de cooperación, y demandan una profundización de las relaciones entre la OTAN y dicho país. Por último, ambos países apoyan el proceso de reformas del sistema actual de Naciones Unidas y de sus instituciones, incluido el Consejo de Seguridad, a la vez que se manifiestan en favor del respeto de las obligaciones financieras contraídas por los Estados miembros de dicha organización.
| Vers le début de la page |

Posición del Gobierno italiano sobre la Conferencia Intergubernamental para la revisión de los Tratados, de 18 de marzo de 1996

Este documento fue presentado en los días previos al Consejo Europeo de Turín, y consta de cuatro partes. La primera de ellas se refiere a las opciones para la Europa del futuro; la segunda expone la acción de la Presidencia italiana con vistas a la apertura de la Conferencia; la tercera recoge la posición italiana sobre los aspectos concretos de la negociación; y por último, el cuarto apartado se refiere al desarrollo futuro de las negociaciones.

Por lo que se refiere a la Conferencia Intergubernamental y las opciones para el futuro, el Gobierno italiano anuncia su intención de reiterar el tradicional compromiso proeuropeo de Italia y de comprometerse a reforzar el proceso de integración europea de acuerdo con las siguientes prioridades estratégicas: en primer lugar, realización de la vocación federal de la Unión Europea mediante una mayor solidaridad y cohesión internas y el fortalecimiento de la capacidad para proyectar una imagen común exterior que permita defender los valores compartidos por todos los Estados miembros en materia de paz, estabilidad y libertad; en segundo lugar, evitar el retroceso hacia una Europa de las patrias que se transforme posteriormente en un conjunto de naciones sin Europa; en tercer lugar, fortalecer las actuales estructuras e instituciones de la Unión; por último, impedir que la Unión Europea vaya siendo transformada de forma subrepticia en una vasta zona de libre cambio sin alma y sin perspectivas reales para el futuro.

Por lo que se refiere a la acci ó n de la Presidencia italiana con vistas a la apertura de la CIG, el documento del Gobierno italiano anuncia la intención de enviar al Consejo Europeo de Turín un proyecto de agenda para la Conferencia que identifique tres grandes temas para las negociaciones intergubernamentales: las relaciones entre los ciudadanos y la Unión; el ajuste del sistema institucional; y una identidad exterior para la Unión Europea.

Por lo que se refiere a la posici ó n de Italia sobre los puntos concretos de las negociaciones, las prioridades del Gobierno italiano aparecen agrupadas en torno a los tres grandes temas antes citados. Respecto de la relación entre los ciudadanos y la Uni ó n, las prioridades italianas son las siguientes: en primer lugar, la inclusión en la parte inicial del Tratado de ciertos derechos fundamentales concedidos a todas las personas sin distinción de nacionalidad. En concreto, se proponen además normas específicas en materia de no discriminación, lucha contra el racismo y la xenofobia, y respeto por los derechos de las minorías. En segundo lugar, desarrollo en el Tratado del concepto de la ciudadan í a, mediante la inclusión de más amplios derechos civiles y sociales y especificando que la ciudadanía europea complementa a la ciudadanía nacional y no reemplaza a ésta. En tercer lugar, revisión en profundidad de las normas que regulan la cooperaci ó n en materia de justicia y de asuntos internos. A este respecto, Italia propone una definición más precisa de los sectores que podrían ser objeto de posiciones comunes, de acciones comunes y de convenios,revalorizando dichos instrumentos; la transferencia gradual de ciertas materias al ámbito comunitario, particularmente por lo que se refiere a la inmigración, al asilo y al estatuto jurídico de los extranjeros que residen legalmente en la Unión; la reafirmación de la naturaleza jurídicamente vinculante de las posiciones y acciones comunes y la posible introducción de instrumentos legales equiparables a las directivas comunitarias; investir de competencia al Tribunal de Justicia para que se pronuncie sobre los actos adoptados en virtud de las disposiciones del Tratado en materia de justicia y de asuntos internos, así como un refuerzo del control parlamentario; la incorporación en el Tratado del Convenio de Schengen en el marco de un mecanismo de solidaridad diferenciada; y la racionalización de las estructuras de toma de decisiones.

