Dossier
 

Glosario de la crisis financiera

Asuntos económicos y monetarios - 27-05-2010 - 17:00
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  • Los superávits de una parte del globo tienen que reflejarse necesariamente en déficits para algún otro lugar
  • Los préstamos tóxicos, son préstamos que no se pueden devolver en parte o en su totalidad
Un hombre observa la evolución de las cotizaciones en bolsa ©BELGA/EPA/DAI KUROKAWA

Un hombre observa la evolución de las cotizaciones en bolsa ©BELGA/EPA/DAI KUROKAWA

La crisis financiera que estalló en 2008 con la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers se ha extendido por todo el mundo hasta convertirse en el bache económico más grave desde la Gran Depresión de 1929. La Unión Europea y la Eurozona también han tenido que lidiar con estas dificultades económicas. Este glosario explica algunos conceptos económicos que han aparecido en los últimos meses, para que el lector pueda conocer de cerca el desarrollo de la crisis.

En la primera sección de nuestro glosario sobre la crisis presentamos conceptos económicos básicos que se utilizan a menudo en las noticias sobre la crisis. En lugar de estar presentados en orden alfabético, siguen el relato cronológico de las causas de la crisis.
 
 
Ref.: 20100414FCS72750

Glosario de la crisis financiera: el comienzo

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  • Las hipotecas de alto riesgo (denominadas "subprime") fueron el desencadenante de la actual crisis
  • Los superávits de una parte del globo tienen que reflejarse necesariamente en déficits para algún otro lugar.
El mercado de valores de Seúl ©BELGA/EPA/JEON HEON-KYUN

El mercado de valores de Seúl ©BELGA/EPA/JEON HEON-KYUN

Todo empezó con...
 
...superávits y déficits comerciales: el superávit se produce cuando un país exporta más bienes y servicios de los que importa; es decir, cuando produce más de lo que consume. Por el contrario, se registra un déficit cuando importa más de lo que exporta; es decir, cuando sale más dinero del país para pagar importaciones del que entra por sus exportaciones. En el primer caso, el país es un acreedor con respecto al resto del mundo, mientras que en el segundo es un deudor. Continuos superávits y déficits comerciales conducen a...
 
...desequilibrios globales en la economía mundial, de manera que algunos países registran continuos e importantes superávits, aunque claramente insostenibles, mientras que otros sufren continuos e importantes déficits, también claramente insostenibles.
 
Los países acreedores con enormes superávits comerciales (como Alemania, China, Japón o los exportadores de petróleo) ganan más dinero con sus exportaciones de lo que gastan con sus importaciones, por lo que prestan al extranjero el dinero que les sobra a través de los mercados financieros internacionales.
 
Los países deudores con grandes déficits comerciales (como Grecia y Estados Unidos) no exportan lo suficiente para pagar sus importaciones, por lo que recurren a préstamos de los mercados financieros internacionales
 
Como el planeta Tierra no comercia con otros planetas, los superávits de una parte del globo tienen que reflejarse necesariamente en déficits para algún otro lugar. No todas las economías pueden ser campeones en exportación y tener un exceso de exportaciones sobre las importaciones.
 
Los países deficitarios absorben estas exportaciones como importaciones. Como no tienen suficiente dinero, se ven obligados a pedir prestado a los países con superávit para que paguen sus deudas. Es algo así como que el vendedor de coches nos ofrezca un préstamo para comprar un automóvil. Pedir prestado normalmente supone...
 
...deuda privada; las deudas de consumidores y empresas aumentan. Con dinero barato de los grandes exportadores disponible en los mercados internacionales, tiene sentido que los bancos y otras instituciones financieras lo canalicen hacia donde más se necesita. Las empresas y los consumidores de las economías que quieren consumir más de lo que producen son un objetivo obvio. Sin embargo, hay un problema de...
 
