Dossier
 

Multilingüismo en el Parlamento Europeo: muchas lenguas, un mensaje

Instituciones - 26-11-2007 - 10:10
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Unos auriculares en primer plano con el hemiciclo del PE de fondo

La diversidad lingüística, un reto

La Unión Europea es una comunidad de veintisiete Estados miembros, cuya unidad y diversidad se expresa mediante veintitrés lenguas oficiales, además de gran número de otras lenguas nacionales, regionales y locales. En ella viven casi quinientos millones de personas de diversos orígenes étnicos y lingüísticos. El multilingüismo contribuye a los valores europeos de democracia, igualdad, transparencia y competitividad.

Conservar esta diversidad lingüística única constituye un gran reto. Puesto que la Unión Europea (UE) comenzó hace poco a utilizar veintitrés lenguas, merece la pena examinar el significado del multilingüismo, sus beneficios y sus costes.


La UE es una «democracia multicultural y multilingüe», en la que se usan tres alfabetos: latino, griego y cirílico. Para preparar el terreno al resto del reportaje, he aquí algunas estadísticas sobre los costes del multilingüismo:


• El coste total de las actividades de traducción e interpretación en todas las instituciones de la UE en 2005 representó el 1 por ciento del presupuesto general comunitario (unos 1.123 millones de euros, es decir, menos de 2,3 euros por ciudadano al año: el coste de un café).


• Para 2006, se estimó un coste de la traducción en todas las instituciones de la UE de 800 millones de euros; en 2005, el coste total de la interpretación fue de casi 190 millones de euros.


• Los gastos del multilingüismo representan más de un tercio del gasto total de la Eurocámara.


• El Parlamento Europeo (PE) tradujo 673.000 páginas en la primera mitad de 2007 (165.000 de ellas externamente).


• Desde 2005, el PE ha traducido más de un millón de páginas al año.


• El sistema de la UE requiere una media de más de 2.000 traductores y 800 intérpretes al día

 
 
Ref.: 20071017FCS11816

La Unión Europea habla su idioma

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Diccionarios de rumano, búlgaro y gaéllico

Desde 2003, las lenguas oficiales de la UE son 23

La Unión Europea, una entidad verdaderamente multilingüe, es descrita a veces como una compleja Torre de Babel en constante crecimiento. Pero esto supone apartarse de lo que realmente importa: la diversidad lingüística permite asegurar la máxima comprensión entre las instituciones y los ciudadanos. Es, de hecho, uno de los fundamentos democráticos sobre los que se sustenta la UE.


Al ingresar en la Unión, cada país señala qué lenguas o lenguas desea que se declaren oficiales de la UE, y después los gobiernos de la UE aprueban la lista completa de lenguas oficiales. Por lo tanto, cada ampliación de la UE constituye una ampliación lingüística y cultural. No es irrelevante que el Reglamento que establece las lenguas oficiales fuera el primero de todos: el Reglamento número 1, que data de 1957.


El 1 de enero de 2007, la familia de la UE se amplió a 23 lenguas oficiales. El irlandés, aunque de uso limitado durante un período inicial, pasó a ser la lengua oficial nº 21, y el acceso de Bulgaria y Rumanía elevó el número a 23, que son concretamente el alemán, búlgaro, checo, danés, eslovaco, esloveno, español, estonio, finés, francés, griego, húngaro, inglés, irlandés, italiano, letón, lituano, maltés, neerlandés, polaco, portugués, rumano y sueco.


Responsabilidad, accesibilidad y transparencia


La legitimidad de las instituciones de la UE se basa en su responsabilidad, su accesibilidad y su transparencia. Muchos ciudadanos de la UE hablan una sola lengua, de manera que la UE debe velar por que tengan acceso a la legislación, los procedimientos y la información en su lengua nacional y que se puedan comunicar con todas las instituciones en cualquiera de las lenguas oficiales.


Todos y cada uno de los representantes electos del Parlamento Europeo tienen derecho a hablar, escuchar, leer y escribir en su propia lengua. Esto ayuda a garantizar una representación plena y justa de todos los ciudadanos en virtud de la cual estemos representados no por los mejores lingüistas, sino por los mejores políticos, mientras los mejores profesionales europeos les asisten con la interpretación y la traducción.


Ningún otro ente regional o mundial emplea tantas lenguas oficiales. «No existe ninguna otra organización internacional que tenga siquiera la mitad de lenguas que nosotros», señala Olga Cosmidou, Jefa de la Dirección de Interpretación del Parlamento. «En Europa, donde tenemos un modelo de sociedad multicultural, la interpretación es una necesidad básica».

Ningún otro organismo gasta tanto en traducción e interpretación y, sin embargo, en términos relativos los costes siguen siendo bastante pequeños.

