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Procedimiento : 2006/0806(CNS)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0052/2007

Debates :

PV 28/03/2007 - 19
CRE 28/03/2007 - 19

Votaciones :

PV 29/03/2007 - 8.9
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0096

Debates
Miércoles 28 de marzo de 2007 - Bruselas Edición DO

19. El futuro del fútbol profesional en Europa - Seguridad en los partidos de fútbol (debate)
PV
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de los informes:

- del señor Belet, en nombre de la Comisión de Cultura y Educación, sobre el futuro del fútbol profesional en Europa [2006/2130(INI)] (A6-0036/2007), y

- del señor Catania, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, sobre la iniciativa de la República de Austria con vistas a la adopción de una decisión del Consejo por la que se modifica la Decisión 2002/348/JAI relativa a la seguridad en los partidos de fútbol de dimensión internacional [10543/2006 C6-0240/2006 2006/0806(CNS)] (A6-0052/2007).

 
  
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  Ján Figeľ, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, Señorías, queridos amigos del fútbol y del deporte, me complace mucho representar aquí esta noche a la Comisión para el debate sobre el fútbol. Creo que esto constituye una prueba más de que el Parlamento tiene mucho interés en el deporte. El apoyo que prestan ustedes a nuestras iniciativas a favor del deporte es, por supuesto, bienvenido y necesario.

Quiero empezar felicitando a los dos ponentes, el señor Belet y el señor Catania, por la calidad de su trabajo. Los dos informes tratan el fútbol desde ángulos diferentes, pero ambos ilustran la naturaleza del deporte, sus valores, su potencial educativo, social y económico.

Antes de hablar de los aspectos más detallados de los informes, permítanme decir unas palabras sobre el Libro Blanco. Este va a ser un trabajo esencial para el futuro del deporte europeo. La aprobación del Libro Blanco sobre el deporte está prevista para julio de este año. Será la culminación de un largo proceso y debe contemplarse a la luz de planteamientos políticos más amplios.

Los planes en torno a un Libro Blanco vienen impulsados por las expectativas de los sectores interesados en el deporte. Estos desean que los responsables políticos de la UE aborden sus preocupaciones, incluida la necesidad de promocionar mejor el deporte y de conseguir una mayor seguridad jurídica. El Libro Blanco abarcará todos los deportes, y no habrá un enfoque específico para el fútbol. El objetivo último de esta iniciativa es incorporar en primer lugar el deporte en otras políticas activas de la Unión para mejorar su uso como instrumento de la política de la UE. En segundo lugar, queremos crear las condiciones para mejorar la gobernanza en el deporte europeo. Los temas principales del Libro Blanco serán el papel social y económico del deporte, la organización del deporte y las cuestiones de gobernanza.

Prestaremos gran atención a los informes del Parlamento al elaborar el Libro Blanco. La Comisión ha venido siguiendo muy de cerca el trabajo de la comisión parlamentaria, que ha supuesto ya una aportación muy útil.

Sobre el informe del señor Belet, la Comisión acoge con satisfacción la iniciativa del Parlamento sobre el futuro del fútbol profesional. Compartimos muchas de las preocupaciones expresadas en el informe. El Libro Blanco tratará muchas de las cuestiones que plantea el señor Belet, como la cohesión social, la protección de los trabajadores jóvenes, el diálogo social y la libre circulación de trabajadores. Como su proyecto de informe reconoce, es extremadamente difícil establecer un marco jurídico europeo exhaustivo que reconozca la especificidad del deporte, pero la jurisprudencia comunitaria reconoce la especificidad del deporte y el papel social y educativo desempeñado por el fútbol en Europa.

Con respecto a la libre circulación de trabajadores, por ejemplo, el Tribunal ha mantenido que el deporte solamente está sujeto al derecho comunitario cuando constituye una actividad económica. Esto abarca tanto a atletas profesionales como aficionados, y el Tribunal admite una excepción de la norma general de no discriminación para los partidos que son de interés puramente deportivo y no económico, por ejemplo entre selecciones nacionales.

Sobre la cuestión de los jugadores locales, la Comisión es muy sensible a las medidas propuestas por la UEFA. Podemos compartir la idea de fomentar el entrenamiento de jóvenes, así como enviar una señal a los clubes de que deben invertir en el entrenamiento de jóvenes y no solo en traspasos de jugadores. Sin embargo, seguimos examinando la cuestión de las cuotas de jugadores entrenados localmente, inclusive desde el ángulo de la proporcionalidad.

La Comisión acoge con satisfacción la petición del Parlamento de una intensificación del diálogo social en el sector del fútbol. Este es un buen mecanismo para tratar cuestiones como la movilidad, los contratos de trabajo y las condiciones laborales. Hemos apoyado los esfuerzos de los interlocutores sociales por promover un diálogo más estructurado en el que el fútbol han asumido el liderazgo a escala europea.

La Comisión seguirá apoyando a las organizaciones empresariales y de trabajadores en todo el sector del deporte y proseguirá su diálogo abierto con todas las organizaciones deportivas sobre esta cuestión.

En conclusión, la Comisión examinará debidamente y con realismo las recomendaciones de sus Señorías, de acuerdo con las actuales competencias de la UE. La petición de que la Comisión diseñe un plan de acción para definir las cuestiones que deben resolverse merece examinarse detenidamente.

Sobre el informe del señor Catania, quiero subrayar primero que el deporte puede ser una fuerza positiva para la educación, la cultura y la integración social. Pero en los últimos años hemos visto signos lamentables y crecientes de violencia y vandalismo con motivo de encuentros deportivos. Hace dos semanas, los Ministros de Deporte debatieron sobre esta cuestión en Stuttgart. Subrayaron la necesidad de mejorar las medidas de prevención, en particular fomentando la cooperación entre todos los implicados, incluidos los aficionados.

La Comisión se ha centrado en la promoción de intercambios de experiencias y buenas prácticas entre Estados miembros para desarrollar y mejorar la cooperación policial y judicial. Hemos establecido buenos contactos laborales con la UEFA y otras autoridades deportivas. En términos de orden público y control policial, creo que todos estaban encantados con los excelentes resultados de los partidos de fútbol durante la Copa Mundial en Alemania el año pasado. Esto demuestra que una buena preparación y la coordinación con otros Estados miembros son muy eficaces para la prevención de delitos y especialmente del vandalismo. Las primeras estadísticas revelan que la tasa de criminalidad no aumentó nada durante ese período.

La Decisión 2002/348/CE del Consejo obliga a los Estados miembros a establecer puntos nacionales de información sobre el fútbol. Este es un paso positivo para mejorar la cooperación entre las fuerzas policiales y otros organismos que combaten la violencia asociada al fútbol. La iniciativa austriaca que menciona el informe del señor Catania pretende sustituir la red de puntos de información existentes por una red específica de puntos nacionales de información sobre el fútbol. Estos tendrían acceso a los datos personales de los vándalos o «aficionados de riesgo» identificados por los distintos Estados miembros. La Comisión acoge con satisfacción el apoyo del informe a esta iniciativa y toma nota de las preocupaciones expresadas sobre los derechos humanos y la protección de datos, a la que, como ustedes saben, la Comisión otorga gran importancia.

En conclusión, es un resultado positivo que el deporte esté ahora plenamente en el orden del día a escala europea. El 50º aniversario de los Tratados de Roma está dando color a muchos de nuestros objetivos de este año, y qué mejor que celebrar el aniversario con un partido de fútbol en Manchester hace dos semanas. Ha sido la señal más clara de que el deporte y los valores deportivos con realmente apreciados en el nivel político más alto.

 
  
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  Ivo Belet (PPE-DE), ponente. (NL) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, la mera idea de que Europa, la Unión Europea, deba tener algo que decir en cuestiones relativas al deporte hace que a algunas personas se les pongan los pelos de punta. Su respuesta previsible será siempre decir que la UE no tiene nada que decir sobre este asunto y que tampoco debería, por la tanto, tratar de hacer algo al respecto.

Como todos sabemos, y aquellos que están implicados lo saben muy bien, esta postura es incorrecta. Como el señor Comisario ya ha mencionado, el deporte, y el deporte profesional en particular, sobre todo los aspectos económicos del fútbol profesional –que es lo que trata este informe–, se ve afectado por la legislación europea de múltiples maneras. Hay interferencias por parte de la Comisión y del Tribunal Europeo de Justicia, y en los últimos años hemos tenido pruebas suficientes de ello.

Huelga decir que el fútbol profesional es un gran negocio. Esto es indiscutible. Sin embargo, es mucho más que eso. Satisface importantes necesidades sociales y educativas y esa es la razón por la que en este informe subrayamos la especificidad que sencillamente no podemos eludir. La especificidad del deporte se contempla en la declaración del Tratado de Niza y en el protocolo del Tratado de Amsterdam. No hay vuelta de hoja. Por ello, es nuestro deber tener esto en cuenta a la hora de aplicar las normas y reglamentos de la Unión Europea.

Nadie pide medidas de exención ni las denominadas exenciones de grupo. Lo que sí que pedimos son directrices de la Comisión –no directivas, sino directrices–, para así disipar la inseguridad jurídica que existe actualmente. Queremos que se respete plenamente la autonomía del deporte profesional. El concepto central de este informe es la autorregulación, pero eso no nos niega el derecho a orientar la tendencia en una determinada dirección.

