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  • No al recorte de la inversión regional en el presupuesto de la UE para 2021-2027 
  • Impulso de la innovación, la digitalización, las pymes y la transición a una economía con emisiones cero 
  • Mayor apoyo a las regiones menos desarrolladas  

El PE aprobó el miércoles reglas comunes simplificadas para la inversión en las regiones en 2021-2027 y rechazó que se suspenda la financiación si no se alcanzan objetivos macroeconómicos.

La Cámara respaldó los cambios con 460 votos frente a 170 y 47 abstenciones. Las nuevas reglas, que gobernarán el gasto regional, de cohesión y social en el periodo presupuestario 2021-2027 son clave para mantener el nivel de inversión y aumentar el apoyo a las zonas menos desarrolladas.

No a la reducción de los fondos

Los eurodiputados quieren que la inversión en las regiones de la UE de 2021 a 2027 se mantenga al nivel actual, con 378.100 millones de euros (precios de 2018), el 14% más de lo que proponía la Comisión Europea.

Las regiones menos desarrolladas deben continuar beneficiándose de un apoyo sustancial de la UE, con tasas de cofinanciación del 85% (en vez del 70% planteado por la Comisión) y una cuota del 61,6% de los Fondos de Desarrollo Regional, Social y de Cohesión. La tasa de cofinanciación para las regiones en transición y las más desarrolladas debe situarse, respectivamente, en el 65% y el 50% (frente al 55% y 40% que proponía la CE).

Además, el 0,4% de los fondos, equivalente a 1.600 millones, deberá reservarse para financiación adicional para las regiones ultra periféricas, que ya se benefician de la tasa de cofinanciación más alta.

Rechazo a la condicionalidad macroeconómica

El artículo del Reglamento relativo a la condicionalidad macroeconómica, que vinculaba la política de cohesión a los mecanismos de gobernanza económica de la UE y que sustentó la amenaza de suspensión de fondos a España y Portugal en 2016 fue rechazado por los eurodiputados.

Reglas comunes para varios fondos europeos

La propuesta de Reglamento sobre “disposiciones comunes” establece un conjunto único de reglas para siete fondos de la UE, que se implementan junto a los Estados miembros: Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), Fondo de Cohesión, Fondo Social Europeo (EFS+), Fondo europeo de asuntos marítimos y pesca, Fondo para el asilo y la migración, Fondo para la seguridad interna y el Instrumento de gestión de fronteras y visados.

El PIB per cápita sigue siendo el principal criterio para el reparto de los fondos, pero se tienen en cuenta nuevos elementos, como la tasa de desempleo juvenil, el nivel de escolarización, el cambio climático y la acogida e integración de refugiados.

En lo que se refiere al Fondo de Cohesión, no habrá cambios: los Estados miembros cuya Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita sea inferior al 90% de la media de la UE se beneficiarán.

La inversión deberá dedicarse de manera prioritaria a la innovación, el apoyo a las pymes, las tecnologías digitales y la modernización industrial, pero también a la transición energética, la lucha contra el cambio climático y el impulso del empleo y la inclusión social.

La propuesta también busca reducir las cargas burocráticas tanto para las autoridades como para los beneficiarios de los programas.

La política de cohesión es la principal actividad inversora de la UE y una de las expresiones más concretas de la solidaridad comunitaria. Estos fondos representan en conjunto alrededor de un tercio del presupuesto de la UE.

Próximos pasos

El Parlamento deberá ahora negociar la formulación final de la legislación con los ministros de la UE. La dotación final de los fondos dependerá de las conversaciones sobre el próximo cuadro financiero plurianual.