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Procedimiento : 2008/2695(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B6-0642/2008

Debates :

PV 18/12/2008 - 13.1
CRE 18/12/2008 - 13.1

Votaciones :

PV 18/12/2008 - 14.1

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0640

Debates
Jueves 18 de diciembre de 2008 - Estrasburgo Edición DO

13.1. Zimbabue
Vídeo de las intervenciones
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  Presidente. - El siguiente punto en el orden del día es el debate sobre las seis propuestas de resolución sobre Zimbabue(1).

 
  
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  Marios Matsakis, autor. − Señora Presidenta, la situación política, económica y humanitaria en Zimbabue va de mal en peor debido a la amenaza de un brote de cólera y de otras epidemias potenciales y a las nefastas condiciones en que vive el pueblo de Zimbabue.

Está clarísimo que el señor Mugabe se preocupa muy poco por el bienestar de su pueblo. Se preocupa mucho más de llevar una vida de lujo y extravagancias. El señor Mugabe ha demostrado más allá de toda duda razonable que no reúne las cualidades de un buen gobernante del mundo actual. Siempre encuentra excusas para seguir en el poder en la lucha contra el colonialismo británico, cuyos efectos hace mucho que desaparecieron.

No hay ningún modo en que los europeos podamos hacer al señor Mugabe entrar en razón. Solo podríamos derrocarle si se diese un cambio drástico en la situación de la Unión Africana. Es una pena que no se haya intervenido en esta organización de manera mucho más decisiva y resoluta. Creo que nuestros esfuerzos deben dirigirse a la Unión Africana y a los gobiernos de las naciones que la componen. Debemos dejarles muy claro que consideramos que ellos son los únicos responsables de la lamentable situación de Zimbabue y que esperamos que, aunque ya sea tarde, tomen medidas drásticas para derrocar el régimen del señor Mugabe o que se atengan a las consecuencias, que serán muy graves y entre las que podríamos estar hablando de juicios por crímenes contra la humanidad.

 
  
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  Catherine Stihler, autora. − Señora Presidenta, si mis colegas se parasen a pensar por un momento en cómo sería su peor pesadilla, no se parecería en nada a la situación de lo que está pasando en Zimbabue. Lo que antaño fue un país próspero está ahora patas arriba por culpa de su Presidente. El país se colapsa por la hiperinflación, la falta de gobernanza, puestos de trabajo, alimentos y servicios sanitarios. La crisis del sistema sanitario ha dado lugar a un brote de cólera.

Hace una semana, el Presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, dijo que el brote de cólera estaba controlado. Dijo que las potencias occidentales querían utilizar la epidemia como una excusa para invadir Zimbabue y derrocarle. Sin embargo, Sudáfrica ha declarado que la mayor parte de su frontera norte con Zimbabue es una zona de desastre y que la enfermedad se ha extendido a los refugiados. Oxfam ha denunciado que la situación en Zimbabue podría empeorar.

Las cifras de hoy indican que ya se han perdido 1 111 vidas y que la enfermedad sigue extendiéndose. Hay 20 581 casos de cólera. El cólera es una enfermedad muy infecciosa causada por una bacteria que provoca una infección intestinal. Entre los síntomas figuran la diarrea y la deshidratación. En los casos más graves puede darse diarrea líquida, lo cual puede llevar a la muerte causada por una deshidratación extrema y el fallo renal. Puede matar a miles de adultos sanos en cuestión de horas.

Un ejemplo del impacto que la enfermedad tiene en la población es el caso del hijo de Cynthia Hunde, Munashe. Munashe murió de cólera poco antes de su primer cumpleaños. Cynthia había ido a trabajar a Sudáfrica para darle una vida mejor a su hijo porque no hay trabajo en Zimbabue y dejó a Munashe al cuidado de su madre. Cuando volvió a casa de su madre vio cómo Munashe moría en los brazos de la abuela. En una entrevista con la BBC, dijo: «Me siento tan mal... no sabría cómo describirlo. Cuando tienes un hijo tienes sueños para él. Llegué a casa esperando encontrarle correteando por la casa, pero eso no fue lo que encontré.»

Por favor, colegas, apoyen esta resolución que condena a Zimbabue y ayuden a víctimas inocentes como Munashe.

 
  
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  Erik Meijer, autor. (NL) Señora Presidenta, en los anteriores debates urgentes sobre el tema de Zimbabue que se celebraron el 7 de julio de 2005 y el 24 de abril de 2008 expliqué por qué el señor Mugabe había conseguido permanecer en el poder durante tanto tiempo.

