Dossier
 

En segundo plano: los asistentes de los eurodiputados

Instituciones - 30-03-2007 - 12:05
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Dos jóvenes

Los asistentes son figuras clave en el PE

Quien visite el Parlamento Europeo (PE) puede sorprenderse de encontrar gran cantidad de gente joven. No es extraño que los ciudadanos conozcan a sus representantes europeos pero, ¿conocen a quiénes trabajan con ellos y qué hacen exactamente? Este reportaje explora el trabajo, el día a día, el futuro y el estatus legal de quienes están "a la sombra" de los eurodiputados: los asistentes parlamentarios.

Del total de 4,060 asistentes registrados ante el Parlamento Europeo, 1.416 están acreditados ante la Eurocámara y trabajan en Bruselas y Estrasburgo. El resto desempeña su trabajo en las circunscripciones de los parlamentarios.
 
Todos ellos trabajan para alguno de los 785 eurodiputados, pero sus funciones varían de una oficina a otra y en función del parlamentario. Sus salarios también varían; pueden proceder directamente del diputado, como parte de las dietas mensuales que éste recibe del Parlamento para gastos de secretariado, o pueden hacerse cargo de su sueldo las delegaciones nacionales o asociaciones.
 
El trabajo de los asistentes parlamentarios es fundamental para el día a día del Parlamento Europeo. Son el vínculo permanente entre la institución y el diputado, así como entre éste y el ciudadano. No sólo son imprescindibles para sus jefes, sino también para el trabajo diario de la Eurocámara. Los asistentes son una pieza clave en el funcionamiento político de la UE.
 
 
Ref.: 20070209FCS02971

Un día en el trabajo de un asistente

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Fotos de varios asistentes realizando distintas tareas

Las labores del asistente son muy variadas

¿Es un día igual a otro en el trabajo de un asistente? La respuesta es no. Su trabajo abarca desde labores de secretariado a las propias de un consejero político, de oficial de prensa o de representante del eurodiputado en una reunión. Cada día pueden presentarse novedades y, por supuesto, las labores varían entre trabajar para un parlamentario u otro. Sigamos un día de un asistente italiano para hacernos una idea de la variedad de su trabajo.
 
A las 8:30 revisa el e-mail y el correo mientras el teléfono no deja de sonar, lee los periódicos y continúa trabajando en un informe del diputado. Después da un rápido repaso a las últimas noticias.
 
A las 11:00, un descanso para un café en la cafetería del Parlamento Europeo (PE), donde diputados, funcionarios, visitantes y asistentes se reúnen en conversaciones en las que se mezclan las 22 lenguas oficiales de la Unión. Tras veinte minutos, vuelta de nuevo al despacho a corregir las enmiendas a un informe del comité antes de las 12.
 
Son las 11:45 y suena el móvil. El diputado necesita adelantar el viaje a su circunscripción para atender a un debate público. Baja rápido a la agencia de viajes del PE y reserva un nuevo vuelo, cancela la habitación del hotel y, por supuesto, reserva un taxi para el aeropuerto.
 
A las 13:00 come. Hoy será un bocadillo y delante del ordenador. Tiene que preparar la reunión de la comisión parlamentaria con el eurodiputado, terminar un discurso sobre las enmiendas propuestas y revisar qué otros informes se van a discutir. Dos horas más tarde, está tomando notas en la reunión del comité.
 
A las 18:30 el diputado vuelve a la oficina para reunirse con un embajador y discutir un informe en el que va a empezar a trabajar. El asistente escribe una nota de prensa sobre la reunión y organiza una conferencia de prensa para la mañana siguiente.
 
Una hora más tarde escribe una carta a la Comisión exponiéndole las preocupaciones de los ciudadanos. De repente suena el móvil. Es el coordinador de un grupo de la circunscripción que visita el Parlamento Europeo al día siguiente (visita organizada por el asistente), y que va a cenar con el diputado esa noche. Tras confirmar la reserva con el restaurante, el parlamentario y su asistente se dirigen hacia allí.
 
