En nombre de la COVID-19: una evaluación de los controles en las fronteras interiores del espacio Schengen y de las restricciones de viaje en la UE

30-09-2020

El presente estudio, encargado por el Departamento Temático de Derechos de los Ciudadanos y Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo a petición de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, evalúa las medidas restrictivas de la movilidad adoptadas por la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros en la lucha contra la COVID-19. En él se examina el restablecimiento de los controles en las fronteras interiores de Schengen y de las restricciones de viaje dentro y fuera de la UE. También se evalúa la compatibilidad de dichos controles con el Código de Fronteras Schengen, en particular la proporcionalidad, la no discriminación, la privacidad y la libre circulación. El estudio demuestra que, en lo referente a las prioridades de actuación, se ha dejado atrás una lógica de contención y se ha adoptado otra caracterizada por un enfoque policial de la movilidad dentro de la Unión que otorga prioridad al uso de controles policiales de identidad y de salud, bases de datos interoperables y la vigilancia electrónica de cada viajero. En el estudio se concluye que Schengen no está en «crisis», sino que ha habido lagunas en la ejecución forzosa y la evaluación por parte de la UE a la hora de exigir que los Estados miembros cumplan las normas de la Unión en ámbitos que son competencia de la UE.

El presente estudio, encargado por el Departamento Temático de Derechos de los Ciudadanos y Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo a petición de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, evalúa las medidas restrictivas de la movilidad adoptadas por la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros en la lucha contra la COVID-19. En él se examina el restablecimiento de los controles en las fronteras interiores de Schengen y de las restricciones de viaje dentro y fuera de la UE. También se evalúa la compatibilidad de dichos controles con el Código de Fronteras Schengen, en particular la proporcionalidad, la no discriminación, la privacidad y la libre circulación. El estudio demuestra que, en lo referente a las prioridades de actuación, se ha dejado atrás una lógica de contención y se ha adoptado otra caracterizada por un enfoque policial de la movilidad dentro de la Unión que otorga prioridad al uso de controles policiales de identidad y de salud, bases de datos interoperables y la vigilancia electrónica de cada viajero. En el estudio se concluye que Schengen no está en «crisis», sino que ha habido lagunas en la ejecución forzosa y la evaluación por parte de la UE a la hora de exigir que los Estados miembros cumplan las normas de la Unión en ámbitos que son competencia de la UE.

Autor externo

Sergio Carrera, Ngo Chun Luk