El pueblo recuerda el pasado violento de su país. Para muchos, sigue siendo el héroe de la lucha por la libertad. Según este planteamiento, todo lo que hace se considera a priori bueno. Por tanto, todo aquel que se oponga a él actúa en interés de otros países o de la mayoría blanca privilegiada de Zimbabue. Si el señor Mugabe perdiera el poder, el país volvería a ser colonizado y la mayoría de la gente volvería a sufrir la discriminación. Pero la realidad es muy diferente.

El radicalismo que mostró el señor Mugabe de manera repentina hace unos años, después de no haber conseguido revisar la propiedad de tierras agrícolas y de haber permitido que siguieran existiendo divisiones entre ricos y pobres, no era más que un intento de atraer a nuevos seguidores de una generación más joven y de que sus antiguos camaradas no se alejasen aún más.

Esta actitud puede haberle ganado muchos más aliados fanáticos y violentos, pero seguro que el apoyo de la mayoría de la gente de su pueblo no. Durante años, Europa y América han tenido una idea equivocada de la situación de Zimbabue, lo cual ha llevado a la sospecha de que tenían segundas intenciones. Son precisamente estas hostilidades las que han permitido que Mugabe siguiera en el poder.

El movimiento de resistencia está creciendo ahora que todo el mundo es consciente de lo desastrosa e ineficaz que es la política de Mugabe. Si no hubiera matado e intimidado no habría ganado las elecciones presidenciales y la escasa mayoría parlamentaria de la oposición lo habría, puesto en el Gobierno.

Hemos dado un paso con respecto a los anteriores debates urgentes. Las reservas de agua potable se han agotado y el cólera se está cobrando víctimas. Esta no es razón para alzarse sobre el vencido, sino para ayudar al pueblo de Zimbabue. Se merecen un gobierno mejor, pero no se puede imponer desde el exterior. Tenemos que evitar que Mugabe reciba apoyo exterior.

 
  
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  Mikel Irujo Amezaga, autor. (ES) Tal y como dice el informe, según las estimaciones de 2007, Zimbabue cuenta con una población de 12 millones de personas, de las que casi la mitad de ellas está pasando hambre. La esperanza de vida es de 36 años y solo un 40 % de los profesores del país está trabajando, y únicamente un tercio de los alumnos asiste a clase, con lo cual Mugabe no solo está matando el presente, está matando el futuro.

La represión y mutilación de los derechos humanos también está a la orden del día. Los defensores de los derechos humanos de Zimbabue han sido sistemáticamente el blanco de detenciones arbitrarias, arrestos y torturas. La legislación introducida por el Gobierno reduce severamente las libertades de expresión, asamblea, movimiento y reunión.

Quisiera citar varias de ellas, ya que el Gobierno ha introducido normas cada vez más represivas, las cuales han sido contra estos defensores activistas de los derechos humanos. Por ejemplo, la Ley de acceso a la información y protección de la privacidad, usada por el Gobierno para silenciar de forma efectiva a periodistas; la Ley de orden público y seguridad, la cual ha limitado severamente la libertad de reunión y cientos de defensores de los derechos humanos, incluyendo trabajadores de medios independientes, han sido detenidos arbitrariamente; y también la Ley de organizaciones voluntarias de carácter privado, restablecida en 2002 por el Gobierno y presuntamente usada para intimidar y acosar a las ONG.

Señora Presidenta, en mi lengua materna, el euskera —el vasco—, que no es oficial en esta cámara, Mugabe quiere decir «sin límite», un buen mote para este personaje.

El dictador de dicho país africano no es sólo uno más dentro de la amplia lista de dictadores con que, por desgracia, contamos en este planeta, sino que me atrevo a decir que ocupa uno de los puestos en el top ten de dictadores. Creo que en la UE tenemos que hacer lo imposible para que este personaje se vaya y acabe sus días sentado ante un Tribunal de Derechos Humanos.

Deseamos pues a Zimbabue un feliz año 2009 sin Mugabe.

 
  
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  Andrzej Tomasz Zapałowski, autor. – (PL) Señora Presidenta, hace dos meses, debatimos sobre la gran hambruna que sufrió Ucrania durante los años 30. Siempre se plantea la misma cuestión: ¿cómo es posible que haya llegado a pasar esta tragedia? ¿Cómo es que el mundo no dijo nada? Hoy se nos plantea una cuestión similar cuando vemos lo que está pasando en Zimbabue: ¿cómo es posible que a estas alturas un líder pueda destruir su propio país? ¿Por qué el mundo no hace nada por resolver el problema?