La reputación del fútbol profesional ha recibido un duro golpe durante los últimos meses en muchos países de la UE debido a todo tipo de escándalos, a lo que solamente cabe una respuesta: gobernanza. Por ello exigimos firmeza por parte de los organismos administrativos de la UEFA, de las ligas de fútbol y de los clubes, para que se decanten por una gestión transparente.

Un gran número de diputados a esta Cámara quieren también más solidaridad y redistribución de los recursos en el fútbol. Creo que la redistribución de los recursos en el fútbol profesional es una tarea que no nos corresponde. Interesa a los clubes profesionales, a las ligas y a las federaciones tomar medidas en este sentido.

El fútbol necesita igualdad competitiva, ya que esto es algo que, ahora más que nunca, pende de un hilo. La brecha existente entre los grandes clubes, cada vez más ricos, y los más pequeños se amplía constantemente. Esto salta a la vista. Esta tendencia amenaza el futuro del deporte que tanto significa para nosotros y he de decir que también amenaza la función social e integradora que tiene el deporte.

Esta es la razón por la que nosotros, como ya ha apuntado el Comisario –y me gustaría hacer hincapié en este punto una vez más–, defendemos decididamente la regla relativa a los jugadores de cantera que la UEFA ha introducido para los jugadores formados en casa. No somos nosotros, sino los organismos futbolísticos, los que deben obligar a los clubes profesionales a invertir en la formación de sus jugadores jóvenes, como elemento esencial del componente social. Por ello merece nuestro apoyo incondicional.

La venta de los derechos de televisión es una cuestión delicada, ya que implica la principal fuente de ingresos de los clubes profesionales, pero también porque, desde luego, es una cuestión nacional. Lo único que pedimos en este informe es que las autoridades competentes y los organismos competentes del fútbol se reúnan para buscar una solución que garantice una mayor solidaridad entre los clubes grandes y los pequeños. Me parece que es una petición razonable y justificada.

Señor Comisario, señora Presidenta, esperamos que la Comisión, cuando esboce su Libro Blanco relativo al deporte, tenga muy en cuenta lo que contiene este informe y lo que cabe esperar que se apruebe mañana. Hemos tenido muy en cuenta las competencias de la Unión Europea en este campo, ya que no tiene mucho sentido engañarnos a nosotros mismos, sobre todo cuando se trata de un sector tan complejo como el fútbol profesional, por el cual se interesan millones de jóvenes.

Esperamos un documento ambicioso por parte de la Comisión y creo –es más, asumo, y de esto pueden estar seguros– que ustedes, a su vez, pueden contar con nuestro leal apoyo.

 
  
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  Giusto Catania (GUE/NGL), ponente. (IT) Señor Presidente, Señorías, me gustaría agradecer al señor Comisario su apoyo a nuestros informes y subrayar también la importancia de este debate conjunto, ya que creo que el futuro del fútbol está fundamentalmente vinculado a la seguridad en los estadios. Por esta razón, asociar el futuro del fútbol profesional a la seguridad en los estadios es una manera práctica de desarrollar un debate sobre el futuro del deporte y del fútbol.

El Comisario tiene razón cuando dice que en los últimos años hemos presenciado muestras de violencia en las gradas que se repiten constantemente y que han transformado la naturaleza misma del deporte: el gran número de incidentes violentos, las muestras de intolerancia y actos de xenofobia y racismo reflejan un cambio fundamental en un deporte que es uno de los más queridos y seguidos por los pueblos de Europa. Lamentablemente, no son casos aislados, sino el resultado de una transformación general del fútbol, que se ha convertido en un gran negocio, con clubes que cotizan en bolsa y con una facturación astronómica. Creo que este factor ha contribuido considerablemente a la transformación gradual de los encuentros deportivos.

El fútbol es hoy muy popular y, al mismo tiempo, es un acontecimiento de gran interés, lo que lleva a las empresas de telecomunicaciones a invertir en la adquisición de derechos de televisión. Estoy de acuerdo con la propuesta formulada por el señor Belet sobre la venta colectiva de los derechos de televisión, lo que me parece una manera práctica de evitar que los equipos importantes se «llenen» de dinero a costa de las empresas pequeñas.

Hay otro factor fundamental para el fútbol, representado no solo por la habilidad deportiva, sino también, sobre todo, por la presencia del público. Sería impensable que hubiese partidos de fútbol sin espectadores: en algunos casos se han tomado medidas extremas que, es mi opinión, han dañado la naturaleza del deporte como espectáculo. Dado que la presencia de espectadores en el estadio es fundamental, debemos insistir en que los partidos de fútbol se jueguen siempre ante un público, y esto significa que es preciso tomar las medidas adecuadas para garantizar que los partidos se jueguen en un ambiente perfectamente tranquilo, sin muestras de violencia o racismo.

En mi opinión, los últimos acontecimientos trágicos sucedidos en el partido del campeonato de liga italiano entre el Catania y el Palermo, que provocaron la muerte de un policía, son el ejemplo más grave de lo que puede pasar dentro de los estadios y de cómo un grupo marginal de aficionados violentos se suele enfrentar no solo con los aficionados contrarios, sino también con las fuerzas de la ley y el orden. En los últimos tiempos también hemos sido testigos de acontecimientos deplorables en los que se han visto envueltos no solo los aficionados, sino también los futbolistas: a menudo, las peleas entre jugadores han sido la peor forma de educación y cultura vista en los estadios europeos. Por ello, habría que tomar medidas preventivas para evitar que se repitan actos violentos similares en los estadios. Es preciso dar prioridad a la acción preventiva cuando se juegan partidos, frente a la represión y la militarización de los estadios.

El Consejo adoptó esta Decisión en 2002, estableciendo un punto de información nacional sobre el fútbol, que funciona como un punto de contacto para el intercambio de información policial relativa a partidos de fútbol internacionales. Los resultados de esta medida han sido muy positivos, como también puede verse por la experiencia en los estadios y las relaciones entre fuerzas policiales.

Durante los últimos años, el número de aficionados que se desplazan al extranjero para ver los partidos ha aumentado de forma constante y, por lo tanto, el Consejo cree que es necesario que los organismos responsables intensifiquen su cooperación. Considero que esta es una cuestión importante: los organismos responsables de controlar la presencia de aficionados en los estadios y de obtener datos sobre la naturaleza de los grupos organizados de aficionados son, sin lugar a dudas, una herramienta útil, pero deben actuar exclusivamente de acuerdo con la legislación nacional y de conformidad con las directivas europeas y los acuerdos internacionales sobre la protección de datos personales.

Debemos asegurarnos de que la gran cantidad de datos recopilada no se utilice para investigaciones por parte del sistema jurídico o para otras investigaciones no relacionadas con el fútbol y de que, desde luego, no se utilice como método de criminalización de todos los aficionados. Por lo tanto, hay que poner cuidado a la hora de obtener los datos: creo que, de lo contrario, los organismos nacionales pueden dejar de ser instrumentos de prevención de actos violentos en los estadios y convertirse en instrumentos de control social, proclives a actuar de un modo indiscriminado. Por lo tanto, apruebo la propuesta formulada por el Consejo de modificar la Decisión que estamos debatiendo.

Queremos garantizar que esta Decisión se aplique de plena conformidad con la ley y que los estadios no se consideren un territorio fuera de la ley, una especie de zona franca. Las legislaciones nacionales e internacionales también deben aplicarse en los estadios, precisamente para garantizar que no se repitan los actos de violencia indiscriminada y las muestras de racismo y xenofobia.

 
  
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  Jean-Luc Bennahmias (Verts/ALE), ponente de opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales. – (FR) Señor Presidente, nos encontramos sin duda ante una situación bastante sorprendente. Estamos celebrando el cincuentenario de la fundación de la Unión Europea y nuestros conciudadanos se sorprenderían si les explicásemos que la Unión Europea ya no dedica ni un segundo al deporte. Por lo tanto, ya era hora de que la Unión Europea se ocupase de esta cuestión y que lo hiciese como creo que hemos hecho en el Parlamento Europeo. Me gustaría agradecer al ponente principal, el señor Belet, la manera en la que ha trabajado durante seis meses en torno a este informe, un trabajo conjunto entre varias comisiones y entre varios Grupos políticos democráticos de este Parlamento.

Por lo tanto, nos hemos ocupado de esta cuestión con el objetivo, creo que compartido por este Parlamento, de respetar tanto la «excepción» europea relativa al deporte, sobre todo en comparación con la manera en la que se gestiona el deporte profesional en los Estados Unidos, como a los diferentes organismos y organizaciones responsables del fútbol profesional: federaciones, ligas profesionales, asociaciones de jugadores, grupos de agentes y demás. Creo que, en este sentido, el informe es útil si conseguimos que los diferentes organismos apoyen estas posiciones y que puedan hacer suyo este informe, sobre el que votaremos mañana. Creo que los continuos contactos con estas organizaciones, que han prestado mucha atención al asunto, han sido muy interesantes y nos han permitido presentar varias propuestas.

