Ciudades: en la primera línea de la acción por el clima

05-10-2017

El papel de las ciudades es esencial a la hora de abordar el desafío que representa el cambio climático y de satisfacer las aspiraciones del Acuerdo de París. En la Unión Europea (UE), donde casi tres cuartas partes de la población vive en zonas urbanas, muchas ciudades están a la cabeza a este respecto, con la adopción de medidas en tres ámbitos fundamentales para incrementar la eficiencia energética y reducir las emisiones —edificios, suministro de energía y transporte— y actuando como laboratorios vivos para la innovación relacionada con el cambio climático. La Unión apoya a las ciudades en sus esfuerzos al facilitar directrices, promoviendo el intercambio de experiencias y conocimientos, fomentando la cooperación y financiando la acción por el clima. En diversos ámbitos de la política se observan iniciativas relacionadas con el clima, desde el transporte al medio ambiente, la investigación y la innovación, siendo el Pacto de los Alcaldes para el Clima y la Energía la iniciativa más destacada con 7 600 firmantes en este momento. Es vital que exista un marco favorable para garantizar que las iniciativas en el ámbito de las ciudades tengan los recursos suficientes y la capacidad de propiciar cambios considerables. Entre los principales retos con los que nos encontramos —que también representan las principales exigencias de las asociaciones de ciudades—, están el acceso fácil a la financiación en materia climática y el fortalecimiento del papel de las ciudades en la gobernanza climática. Esta última cuestión está siendo objeto de examen en el Parlamento Europeo, sobre todo en relación con la propuesta de Reglamento sobre la gobernanza de la Unión de la Energía. También se están preparando otros dos informes de propia iniciativa sobre la función de las ciudades en cuanto a la aplicación del Acuerdo de París en primer lugar y en cuanto al marco institucional de la Unión en segundo lugar.

El papel de las ciudades es esencial a la hora de abordar el desafío que representa el cambio climático y de satisfacer las aspiraciones del Acuerdo de París. En la Unión Europea (UE), donde casi tres cuartas partes de la población vive en zonas urbanas, muchas ciudades están a la cabeza a este respecto, con la adopción de medidas en tres ámbitos fundamentales para incrementar la eficiencia energética y reducir las emisiones —edificios, suministro de energía y transporte— y actuando como laboratorios vivos para la innovación relacionada con el cambio climático. La Unión apoya a las ciudades en sus esfuerzos al facilitar directrices, promoviendo el intercambio de experiencias y conocimientos, fomentando la cooperación y financiando la acción por el clima. En diversos ámbitos de la política se observan iniciativas relacionadas con el clima, desde el transporte al medio ambiente, la investigación y la innovación, siendo el Pacto de los Alcaldes para el Clima y la Energía la iniciativa más destacada con 7 600 firmantes en este momento. Es vital que exista un marco favorable para garantizar que las iniciativas en el ámbito de las ciudades tengan los recursos suficientes y la capacidad de propiciar cambios considerables. Entre los principales retos con los que nos encontramos —que también representan las principales exigencias de las asociaciones de ciudades—, están el acceso fácil a la financiación en materia climática y el fortalecimiento del papel de las ciudades en la gobernanza climática. Esta última cuestión está siendo objeto de examen en el Parlamento Europeo, sobre todo en relación con la propuesta de Reglamento sobre la gobernanza de la Unión de la Energía. También se están preparando otros dos informes de propia iniciativa sobre la función de las ciudades en cuanto a la aplicación del Acuerdo de París en primer lugar y en cuanto al marco institucional de la Unión en segundo lugar.