...préstamos tóxicos, son préstamos que no se pueden devolver en parte o en su totalidad. Si un banco no recibe (todo) el dinero que se le debe, le es difícil devolver a su vez (todo) el dinero que debe a sus depositantes, a otros bancos o a los titulares de bonos. En los últimos años, los bancos prestaron mucho de dinero para consumo y construcción inmobiliaria. Debido al aumento de la tasa de desempleo, los préstamos a consumidores se convirtieron en tóxicos, al igual que sucedió con los préstamos inmobiliarios, porque los constructores no pudieron vender las casas y oficinas que construyeron con la esperanza de obtener importantes beneficios.
 
Las hipotecas de alto riesgo (denominadas "subprime") fueron el desencadenante de la actual crisis. Al ser las primeras que se volvieron tóxicas, dejaron al descubierto la debilidad con la que los bancos habían concedido los préstamos. Estas hipotecas de alto riesgo se habían otorgado a prestatarios que sólo podrían haber devuelto el dinero si la economía hubiese seguido creciendo y si los tipos de interés se hubieran mantenido bajos. Estas suposiciones resultaron ser falsas y fomentaron la morosidad, lo que supuso grandes pérdidas para los bancos.
 
Los superávits y déficits presupuestarios aparecen cuando el gobierno, en un año determinado, o recauda más impuestos de los que gasta en bienes y servicios (superávit) o gasta más de los que recauda (déficit). Con los bancos tambaleándose,  los gobiernos tuvieron que salir en su rescate, inyectando miles de millones de euros para cubrir las pérdidas de los préstamos tóxicos. Esto, unido al desplome de la entrada de impuestos como consecuencia de la recesión,  ha supuesto que los presupuestos de los gobiernos se hayan inclinado repentinamente hacia el déficit.
 
Deuda de los gobiernos: la cantidad de dinero que los gobiernos deben a sus acreedores; es decir, la acumulación de déficits presupuestarios también se ha elevado. También se le suele llamar deuda pública, porque al final son los contribuyentes quienes tienen que poner el dinero para saldar esas deudas. Si un gobierno gasta más de lo que recauda, debe pedir dinero adicional, normalmente vendiendo...
 
...bonos.  Un bono es una promesa, hecha por el vendedor (por ejemplo, un gobierno) de que devolverá, con intereses, el dinero que le han prestado los compradores de los bonos (por ejemplo, bancos o fondos de pensiones). Con la venta del bono, el dinero se transfiere al presupuesto; los inversores en bonos, por supuesto, cuentan con que se les devolverá ese dinero con intereses en un futuro.
 
El tipo de interés de los bonos gubernamentales determina la carga que ese préstamo tendrá después en los contribuyentes. Cuánto más se arriesga el prestatario, más alto es el tipo de interés, y mayor será la cantidad que el dinero tendrá que reservar para pagar ese interés en lugar de gastarlo en, por ejemplo, sanidad.
 
Diferencial del tipo de interés es la diferencia (en puntos básicos, 1%=100 puntos básicos) entre los tipos de interés de los bonos considerados más seguros (en la Eurozona son los bonos alemanes) y otros bonos. Si el diferencial del tipo de interés de los bonos de un país determinado de la Eurozona es, digamos, 350 puntos básicos y el bono alemán tiene un 3 por ciento de interés, esto significa que ese país debe pagar un 7,5% de interés por sus bonos. Si esa diferencia sube de 350 a 400 puntos básicos, los inversores crearán que los bonos se han vuelto menos seguros.
 
La refinanciación de la deuda supone saldarla con dinero que también ha sido prestado. Cuando los bonos emitidos están a punto de vencer, el gobierno puede emitir nuevos bonos, y usar esta táctica para devolver el dinero a los que invirtieron en los bonos antiguos. Se trata de una costumbre muy extendida entre todos los ministerios de Hacienda del mundo. Los problemas llegan cuando los inversores no están preparados para refinanciar esas deudas porque creen que es demasiado arriesgado y sólo quieren que se les devuelva su dinero.
 
Los seguros contra el impago de deuda (CDS) de los bonos gubernamentales ofrecen a los inversores un seguro contra el impago; es decir, contra la posibilidad de que un gobierno no devuelva el dinero que debe. Si un país incumple su promesa, el titular de un CDS recibirá su dinero de todas maneras, y soportarán las pérdidas aquellos que vendieron los CDS. Un inversor puede comprar un CDS (asegurarse a sí mismo contra las pérdidas de los bonos) en varias instituciones financieras, como bancos o instiruciones de gestión alternativa.
 