A las 23:55 termina un largo día....
 
Funciones "atípicas"
 
Además de las tareas "standard", puede ocurrir que el asistente asuma otras funciones más peculiares. La relación que se establece ente éste y el diputado es tan cercana que no es de extrañar que el asistente tenga, por ejemplo, los datos bancarios del parlamentario para el que trabaja, o que le ayude en otras tareas de carácter más personal.
 
Algunos confiesan haber hecho una lista de tareas "atípicas" como cuidar de sus hijos o comprar una corbata para el Pleno. "La diputada tuvo que traer a su hijo a Bruselas y no pudo encontrar a nadie que lo cuidara mientras ella trabajaba, así que me lo llevé a la oficina y jugué con él", cuenta un asistente. Otro relata que "la maleta de mi jefe se perdió y necesitaba una corbata para un pleno, así que fui a comprarla". Un asistente Francés tuvo que encontrar un sitio donde el diputado pudiera alquilar un smoking, "y sólo tenía un día, me parecía imposible… pero lo conseguí!"
 
Entre las variadas funciones "atípicas" enumeradas por los asistentes también se encuentra la de hacer de guía turístico. "Tras llevar dos años como diputada, mi jefa decidió que era hora de conocer un poco más de Bruselas que el Parlamento Europeo y el hotel, así que la llevé a dar un paseo por el centro y probar los típicos mejillones con patatas fritas", relata una asistente irlandesa. "¡La diputada no conocía ni la Grand Place ni el Manneken Pis!", recuerda.
 
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¿Qué hay que hacer para ser asistente parlamentario?

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Un joven señala al PE de Bruselas

No hay un único camino hacia el trabajo de asistente

"Todos los caminos conducen a Roma". Este proverbio se podría aplicar a los asistentes parlamentarios: su formación educativa y su experiencia profesional difieren enormemente, así como el camino que siguienron para conseguir el trabajo. Pero hay algunas características que se pueden observar en la mayoría de los asistentes del Parlamento.
 
Trabajar como asistente puede ser una forma de participar en el funcionamiento de las actividades europeas. Según Anne-Claire, asistente francesa “lo más importante para que te guste este trabajo es ser un europeísta convencido”. Otros tienen una motivación política más directa. Así, la asistente sueca Jeannette quería “ser capaz de trabajar por mis objetivos políticos y convicciones en un ambiente internacional”.
 
¿Hay que cursar alguna carrera universitaria específica para convertirse en asistente?  "Realmente no", explica la letona Gunna. “Yo creo que no hay la carrera acertada o equivocada para ser asistente. Por ejemplo, yo estudié Ciencias de la Religión y Teología. Se trata más de la personalidad y de las metas personales de cada uno”.
 
Por supuesto, el conocimiento de la UE y el estudio de otros idiomas es común entre los asistentes. “Una formación previa en asuntos comunitarios permite comprender mejor los procesos institucionales”, explica la francesa Anne Laure. No es extraño que un diputado nuevo en el Parlamento prefiera un asistente que ya conozca el proceso legislativo y el día a día laboral en la Cámara.
 
¿Es necesario formar parte de un partido político?
 
Los asistentes coinciden en que es necesario tener ideas políticas afines a las del diputado. Para Anne-Laure, es fundamental: “no es posible trabajar tan estrechamente con el diputado si no existe afinidad política”, asegura. Por esta razón, algunos diputados buscan a su asistente en su grupo político, como es el caso de Tomé, un asistente Portugués que afirma que ya antes de ser asistente  “era muy activo en las juventudes socialistas”. "Siempre me ha interesado la política y la construcción europea", añade.
 
Sin embargo, algunos diputados prefieren buscar fuera de su círculo político; así que un aspirante a asistente que no haya atendido nunca a un mitin político, también tiene posibilidades.
 
La experiencia profesional, a través de una beca de formación en una institución comunitaria o el disponer de contactos puede ser de ayuda, al igual que la experiencia en una asociación internacional o europea. Y si el interesado es de la misma región que el diputado para el que le gustaría trabajar, debería mencionarlo.
 