 
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Muchas lenguas, una Unión

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Cuatro fotos de bocas

El PE escucha todas las lenguas

La igualdad entre las lenguas significa que ninguna lengua es «más igual que las otras». La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea garantiza el respeto de la diversidad lingüística y prohíbe la discriminación basada en la lengua, con independencia de que un ciudadano pertenezca a un Estado miembro grande o pequeño. La página web del Parlamento Europeo, que se actualiza regularmente, pretende servir de portal a la información en la lengua de cada cual. La igualdad entre las lenguas reviste una importancia primordial para la Eurocámara. 


La UE no podría funcionar sin una traducción e interpretación de gran calidad. Y aunque no es fácil trabajar en 23 lenguas, la igualdad entre ellas reviste una importancia primordial. Desde el 1 de enero de 2007 se realizan la traducción al irlandés de determinadas disposiciones de la legislación secundaria, así como la interpretación en los plenos del Parlamento Europeo, en tanto que, antes de que ingresaran Bulgaria y Rumanía, ya se había contratado a lingüistas de estos países para que sus observadores pudieran trabajar en su propia lengua.


La interpretación durante los plenos se realiza desde 23 cabinas lingüísticas, en cada una de las cuales trabajan tres intérpretes. «Aunque los eurodiputados puedan hablar inglés, francés o alemán, en el momento del discurso político (cuestión de matices) necesitan tener acceso a la totalidad de registros de una lengua, que generalmente sólo se consiguen en la lengua materna», dice la jefa de la Dirección de Interpretación del Parlamento Europeo, Olga Cosmidou.

 
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Parlamento Europeo: campeón del multilingüismo

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Varios intérpretes del PE en su cabina

El PE cuenta con unos 1.500 intérpretes y traductores

Según el Reglamento interno de la Eurocámara, «todos los documentos del Parlamento deberán estar redactados en las lenguas oficiales» y «todos los diputados tendrán derecho a expresarse en el Parlamento en la lengua oficial de su elección». Cada ampliación aumenta la diversidad lingüística y, por consiguiente, el número de traductores e intérpretes.


El Parlamento Europeo (PE), el Consejo de Ministros, el Comité Económico y Social y el Comité de las Regiones emplean todas las lenguas oficiales de la Unión Europea; la creación de un Comisario para el Multilingüismo el 1 de enero de 2007 demuestra la importancia que confiere el Ejecutivo comunitario a esta cuestión.


Elevada calidad lingüística y eficiencia


En su calidad de mayor empleador del mundo de intérpretes y traductores, que representan una tercera parte (unas 1.500 personas) de su personal, el Parlamento Europeo es el campeón del multilingüismo. Garantiza la interpretación en los plenos y en las reuniones del órgano rector, así como en las reuniones de comisión y delegación en la medida de lo posible. Lógicamente, el aumento de atribuciones del PE y el creciente número de lenguas intensifican la carga de trabajo. Los intérpretes y traductores profesionales y otros funcionarios, como los juristas-lingüistas, garantizan la máxima calidad y el máximo rigor lingüísticos.


¿Cuál es el secreto para hacer frente a la incorporación de nuevas lenguas? «Años de preparación y planificación; gestores y personal con experiencia y muy motivados; y nuevos traductores y gestores llenos de entusiasmo», dice Helmut Spindler, Director de la Dirección de Traducción. A ello hay que añadir una combinación de «entrenamiento y de formación profesional permanente (...), un uso eficiente de los recursos lingüísticos, enfoques innovadores y una combinación de recursos internos y de recursos externos bien controlados».

 
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La palabra hablada y la palabra escrita

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Varias bandejas con un informe del PE en distintos idiomas

La traducción e interpretación, una labor compleja

La elevada calidad y el rigor son esenciales para garantizar un proceso de toma de decisiones transparente, y la clave está en unos textos originales y unos discursos claros y concisos. La revisión, la comprobación y la supervisión garantizan traducciones de buena calidad, mientras que la coherencia terminológica se consigue mediante el uso de memorias de traducción y de bases de datos de terminología relacionada con la Comunidad.


De las más de 2 millones de páginas traducidas anualmente en las instituciones de la Unión Europea (UE), la mayor parte de ellas las traduce el Parlamento Europeo (PE). Tras de la ampliación de 2004, la demanda de traducciones se multiplicó por más de cinco.


En principio, la traducción en el PE es realizada por hablantes nativos. Se utiliza un sistema de «lenguas pivot», consistente en utilizar como intermediarias las lenguas más utilizadas. Así pues, un documento redactado en una de las lenguas menos difundidas no necesariamente se traduce de forma directa a todas las demás lenguas; lo más probable es que primero se traduzca a una de las lenguas pívot y de éstas a las demás lenguas.