En cuarto lugar, el documento italiano se refiere al empleo, que tiene que ser uno de los temas clave de la Conferencia. Italia considera que el próximo Tratado revisado debería incluir un capítulo en materia de empleo, estableciendo el compromiso de los Estados miembros de coordinar mejor sus políticas en materia de empleo sobre la base de las orientaciones estratégicas ya aprobadas en lo esencial con ocasión de los Consejos Europeos de Essen y de Cannes. En cambio, Italia se pronuncia en contra de la necesidad de que la Conferencia Intergubernamental revise las disposiciones del Tratado existentes en materia de uni ó n econ ó mica y monetaria. Por lo que se refiere al medio ambiente, Italia considera que sería posible proteger éste de forma más efectiva si se introdujera el voto por mayoría en este sector y en algunos otros conexos, como en materia de fiscalidad. Por otra parte, Italia considera que la inclusión de ciertas políticas en el Tratado ( energ í a, turismo, protecci ó n civil), y el refuerzo de otras políticas ya existentes ( pol í tica social, protecci ó n de los consumidores) contribuirían a que la Unión fuera percibida de forma más positiva por los ciudadanos. Por otra parte, Italia considera que la inclusión del protocolo social en el Tratado debería constituir un objetivo prioritario de la Conferencia.
| Vers le début de la page |

En materia de transparencia, Italia se muestra partidaria del refuerzo de ésta mediante, por un lado, el establecimiento de disposiciones específicas que regulen la publicidad de los actos de la Unión Europea y el acceso a todos los documentos de la misma, y por otro lado, mediante la simplificación de los procedimientos legislativos y haciendo el texto del Tratado más comprensible. Al mismo tiempo, dicho país estima que debe aprovecharse la reestructuración del Tratado para conferir personalidad jur í dica a la Uni ó n, superando con ello una de las principales dificultades de la actual estructura en tres pilares. Italia considera también que debería darse la importancia adecuada a los principios de subsidiariedad, proximidad y proporcionalidad, y para ello se declara dispuesta a aceptar la anexión al Tratado de un protocolo que contenga algunos de los elementos del "código de conducta" convenido en el Consejo Europeo de Edimburgo. En todo caso, dicho país considera que un excesivo énfasis en la subsidiariedad podría debilitar la capacidad de la Comisión para presentar propuestas, fragmentar de nuevo el mercado único y destruir la uniformidad del derecho comunitario. Por último, Italia se muestra partidaria del mantenimiento riguroso del principio de la igualdad de todas las lenguas oficiales de los Estados miembros a todos los niveles de la Unión.