Por lo tanto, acogemos con satisfacción –y creo que todos comparten esta opinión– las diferentes recomendaciones y propuestas relativas a la formación de jugadores, la formación de jugadores jóvenes y los esfuerzos de la UEFA a este respecto, para evitar la venta directa de jugadores jóvenes y que puedan jugar en los clubes en los que han sido formados. Acogemos con satisfacción la recomendación con respecto a lo que se podría denominar «tráfico de jugadores jóvenes», por medio del que se utilizan cientos de jóvenes jugadores africanos, sin tener ningún plan para ellos para cuando dejen de jugar. Acogemos con satisfacción el hecho de que este informe señale que debe cumplirse la legislación sobre inmigración, incluso en el mundo del deporte profesional, incluso en el mundo del fútbol. También acogemos con satisfacción, tal y como ha dicho el Comisario, la reiterada demanda de un diálogo social crucial. Tal y como ha señalado el señor Belet, las sumas de dinero que se barajan hoy en día en el fútbol profesional son exponenciales, astronómicas, y existe la necesidad, a este respecto, de un diálogo social y claramente de una regulación y redistribución.

Sin embargo, hoy se ha expresado una crítica que me ha sorprendido. Todos, incluidas todas las comisiones, hablan de transparencia financiera. Hoy he escuchado a algunos de mis colegas diputados manifestar la idea de que el simple acto de decirlo era suficiente. No, la propuesta de crear una organización independiente –tal vez bajo los auspicios de la UEFA, pero independiente– nos permitiría avanzar realmente hacia la transparencia y el control financieros. Esa es la única solución. Repetirlo no basta. Es como decir, hablando del dopaje, que es preciso que luchemos contra el dopaje, pero sin crear ningún organismo nacional, europeo o internacional para ello. No seamos hipócritas: necesitamos un organismo de este tipo.

Veo que he agotado mi tiempo de uso de la palabra. Todavía tenía muchas cosas que decir. También acojo con satisfacción, por supuesto, la lucha contra la discriminación y el racismo, temas que se abordan regularmente en el Parlamento Europeo y en la Comisión, así como en el mundo del fútbol en general.

 
  
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  Toine Manders (ALDE), ponente de opinión de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor. (NL) Señora Presidenta, en nombre del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, soy ponente alternativo de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, pero me gustaría señalar que empezamos a tratar este tema en la Comisión de Mercado Interior, para impedir la desintegración del fútbol –lo que entonces suponía un riesgo real– con un posible segundo caso Bosman, concretamente el caso Charleroi.

Quiero dar las gracias al grupo de trabajo, en particular al señor Belet, por su buena cooperación, que nos ha presentado lo que considero que es una propuesta equilibrada, que abarca todos los aspectos del deporte profesional. A través de ella formulamos una clara advertencia a todas las partes interesadas para que hagan algo con respecto a la situación que ha surgido estos años. Primero parece como si el deporte profesional estuviera por encima de la ley, hasta que se presenta un caso ante el Tribunal Europeo y entonces hablamos de una entidad económica con valores sociales y culturales. Sin embargo, las normas europeas deben cumplirse.

Por lo tanto, quiero preguntar a la Comisión si comparte mi opinión de que dejemos los deportes aficionados al margen, pero que el deporte profesional es una actividad de entretenimiento que tal vez debería estar incluida dentro de la Directiva relativa a los servicios y que probablemente habría que acabar creando un mercado interior para estos servicios, para esta actividad de entretenimiento.

Después de todo, no estamos debatiendo lo que ocurre en el terreno de juego, sino lo que ocurre fuera de él, especialmente los agentes financieros que lo rodean. La competición a nivel europeo pone de manifiesto muchas discrepancias, porque hay diferencias de interpretación. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué no se ha creado todavía un mercado interior y por qué tienen todos los clubes que operar dentro sus respectivos mercados nacionales para luego poder competir entre ellos a escala europea? En mi opinión, si los organismos implicados se niegan a autorregularse, entonces tendrán que intervenir los políticos.

Formulamos una advertencia y no queremos nuevas leyes –desde luego no una excepción–, sino una señal de que las partes implicadas resolverán sus propios problemas. De no ser así, espero que la Comisión intervenga y diga lo que hay que hacer.

 
  
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  Gary Titgley (PSE), ponente de opinión de la Comisión de Asuntos Jurídicos. – (EN) Señor Presidente, la Comisión de Asuntos Jurídicos desea recordar a sus Señorías que uno de los pilares de la Unión Europea es el Estado de Derecho. El Estado de Derecho es el que nos ha traído el mercado único, con todas sus ventajas y algunos inconvenientes, respetando, por supuesto, el principio de subsidiariedad.

Reconocemos que existen cuestiones de interés puramente deportivo, que no tienen nada que ver con el interés económico, de las que deben ocuparse las entidades deportivas. También reconocemos que existe una difícil línea divisoria, razón por la que acogemos con satisfacción la iniciativa de la Presidencia británica de establecer la revisión independiente.

Pero queremos recordar a sus Señorías que hay una amplia variedad de instrumentos en los Tratados comunitarios que pueden usarse para proteger a los jugadores jóvenes, para tratar con los agentes de jugadores, para prever exenciones de grupo al derecho de la competencia y para interpretar si las organizaciones deportivas proporcionan servicios de interés económico general de conformidad con el artículo 86 del Tratado de la UE. Por tanto, existen muchas disposiciones que nos permiten actuar.

Está claro que lo que todos queremos es que el fútbol tenga éxito, que los equipos prosperen –apoyamos el éxito– y también queremos asegurar que se satisfagan correctamente las necesidades de clubes como Accrington Stanley y que sus aficionados puedan apoyarlos. Espero que a partir de esta revisión independiente podamos desarrollar una respuesta sensata y coherente.

 
  
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  Thomas Mann, en nombre del Grupo PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, mi colega del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, el señor Belet, ha hecho un excelente trabajo. Su informe establece un equilibrio entre las dimensiones sociales y económicas del fútbol. He hablado con presidentes de clubes, jugadores y aficionados y he presentado enmiendas en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales que han obtenido un amplio apoyo.

Los jugadores jóvenes necesitan entrenarse desde muy temprano, asistiendo a centros de alto rendimiento y practicando mucho. Por eso apoyo la propuesta de la UEFA de que cada equipo tenga siempre un mínimo de canteranos. Seguramente también debería ser posible, Comisario Figel’, recoger este principio en una ley. Estoy a favor de que los clubes profesionales cedan sus jugadores a las selecciones nacionales y que tengan derecho a una compensación si estos se lesionan o tienen que ausentarse del equipo durante varias semanas seguidas. Es hora de que la FIFA y la UEFA tengan un nuevo sistema de seguros conjunto. Para los jugadores es muy estimulante ser convocados para la selección nacional y eso es bueno para los clubes. Hace solo un momento, Karlheinz Rumenigge estaba aquí, en el Parlamento Europeo.

Yo soy socio de un club de la liga alemana y también miembro del grupo Amigos del Fútbol del Parlamento Europeo. El asunto que estamos tratando es el juego limpio entre los equipos que compiten. Actualmente, muchos clubes acumulan grandes deudas y aun así obtienen una licencia. Otros clubes gestionan su situación económica de manera responsable, pero no pueden alcanzar una solidez óptima debido a lo limitado de sus presupuestos. Algo tiene que cambiar. Debemos seguir luchando juntos contra el racismo. El año pasado, nuestra resolución recogió el mayor número de firmas de la historia del Parlamento Europeo. Las infracciones deben abordarse de forma coherente, jugándose partidos con las gradas vacías, restando puntos y sancionando a los clubes si no están dispuestos a tomar medidas. En lo que respecta a la prevención y eliminación del dopaje, tampoco deberían existir ambigüedades.

No necesitamos que un organismo de supervisión europeo controle las actividades de clubes de fútbol soberanos. Lo más efectivo a largo plazo es la cooperación. Por eso debemos salvaguardar la independencia de nuestros clubes y la subsidiariedad. Confío en la legalidad de las decisiones tomadas por los tribunales deportivos y en la capacidad de autorregulación de la UEFA, la FIFA y nuestras asociaciones nacionales.

 
  
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  Guy Bono, en nombre del Grupo del PSE. – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, en primer lugar permítanme agradecer al ponente, el señor Belet, que haya intentado alcanzar un compromiso entre las distintas comisiones y Grupos políticos de nuestro Parlamento.

Sin embargo, me gustaría añadir que estoy tremendamente decepcionado. Hemos alcanzado un compromiso entre Grupos, especialmente entre el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo y el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos. Este compromiso se votó en comisión y hoy nos encontramos con que se han modificado aspectos cruciales, en concreto los relativos al organismo regulador independiente y el estatuto jurídico de las sociedades deportivas. Este informe no marcará el inicio de una nueva era para el fútbol en Europa y lo lamento profundamente. No obstante, espero que pueda poner en marcha alguna forma de cooperación entre la UEFA y la Unión Europea, con el objetivo de limpiar el mundo del fútbol en la medida de lo posible, ya que, como dijo el Presidente de la UEFA, Michel Plattini, el fútbol es un juego antes que un producto, un deporte antes que un mercado y una forma de entretenimiento antes que un negocio.

Señorías, la desregulación resultante de la sentencia del caso Bosman debe contrarrestarse hoy con reglas claras, en un esfuerzo por devolver valores auténticos al deporte más importante de la Unión Europea. Las autoridades futbolísticas europeas no tienen las garantías necesarias para poder regular de un modo verdaderamente satisfactorio. Aparte de lo limitado de sus derechos jurídicos, son juez y parte en este asunto. Actúan como operadores comerciales y como reguladores, funciones que son difíciles de conciliar.

