Cambio climático: gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global

El dióxido de carbono (CO2) es uno de los muchos gases de efecto invernadero. Descubra cómo influye al calentamiento global, su origen y su contribución a las emisiones de la UE.

Fluorinated greenhouse gases (F-gases) are man-made and have a high global warming potential, often several thousand times stronger than CO2. Hydrofluorocarbons (HFCs) represent around 90% of Fluorinated-gas emissions and they are mainly used in refrigerants in refrigerators, freezers, air conditioners and heat pumps.
Los gases fluorados de efecto invernadero son producidos por la actividad humana y contribuyen en gran medida al calentamiento global.

La UE quiere reducir de manera drástica los gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático. El más conocido es el dióxido de carbono (CO2), pero otros, presentes en la atmósfera en menor medida, pueden contribuir todavía más al calentamiento global.

¿Qué causan los gases de efecto invernadero?

Los gases de la atmósfera actúan de forma parecida al cristal de un invernadero: retienen el calor del sol e impiden que escape al espacio, provocando así el calentamiento global.

El efecto invernadero hace que la temperatura de la superficie de la Tierra sea mayor que la que tendría si no existieran gases con efecto invernadero en la atmósfera, lo que permite la vida en el planeta.

Muchos gases de efecto invernadero se producen de forma natural en la atmósfera. Sin embargo, la actividad humana contribuye a su acumulación y aumenta el calentamiento de la Tierra. Como consecuncia, los patrones de nieve y precipitaciones cambio, las temperaturas medias aumentan y fenómenos climáticos extremos, como olas de calor e inundaciones, se dan con más frecuencia.

Más datos y cifras sobre el cambio climático.

¿Cuáles son los principales gases de efecto invernadero?

Existen distintos tipos de gases de efecto invernadero y su contribución al calentamiento global varía.

El dióxido de carbono, el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), entre otros, están presentes en la atmósfera de manera natural, pero son también generados por las actividades humanas.

Los gases fluorados de efecto invernadero son el tipo más potente y persistente de gases de efecto invernadero emitidos por actividades del ser humano. Pueden producir un efecto invernadero miles de veces mayor que el CO2. Se incluyen en este tipo los hidrofluorocarburos (HFC), (perfluorocarburos), hexafluoruro de azufre (SF6) y el trifluoruro de nitrógeno (NF3).

Estos gases se utilizan con frecuencia como sustitutos de las sustancias que agotan la capa de ozono, que son sustancias químicas artificiales que, una vez emitidas, llegan a la atmósfera superior y destruyen la capa protectora de ozono. A diferencia de las sustancias que agotan la capa de ozono, los gases fluorados no la dañan.

El Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, cuyo objetivo es coordinar la respuesta global al cambio climático, recoge los siguiente siete gases de efecto invernadero:

Dióxido de carbono

El CO2 es producido de forma natural por los animales durante la respiración y a través de la descomposición de la biomasa. Además, puede entrar en la atmósfera a través de la quema de combustibles fósiles y reacciones químicas. Durante la fotosíntesis, el proceso que convierte la luz solar en energía, las plantas lo eliminan de la atmósfera. Por tanto, los bosques desempeñan un papel importante en la captura de carbono.

Metano

El metano es un gas incoloro que constituye el principal componente del gas natural. Sus emisiones proceden de la producción y el transporte de carbón, gas natural y petróleo, así como de la ganadería y otras prácticas agrícolas, el uso del suelo y la descomposición de residuos orgánicos en vertederos municipales. En 2021, la mayoría de las emisiones de metano procerieron de la agricultura, la silvicultura y la pesca.

Óxido nitroso

Este gas se produce como resultado de la acción microbiana en el suelo, el uso de fertilizantes que contienen nitrógeno, la quema de madera y en la producción química. Se emite en actividades agrícolas e industriales, así como en el uso del suelo; la combustión de combustibles fósiles y residuos sólidos; y el tratamiento de aguas residuales. En la UE, la agricultura, la silvicultura y la pesca produjeron más emisiones de metano en 2021.

Hidrofluorocarburos

Los hidrofluorocarbonos representan alrededor del 90% de las emisiones de gases fluorados y la UE trabaja para eliminarlos progresivamente antes de 2050. Se utilizan sobre todo para absorber calor en frigoríficos, congeladores, aparatos de aire acondicionado y bombas de calor, así como en sprays para el asma y aerosoles técnicos, agentes espumantes y en extintores. En 2021, predominaron en los sectores de comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos de motor y motocicletas.

Perfluorocarburos

Los perfluorocarburos son compuestos artificiales utilizados habitualmente en los procesos de fabricación industrial.

Hexafluoruro de azufre

El hexafluoruro de azufre se suele utilizar en el aislamiento de líneas eléctricas.

Trifluoruro de nitrógeno

El trifluoruro de nitrógeno se utiliza como "gas de limpieza de cámaras" en los procesos de producción para limpiar las acumulaciones no deseadas en las piezas de microprocesadores y circuitos a medida que se construyen.

Impacto de los gases de efecto invernadero en el calentamiento global

Los gases de efecto invernadero tienen un potencial de calentamiento global diferente. Para poder compararlos, su impactos uele convertirse en CO2 equivalente.

En 2021, las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las actividades económicas en la UE alcanzaron las 3.600 millones de toneladas equivalentes de CO2, un 22% menos que en 2008. El CO2 representó casi el 80% del volumen de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE, seguido del metano con más del 12%. El metano dura menos que el CO2 en la atmósfera, pero absorbe mucha más energía solar. Se trata de un contaminante atmosférico peligroso y sus fugas pueden provocar explosiones.

En conjunto, todos los gases fluorados sólo representan alrededor del 2,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. Sin embargo, aunque se emitan en cantidades menores, atrapan el calor de forma mucho más eficaz que el CO2.

Más datos y cifras sobre las emisiones de gases de efecto invernadero por países y sectores de la UE.

¿Cómo quiere la UE reducir los gases de efecto invernadero?

La Ley del Clima de la UE establece objetivos jurídicamente vinculantes de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero: para 2030 deben haber descendido un 55% respecto a los niveles de 1990 y la UE debe alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Para alcanzar estos objetivos, la UE ha puesto en marcha diferentes medidas:

- reducir las emisiones en el transporte

- establecer normas para ahorrar energía e invertir en energías renovables

- impedir la deslocalización de industrias emisoras de gases de efecto invernadero fuera de la UE para evitar normas más estrictas

- impulsar el primer gran mercado mundial del carbono, el Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión

- fijar objetivos de reducción para cada país de la UE

- fomento de los bosques y otras zonas de captura de carbono.

Más información sobre la reducción de las emisiones de carbono en la UE.

La UE también se ocupa de otros gases de efecto invernadero distintos del CO2 a través de:

  • una estrategia para reducir las emisiones de metano
  • una revisión de las normas sobre gases fluorados de efecto invernadero
  • una revisión de las normas sobre sustancias que agotan la capa de ozono

Más información sobre cómo trabaja la UE para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero distintos del CO2.