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  • Suspensión temporal de las reglas que obligan a las aerolíneas a operar la mayoría de sus franjas horarias para aterrizajes y despegues si desean matenerlas el ejercicio siguiente 
  • La propuesta de la CE para acabar con los llamados "vuelos fantasma" a causa del COVID-19 será tratada por el PE como prioritaria 

La presidenta de la comisión de Transporte y Turismo del PE saludó la rápida iniciativa de la Comisión y prometió que el Parlamento la tramitará a la mayor celeridad.

"A nadie le interesa que vuelen aeronaves vacías, pues tiene un gran impacto medioambiental y económico. Tenemos que interrumpir esta práctica y asegurarnos que el sector aéreo puede lidiar con las circunstancias extraordinarias actuales provocadas por el borote de COVID-19", señaló la presidenta de la comisión de Transporte, Karima Delli (Greens/EFA, FR).


“La norma de "lo usas o lo pierdes" ya se ha suspendido en otras ocasiones en el pasado y el Parlamento está decidido a encontrar una solución con el Consejo", añadió Delli.


Las franjas horarias se asignan por temporadas. Las correspondientes a la temporada de verano 2020 ya se confirmaron el año pasado. Esto significa que hay tiempo suficiente para trabajar y votar este dossier prioritario.


Próximos pasos


El Parlamento está ahora estudiando la propuesta de la Comisión y anunciará los detalles sobre la tramitación parlamentaria y la negociación con el Consejo y en los próximos días.


Antecedentes


En virtud de las reglas vigentes (Reglamento sobre asignación de franjas horarias en los aeropuertos comunitarios, de 1993), los horarios para despegues y aterrizajes son asignados para la temporada de verano e invierno por coordinadores independientes. Si una aerolínea utiliza al menos el 80% de una de las frecuencias asignadas podrá conservarla para la temporada correspondiente siguiente (esta disposición se conoce como regla del "80-20"). Si la pierde, la frecuencia vuelve a estar disponible para ser asignada.

La norma de "la usas o la pierdes" se ha suspendido temporalmente en varias ocasiones, como por ejemplo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, durante la guerra de Irak, a raíz de la epidemia de SARS en 2003, y en 2009 en respuesta a la crisis económica y financiera y su efecto sobre las compañías aéreas.