CDS en descubierto son los seguros comprados por inversores que poseen el bono al que cubre ese seguro. Los especuladores pueden comprar CDSs para apostar sobre los impagos de los gobiernos; cuánto más alta es la posibilidad de impago, más alto es el valor de los CDS, porque precisamente aseguran contra ese impago. La Unión Europea está considerando prohibir esta práctica.
 
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Glosario de la crisis financiera: continuación

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  • El Parlamento Europeo apuesta por una regulación financiera de los mercados más estricta
  • Todas las instituciones financieras, ya sean bancos, fondos de pensiones, o fondos de inversión de alto riesgo, hacen negocios básicamente de la misma manera
Cajas de seguridad de un banco ©BELGA_imagebroker_Stefan Obermeier

Cajas de seguridad de un banco ©BELGA_imagebroker_Stefan Obermeier

En la sección previa, ya vimos que algunas economías ganan mucho más con sus exportaciones de lo que gastan en importar y, por tanto, pueden prestar el dinero que les sobra a otros. Lo mismo ocurre con las empresas y los hogares; si ganan más dinero del que gastan, tienen dinero que prestar. Aquí es donde entra en juego la industria financiera, canalizando el dinero de los ahorradores a los prestatarios y logrando beneficios a cambio...o, como sucede cada vez más a menudo, pérdidas.
 
La intermediación financiera, que consiste en poner en contacto a quienes necesitan dinero con quienes lo prestan, sucede tanto entre distintas economías (por ejemplo, cuando China invierte su superávit comercial en bonos estadounidenses), como a escala interna dentro de una misma economía (cuando un banco presta el dinero de sus clientes a una compañía que quiere construir una fábrica). El intermediario financiero más conocido es el...
 
...banco. Los dueños del banco han invertido su propio dinero, su capital, en la empresa. Son accionistas del banco. El negocio del banco es simple: coge prestado el dinero de sus depositantes a los que, pongamos como ejemplo, ofrece un tipo de interés sobre el ahorro del tres por ciento y se lo cede en forma de préstamo a las familias y a las empresas, digamos con un tipo de interés del cinco por ciento. Como tiene que pagar menos intereses sobre el dinero que toma prestado (su pasivo) de lo que gana con los intereses de sus préstamos y otras inversiones que ha realizado (su activo), el banco saca un beneficio del cinco menos tres por ciento.
 
Así es como funcionan las cosas en los buenos tiempos; pero imaginemos que la economía cae en una profunda depresión. Las empresas y las familias comienzan a tener problemas para devolver sus préstamos. Esto pone a los bancos en un aprieto: aún deben la misma cantidad de dinero a los propietarios de depósitos, de bonos o a otros bancos, pero ingresa menos dinero porque no le devuelven los préstamos en su totalidad. Si los depositantes que dejaron su dinero al banco pierden la confianza, puede cundir el...
 
...pánico bancario. Si hay sospechas de que muchos de los préstamos que el banco ha concedido no se están devolviendo y que, por tanto, la institución pronto se quedará sin dinero en metálico, la reacción lógica será retirar el dinero lo antes posible. Si mucha gente sigue este ejemplo (como ocurre normalmente en casos de pánico), esto provocará que el banco se quede...
 
...sin liquidez. La entidad reparte en forma de préstamos la mayoría de los fondos que le ingresan. Si sólo unos pocos depositantes pidieran su dinero de vuelta en un momento concreto, el banco podría devolvérselo sin dificultad. Pero si todos los depositantes quieren su dinero al mismo tiempo, el banco se vería obligado a cerrar, incluso aunque con el tiempo no hubiese tenido ningún problema en restituir el dinero. Esto no quiere decir que el banco sea...
 
...insolvente. Esto sucede cuando el banco ha concedido tantos "créditos malos" que el valor de lo que debe a sus acreedores es superior al valor de sus préstamos y del resto de activos. Incluso aunque vendiese todos sus activos inmediatamente, esto no generaría el dinero suficiente para saldar todas sus deudas.
 