Con respecto a este punto, como he indicado al comienzo de mi intervención, es lamentable que el PPE-DE y el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa no hayan aprobado mi doble propuesta sobre la creación de un estatuto jurídico europeo para las sociedades deportivas y la puesta en marcha de un órgano independiente, responsable del control de los clubes más importantes, cuya principal tarea sería asegurarse de conservar el equilibrio financiero, económico y deportivo del fútbol en Europa. No obstante, espero que la Comisión Europea tome buena nota de estas propuestas, pensadas no solo como defensa frente a los excesos actuales, sino también como instrumento de promoción de un modelo deportivo europeo justo y unido.

Ahora que estamos celebrando el 50º aniversario del Tratado de Roma, Europa debe demostrar a sus ciudadanos que no solo es un vehículo para la paz y la democracia, sino también, sobre todo, un vehículo para protegerlos frente a los excesos del liberalismo total. Solo en estas condiciones los europeos se enorgullecen de participar en este gran proyecto que es la integración europea.

 
  
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  Karin Resetarits, en nombre del Grupo ALDE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, señor Belet, empezaré directamente por aquello que más ha contribuido a cambiar el deporte profesional en los últimos años: el dinero. La mayor fuente de ingresos de un club profesional es la venta de derechos de televisión. Cuanto mayor sea el mercado de la televisión nacional, mayores serán los ingresos, el presupuesto y el poder adquisitivo del club. No es casualidad que casi todos los equipos que juegan en la fase de eliminación de la Liga de Campeones procedan de grandes Estados miembros. Al igual que en otros sectores de la economía de mercado desenfrenada, este desequilibrio provoca una brecha cada vez mayor que separa a los ricos de los pobres. Por un lado, hay empresas que valen miles de millones, como el Real Madrid, mientras que, por otro, hay clubes en quiebra como el Sturm Graz. Eso es antideportivo e injusto.

¿Qué es lo que pueden hacer los pequeños Estados miembros para contrarrestar este desequilibrio? Necesitamos ligas nuevas; tenemos que dejar de pensar con tanta estrechez de miras como países nacionales. Necesitamos ser más europeos, también en el fútbol. Por otra parte, creo que no deberíamos comprar y vender jugadores de cantera, sino más bien, como es habitual en los Estados Unidos, asignar a los jugadores de talento a los clubes por sorteo. Los equipos más débiles tendrían más papeletas y, por lo tanto, alguna oportunidad de convertirse en clubes importantes. Si el dinero es lo único que define el fútbol, entonces el activo cultural más popular de Europa perderá su característica distintiva: su espíritu deportivo.

 
  
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  Dariusz Maciej Grabowski, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, Señorías, el fútbol ha pasado de ser un deporte de entretenimiento a ser una máquina de hacer dinero y una forma de obtener poder. Prácticamente se ha convertido en una nueva religión. Para que el fútbol no se convierta en un instrumento para el desorden y la violencia, hemos de cambiar el entorno en el que se mueve –en términos de negocio y medios de comunicación– de manera rápida y radical. Me gustaría expresar mi agradecimiento al autor del informe, el señor Belet, por plantear este asunto tan importante y por señalar la mayoría de los problemas e indicar la manera de resolverlos. En mi opinión, hace falta tomar decisiones radicales para contrarrestar la monopolización del fútbol a manos de empresas ricas.

En primer lugar, es precisa una total transparencia con respecto a los gastos e ingresos de todos los clubes y habría que sancionar cualquier infracción con fuertes multas.

En segundo lugar, tienen que establecerse límites o topes para el incremento de gastos por parte de los clubes más ricos durante los próximos años.

En tercer lugar, es necesario apoyar, económicamente y por otros medios, a los países, las organizaciones y clubes que invierten en jóvenes e instalaciones deportivas.

En cuarto lugar, hay que llegar a un acuerdo con la FIFA para tratar de resolver la corrupción y la delincuencia en el fútbol.

Polonia quiere ser la sede de la Copa de Europa de 2012, en la que triunfará el principio del juego limpio y de la sana competición.

 
  
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  Ian Hudghton, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (EN) Señor Presidente, el señor Belet se ha referido a la fe en la autonomía del deporte. Estoy de acuerdo. El informe llama la atención sobre ámbitos donde convendría que hubiera una mayor cooperación o incluso reglamentación, pero creo que la estructura y organización del deporte del fútbol no es uno de ellos. Es mejor dejar que las autoridades futbolísticas organicen las ligas y competiciones locales, nacionales e internacionales.

Por aquí, cuando utilizamos el término «nacional» solemos referirnos al Estado miembro. El Estado miembro es, por supuesto, el elemento de que está hecha la Unión Europea, pero en fútbol no es ese el caso. Mi colega galesa, Jill Evans, y yo hemos presentado las enmiendas 28 y 29, que espero sean aprobadas mañana. Un partido de fútbol que se está jugando esta misma tarde ilustra por qué estas enmiendas son importantes. Mi nación futbolística, Escocia, está jugando contra Italia, la campeona del mundo. Nuestras enmiendas simplemente aclaran que «nacional» en fútbol no significa necesariamente «Estado miembro», y nada en este informe o en la terminología de este informe debe poner en duda de ninguna manera o minar la condición de las naciones futbolísticas históricas de Escocia, Gales e Inglaterra.

 
  
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  Věra Flasarová, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señorías, el fútbol es, de lejos, el deporte más popular de Europa, y el entorno y la atmósfera que lo rodean influyen de manera decisiva en la gente joven. Esta influencia es mucho más fuerte en la medida en que es espontánea y no viene impuesta desde arriba.

Por lo tanto, es importante no ver el fútbol solamente como un ambiente rebosante de dinero a raudales, un ambiente propicio para infringir la ley y cometer actos violentos o un ambiente cuyos niveles más altos están totalmente aislados de las ligas de aficionados que son los cimientos del deporte. Al mismo tiempo, me atrevería a decir que las ligas de aficionados son más beneficiosas socialmente que el ambiente exclusivo del deporte profesional, en el que, en gran medida, el negocio ha devaluado los placeres originales del juego.

Junto con el ponente, el señor Belet, me gustaría pedir a la UE que se asegure de que los hábitos y costumbres del deporte profesional no influyan en el fútbol estudiantil y juvenil, y de que los niños no sean objeto de comercio en función de su talento y su rendimiento, como si fueran jóvenes gladiadores. Esta práctica afecta al derecho de los niños a desarrollar su personalidad en un ambiente abierto y lleno de conocimientos, e introduce el implacable mundo adulto en su educación. Al mismo tiempo, los clubes de fútbol están cada vez menos interesados en dedicar tiempo y esfuerzo al desarrollo de sus propios jugadores jóvenes. Esto, a su vez, limita la participación a gran escala de los niños en deportes populares y refuerza la selección de los mismos, lo que hace que una pequeña minoría de jóvenes con talento se conviertan en mercancía mientras que la gran mayoría se quedan al margen.

El fútbol de alto nivel no solo influye en sus jugadores y espectadores, sino que además constituye un mundo en donde los niños y los jóvenes en particular buscan sus modelos de conducta. Por consiguiente, deberíamos tratar de garantizar que los estadios de fútbol dejen de ser lugares para comportamientos agresivos, que la xenofobia y el racismo desaparezcan del fútbol y que el negocio que rodea al fútbol no esté –justa o injustamente– relacionado con la corrupción.

 
  
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  Jeffrey Titford, en nombre del Grupo IND/DEM.(EN) Señor Presidente, la UE no tiene competencias en materia de deporte ni conviene que las tenga. La Liga de Campeones y los clubes del G-14 en el Reino Unido, España e Italia se oponen a la intervención de la UE en los derechos de retransmisión de los partidos de fútbol. El Bayern de Múnich está a favor; los clubes ingleses están en contra, pero el Ministro de Deportes británico, Richard Caborn, está aquí para hacer trabajo de pasillo a favor de los alemanes. ¡Esto lo llaman defender los intereses británicos!

La enmienda 25, hasta que fue prudentemente retirada, ordenaba que ondeara la bandera de la UE en los encuentros de la Liga de Campeones y de la Copa de Europa. ¿Habrán pensado en que Suiza será uno de los anfitriones de las finales europeas en 2008? ¿O en el hecho de que en la Liga de Campeones participan Rusia, Turquía y Noruega? Ninguno de esos países está en la UE y no existe ningún equipo de la UE. Esa misma enmienda pedía también que se tocara el himno de la UE en esos encuentros. Pero la «Oda a la alegría» es un nombre totalmente inapropiado para el 41 % de la población europea y para el 58 % de la población británica. Como saben, Schiller escribió la «Oda a la alegría» en 1785 y sus palabras «Oh amigos, no con esos acentos» podrían haber sido controvertidas entonces, puesto que Beethoven estaba ya lamentablemente afectado por la sordera cuando compuso la Novena Sinfonía, pero hoy vienen a cuento. Y en cuanto a «¿Os postráis, criaturas innumerables?», puedo decirles que más de 200 millones de ciudadanos dicen que «no».