Las resoluciones no pueden cambiar el liderazgo de Zimbabue por sí solas. Debemos preguntarnos si podemos quedarnos mirando cómo el pueblo de Zimbabue se encamina a la destrucción al igual que hicieron las fuerzas de la ONU con las matanzas de Ruanda. Puede que nuestra respuesta a la situación de Zimbabue fuera más resuelta si ese país tuviese muchas más materias primas. La resolución de hoy es un documento excelente, pero nada más. Necesitamos emprender acciones más dinámicas si queremos salvar al pueblo de Zimbabue. Esa es la razón por la que tenemos que apoyar a los vecinos de Zimbabue. Solo así podremos proporcionar la ayuda adecuada a través de sus fronteras.

 
  
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  Charles Tannock, autor. − Señora Presidenta, durante los últimos años Zimbabue ha sido el centro de estos debates tantas veces que se nos podría perdonar que no lo condenáramos en esta ocasión, pero tenemos que alzar la voz porque el pueblo de Zimbabue lleva mucho tiempo sufriendo y ellos no pueden hacerlo por culpa de este déspota.

Ha perdido todo derecho a reclamar legitimidad democrática por su flagrante desprecio a los derechos humanos, las libertades políticas y el Estado de Derecho. El reciente asesinato de Perence Shiri, uno de los secuaces de Mugabe, da prueba de la ira que se esconde bajo la superficie de Zimbabue. Shiri tiene las manos manchadas de la sangre de 20 000 personas. Shiri fue quien, con ayuda de la comunista Corea del Norte, masacró de manera sistemática a civiles inocentes a principios de los ochenta en Matabeleland. Por si eso no fuese suficiente, la negligencia de Mugabe ha causado ahora una epidemia de cólera, una enfermedad que prácticamente había sido erradicada de Zimbabue hasta ahora.

En respuesta a las preocupaciones internacionales, Mugabe dice con todo el descaro que el brote equivale al genocidio perpetrado por Gran Bretaña, mi país, la antigua potencia colonial. Puede que sea esta acusación infundada de neocolonialismo junto a nuestro sentimiento de culpa poscolonialista lo que le impide a Europa emprender acciones contundentes.

Y cuando miramos a África para encontrar una solución, lo que encontramos es un océano de indiferencia e ineficacia. La enérgica condena de Mugabe por parte del Primer Ministro de Kenia y del Presidente de Botswana son una excepción a la apatía generalizada del resto de Estados africanos y de sus líderes y en especial de Sudáfrica, aunque esperamos que el Presidente Zuma adopte un enfoque más severo.

Si la Unión Africana aspira a tener alguna autoridad ante la Unión Europea, tiene que enfrentarse al régimen de terror de Mugabe y considerar la posibilidad de derrocarle. Una de las medidas concretas que deberíamos proponer es llevar a Mugabe ante la Corte Penal Internacional por medio de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pues este procedimiento ha probado ser efectivo con el Presidente al-Bashir y el genocidio de Darfur. Espero que la próxima vez que hable sobre Zimbabue sea sobre la desaparición de Mugabe y de su pérdida del poder.

 
  
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  Ioannis Kasoulides, en nombre del Grupo PPE-DE – Señora Presidenta, Zimbabue está abocado al fracaso. La supervivencia de la mitad de la población dependerá de la ayuda procedente del extranjero, o morirán de hambre. El saneamiento y el agua no contaminada están prácticamente fuera del alcance de la población como resultado de la devastadora epidemia de cólera que se extiende por Zimbabue y los países vecinos.

Todo es culpa del señor Mugabe y de sus compinches y de su deseo de castigar a su pueblo por votar que se fueran. La mediación de Sudáfrica no ha surtido efecto y los países africanos han resultado decepcionantes hasta el momento a la hora de tomar acciones contundentes. La imagen general es un clima de desolación humanitaria. El primer paso sería llevar a Mugabe a la Corte Penal Internacional para que se le juzgase por crímenes contra la humanidad y expedir una orden de arresto internacional.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg, a nome del gruppo PSE – (PL) Señora Presidenta, Zimbabue lleva luchando mucho tiempo contra esta crisis humanitaria: casi la mitad de la población se muere de hambre, prácticamente no hay acceso a agua corriente y las condiciones sanitarias son desastrosas. Durante la última década, la esperanza media de vida en Zimbabue ha descendido de los 60 años para ambos sexos a los 37 años para los hombres y 34 para las mujeres. La epidemia de cólera ya se ha cobrado 800 víctimas y hay 16 000 infectados. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), puede que pronto medio millón de personas contraigan la enfermedad.