Por lo que se refiere al ajuste del sistema institucional de la Unión con vistas a la futura ampliación de ésta, Italia se manifiesta en primer lugar partidaria del mantenimiento del equilibrio interinstitucional y de un marco institucional único para todos los ámbitos de acción de la Unión. En todo caso, dicho país propone también una serie de adaptaciones al funcionamiento y a la composición de las instituciones. Por lo que se refiere a la Comisi ó n, Italia considera que dicha institución debe mantener su papel actual irremplazable en cuanto guardiana de los Tratados y expresión de la relación de confianza con los Estados miembros y con el Parlamento Europeo, considerando que el poder deiniciativa de la misma debería ser extendido al ámbito la justicia y de los asuntos internos. Por lo que se refiere al número de comisarios, que considera ya demasiado elevado, y sin descartar fórmulas de compromiso, Italia sería partidaria de fijar un número de comisarios inferior al de Estados miembros. Por lo que se refiere al Consejo Europeo y Consejo de Asuntos Generales, y sin perjuicio del creciente papel político de ambos, Italia considera que la innovación principal a introducir es la generalizaci ó n del voto por mayoría en el ámbito comunitario, con la única excepción de ciertas normas "constitucionales", así como la introducción progresiva de aquel en los títulos V y VI del Tratado. Italia es partidaria también de una nueva ponderación de votos de los Estados miembros que tome más en cuenta el factor demográfico, y de forma transitoria, propone que se recurra al voto por mayoría cualificada reforzada para ciertas materias que están actualmente sometidas al voto por unanimidad. Por otro lado, Italia considera que la Conferencia debería también abordar el tema de las modalidades de funcionamiento del Consejo, que se han visto seriamente deterioradas durante los últimos años y en concreto, demanda un verdadero refuerzo cualitativo y cuantitativo del Secretariado General del mismo, así como la atribución clara al Consejo de "Asuntos Generales" y al COREPER de una tarea de coordinación global de las actividades de la Unión, a cuyo respecto propone una nueva formulación del actual artículo 151 del Tratado. En cambio, Italia no considera indispensable modificar el sistema actual de rotación semestral de la Presidencia del Consejo, aunque es también partidaria de que se tomen en consideración aquellas propuestas que podrían realmente mejorar la situación actual.

Por lo que se refiere al Parlamento Europeo, Italia es partidaria de que la Conferencia racionalice y consolide el papel de dicha institución, así como de una mayor participación parlamentaria en el ámbito de la PESC y de la cooperación en materia de justicia y de asuntos internos. Italia considera que la igualdad entre el Parlamento Europeo y el Consejo debería ser asegurada en paralelo mediante la aplicación de una jerarqu í a de normas que vincule el procedimiento de adopción de los actos a su rango y que reconduzca a tres el número de los procedimientos previstos actualmente: dictamen conforme, que debe ser extendido al menos a la revisión de los Tratados, la codecisión y la consulta. En concreto, la codecisión podría ser simplificada mediante la supresión de aquellos trámites que se han quedado superfluos y mediante la eliminación de la posibilidad de una tercer lectura por el Consejo en el caso de desacuerdo en el seno del Comité de Conciliación. En cuanto a la composición del Parlamento, el Gobierno italiano se muestra partidario de que dicha institución cuente con un máximo de entre 650 y 700 diputados, que no debería ser aumentado tras las futuras ampliaciones. Además, dicho Gobierno es partidario de que se establezca un plazo para la adopción de un procedimiento electoral uniforme.

Por lo que se refiere a los Parlamentos nacionales, Italia considera que una mejor asociación de éstos a las actividades de la Unión implica la aplicación efectiva de las declaraciones anejas al Tratado y una organización más eficaz de las relaciones de consulta y de información entre las diferentes asambleas nacionales y sus comisiones especializadas en materias europeas. Además, haría falta estructurar también los procedimientos de la Unión de manera que permitan un diálogo más sustancial entre los Gobiernos de los Estados miembros y sus propios Parlamentos nacionales. En cuanto al Tribunal de Justicia, Italia se muestra partidaria no sólo de que sus competencias sean conservadas íntegramente, sino que además sean extendidas al ámbito de la cooperación en materia de justicia y de asuntos internos que afectan directamente a las libertades y a los derechos de los ciudadanos. El Gobierno italiano considera también que es necesario preservar y desarrollar el papel del Tribunal de Cuentas, sobre todo en el contexto de un refuerzo en la lucha contra los fraudes, así como del Comit é de las Regiones. Por último, en materia de flexibilidad o integraci ó n diferenciada, Italia es partidaria de que el próximo Tratado establezca de forma explícita dicho principio, junto con una serie de condiciones indispensables para la aplicación del mismo, tales como el mantenimiento de un marco institucional único, el mantenimiento pleno del acervo comunitario, así como la confirmación de la igualdad formal y sustancial de los Estados miembros que se unan posteriormente a una política o a una esfera de acción de la Unión.
| Vers le début de la page |