 
  
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  Patrick Gaubert (PPE-DE). (FR) Señor Presidente, Señorías, como ponente alternativo por mi Grupo político en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, quiero dar las gracias al ponente, el señor Catania, con el que hemos trabajado eficaz y provechosamente durante este procedimiento. Los acontecimientos deportivos están para atraer a un público amplio y familiar, que legítimamente aspira a ver los partidos con una paz y seguridad completas. El hecho es que, durante años e incluso en fechas muy recientes, ciertos individuos han estado utilizando los campos de fútbol para dar muestras violentas o racistas. Tales abusos son totalmente inaceptables.

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Para evitar este tipo de incidentes, en 2002 los Estados miembros pusieron en marcha un sistema organizado y efectivo, para intercambiar información sobre los riesgos que representan ciertos partidos y, en especial, ciertos aficionados peligrosos. En cada uno de los Estados miembros se ha designado un único punto de contacto directo. Estos puntos de información nacionales sobre «fútbol» se preparan meticulosamente para los partidos internacionales mejorando la cooperación policial entre servicios. Por lo tanto, necesitan mejorar todavía más sus intercambios de información y usar, por ejemplo, procedimientos estandarizados. Así, los puntos de contacto serán capaces de trabajar de manera más estructurada y profesional.

También me gustaría felicitar al señor Belet por haber incluido varios párrafos sobre la lucha contra el racismo en su exhaustivo informe, cosa que me parece absolutamente fundamental, en vista del aumento de todo tipo de formas de intolerancia dentro de nuestra sociedad. De hecho, el fútbol solo puede seguir desempeñando un papel social y educativo si los partidos se celebran sin violencia.

Señorías, dentro de unas horas, el señor Belet, el señor Bennahmias, la señora Hazan, el señor Bono y yo mismo presentaremos una declaración escrita sobre la lucha contra toda forma de tráfico y explotación de niños en el fútbol. Les pido su apoyo en esta empresa y que firmen el texto lo antes posible.

 
  
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  Pier Antonio Panzeri (PSE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, quiero agradecer al señor Catania su informe y al señor Belet el trabajo llevado a cabo, que considero equilibrado a pesar de que yo también soy de la opinión de que se podría haber hecho más.

El fútbol ha asumido un papel importante y, en vista de los nuevos desafíos que se presentan, ya no podemos seguir creyendo que pueda ser controlado exclusivamente por los organismos del fútbol. Por consiguiente, existe la necesidad, aceptada por el Parlamento Europeo, de tomar medidas que garanticen un crecimiento más equilibrado del sector del fútbol y de intentar responder con un enfoque actualizado a los cambios que están teniendo lugar.

Asimismo, como se ha dicho, la importancia creciente del fútbol europeo conlleva, como podemos ver, consecuencias bastante importantes en todos los sectores. Solo tenemos que pensar en los patrocinios y en el valor de los derechos de televisión, en el marketing y en el número cada vez mayor de competiciones internacionales, que a su vez afectan a varios sectores, y en los nuevos problemas sociales y culturales que generan. Por consiguiente, yo diría que esta nueva y creciente dimensión social del fútbol moderno abarca aspectos como el comportamiento del público, la moralidad, el consumo de drogas, la violencia, el racismo e incluso la explotación de jugadores jóvenes.

Se ha hablado de los equipos grandes, pero solemos pasar por alto la verdadera dimensión del problema haciendo demasiado hincapié en los clubes grandes sin ir más allá, cuando, de hecho, es sobre todo en las divisiones inferiores donde necesitamos tener más cuidado que el que hemos tenido hasta ahora.

Por lo tanto, es oportuno recomendar la aplicación de una regulación más amplia sobre el fútbol europeo y que esto debería estar vinculado a la legislación europea y la dinámica del mercado interior. Es oportuno aplicar una forma de gobernanza más moderna e intentar potenciar la influencia social y cultural del fútbol de manera positiva. El objetivo que deberíamos imponernos no es tanto la invasión del ámbito de responsabilidad de la UEFA y su sustitución, sino la puesta en marcha de políticas que contribuyan a mejorar la gestión de este ámbito de actividad. Sin embargo, hemos de ser claros: las demandas de independencia procedentes de los organismos del fútbol no deben fomentar la idea de que pueden hacer lo que les parezca, fuera del alcance del Derecho de la UE.

Si queremos, como es nuestra obligación, combatir los errores y el deterioro del mundo del fútbol, es importante que realicemos esta tarea mediante la colaboración entre los órganos políticos y parlamentarios y los organismos deportivos. Todos tienen que hacer todo lo que esté en su mano para lograr este objetivo.

 
  
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  Luciana Sbarbati (ALDE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, yo también acojo con satisfacción ambos informes.

Se ha dicho que el fútbol europeo actual consiste únicamente en un gran negocio, pero también es verdad que tendría que ser algo más. Sin embargo, los sueldos millonarios, la falta de transparencia, la violencia que surge como fruto o como respuesta y el racismo son un espectáculo al que, hasta cierto punto, nos estamos habituando. Esto pone en peligro el papel educativo del deporte, en este caso del fútbol. Lo que deberíamos hacer es reflexionar a fondo sobre este papel, empezando por el fútbol aficionado y por el deporte que se practica en las escuelas, donde los valores positivos de la competición siempre guardan una relación estrecha con el respeto de las reglas.

A pesar de que la Unión Europea no tiene competencias específicas en este ámbito, como ya se ha dicho, la relación que hay entre fútbol y violencia, que se está desencadenando de la manera más absurda y a menudo implica a los propios jugadores, significa que todos debemos involucrarnos. Nuestra obligación es imponer, tal y como hemos intentado, medidas comunes para prevenir y reprimir el vandalismo, cooperando con las federaciones futbolísticas, la UEFA y las fuerzas policiales, para lograr la seguridad de todos los ciudadanos.

Me gustaría decir, no obstante, que deberíamos estudiar también las causas subyacentes o secundarias de que estos organismos no se hayan responsabilizado hasta ahora, causas que hay que identificar y abordar.

 
  
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  Christopher Heaton-Harris (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, quiero dar las gracias al señor Belet por la forma en que ha redactado este informe. Aunque discrepo básicamente con él en algunos aspectos y, en particular, con la masiva acumulación de poderes que plantea este informe en sus considerandos, me complace la profesionalidad con la que se ha redactado el informe.

Es cierto que hay problemas con el fútbol, pero ninguno que nosotros, los políticos europeos, no podamos agravar todavía más. Es cierto que hay pequeños grupos de personas que utilizan los partidos de fútbol de excusa para sus actos de violencia, y habría que detenerlas y prohibirles el acceso. Pero como dirían muchos seguidores del Glasgow Rangers en Escocia, la vigilancia policial en los encuentros internacionales tiene que ser amistosa y prudente, no hostil y autoritaria. Transferir las competencias a la UE en este terreno no pondrá fin a la violencia y tampoco es necesario para intercambiar realmente buenas prácticas.

Este informe es un buen ejemplo de por qué debemos contenernos y ser prudentes. El deporte lo gobiernan mejor por los que participan en él. Muchas de las recomendaciones del informe son bastante sensatas, pero nosotros somos políticos y simplemente no podemos resistirnos a meternos donde no nos importa. Fíjense simplemente en la enmienda 25, que ahora se ha retirado; escuchen muchas de las intervenciones en este debate y verán por qué.

Mi teoría es que si exigimos esas nuevas competencias, trataremos de corregir problemas que en realidad no existen, y trataremos de cambiar y armonizar los muy diferentes modelos deportivos en el fútbol que existen hoy día en nuestro continente.

He arbitrado en la categoría más baja de este deporte durante 25 años y, después de haber escuchado gran parte de los debates sobre este tema durante el tiempo que llevo en este Parlamento, creo que corremos el grave peligro de olvidar que los clubes de fútbol profesionales –de los que estamos hablando esta noche– están conectados como nadie con los millones de aficionados que acuden a los campos de Europa todos los fines de semana, y que podríamos dañar fácilmente la solidaridad que aquí queremos promover y proteger con nuestro alegato más bien ignorante a favor de la intromisión.

 
  
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  Christa Prets (PSE). (DE) Señor Presidente, señor Comisario, yo también querría agradecer al señor Belet su iniciativa y colaboración. Espero que podamos mantener los compromisos que hemos alcanzado y que no vayamos a cambiarlos mucho en el último minuto, no vaya a ser que luego tengamos que ir a ponernos de rodillas ante alguien.

En este informe hemos planteado y abordado debidamente los problemas a los que se enfrenta el fútbol hoy. Lo que no queremos es una mayor regulación a escala de la Unión Europea. En vez de eso, queremos una aclaración jurídica de las normas vigentes, para evitar que se anulen reglamentos futbolísticos prudentes. La idea de que, en lo sucesivo, solo será posible resolver los problemas ante el Tribunal Europeo de Justicia, por ejemplo, es absurda. Tampoco pretendíamos luchar contra los grandes clubes ni atacar a los clubes tradicionales, sino luchar por un equilibrio justo entre clubes grandes y pequeños. La concesión de licencias puede servir de ejemplo. Asimismo, hay que prestar bastante más atención a los jugadores jóvenes de la que se les ha prestado hasta ahora.