De este modo se elimina la necesidad de que haya traductores capaces de trabajar directamente con 506 posibles combinaciones lingüísticas bilaterales, tal como se requeriría para la traducción directa desde cada una de las lenguas oficiales de la UE a todas las demás.


Apoyo a la interpretación


Puesto que el abanico de temas que se tratan en los debates parlamentarios es prácticamente ilimitado, un intérprete ha de tener un buen conocimiento general de la UE y experiencia en casi todas las áreas de actividad de esta última, desde las cuestiones sensibles de política exterior hasta las especies de peces. La interpretación simultánea es un proceso sumamente complejo, sobre todo durante los plenos, debido al limitado tiempo de uso de la palabra que tienen asignado los eurodiputados.


La interpretación se realiza en los tres lugares de trabajo del Parlamento (Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo) y en otros lugares, por ejemplo, para las delegaciones interparlamentarias. Cuantos más lenguas se utilicen, más complicada se hace la interpretación. El Parlamento cuenta con unos 400 intérpretes permanentes, a los que se puede sumar el mismo número de intérpretes autónomos durante los períodos de mayor actividad.


Un equipo completo de interpretación para una reunión en la que se empleen 23 lenguas activas y pasivas requiere 69 intérpretes y asimismo que cada cabina de tres personas cubra directamente el mayor número posible de lenguas. El número de intérpretes disponibles para trabajar desde alguna de las lenguas menos habladas puede ser limitado, de modo que el equipo se sirve de los intérpretes pívot como apoyo para una segunda traducción. En otros casos, que afectan particularmente a los nuevos Estados miembros, cabe la posibilidad de que los intérpretes trabajen desde y hacia su lengua

 
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El multilingüismo, bajo control

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Nota de prensa traducida

El multilingüismo, fundamental

Los beneficios del multilingüismo superan claramente el trabajo y los gastos que exige, y conseguirlo constituye un deber democrático para el Parlamento. Las instituciones de la UE cuentan con el mayor servicio mundial para garantizar el propio fundamento de la UE. Una Unión Europea con una lingua franca supranacional alejaría a los ciudadanos de las instituciones. Así pues, éstas se esfuerzan por promover la diversidad lingüística y cultural dentro y fuera de sus muros e intentan evitar la «eurojerga».


Dicho todo esto, no se pueden ni deben pasar por alto los costes y las dificultades prácticas de conseguir la igualdad entre las lenguas. Cada sucesiva ampliación de la UE los aumenta, no sólo por lo que se refiere a la búsqueda de personal lingüístico suficientemente cualificado, sino también en lo relativo a la infraestructura (por ejemplo, salas de reunión equipadas con suficientes cabinas de interpretación). Por ello, las ampliaciones han generado una poderosa tendencia a un funcionamiento más eficiente del multilingüismo. Por ejemplo, la norma general de que los traductores e intérpretes trabajen sólo en su lengua materna se está transformando poco a poco. Todo el enfoque de la traducción e interpretación se va modificando a medida que el trabajo se hace más exigente y complicado.


Un enfoque pragmático


Aunque la traducción y la interpretación integrales están garantizadas para los plenos y para todos los documentos oficiales aprobados por la Asamblea y por sus órganos constituyentes, en los documentos y las reuniones preparatorios se aplica un enfoque más flexible, consistente en que no todos ellos se traducen necesariamente a todas las lenguas, ni se proporciona interpretación a todas ellas. Las comisiones parlamentarias, por

ejemplo, establecen «perfiles lingüísticos» de sus miembros, de modo que sólo se utilizan las lenguas que realmente necesitan. En muchas reuniones de menor escala, los propios miembros, por motivos pragmáticos, pueden decidir trabajar en un número reducido de lenguas, o a veces sólo en una.


Este enfoque pragmático se refleja en legislación reciente del PE. Según el Código de Conducta del Multilingüismo aprobado por el Parlamento en 2006, el uso del «multilingüismo integral controlado», basado en las necesidades comunicadas por anticipado y priorizadas por los usuarios, es el único modo de mantener la igualdad entre las lenguas y, al mismo tiempo, mantener los costes dentro de unos límites presupuestarios aceptables y respetar la igualdad de los diputados y los ciudadanos.


El multilingüismo, crucial


El PE adoptó asimismo una resolución, basada en un informe del eurodiputado del PPE-DE Alexander Stubb, sobre los gastos de interpretación y los modos de mejorar los métodos de trabajo. Aunque en ella se subraya que el multilingüismo y la capacidad de comprender a otros oradores del PE es crucial para la democracia europea, se destacan áreas en las que se conseguirían ahorros si aumentara la sensibilización respecto a los costes de interpretación, si disminuyeran las cancelaciones de último minuto y las horas de guardia de los intérpretes y si se gestionaran de manera óptima las necesidades y los recursos. En 2003, el 16 por ciento de los costes de interpretación se debieron a horas de guardia o a servicios prestados pero no utilizados.