Por lo que se refiere a la identidad exterior de la Uni ó n Europea, Italia considera que la Conferencia Intergubernamental debería dar prioridad a las materias siguientes: en primer lugar, racionalización de las competencias en el área de las relaciones económicas exteriores, con miras al logro de una mejor coordinación de la Unión en el ámbito de la organización mundial del comercio y ante la política de cooperación al desarrollo. En segundo lugar, la creación de una unidad encargada del análisis, de la planificación y de la ejecución en el ámbito de la PESC, con el fin de asegurar una mejor preparación y un mejor seguimiento de las decisiones del Consejo. En tercer lugar, conferir a la PESC una visibilidad y una coherencia mayores, designando al efecto una personalidad (Secretario General) que asegure la continuidad de la Unión, asistiendo a la Presidencia semestral, asegurando la ejecución de los mandatos que le serían confiados por el Consejo, y en el pleno respeto de las competencias que el Tratado atribuya a la Comisión en materia de relaciones exteriores y de la coherencia entre todos los aspectos de la imagen que proyecta la Unión al exterior. En cuarto lugar, Italia es partidaria de que se corrija la regla de la unanimidad, una vez que se haya logrado al nivel más alto de la toma de decisiones (Consejo Europeo) el consenso sobre los principios y los contenidos de la política exterior de la Unión. Italia considera que el logro de este consenso previo permitiría efectuar un mayor recurso a fórmulas de toma de decisiones más simples, como la abstención constructiva y la mayoría cualificada reforzada, todo ello en el marco del respeto de una solidaridad política y financiera reglamentada de manera apropiada. En quinto lugar, Italia es partidaria de la realización de la dimensión de seguridad y defensa europea mediante la puesta en práctica de las disposiciones del Tratado que preven una política exterior y de seguridad común, que conduzca en su momento a una defensa común, y todo ello en el pleno respeto de los compromisos transatlánticos. Por otra parte, Italia es también partidaria de poner las bases para la absorción de la UEO por la Unión Europea, comenzando ya este proceso mediante la introducción de las denominadas "tareas de Petersberg" en el Tratado, así como la de las estructuras de la UEO dentro de la Unión Europea. Italia considera que este objetivo debe ser establecido de forma expresa en el propio Tratado. Por último, Italia es partidaria de que se establezcan las bases de una cooperación mayor entre los Estados miembros en materia de armamentos, en concreto mediante la creación de una estructura multilateral europea.

Por lo que se refiere a la creación de una c é lula de an á lisis y de planificaci ó n, y sobre todo la definición de una "nueva función que incluya tareas ejecutivas", el Gobierno italiano muestra su preferencia por una estructura institucional en la que el Consejo Europeo sea la más alta instancia por lo que se refiere a la impulsión política y a la definición de los objetivos de la política exterior de la Unión, el Consejo de Ministros sea la instancia de toma de decisiones, el Secretario General para la política exterior, función a instituir, sea el órgano encargado de la planificación y la posterior puesta en práctica de las decisiones, bajo el control político del Consejo y en el marco de una coordinación estructurada con la Presidencia en ejercicio y la Comisión. En opinión del Gobierno italiano, se trata de crear una estructura coordinada de análisis, de programación y de ejecución (una especie de comité europeo para la política exterior), en el que la Presidencia, la Comisión y el Secretario General para la PESC, función que debe ser instituida, cooperen en el curso de las diferentes etapas del proceso relativo a la dimensión de lapolítica exterior de la Unión, asegurando la coherencia necesaria, la eficacia y la visibilidad de ésta.

Finalmente, el documento del Gobierno italiano aborda la cuestión de la evoluci ó n de las negociaciones, anunciando el compromiso de dicho país de evitar soluciones minimalistas, y de constituir con los países más próximos una "masa crítica" capaz de hacer avanzar a la Unión y de preservar el carácter único de la misma.

| Vers le début de la page |


Parlamento Europeo, última revisión: 18 September 1996
URL : http://../igc/es/pos-it.htm