 
  
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  Sharon Bowles (ALDE). (EN) Señor Presidente, el informe del señor Belet no propone que la UE se haga cargo del fútbol y el Grupo ALDE ha sido de los primeros en presentar enmiendas para que esto quede más claro. Pero no hay nada de malo en que ayude al intercambio de buenas prácticas.

Hay algunos aspectos, como la actividad futbolística amparada en la legislación europea, que se regulan desde dentro del propio sector o desde otra normativa y no necesitan reglas especiales.

El fútbol tiene también una dimensión social o cultural. Pero los vínculos más estrechos son los que se establecen dentro de las comunidades locales. Allí es donde los aficionados acuden semana tras semana a ver los partidos y allí es también donde muchos clubes, como el Reading Football Club en mi región, invierten en fútbol dentro de sus proyectos municipales. Son esos vínculos locales los que explican por qué las asociaciones, ligas y clubes nacionales estén en mejores condiciones para tomar las decisiones oportunas dentro de un marco autorregulado y yo creo que eso es lo que dice el informe, con las enmiendas apropiadas.

 
  
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  Luis Herrero-Tejedor (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, a mi me gustaría, en primer lugar, como es costumbre, pero en este caso de manera muy merecida, darle las gracias al ponente, señor Ivo Belet, por la capacidad que ha tenido de interlocución con todos los Grupos y con todos los diputados.

Él mismo nos recordaba al inicio de este debate que no podemos perder de vista que este es un informe sobre el fútbol profesional, lo cual añade un componente que, desde mi punto de vista, no es un componente o adjetivo cualquiera; además quiero recalcar que estamos frente a un informe de propia iniciativa, es decir, que es la primera vez que el Parlamento Europeo se fija en el fútbol, emite una señal a propósito de la preocupación que siente por un fenómeno como el fútbol. Eso quiere decir que tenemos que identificar muy bien cuáles son nuestros motivos de preocupación dominantes.

Si hablamos de fútbol profesional, tenemos que hablar básicamente de clubes de fútbol profesional y de espectadores; sin esos dos elementos no existiría el problema al que nos queremos enfrentar. Por lo tanto, estoy absolutamente de acuerdo con la reflexión final del señor Heaton-Harris: toda especulación que omita el protagonismo que tienen los verdaderos clubes de fútbol estará fuera de lugar.

Si nosotros enviamos a los espectadores una señal diciendo: «Miren ustedes, el Parlamento Europeo quiere meter sus manos en el mundo del fútbol para evitar la espectacularidad del espectáculo»; si vamos a decirles a los clubes grandes, a los que de verdad tienen clientela, demanda social: «Miren ustedes, por el principio de solidaridad van a tener ustedes unos ingresos más limitados, no van a poder fichar ustedes a los grandes jugadores, ni van a poder tener esas estructuras. Vamos a empobrecer el espectáculo», les aseguro, señores diputados, que los aficionados al fútbol –muchos de los cuales nos sentamos aquí– nos mirarán con cara de asombro.

Nos dirían: «o sea, que ustedes se preocupan por el fútbol y emiten la señal de que van a convertir el espectáculo en un espectáculo menos atractivo porque van ustedes contra los grandes clubes de fútbol». Eso es absurdo; por lo tanto, señores, les pido que tengamos eso muy presente a la hora de enfocar bien la negociación de los derechos audiovisuales de los clubes de fútbol.

 
  
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  Emine Bozkurt (PSE). – (NL) Señor Presidente, aunque con respecto al fútbol remunerado, Europa no debe hacer de árbitro, sí que debería ser más que mero espectador. A pesar de que no debemos asumir ninguna competencia que no nos corresponde, temas como el de las reglas del mercado interior, la lucha contra el racismo y el fraude transfronterizo son competencia de la Unión Europea. Así pues, estoy a favor del apartado 8, pero en contra de la existencia de un organismo de supervisión independiente. Europa no es árbitro ni debe meter las narices en asuntos que el mundo del fútbol es perfectamente capaz de manejar por sí mismo.

Quiero dar las gracias al señor Belet por el enorme apoyo que presta en su informe a la lucha contra el racismo en el fútbol. El año pasado tomé la iniciativa de presentar una declaración escrita sobre el tema que ahora nos ocupa, a lo que el informe hace referencia explícita. Concitó un apoyo nunca visto y se convirtió en una resolución oficial; las medidas que proponía fueron adoptadas en forma de sanciones más severas por parte de la UEFA y la FIFA. Esta excelente manera de cooperar debería extenderse más allá del ámbito del fútbol.

 
  
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  Manolis Mavrommatis (PPE-DE). (EL) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, me gustaría comenzar felicitando al señor Belet y al señor Catania, por el importante resultado de su informe sobre el futuro sobre el fútbol profesional en la Unión Europea. Sin embargo, sobre todo me gustaría felicitar a Ivo Belet por todo el esfuerzo dedicado a concentrar el interés de cinco comisiones y un gran número de organismos y figuras públicas en el deporte y la economía. Esto pone de manifiesto la importancia y dinamismo que ejerce el fútbol, que atrae a millones de políticos amantes del deporte –y no solo políticos– de todo el mundo.

Cuando el caso Bosman saltó a los titulares en 1995, nadie esperaba que la Unión Europea fuese a hacer su primera incursión importante en el mundo del deporte en beneficio de los trabajadores y, sobre todo, de los futbolistas. Ahora, 12 años después, tenemos un informe de iniciativa propia que sienta nuevas bases con perspectivas que se corresponden con los valores de la Unión Europea y del deporte más popular, esto es, el fútbol.

Las enmiendas votadas por todas las comisiones y las propuestas a la Comisión de Cultura, Educación, Medios de Comunicación, Deporte y Multilingüismo y al Consejo preparan el terreno para una propuesta rápida de crear un marco jurídico para el deporte, independientemente de cuándo se apruebe o de que se apruebe o no el Tratado constitucional, que contempla esa disposición.

Estas son las razones por las que el Parlamento Europeo debe apoyar el informe sobre el fútbol, porque todos reconocen que esto supondría un cambio de posiciones y del status quo manifestados con respecto a la protección del deporte frente al vandalismo, el racismo, la xenofobia y el consumo de drogas. También supondría la igualdad de trato entre clubes grandes y pequeños para la gestión de los derechos comunitarios y para poner de manifiesto el talento, sin necesidad de dedicarse a la importación de menores de países terceros.

 
  
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  Joseph Muscat (PSE). (EN) Señor Presidente, antes de nada quiero sumarme a mis colegas y dar la gracias al señor Belet por el excelente trabajo que ha realizado. Evidentemente, todos tenemos nuestras reservas, más o menos importantes, respecto al texto presentado, pero él ha sabido coordinar muy bien el trabajo de todas las comisiones.

Quiero insistir también en otro punto: en este terreno tenemos la suerte de contar con un socio de confianza en la UEFA. La forma en que esta organización ha trabajado hasta ahora demuestra que podemos confiar en que terminará dando los frutos de los que habla regularmente. Así pues, tenemos un socio en el que podemos confiar.

Me centraré tan solo en un sector: los derechos de televisión. La era digital debería implicar más alternativas para los consumidores. Lamentablemente, los telespectadores en muchos de nuestros Estados miembros se encuentran con menos alternativas y tienen que pagar por cosas que antes recibían gratuitamente. Con nuestro informe estamos enviando una clara señal a las autoridades de que necesitamos conseguir un equilibrio entre la televisión de pago y la de emisión gratuita.

 
  
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  Giuseppe Castiglione (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, me gustaría felicitar y dar las gracias al señor Catania y al señor Belet por el informe que han presentado a este Parlamento.

El deporte, y el fútbol en particular, es una parte inalienable de la identidad cultural europea, desempeña una indudable función social y puede constituir un valioso instrumento para luchar contra la discriminación, el racismo, la intolerancia y la violencia. Sin embargo, esta función y este papel positivos se ven hoy en día cada vez más comprometidos por los que quieren convertir los partidos en estadios en otro escenario más de violencia y terror. La seguridad en los estadios, por tanto, debería ser nuestra prioridad y la palabra clave debería ser la prevención.

Por este motivo, comparto plenamente el llamamiento hecho en el informe Belet a que todos los Estados miembros introduzcan mecanismos de cooperación entre clubes, las asociaciones de seguidores y las fuerzas del orden para luchar contra la violencia, los actos de vandalismo y la delincuencia cada vez más frecuentes, incluso durante los partidos. También estoy de acuerdo con la necesidad de imponer sanciones más estrictas por manifestaciones de racismo o xenofobia en los estadios y de que la UEFA y otros organismos apliquen medidas disciplinarias adecuadas a los responsables de estos actos.

Sin embargo, una medida preventiva que es igual de fundamental es el refuerzo y la profesionalización de la cooperación y el intercambio de información entre organismos nacionales, cuando se jueguen partidos internacionales. También es crucial controlar la presencia en los estadios de seguidores que puedan representar una amenaza para el orden público y conseguir datos sobre la naturaleza de las asociaciones de seguidores, cosa que es elemental para el país anfitrión a fin de poder valorar con éxito el riesgo aparejado al encuentro deportivo y, de este modo, evitar disturbios entre los asistentes.