Flexible y trabajador
 
“La experiencia es clave, pero también el interés”, comenta la francesa Anne-Claire. La motivación es importante, así como ser capaz de trabajar duro, ya que los días de trabajo son largos. “Hacer múltiples tareas es algo normal en un día de trabajo, por lo tanto es necesario ser organizado para reaccionar rápido y adaptarse rápidamente a nuevas circunstancias”, explica la letona Guna. Para Jeannette, “se necesita tener paciencia y flexibilidad, ser eficiente y saber resolver problemas.”
 
Los anuncios de vacantes son escasos, sí que es fundamental tomar la iniciativa, intentar descubrir si algún europarlamentario busca un asistente. También puede ser útil ser recomendado por alguien que conoce al Parlamentario, como explica Tomé: "frecuentemente se consigue el puesto a través de personas que trabajan o han trabajado aquí; por eso es importante buscar un contacto que esté al día de las vacantes".
 
No está de más tomar la iniciativa, tratar de ponerse en contacto con el eurodiputado con el que le gustaría trabajar. Otra opción son las becas al Parlamento Europeo, que para muchos asistentes fueron la vía de entrada en la institución.
 
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Hacia un estatuto legal para los asistentes parlamentarios

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Una joven con una carpeta en uno de los hall del PE

El trabajo de los asistentes no está regulado jurídicamente

Los asistentes son esenciales para el trabajo diario de los diputados en el Parlamento. Su número y tipo de formación han aumentado significativamente en los últimos años, en paralelo al incremento de poder del Parlamento y a las sucesivas ampliaciones de la Unión. No obstante, los asistentes no están directamente empleados por el PE, sino por los diputados a través de contratos regidos por leyes nacionales. No existe, por lo tanto, un marco legal regulador de seguridad social, seguro médico, impuestos, pensiones, etc. Ante esta situación, muchos parlamentarios coinciden en la necesidad de avanzar hacia un estatus común para los asistentes.
 
En este momento, a pesar de que los contratos de los asistentes parlamentario suelen ser nacionales, la mayoría trabaja fuera de su país, con lo que se complica considerablemente su situación en lo relativo a impuestos y seguridad social. Como resultado, y para aliviar un sentimiento generalizado de inseguridad, muchos sienten la necesidad de esclarecer su situación legal mediante la elaboración de un estatuto del asistente.
 
¿Qué ha hecho hasta ahora el Parlamento?
 
El problema no se abordó durante mucho tiempo, principalmente porque, a pesar de las demandas del Parlamento Europeo (PE), tampoco había un estatus común para los europarlamentarios. Sin embargo, tras las elecciones del 2009 a la Eurocámara, entrará en vigor un estatuto oficial del eurodiputado, gracias a un acuerdo entre el PE y el Consejo en el 2005. Este documento podría ser el primer paso hacia un estatuto de los asistentes parlamentarios.
 
"Ahora que el estatus de los diputados se formalizará en el 2009, se ha eliminado el mayor obstáculo para conseguir el de los asistentes", comenta Joeru Hamvas, asistente belgo-húngaro y Presidente de la EPAA (la asociación de asistentes del PE). "Espero que la Cámara se ocupe de este asunto y lo resuelva antes de las próximas elecciones al PE en Julio del 2009", explica. No es el único con este deseo. Lisa Bauer, asistente alemana que también forma parte de EPAA ("asociación que no tiene color político ni nacionalidad", subraya) asegura que espera "que el PE aborde este tema".
 
Desde 1999 el vicepresidente italiano del PE Gérard Onesta ha presidido el "Working Party on Assistants", con el objetivo de  hacerse cargo de este tema. Hasta ahora el resultado ha sido la elaboración de un "CODEX" que recopila en un documento los actuales requerimientos para determinar el estatus de los asistentes. Esto ayudará a los diputados considerablemente cuando naveguen por el complicado entorno de legalidades que rodea el empleo de los asistentes.
 
