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El pleno aprobó el martes cambios al Fondo europeo de adaptación a la globalización para poder dedicarlo a trabajadores afectados por una posible salida del Reino Unido de la UE sin acuerdo.

El Fondo de adaptación a la globalización financia políticas activas de empleo, como capacitación de trabajadores, orientación, formación, ayudas para el traslado o para el emprendimiento. Hasta ahora, los Estados miembros podían solicitar los fondos en caso de pérdida de empleos debido a la globalización o como resultado de la crisis económica y financiera global.

Con el cambio acordado hoy por el PE, este instrumento podrá utilizarse para asistir a trabajadores por cuenta ajena o autónomos que sean despedidos u obligados a cesar su actividad como consecuencia de un brexit sin acuerdo.

La modificación legislativa salió adelante con 516 votos a favor, 23 en contra y 17 abstenciones. Entraría en vigor en el momento en que el Reino Unido abandone la UE, pero sólo si lo hace sin acuerdo.

Funcionamiento del Fondo

Las dotaciones del Fondo de adaptación a la globalización deben ser aprobadas por los Estados miembros y por el Parlamento Europeo. En el periodo 2014-2020 la dotación anual máxima es de 150 millones de euros. Las ayudas financian hasta el 60% del coste de los proyectos desarrollados por las autoridades nacionales para ayudar a los trabajadores que se han quedado sin empleo a encontrar otro, o a montar su propia empresa.

En España, en los últimos años, las ayudas del Fondo han llegado a trabajadores del sector textil en Galicia (720.000 euros), la minería del carbón y el lignito en Castilla y León (1,002 millones), la automoción (856.000 euros) y las manufacturas metálicas (1,02 millones) en la Comunidad Valenciana, y el sector alimentario en Aragón (960.000 euros).

Recientemente, las autoridades españolas han solicitado la apertura de un nuevo expediente para hacer frente a la pérdida de empleos derivada de la quiebra del operador turístico Thomas Cook.