Sin duda, es necesario evitar los abusos en el control de los ciudadanos y respetar la privacidad y la confidencialidad de los datos personales, pero no debemos proteger la privacidad de algunas personas a expensas de la seguridad de todos. Esto tampoco debe ser un pretexto para permitir la entrada incontrolada de verdaderos delincuentes, con la excusa de despenalizar verdaderos delitos solo porque se cometen en el contexto de un encuentro deportivo.

Debemos crear un equilibrio justo, sopesando las exigencias opuestas. Sin embargo, este equilibrio solo se puede encontrar al tiempo que respetamos las libertades individuales y protegemos los derechos de los ciudadanos, sobre todo el derecho a la seguridad, incluido el derecho a ir a un estadio y ver deporte en paz.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Vicepresidente

 
  
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  Richard Corbett (PSE). (EN) Señor Presidente, quiero felicitar a los ponentes y especialmente al señor Belet, con quien he trabajado en el Estudio Independiente del Fútbol Europeo establecido por el Consejo el año pasado.

El fútbol plantea una serie de problemas. Uno de ellos es el vínculo entre riqueza y éxito deportivo y la concentración de ambas cosas en manos de un número cada vez menor de clubes en casi todas las ligas europeas. Sin embargo, las medidas para frenar esta tendencia que han tomado las autoridades en materia de fútbol –como el régimen de jugadores nacionales o la obligación de vender derechos de televisión colectivamente con redistribución a todos los clubes– podrían resultar incompatibles con la legislación europea. Me he alarmado al oír decir al Comisario Figeľ que la Comisión seguía pensando en ello y no había tomado aún una decisión. Por eso necesitamos que el Libro Blanco reconozca, si no derogaciones, al menos interpretaciones comprensivas de la legislación de la UE que reconozcan la especificidad del deporte. Por eso están tan fuera de lugar las intervenciones del señor Titford y el señor Heaton-Harris: lo que pretenden es alarmar a los tabloides británicos. No tiene sentido decir que es una acumulación de poder por parte de la Unión Europea: se trata de un relajamiento de los requisitos legales vigentes en la UE que se establecieron inicialmente para otros fines. Eso es lo que hace falta. Decir que lo que se pretende es todo lo contrario es una completa falsedad.

 
  
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  Jacek Protasiewicz, (PPE-DE) . – (PL) Señor Presidente, me gustaría empezar felicitando a los ponentes, y a Ivo Belet en particular, por los resultados del trabajo que han realizado. El informe que ha elaborado el señor Belet abarca todos los elementos fundamentales del fútbol europeo, que van desde su contexto jurídico, gestión, competición, el mercado interior y sus aspectos sociales hasta la lucha contra los comportamientos delictivos como el racismo o el dopaje y la lucha contra la corrupción en los eventos futbolísticos.

A primera vista, parece un trabajo fácil, porque el fútbol es un deporte que levanta grandes pasiones. El hecho de que esta Cámara no sea inmune a estas emociones fuertes puede verse en las numerosas enmiendas que el ponente ha tenido que examinar con calma. Una de estas resultó ser particularmente importante, ya que se refería a la venta de los derechos de transmisión de los partidos de fútbol. En debates previos apoyé un sistema colectivo que garantizaría la distribución equitativa de los procedimientos de transmisión y comportaría un mayor equilibrio competitivo y la rivalidad que el deporte necesita. Ahora bien, quiero manifestar mi apoyo a la enmienda oral que ha propuesto el ponente.

Como miembro de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, me gustaría también expresar mi gratitud por el hecho de que el informe incluyera las cuestiones laborales que se refieren a los contratos firmados por los jugadores profesionales con los clubes, la regulación jurídica de los agentes futbolísticos y sus transacciones y la educación y formación para jóvenes futbolistas con garantías de que los mejores encontrarán un lugar en las plantillas de los clubes.

Estoy convencido de que el fútbol puede aportar la base para el desarrollo y la autorrealización, por lo que me complace que se hayan incluido en el informe los puntos relativos a la necesidad de apoyar a los clubes que ofrecen a los jóvenes las condiciones adecuadas para la formación y el aprendizaje.

Por último, me gustaría señalar que en el ámbito del deporte, incluido el fútbol, el principio de la libre circulación de trabajadores se está realizando verdaderamente en todo el territorio de la Unión Europea y espero que pronto este sea el caso en otros sectores del mercado de trabajo de la Unión Europea.

 
  
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  Maria Badia i Cutchet (PSE). – (ES) Yo también quiero agradecer al ponente, sobre todo, el espíritu de colaboración a la hora de llevar a cabo el informe, un informe sobre el futuro del fútbol profesional que es importante no solo para el fútbol, porque trata justamente de unos temas que en los últimos tiempos proliferan como problemas en torno al mundo del deporte en general: violencia en los campos, actos racistas, dopaje, falta de transparencia financiera, etc.

Quiero centrarme en dos cuestiones: por un lado, la creciente importancia del fútbol en términos económicos, que ha generado un aumento del valor de los derechos de televisión. Es importante, desde mi punto de vista, que se haya incorporado en el informe la preocupación por el sistema de ingresos derivados de las ventas de tales derechos, que puede provocar un desequilibrio competitivo entre diferentes clubes, aunque tengo que lamentar –y es algo que echo en falta en el informe– que no se haya tenido en cuenta que estos ingresos dependen también del impacto del club sobre la audiencia mundial, no solo del mercado nacional de retransmisión, ni que existe alguna redistribución de recursos derivada de la venta de los derechos de emisión de las ligas nacionales entre los equipos.

Por otro lado, me complace que el informe tenga en consideración las distintas asociaciones nacionales de fútbol de la Unión Europea, independientemente de que se correspondan con las estructuras de gobierno deportivo o federaciones reconocidas por los Estados miembros.

Finalmente, espero que la Comisión tenga en cuenta estas sugerencias del Parlamento Europeo en el momento de elaborar el Libro Blanco sobre el deporte.

 
  
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  Vasco Graça Moura (PPE-DE). (PT) Señor Presidente, señor Comisario, reflejando el derecho que todo ciudadano tiene a la justicia, conforme a cualquiera de las constituciones de los Estados miembros, el artículo 47 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea consagra un derecho idéntico en favor de toda persona cuyos derechos y libertades garantizados por el Derecho comunitario hayan sido vulnerados.

La importancia de estos preceptos es obvia: no hay jurisdicción ni pacto jurídico que pueda privar a alguien de su derecho fundamental de acceso a la justicia, aunque el ejercicio de estos preceptos puede, en determinadas situaciones, aplicarse a lo que, en términos forenses, se denomina «alegación de incompetencia». No obstante, estas excepciones deben ser reconocidas por un tribunal independiente e imparcial, previamente establecido por ley, como se indica en el mencionado artículo 47, siendo este un requisito previo vital para el ejercicio de su propia competencia. Por este motivo, el acceso a la justicia para una persona natural o jurídica nunca debe implicar ninguna forma de infracción disciplinaria.

El ejercicio de un derecho reconocido por todas las constituciones y por la Carta de la Unión Europea no debe dar lugar a un delito de ningún tipo conforme a la ley. De este modo, el informe Belet consagra el principio correcto de que el acceso a la justicia, incluso cuando no está justificado en términos deportivos, no debe ser penalizado con medidas disciplinarias. A este respecto, condeno las decisiones arbitrarias de la FIFA.

La votación de este principio no solo contribuirá a hacer que el deporte sea más transparente, sino que también fortalecerá los principios fundamentales en los que se basa el Estado de Derecho.

 
  
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  Mario Mantovani (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, me gustaría dar las gracias al ponente, el señor Belet, por su contribución al informe sobre el futuro del fútbol profesional en Europa.

En mi opinión, Europa está atravesando un periodo de incertidumbre y una etapa de reflexión. Esto también puede verse en una dimensión humana muy importante para los ciudadanos europeos, que es el deporte en general y el fútbol en particular, dada su función educativa y el papel que desempeñan en la integración social y cultural y también en la lucha contra la discriminación.

Este proceso de integración vino provocado en parte por los efectos positivos producidos por la sentencia Bosman que en 1995 estableció la libre circulación de los jugadores de fútbol. Sin embargo, en este contexto, cabría señalar que el fútbol profesional constituye una actividad económica reconocida por el artículo 2 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

En el plano económico, la integración a la que se hace referencia no ha sido plenamente aplicada, en parte a causa de las distorsiones de la competencia en el mercado del fútbol causadas por los diferentes sistemas fiscales de los distintos países de la Unión. Así pues, en algunos países la fiscalidad resulta ventajosa, permitiendo a sus clubes pagar a los futbolistas bastante más de lo que los presupuestos de otros clubes pueden asumir.

Por último, no deberíamos olvidarnos de destacar, de nuevo con respecto al fútbol, que la propuesta de la armonización comunitaria en la concesión de los derechos de televisión no es una prioridad real. Esto se debe a diferencias históricas, culturales y, sobre todo, de mercado entre los distintos países de la Unión Europea, así como al conflicto con el principio de subsidiariedad, un principio fundamental que debería respetarse.

Señor Presidente, hace cinco años en esta Cámara presenté la necesidad de crear una agencia europea de los deportes. Creo que hoy es más necesaria que nunca.

 
  
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  Ján Figeľ, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, doy las gracias a los dos ponentes y a todos los diputados que han intervenido, porque se han planteado muchas cuestiones interesantes. Mañana tendrán que decidir ustedes sobre el contenido exacto del informe, pero mucho de lo que han dicho servirá no solo para alimentar futuros debates, sino también para trabajar a favor del fútbol y del deporte y de Europa como Comunidad.