Para el diputado de los Verdes Gérard Onesta, el Códex representa un progreso significante pero señala la importancia de la voluntad política en el Parlamento para avanzar en la búsqueda de un marco legal común. Para que esto ocurra, se ha de alcanzar un acuerdo con el Consejo de Ministros, algo que se ha demostrado complejo en el pasado.
 
Ya en 2002 la Comisión adoptó una proposición apelando a que los asistentes parlamentarios fueran añadidos en esta regulación, pero todo esto está todavía bloqueado en el Consejo.
 
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Tras una interesante experiencia… ¿ahora qué?

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El eurodiputado Antonio López Istúriz y su asistente Juan Magaz

Algunos eurodiputados fueron asistentes

Ser asistente es una experiencia muy interesante eintensa. La rotación de personal es frecuente: la mayoría permanece en su puesto unos dos o tres años. ¿Y después qué? ¿Qué clase de futuro profesional aguarda a los asistentes?
 
"Trabajar de asistente me ha enseñado mucho, tengo un amplio conocimiento de cómo funcionan las instituciones de la Unión Europea y una gran red de contactos tanto en Bruselas como en Dinamarca, mi país de origen", explica Kristine, que está convencida de que "este trabajo abre muchas puertas y ha sido estupendo para forjar mi futura carrera ya sea en mi país o en Bruselas".
 
La relación tan cercana que se establece con el europarlamentario y los distintos grupos políticos tiene como resultado que algunos asistentes se sientan atraídos por el mundo de la política. El diputado español Antonio López-Istúriz trabajó antes de ser elegido europarlamentario como asistente. "Cuando te nombran eurodiputado en Bruselas, necesitas un cierto tiempo para saber cómo trabajar eficientemente en esta compleja y enorme Casa. Al haber sido asistente anteriormente, ahorré muchísimo tiempo. Como decimos en España: "Antes de ser fraile hay que pasar por la cocina".
 
La diputada holandesa Kathalijne Maria Buitenweg, que también fue antes asistente, coincide con él. "Mi experiencia previa me ayudó mucho en los primeros meses; pude enpezar a trabajar trabajar desde el primer día". Esta experiencia también les ayuda a la hora de distribuir el trabajo a sus asistentes. "Sé que si digo 'consígueme un tóner', no es tan simple en el PE", explica López-Istúriz.
 
Algunos asistentes vuelven a su país para involucrarse en la política nacional; un asistente francés dejó el PE en 2005 para convertirse en el líder de un partido político. Otros trabajan después para los partidos políticos de la Eurocámara.
 
Otras opciones
 
Haber sido asistente abre muchas oportunidades laborales. El conocimiento de las instituciones europeas, una enorme red de contactos y el propio trabajo hace a los asistentes atractivos para grupos de interés (lobbys), think-tanks y el sector privado con intereses en la UE.
 
Sofía, una antigua asistente sueca, explica que un asistente está acostumbrado a trabajar en un ambiente muy intenso, a priorizar y aconsejar sobre temas políticos de gran importancia y comunicarlos a los electores. "Diría que hay muchos trabajos apropiados para un ex-asistente", explica. "En Bruselas las posibilidades son ilimitadas: think-tanks, organizaciones internacionales o compañías, consultorías, otras instituciones de la UE.. sólo tienes que buscar lo que hay ahí fuera", asegura.
 
Además, algunos asistentes terminan quedándose en las instituciones como funcionarios tras aprobar unas oposiciones a la UE, que sólo aprueba un 3 ó 4 por ciento de los que se presentan . Ya que los exámenes incluyen muchas preguntas sobre la UE, haber trabajado como asistente es un buen punto de partida; una antigua asistente finlandesa, Hannariikka, ahora funcionaria en el PE, comenta: "como asistente, normalmente, sigues un poco de todo en la agenda del PE: ¿podría haber una mejor preparación para unas oposiciones que aprender practicando?", concluye.
 
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