La economía del país es desastrosa. La tasa de inflación es desde hace mucho tiempo la más alta del planeta. Más del 80 % de la población vive con menos de un dólar al día. Las autoridades de Zimbabue parecen no darse cuenta de la seriedad de la situación y no han emprendido medida alguna. El Presidente Mugabe no ha cumplido su promesa de crear un gobierno de unidad nacional y sigue persiguiendo a sus oponentes políticos.

La situación en Zimbabue es crítica y requiere una reacción decisiva por parte de la Unión Europea. El Consejo y la Comisión deben confirmar su compromiso con la causa de suministrar ayuda humanitaria a la población. Debemos presionar al Gobierno de Zimbabue para que elimine las restricciones a las organizaciones humanitarias y deje de arrestar a los activistas por los derechos humanos. Además, debemos apoyar al grupo The Elders para que obtenga permiso de entrada en Zimbabue.

La introducción del cambio democrático en Zimbabue requerirá el compromiso de otros países africanos, de las instituciones regionales y de los organismos internacionales. Garantizar unas elecciones parlamentarias justas y controlar la creación de un nuevo gobierno darían la oportunidad de estabilizar la situación. Del mismo modo, la comunidad internacional debe prepararse para proporcionar ayuda financiera y ayudar a reconstruir las estructuras estatales en las que se fundamenta el Estado de Derecho.

 
  
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  Zdzisław Zbigniew Podkański, en nombre del Grupo UEN. (PL) Señora Presidenta, los datos que ofrece la resolución sobre Zimbabue son alarmantes: 5,1 millones de personas, a saber la mitad de la población, se mueren de hambre, más de 300 000 personas sufren la amenaza del cólera, 1,7 millones de personas están infectadas con el virus del VIH y la esperanza de vida media es de 37 años. Ningún país puede ocuparse de esta situación por sí solo.

Esa es la razón por la que debemos apoyar todas las iniciativas que mejoren la situación en Zimbabue. Los autores de la resolución de hoy llaman la atención sobre el hecho de que tenemos que facilitar y ampliar el ámbito de aplicación de la ayuda humanitaria y que el Consejo, la Comisión y los Estados miembros de la UE deben emprender otras medidas como la acción diplomática, la financiación o el apoyo a Zimbabue. Todo ello no debe limitarse al presente. A largo plazo debemos basarnos en un programa concreto. Y digo «de manera adecuada» porque ninguna resolución va a dar de comer a la gente. Lo que el pueblo de Zimbabue espera y lo que necesitamos es ayuda práctica.

 
  
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  Michael Gahler (PPE-DE). (DE) Señora Presidenta, la única buena noticia con respecto a la devastación de Zimbabue es que probablemente estos sean los últimos meses del gobierno de Mugabe.

La buena noticia es que cada vez más países de África se oponen a la situación del país. En calidad de Vicepresidente de la Asamblea parlamentaria paritaria ACP-UE, puedo decir que nuestros homólogos africanos se mostraron de acuerdo con nuestra actitud crítica en cuanto a la situación en Zimbabue por primera vez hace tres semanas en nuestra sesión de Port Moresby. También está creciendo la presión en Sudáfrica para que el Gobierno retire su protección al régimen de Zimbabue de una vez. La situación ha empeorado debido a que los refugiados han llevado la enfermedad a Sudáfrica. Se espera que la situación haya mejorado antes de que se celebre la Copa Mundial y esta podría ser la razón por la que Sudáfrica está haciendo algunos cambios: por miedo a que los visitantes no acudan. Esa debería ser una razón por sí sola para retirar la protección al régimen de Mugabe.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN). – (PL) Señora Presidenta, el 24 de abril de 2008 ya debatimos la situación en Zimbabue. Durante ese debate nos centramos en el problema de los resultados electorales y en concreto en la continuación del Presidente Mugabe en el poder a pesar de los resultados. Hoy nos centramos en las dramáticas consecuencias de aquello. Más de 12 500 personas padecen cólera y no pueden contar con la ayuda del Gobierno. Además, 565 personas han fallecido como consecuencia de esta enfermedad. Esta epidemia se está extendiendo a la frontera con la República de Sudáfrica.