Cuando un crédito se vuelve "malo" el banco sufre una pérdida, ya que el activo que posee acaba de perder valor (una depreciación). Pero las pérdidas, mientras no sean demasiado grandes, son la norma de todos los negocios. Los bancos sólo tienen que estar seguros de que tienen el dinero suficiente para devolver sus deudas y, por tanto, mantener su negocio a flote aunque no les devuelvan un pequeño porcentaje de los créditos. Esta es la razón por la que es tan importante...
 
...el capital. Recordemos: se trata del dinero que los propietarios del banco han invertido en la empresa a cambio de las acciones. Este capital es lo primero a lo que se recurre para absorber las pérdidas de los créditos "malos". Si el "colchón" de capital es lo suficientemente cómodo, los depositantes no tienen que preocuparse por la posibilidad de que no puedan sacar su dinero del banco, a no ser que las pérdidas superen el colchón de capital... en ese caso, deberían empezar a preocuparse.
 
Tener el capital suficiente para capear la tormenta económica cuando los créditos se vuelven malos de verdad es esencial para evitar el pánico bancario. Por eso, los reguladores han impuesto los coeficientes de solvencia. Explicado de una manera sencilla, este índice mide la relación entre el capital del banco y sus activos, como préstamos, bonos o hipotecas; es decir, todo aquello en lo que el banco ha invertido el dinero de sus clientes.
 
Pongamos que el coeficiente requerido es del ocho por ciento; esto significa que los bancos deben poner ocho euros de su propio capital por cada cien euros que prestan. Por tanto, incluso si al banco sólo le devuelven 92 euros de ese préstamo, su colchón de capital puede absorber la pérdida. Cuánto más alto es el coeficiente de solvencia, más seguros son los depósitos.
 
El apalancamiento es un concepto similar, pero invertido: es la relación entre la deuda y el capital. Digamos que apostamos cincuenta euros (nuestro capital) al caballo ganador y, como ganas, la inversión inicial se dobla a cien euros. ¡Esto supone un beneficio del cien por cien! Pero... ¿Por qué no pedir prestados cincuenta euros (una deuda) a un amigo y así apostar los cien euros? Con un grado de apalancamiento de uno (un euro de deuda por cada euro de capital) conseguiríamos doscientos euros. Podremos devolver los cincuenta euros y aún quedarán 150 euros, por lo que se triplicará la inversión inicial.
 
Estas son las ventajas del apalancamiento. El problema es que funciona en ambas direcciones. Si no se gana la apuesta, no sólo se pierden los cincuenta euros, sino que también se deben otros cincuenta. El apalancamiento magnifica los beneficios cuando las cosas van bien, pero también las pérdidas cuando van mal.
 
En definitiva...
 
Es importante recordar que todas las instituciones financieras, ya sean bancos, fondos de pensiones, o fondos de inversión de alto riesgo, hacen negocios básicamente de la misma manera. Primero, los propietarios suministran el capital suficiente para crear una empresa y absorber las posibles pérdidas. La compañía entonces comienza a pedir dinero prestado (de depositantes, empleados que ahorran para la jubilación, bancos de inversión) y lo invierte en varios productos financieros: préstamos e hipotecas, acciones y bonos, o apostando por los productos derivados. La idea es intentar conseguir beneficios. El apalancamiento (es decir, el dinero de los demás) se utiliza también para lograr mayores beneficios o inversiones.
 
Cuando los créditos se vuelven malos, el mercado bursátil cae en picado y los bonos rozan la línea del impago. En ese caso, las pérdidas resultantes son normalmente mucho mayores de lo que predijeron los modelos de los reguladores y de las instituciones financieras. Y el colchón de capital para absorber las pérdidas suele resultar también insuficiente en esos casos, por lo que cunde el pánico financiero. Como el crédito es el corazón de la economía y los mercados financieros son sus arterias, los gobiernos se ven obligados a recurrir al dinero de los contribuyentes.
 
Con el objetivo de impedir que esto ocurra, el Parlamento Europeo apuesta por una regulación financiera de los mercados más estricta.
 
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