Uno de los puntos importantes, como ha dicho el señor Belet, es pedir a las autoridades competentes que se sienten en torno a la mesa y busquen soluciones. Uno de los mensajes es colaborar. Hemos mantenido un diálogo intenso y permanente durante muchos años con organismos como la UEFA y la FIFA. Se ha debatido y se sigue debatiendo el Estudio sobre el Deporte Europeo.

He mencionado al final de mis comentarios iniciales un hecho muy interesante que sucedió hace poco en Manchester. He escuchado las opiniones divididas de los colegas británicos. El fútbol es sinónimo del Reino Unido. Podemos transmitir numerosos mensajes sobre la importancia de la cooperación por el bien y la salud del fútbol.

En fútbol, Europa es una superpotencia. No quiero hablar de geopolítica, pero he asistido a debates internacionales en los que se ha dicho a menudo, sobre todo por parte de los países africanos, que ese dominio daña las relaciones internacionales y el deporte. Los africanos han sido muy críticos con los europeos. Nosotros debemos responder con claridad y credibilidad.

Hay un elemento profesional, pero también un elemento aficionado. Esta es una pirámide muy importante para el fútbol y el deporte, puesto que ambos elementos y la pirámide son, en su conjunto, importantes. El dinero no es lo más importante, porque si lo fuera, entonces toda la pirámide se invertiría y eso sería perjudicial.

Por ejemplo, el año pasado acordamos con la FIFA apoyar la participación africana, a través del fútbol infantil, para promover el deporte y la integración. Eso forma parte de los preparativos para la Copa Mundial de Fútbol que se celebrará en Sudáfrica en 2010.

Hace dos semanas nos reunimos con los Ministros de Deporte en Stuttgart. Se plantearon dos temas negativos en el debate: la violencia y el dopaje. Estas cuestiones se mencionan también en su informe. Los Ministros acordaron seguir trabajando por la creación de una red europea de agencias antidopaje, que es una de las contribuciones para garantizar la transparencia y credibilidad de nuestras acciones. Se habló también de violencia. En noviembre organizaremos una conferencia sobre deporte y vandalismo con el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo.

Hablamos también de economía y deporte y de la integración social a través del deporte. Por ejemplo, acordamos presentar datos más específicos y fiables sobre la economía del deporte para ver cómo contribuye al mercado de trabajo y al crecimiento en nuestros países. Eso es muy importante.

Los demás puntos planteados a la Comisión y en el Libro Blanco que se publicará sobre el deporte son las siguientes palabras clave, que forman una especie de mosaico que representa nuestra relación con el deporte: especificidad, subsidiariedad, autonomía y, por supuesto, diversidad, que es tan visible e importante no solo en la cultura, sino también en el deporte, la transparencia, las actividades reglamentadas y las relaciones. No obstante, todo eso debe implantarse dentro del marco jurídico de la UE, no fuera de él, cosa que ustedes apoyan firmemente.

En conclusión, hemos iniciado ya el proceso de consulta sobre el Libro Blanco. Como he dicho, una vez que estos informes se aprueben mañana, nos servirán de ayuda para este trabajo preparatorio. Ya hemos recibido 670 contribuciones y más de 200 de ellas son colectivas; es decir, en nombre de asociaciones y federaciones. Por tanto, tenemos que colaborar para hacer las cosas bien en beneficio de Europa y de su credibilidad, que también tiene una responsabilidad internacional más amplia en el ámbito del deporte.

Europa es la cuna de numerosas disciplinas, como el fútbol y el ideal y las ideas olímpicas, y nosotros tenemos que defender los valores de esas tradiciones y actividades en un espacio más grande de cooperación europea y a escala internacional.

Doy las gracias a todos los diputados al Parlamento Europeo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 11.00 horas.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Alessandro Battilocchio (NI), por escrito. (IT) El fútbol está plenamente arraigado en la identidad y la cultura europeas. En particular, pero no de modo exclusivo, para los jóvenes constituye un instrumento vital de cohesión social, educación informal y desarrollo económico y regional. Sin embargo, recientemente, los escándalos jurídicos, los campeonatos amañados, la violencia, el racismo, las transferencias multimillonarias y los intereses financieros han prevalecido sobre la deportividad y solo han servido para desviar el fútbol de su espíritu original y para alejar a las personas de este deporte.

Por tanto, es importante que la UE actúe para sanear un sector en el que somos líderes mundiales. Además de ser una forma de expresión cultural, este sector también puede continuar siendo una fuente de crecimiento económico, puestos de trabajo y cohesión social. Por tanto, espero que el fútbol, y el deporte en general, reciban en el futuro el apoyo necesario para regular los numerosos intereses que hay en juego. Sobre todo, espero que al apoyar actividades, encuentros y actos a escala local y europea (particularmente, promoviendo el acceso de los jóvenes, incluidos los discapacitados), será posible desarrollar y proteger los deportes y los clubes minoritarios que, en toda Europa, constituyen un instrumento importante para la educación cívica de nuestros ciudadanos.

 
  
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  Iles Braghetto (PPE-DE) , por escrito. (IT) Me gustaría expresar mi aprecio y mi aprobación del trabajo realizado por el ponente. La cuestión del fútbol y del deporte en general es una expresión del espíritu de equipo y de una cultura del juego típica de la civilización occidental. Por tanto, creo que el enfoque correcto no radica en establecer nuevas leyes, sino en empujar al mundo del fútbol hacia formas de autorregulación que puedan abarcar a todos los directamente implicados, a todos los participantes, incluidos los seguidores.

Conviene alcanzar la seguridad jurídica mediante directrices que garanticen la cooperación y la solidaridad entre todas las partes interesadas en acontecimientos deportivos. En particular, me gustaría destacar la necesidad de fomentar la educación de los jóvenes, la aplicación de medidas disciplinarias severas para luchar contra la violencia en los estadios y el racismo, la implicación de los seguidores en la gestión del fútbol, la identificación de un sistema transparente para el control de costes, una competencia justa entre los clubes y la protección de los jugadores mediante un seguro.

Por todos estos motivos, la adopción del Libro Blanco de la Comisión Europea sobre el papel del deporte en Europa es esperada con impaciencia y la elaboración de un plan de acción para el deporte europeo en general y el fútbol en particular tendría una excelente acogida.

 
  
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  Gábor Harangozó (PSE) , por escrito. – (EN) Debido a la creciente proliferación de incidentes de relativa importancia en los partidos de fútbol, hay que acoger con agrado la iniciativa austriaca de modificar el reglamento relativo a la seguridad en los partidos de fútbol. La evaluación de la cooperación policial internacional tras la Copa de Europa de 2004 puso claramente de manifiesto la necesidad de intensificar el intercambio de información internacional sobre los aficionados al fútbol que supongan un riesgo. No obstante, es importante que, como ha subrayado nuestro ponente, el señor Catania, el intercambio de datos personales se realice respetando la legislación nacional e internacional vigente y no se utilice para otros fines. Debido al número cada vez mayor de aficionados que viajan al extranjero para presenciar partidos de fútbol, se precisa una cooperación reforzada entre los puntos nacionales de información futbolística y una verdadera dimensión internacional. Con la prevención y el control de la violencia y los incidentes relacionados con los partidos de fútbol, reforzando el intercambio de información internacional para que todos los Estados miembros puedan hacer evaluaciones de riesgo eficientes, el objetivo debe ser ayudar a reafirmar los valores morales y educativos del fútbol e incluso del deporte en general.

 
  
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  Lívia Járóka (PPE-DE), por escrito. – (HU) El informe de Ivo Belet sobre el futuro del fútbol profesional en Europa constituye una declaración de intenciones muy importante. Todos tenemos claro que el fútbol desempeña distintos cometidos en Europa y que desempeña una notable función social y cultural; este popular juego favorece que las personas se encuentren y que conozcan los puntos de vista de los demás y también fomenta la participación social.

El racismo y la xenofobia son problemas sociales que cada vez tienen una expresión más fuerte, no solo en nuestra vida diaria, sino también en el fútbol. Una semana tras otra, hemos sido testigos de primera mano de incidentes racistas en partidos de fútbol y, en Europa Central y Oriental, de un creciente sentimiento contra la población romaní. Este deporte, que goza de una excepcional popularidad, hoy en día está estrechamente asociado con actos vandálicos y discursos cargados de odio y racismo.

El racismo y la xenofobia están muy presentes en los estadios de fútbol. En Europa Central y Oriental, los campos resuenan con arranques de odio contra la población romaní, independientemente de si está jugando un equipo con seguidores y patrocinadores de esta etnia.

La popularidad del juego debe crear oportunidades para luchar contra el racismo, para concienciar y sentar un ejemplo. La Comisión Europea y los Gobiernos de los Estados miembros deben participar, junto con los clubes de fútbol, en la lucha contra el odio racial manifestado en nuestros campos de deportes. Deben imponerse sanciones más graves que hasta ahora por incidentes racistas en el fútbol; asimismo, es indispensable que tanto la UEFA como las ligas nacionales apliquen las normas disciplinarias de forma estricta y sistemática.

 
Última actualización: 5 de junio de 2007Aviso jurídico