Las cifras mencionadas figuran en los informes de la ONU de principios de diciembre y son más bajas que las que han publicado las organizaciones humanitarias. Según estos informes, el número de víctimas asciende a mil personas, y 20 000 padecen cólera. Millones de personas se mueren de hambre o no tienen acceso a agua potable. La Unión Africana no está emprendiendo las medidas adecuadas para mejorar la situación en Zimbabue. Hay que llevar al Presidente Mugabe ante la Corte Penal Internacional y emprender medidas de urgencia para controlar la epidemia de cólera y garantizar que la población de Zimbabue recibe alimentos y asistencia médica.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). - Señora Presidenta, llevamos contemplando la agonía de Zimbabue muchos años. Además de la violencia política y de la pobreza estamos viendo cómo la hambruna y la enfermedad han llegado a 5 millones de habitantes. Tenemos que estar allí para el pueblo, alimentarlo, proporcionar asistencia médica y apoyar su deseo de libertad.

Para ayudarles tenemos que aislar a su líder, Mugabe, de sus partidarios africanos y conseguir que todos los líderes africanos condenen su actitud. Pero fuera de África, tenemos que trabajar para acabar con todos sus partidarios internacionales, entre los que se encuentran los sospechosos habituales, Rusia y China, y retarles a que retiren su apoyo a Mugabe y a que interrumpan sus relaciones comerciales. A pesar de todo, tenemos que hacer un examen de conciencia porque no hace mucho que la UE invitó a Mugabe a la cumbre UA-UE organizada por la UE que se celebró en Lisboa.

 
  
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  Jacques Barrot, Vicepresidente de la Comisión. − (FR) Señora Presidenta, quisiera darle las gracias a todos los parlamentarios que han alzado su voz contra la situación en Zimbabue porque es la consecuencia de una crisis sin precedentes y está empeorando; y no hay sector alguno que se libre.

Desde el punto de vista político estamos presenciando una escalada de la violencia, como indican los informes sobre detenciones arbitrarias y la desaparición de activistas humanitarios. El estallido de violencia política podría llevar al fracaso de cualquier solución que se proponga a esta crisis y a que los partidos asuman posiciones irreconciliables.

Desde el punto de vista humanitario la situación está empeorando, como muestra la epidemia de cólera que amenaza a los países vecinos de Zimbabue.

Desde el punto de vista político, la situación resulta desastrosa. Los precios de los bienes de consumo básico siguen aumentando. El coste medio de la cesta de la compra ha aumentado en un 1 293 % la semana pasada.

Desde el punto de vista social, el riesgo de un estallido es cada día mayor debido al daño que produce esta situación en la estabilidad de toda la región.

¿Y qué podemos hacer? Las necesidades de Zimbabue son muchas. Aumentan de manera exponencial y esto se debe principalmente a la mala gestión del Gobierno actual.

Desde el punto de vista humanitario, la Comisión sigue manteniéndose implicada de manera activa. Una misión, del 15 al 19 de diciembre, está evaluando la situación humanitaria. Esto nos permitirá, entre otras cosas, determinar rápidamente si existen necesidades adicionales.

Desde el punto de vista político, la Comisión y la comunidad internacional en conjunto solo podrán ayudar a Zimbabue mediante una estrecha colaboración con un gobierno legítimo que sea lo suficientemente flexible para poner en práctica las medidas políticas y económicas necesarias.

Ello depende de la aplicación del acuerdo del 15 de septiembre y de que se establezca un gobierno de unidad nacional. También depende de los agentes implicados de la región y de la intervención de la Unión Africana. Queremos expresar nuestro ferviente deseo de ver ese compromiso en todos nuestros contactos.

Para terminar, les puedo asegurar que la Comisión, que está siguiendo muy de cerca la situación en el terreno, seguirá trabajando con los Estados miembros y con nuestros socios africanos e internacionales para encontrar una solución equitativa que permita que Zimbabue supere la crisis actual que todas sus Señorías han denunciado tan contundentemente.

Gracias por su atención. También es verdad que durante estas fiestas no debemos olvidar a aquellas personas que sufren en Zimbabue. Se encuentran entre las personas que más sufren del mundo.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar hoy después de los debates.

 
  

(1)Véase el Acta.

Última actualización: 3 de noviembre de 2009Aviso jurídico