En la resolución sobre el proyecto de presupuesto para 2007, los diputados al PE reconocieron que el multilingüismo es «fundamental para el trabajo de los diputados y para los ciudadanos», pero señalaron al mismo tiempo que los costes - aproximadamente una tercera parte del gasto total del PE- se deben controlar. En la resolución sobre el gasto para 2008 se contempla la posibilidad de reestructurar el servicio de interpretación y se propone que se sancione el mal uso de los servicios multilingües del PE.


Aumento de la eficiencia


Avances técnicos como la traducción asistida por ordenador, las memorias de traducción compartidas y los sistemas de reconocimiento de voz sirven de  ayuda, pero las máquinas no pueden sustituir el toque humano.


Inevitablemente, algo se pierde en la traducción y la interpretación. Aún más se perdería sin ese toque humano.

 
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Unidos en la diversidad: financiación comunitaria para el multilingüismo

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Dibujo de las siluetas de varias personas en tres filas ©BELGA/ILLUSTRA/John Telford

Diferentes lenguas, un sentimiento europeo

La Unión Europea (UE) fomenta el aprendizaje de idiomas y la diversidad lingüística dentro y fuera de sus fronteras. Todo ciudadano europeo que estudie y trabaje en la UE debería tener un buen conocimiento de al menos dos lenguas extranjeras, según un informe del PE de 27 de abril de 2006, en el que se reiteran las conclusiones del Consejo Europeo de Barcelona de marzo de 2002.


La UE desea que los Estados miembros incluyan en sus planes de estudios como mínimo dos lenguas extranjeras desde temprana edad con el fin de crear interés y motivación por dominar otras lenguas, algo que favorecería el entendimiento mutuo y la empatía en toda Europa.


Fomento del multilingüismo


Programas de educación y formación financiados por la UE, como Sócrates (Lingua y Comenius) y Leonardo da Vinci fomentan activamente la enseñanza y el aprendizaje de idiomas a lo largo de toda la vida, así como la diversidad lingüística. El programa Media financia el doblaje y el subtitulado de películas europeas.


Dentro del esfuerzo por fomentar el aprendizaje lingüístico a lo largo de toda la vida, se ha fijado el 26 de septiembre como Día Europeo de las Lenguas. La iniciativa de la UE sobre un Sello Europeo en el ámbito lingüístico (sello que reconoce iniciativas creativas de enseñanza y aprendizaje de idiomas) también favorece el multilingüismo, y 2008 será el Año Europeo del Diálogo Intercultural.


Es preciso seguir trabajando para lograr estos fines, y los eurodiputados han recibido con satisfacción la creación del indicador europeo de competencia lingüística, que permitirá hacer comparaciones entre capacidades lingüísticas y entre las políticas de los Estados miembros en esta área. Los estudios al respecto han de comenzar en 2009.


Según la encuesta del Eurobarómetro sobre «Los europeos y sus lenguas» publicada en febrero de 2006, el 28 por ciento de los europeos asegura conocer dos lenguas extranjeras, en tanto que el 56 % puede conversar en una lengua distinta de la suya. Casi la mitad de los encuestados admite no conocer ninguna lengua aparte de su lengua materna. Aproximadamente uno de cada cinco europeos aprende idiomas de forma activa.


Otras lenguas nacionales, regionales y minoritarias


La diversidad lingüística es una ventaja y no un obstáculo para una UE unificada; con sus aproximadamente 60 lenguas regionales o minoritarias habladas por casi cincuenta millones de europeos, la Unión promueve esas lenguas regionales y minoritarias mediante programas de aprendizaje de idiomas y apoyo financiero. El PE ha demostrado su compromiso con la protección de las lenguas menos utilizadas en una serie de resoluciones que se remontan a principios de la década de 1980.


En virtud de unas disposiciones especiales, desde el año 2006 los ciudadanos se pueden dirigir al Parlamento Europeo y recibir respuesta en las lenguas «cooficiales» de España (es decir, lenguas distintas del español/castellano y que están reconocidas constitucionalmente dentro de España). El Gobierno español ha aceptado sufragar los costes de traducción suplementarios que esto acarrea y también se ocupa de la traducción de numerosos textos comunitarios a esas lenguas.


El Parlamento dispone de un intergrupo para las minorías tradicionales y las lenguas regionales y el Vicepresidente del PE, Miguel Ángel Martínez, es responsable del multilingüismo. Junto con el Comisario Leonard Orban, abrió al público la base de datos IATE («Inter-Active Terminology for Europe») el día 28 de junio. La base de datos incluye 8,7 millones de términos, 500.000 abreviaturas y 100.000 expresiones y abarca las veintitrés lenguas oficiales de la UE.

 
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