¿Cuántas lenguas se utilizan en el Parlamento?
Hay veinticuatro lenguas oficiales de la UE. Facilitar la comunicación en tantas lenguas garantiza que los ciudadanos puedan tener acceso a la legislación de la UE y comprender mejor cómo esta les afecta. Los ciudadanos pueden interactuar con las instituciones de la Unión, por ejemplo, presentando peticiones o solicitando información en cualquiera de las lenguas oficiales, y pueden seguir los debates en el Parlamento en directo por internet.
Además, cuando se llevan a cabo actividades parlamentarias, también es importante que los diputados tengan la posibilidad de hablar, escuchar, leer y escribir en su propia lengua y, de hecho, en cualquiera de las lenguas oficiales de la Unión Europea. Y es que uno de los principios democráticos fundamentales es que cualquier ciudadano de la Unión puede convertirse en diputado al Parlamento Europeo, aunque no hable ninguna lengua extranjera. Además, con el fin de asegurar las mismas condiciones de trabajo a todos los diputados, se les da pleno acceso a la información en sus respectivas lenguas. Las intervenciones de los diputados en una lengua oficial son objeto de interpretación simultánea al resto de lenguas oficiales y los textos oficiales se traducen a las veinticuatro lenguas. Para que la legislación de la Unión se aplique o se transponga directamente a la legislación nacional, primero debe traducirse a la lengua oficial de la Unión de cada Estado miembro.
La salida del Reino Unido de la UE no ha supuesto la eliminación del inglés como lengua oficial. Todos los Gobiernos de la UE tendrían que adoptar esta decisión por unanimidad y, además, el inglés sigue siendo lengua oficial en Irlanda y Malta.
El trabajo del intérprete o traductor
En general, todos los traductores e intérpretes traducen a su lengua materna. Dado que existen 24 lenguas oficiales, hay hasta 552 combinaciones lingüísticas posibles. Para superar este reto, a veces el Parlamento utiliza un sistema de lenguas «puente», de manera que primero se traduce o se interpreta el texto o la intervención del orador a una de las lenguas más utilizadas (inglés, francés o alemán) y después, a partir de esta lengua, a las demás.
La interpretación y la traducción son profesiones diferentes: el intérprete traduce verbalmente de una lengua a otra en tiempo real durante las sesiones, mientras que la misión del traductor es producir una traducción exacta a la lengua de destino de un documento escrito. Los intérpretes del Parlamento Europeo se han formado para transmitir los mensajes de los diputados. Además, dada la especialización de los debates parlamentarios, reciben el apoyo de la administración para preparar las reuniones específicas que les asignan y para seguir la evolución de las lenguas a partir de las que trabajan. Como lingüistas cualificados, prestan un servicio de alta calidad a todos los diputados.
Los traductores del Parlamento participan asimismo en otras tareas de mediación lingüística, como la adaptación de textos para pódcast, el subtitulado y la grabación de audio en veinticuatro lenguas.